1 - ORÍGENES
21 de septiembre, Istmo de Corinto, 6:40 am
El viento de la madrugada golpeaba contra las paredes del acantilado dando una vibra aún más tenebrosa a la situación. Cualquier persona, ajena a ese mundo, pensaría que esa congregación juvenil reunida al borde del precipicio había perdido la cabeza.
No había nada más alejado de la realidad.
Los convocados ese día a las laderas del Istmo de Corinto habían sido dotados del poder de controlar uno de los elementos de la naturaleza: el agua. En su sangre circulaba esa pureza, tranquilidad y, a su vez, esa violencia y fuerza que representaba el recurso finito de este mundo. A todos, mágicamente, les había llegado días antes la invitación, mediante alguna fuente donde el agua podía hacerse presente: algunos mientras se duchaban, otros estando en la piscina, en el río o en el retrete de sus baños. La nota dejaba asentado algunas respuestas a posibles dudas, y generaba otras, pero principalmente dejaba en claro: habían sido los elegidos.
Sus cuerpos temblaban, no solo por el frío que desprendían las costas sino también por el temor a no saber que les esperaba del otro lado, del otro lado del mar. ¿en qué se estaban metiendo? ¿cómo controlarán sus poderes? ¿quién los guiará en este camino?
Todas las respuestas a esas preguntas las encontrarán siguiendo la corriente, pero sabían que deberían adentrarse a ella, y sin dudarlo lo hicieron.
Contaron hasta 3, pensando en su corta vida y en todo lo que dejaban atrás.
Y así, 20 jóvenes se arrojaron sin más a las aguas profundas del Dios Poseidón.
Pero no emergieron, por lo menos, no en el mismo lugar.
21 de septiembre, Volcán Etna, 6:50 am
El calor que sienten los cuerpos junto a la boca del volcán no tiene comparación. Sus ropas comenzaban a derretirse, sus pies ardían sobre las cenizas aún calientes que estaban sobre la corteza terrestre, y todos limitaban sus pensamientos a una sola incertidumbre: ¿cómo diablos llegarían vivos al encuentro?
Y la respuesta era más que contundente: se arrojarían al cráter, luego caerían recto por la chimenea hasta llegar finalmente a la cámara magmática del volcán. Simple.
Los allí reunidos habían sido convocados porque también estaban dotados del poder de controlar un elemento de la naturaleza: el fuego. La invitación les llegó por la chimenea de sus hogares, mientras cocinaban algo a la parrilla o simplemente mientras encendían un cigarrillo, aunque esa nota había sido lo suficientemente incompleta como para no saciarles la sed de respuestas que tenían.
Lo que sí sabían, era que las instrucciones eran claras: si no iban por sí solos, los traerían a la fuerza, y ni siquiera podían imaginar cuáles serían sus métodos... lo cual les dejaba solo 1 opción.
¿morirían incendiados? ¿aprenderían a crear fuego? ¿podrían apagar lo que encendieron?
Incendiándose por dentro, con la piel ardida, los ojos que reflejaban el color de la pasión, la fuerza y las llamas, 20 jóvenes se adentraron al volcán Etna, hogar del dios Hefestos, y portal hacia su salvación
Se tiraron, sintieron cosquillas, pero no se quemaron, aunque no sabían dónde habían aparecido, aunque supieron que no un lugar normal
21 de septiembre, Oráculos de Delfos, 6:45 am.
Estaban exhaustos. Había sido una larga caminata por la montaña rocosa, descalzos, sobreviviendo no sólo al frío de la madrugada, sino a la gran vegetación y las crecidas malezas por todos lados, era una completa locura
Al llegar al templo, se posicionaron en círculo, siguiendo la forma de la estructura antigua, preparándose mental y físicamente para lo que seguiría
La invitación de ellos había proporcionado información tan útil como incompleta al mismo tiempo. Eran los elegidos por la madre gea para controlar uno de los elementos más importantes: la tierra, y su trabajo comenzaba desde ya, por eso no habían podido utilizar ningún tipo de calzado cuando hicieron la caminata. La nota, además, explicaba los pasos a seguir: leer la frase, memorizarla, y repetirla cuando hayan llegado al lugar
“y si la guerra empieza, que por la tierra se termine”
En círculos, cada uno repasaba ese simple renglón en su mente, no sabían que pasaría si lo decían mal y tampoco sabían que pasaría si lo hacían bien
¿los tragaría la tierra? ¿qué guerra se supone que iniciaba? ¿por qué ellos?
Como si sus mentes estuvieran conectadas, al unísono comenzaron a repetir esa frase, al terminar, el suelo del templo comenzó a temblar. El lugar de la diosa Gea sucumbió en un temblor que partió en pequeños cráteres el terreno, succionando a todos los presentes y volviendo a la normalidad.
Se los había tragado, la tierra se los había llevado, los 20 jóvenes habían desaparecido y ellos no sabían dónde terminarían.
21 de septiembre, Torre de los Vientos, 6:55 am
Los escombros debajo de los pies hacían que llegar al templo fuese más difícil minuto a minuto, y el temporal que se avecinaba generaba esa tensión en el ambiente: no podían distinguir si era un huracán o una tormenta eléctrica, pero daba escalofríos.
Cuando llegaron a semejante estructura antigua, el viento se intensificó y la poca luz natural de la luna se escondió, y los jóvenes, ya no solo asustados sino también perdidos, se comenzaron a acomodar frente a cada puerta que se encontraba en cada uno de los lados del edificio hexagonal en ruinas. Esas fueron las instrucciones que habían adjuntado en la invitación, la cual muchos no recordaban a la perfección ya que había sido cantada a los vientos y solo podías escucharla una vez, lo que sí recordaban era lo más importante: ellos tenían el poder de controlar el viento, tenían su rapidez y su fiereza, aunque también eran serenos y transparentes
A pesar del temporal que sospechosamente había empeorado, el templo en honor a Eolos era una arquitectura de fantasía, los jóvenes se miraban entre sí esperando alguna señal de parte de este, y eso sucedió
De repente, dentro del edificio se empezó a crear un tornado con una fuerza descomunal como para moverlos a todos de su lugar y arrastrarlos hacia el centro de este.
Gritaron, se asustaron, patalearon, lloraron, pero aun así habían sido consumidos por el tornado y llevados a una nueva realidad. Terminado el fenómeno, el ambiente se relajo
Todo se había calmado, menos los 20 jóvenes ahora más desorientados que antes, lo único que podían pensar era:
¿dónde estaban?
Todos los jóvenes se hacían la misma pregunta: ¿a dónde estaban?
Y la respuesta era simple: los 80 jóvenes, en el día de la fecha 21 de septiembre del corriente año, habían sido recluidos por ser dotados con los poderes de los elementos de la naturaleza: agua, fuego, tierra y aire. Aunque aún faltaba el reclutamiento más esperado en los últimos milenios
A partir de ahora, dejaban de ser unos simples mortales para convertirse en verdaderos maestros elementales, pasaban a formar parte de:
Academia Elemental Olympus
Y que los elementos nos salven en el juicio final


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