La Dama De La Armadura Eterna by Gonzalo at Inkitt
Customize readability
Aa

La Dama de la Armadura Eterna

All Rights Reserved ©

Summary

Amelia cambió su fragilidad por una piel de hierro invencible. Ahora que guerra ha terminado, regresa a casa como la Dama de la Armadura Eterna. Ha perdido lo que una vez salió a defender. Un cuento corto sobre el precio de la guerra.

Genre
Fantasy
Author
Gonzalo
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Único

I.

Amelia desde pequeña fue una chica débil, enfermiza, y mimada por sus padres, creció entre campos floreados, aquellos que su padre plantaba, y cuyas flores su madre vendía. Tímida y de pocos amigos, su mejor compañía eran los animales, las aves que visitaban los campos y daban melodías a las tardes, el par de perros, Tosco y Blanca, que patrullaban cual juego la propiedad de sus padres, y el caballo grisáceo de la familia, con el que realizaban los viajes a al pueblo.

Amelia recuerda bien aquel día en que acompañó a sus padres al pueblo, tenía dieciséis años, era un poco más alta que las jóvenes de su edad, su cabello lo manejaba corto, decisión que tomó hastiada de tener que amarrarlo o trenzarlo cada mañana para ayudar, o tratar de ayudar, en los quehaceres del campo, Amelia era una chica humilde, al igual que sus padres, vistiendo ropas viejas pero bien cuidadas.

Aquel destinado día, el cielo estaba cubierto de nubes, las calles las adornaban panfletos marcados con el sello de los Reyes Serenos, se imploraba a las familias instar a sus miembros más capaces a unirse a las órdenes de caballería, la invasión del Magisterio, aquellos magos que conquistaban todo a su paso llevando corrupción, ya tocaba las puertas de la frontera del país vecino. Amelia recuerda el llanto de madres y abuelas abrazando a sus hijos, recuerda la mirada de su propia madre asustada, la de su padre negando con la cabeza. Recuerda como ese día nada se vendió.

La joven recuerda la frustración ante la negativa de su padre, y cómo llegó a casa a maldecir a los cielos el haber nacido tan frágil, el haber nacido torpe e inútil, Amelia incluso recuerda haber maldecido el haber nacido mujer. Recuerda como Tosco le lamió la cara cuando la encontró llorando bajo un roble, y como Blanca se durmió a sus pies esa tarde.

Los días pasaban y las inquietudes de la chica crecían, el ímpetu de querer ayudar, las ganas de defender lo poco que sus padres tenían. Amelia recuerda el día en que tomó la decisión de huir, de caminar hasta el pueblo y tomar una carreta a la ciudad con monedas que sacó a sus padres, recuerda la nota que les dejó, la nota en las que les pedía perdón y comprensión.

II.

En la Orden la recibieron, le asignaron un catre y le dieron ropa, le enseñaron a vestir una armadura de malla, aprendió también a blandir una espada. Conoció a quienes serían sus compañeros de unidad. A Gustavo, un chico de 17 años, fornido, hijo de un herrero de un pueblo cercano, y a Camila, una chica de 16 años, con el pelo color ébano y piel tostada, graciosa y atenta, hija de un noble menor de la ciudad. Amelia recuerda haberse sorprendido al saber que Camila era de sangre azul, recuerda también jamás haber pensado que esa chica sería su primer amor.

Una vez comenzaron los despliegues de la Orden, ella y sus amigos fueron asignados a un grupo de exploración y avanzada, no al cuerpo grueso del ejército, un guiño de Camila parecía indicar que su sangre noble había sido la responsable. Amelia, Gustavo, y Camila estaban a órdenes de un Comandante con mucha experiencia, y su rol consistía en avanzar en paralelo y a veces un poco más adelante que el ejército, e informar de cualquier anomalía.

Amelia recuerda explorar bosques y valles, el viento sobre su cara refrescando cada vez que conocía un pedacito más del mundo, recuerda cómo su mano rozaba la de Camila cuando llevaban ya meses en el camino, o como ella siempre se ofrecía a ayudarla cuando el Comandante le ordenaba buscar leña. Recuerda cuando Gustavo se dió cuenta del comportamiento de ambas, recuerda las bromas que él les hacía.

La Compañía acampaba al borde de los bosques, Gustavo se ofrecía a cocinar las plantas que encontraban y los animales que cazaban, Amelia amaba el sabor de los platos de Gustavo. El Comandante asignaba las rondas para vigilar en la noche, en parejas, Camila siempre pedía hacer guardia con ella, se hacían compañía durante la vigilia, conversando de su vida previa y su vida futura, la otra mitad dormían en sus sacos, Amelia apoyaba su cabeza en el hombro de Camila.

Amelia recuerda el momento en el que el paisaje cambió al cruzar la frontera, cómo en los pueblos la gente ya no los recibía con cariño sino con pena y temor. Como los bosques y valles ya no eran verdes brillantes, eran apagados y a veces tenían el tinte púrpura de la corrupción que se extendía ya por el país vecino.

La misión de la compañía dejó de parecerse a paseos por el bosque y acampadas, comenzaron a encontrar rastros de batallas y rastros de enemigos, coordinaban puntos para transmitir información y se turnaban para llevarla. El cansancio del viaje ya se acomodaba en sus espíritus también.

Amelia recuerda muy bien el día en que los rastros se hicieron más y más frecuentes.

Lamentablemente recuerda el día de la emboscada, como Gustavo y el Comandante las despertaron en medio del fuego que las rodeaba. Amelia tristemente recuerda como vió caer a Gustavo, y al Comandante, recuerda cómo vió morir a Camila frente a sus ojos. Recuerda su voz diciéndole que corriera.

Amelia deambuló un día y una noche completos por el bosque, llorando hasta que las lágrimas no brotaban de sus ojos. Fue ahí, en medio de un claro, donde encontró una cabaña extraña, adornada con luces flotantes. Fue ahí donde encontró a un viejo mago, el cuál le ofreció comida y techo, a cambio de tener alguien con quien hablar.

Con el viejo mago estuvo una semana completa, el sabio hacía trucos pequeños, encendía el fogón con un chasquido de los dedos, y con un aplauso evitaba que el viento se filtrara debajo de la puerta por las noches. Amelia lo miraba sorprendida, y le comentaba sus recuerdos, su vida en el campo, como su escape cambió su vida, la vida en el camino, sus amigos.

El último día que conversaron el viejo mago le propuso un trato, de un cofre sacó una sólida armadura de placas de hierro, le prometió a la chica que la armadura le daría poder y la fuerza necesaria para seguir adelante, le prometió que la armadura sería impenetrable y que ningún enemigo le haría daño. La condición, la misma armadura jamás podría ser quitada de su cuerpo.

Amelia aceptó sin pensarlo, vistió la armadura, se puso el casco, y asintió al viejo sabio para que este lanzara su conjuro, Amelia ahora tenía una forma de seguir adelante, de cumplir el propósito que la llevó a huir de casa, tenía la forma de no volver a ser débil.

La chica en la armadura agradeció y se despidió del viejo, luego comenzó a caminar en línea recta buscando la salida del bosque. Amelia no recuerda exactamente cómo logró reunirse con el grueso del ejército, no recuerda el sonido de los cientos de botas golpeando el piso, impulsándola a seguir.

Amelia no recuerda las hazañas que realizó en el ejército, ni el momento en que la Orden de Caballería la nombró Dama, ni el momento en el que sus compañeros la comenzaron a llamar la Dama de la Armadura Eterna.

Amelia no quiere recordar cuántos hombres mató, ni cuántos compañeros sin nombre perdió.

Decidió no recordar cómo acabó La Gran Guerra. Amelia solo comenzó el regreso a casa.

III.

El camino de regreso tomó meses, meses donde el clima no dio tregua, con aguaceros y vientos azotando los pueblos y el camino.

Amelia intenta no recordar cómo la gente la evitaba cada vez que pasaba junto a ellos, intenta no recordar especialmente a esa pequeña niña que se puso a llorar al verla, esa niña vestida con ropa sencilla y con cabello corto.

Amelia intenta olvidar la vez que se vio reflejada en un charco por el camino, intenta fingir que fueron gotas de lluvia las que se filtraron por su casco y no lágrimas las que brotaron de sus ojos cuando en el charco le devolvió la mirada un viejo y oxidado casco de hierro negro.

La joven dentro del hierro intenta centrarse en el cansancio que siente cada vez que pasa por un pueblo, intenta no pensar en su Comandante y en Gustavo cuando iban en dirección opuesta. Intenta pero no consigue no pensar en Camila, intenta olvidar su voz en aquellas noches de guardia. Pero esa voz está grabada en su cabeza.

La Dama de la Armadura Eterna está ahora a unos pasos de entrar al campo de sus padres. La joven dentro ha regresado a casa.

Mientras camina por el sendero entre los campos intenta escuchar a las aves cantando, pero el sonido que entra al casco no es nítido, no resuena correctamente. Mientras camina por el sendero se encuentra con una lápida nombrada Tosco, he intenta no aplastar mucho la tierra en el momento que cae al piso.

Intenta sentir la humedad de la tierra en aquella tumba con sus metálicos dedos sin lograrlo. Intenta no llorar cuando Blanca llega corriendo a recibirla.

La joven dentro del hierro intenta sentir el cálido cuerpo de su mascota mientras continúa por el sendero, decide entonces tomar un desvío entre los campos de flores en vez de continuar a su hogar.

Se detiene en el campo de rosas e intenta olerlas mientras sus lágrimas ardientes caen por su cara, se arrodilla e intenta sentir los pétalos y espinas rozándole la cara.

Amelia intentará dejar de recordar, e intentará no pensar en aquella pregunta que su mente no abandona, en si todo a válido o no la pena.

La figura de hierro se quedará ahí arrodillada y muda por el resto de sus días como una estatua, ignorando las súplicas de su madre que parecen escucharse tan lejanas, las rosas como enredaderas adornando su armadura por el resto de su vida, y por el resto de su muerte.

Let Gonzalo know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Read Now
Fashion victime du PDG

frodon: Histoire intéressante. Rythmée. Personnages attachants. Intrigue bien menée

Read Now
Ruthless Lord

Rebeca: Excelente novela

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

Carolyne Walker: Very enjoyable read

Read Now
Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now
Stripped Shadows

Daydreamerin: Ziemlich zum Anfang meiner Anmeldung, hatte ich diese Geschichte auf dem Schirm und dann irgendwie aus den Augen verloren. Glücklicherweise gibt es genügend öffentliche Leselisten, wo man solche Schätze wiederfinden kann.Es hat mich nicht nur einen ganzen Sonntag gekostet zu lesen und mitzufiebern u...

Read Now
Stadt der Alphas

Nicky: Super spannend.. Bin echt gespannt wie es weiter geht.. Wann ihr bester Freund es erfährt etc

Read Now
Bad Influence

Natasha_Simon: Absolutely great story

Read Now