Prólogo
Seul, Corea del Sur
Abril 2001
El día se había pronosticado perfecto de acuerdo con los múltiples noticieros, y no mentían, realmente se trataba de un día precioso, el clima era agradable puesto que el sol no era demasiado intenso como en otros días, el viento soplaba con frescura y las flores de cerezos comenzaban a florecer. Pero para aquel chico parado frente a aquella casa le era difícil disfrutarlo. La decisión de volver, aunque momentánea, lo hacía sentir extrañamente distante, pero no podía permitirse hundirse en los recuerdos o daría media vuelta, y la promesa que había hecho tan solo la noche anterior quedaría en el olvido.
"Calma".
Fue lo que comenzó a repetirse antes de atreverse a tocar el timbre y esperar ansioso alguna señal, cosa que no tardo tanto como le hubiera gustado, ya que casi al instante se comenzaron a escuchar una serie de pasos al otro lado.
Al abrirse la puerta apareció una figura femenina de mediana edad, quien abrió los ojos con sorpresa e incredulidad al reconocerlo, pasaron algunos segundos hasta que por acto de reflejo sus manos viajaron temblorosas hasta el rostro del hombre, entonces y solo entonces, cuando el calor se extendió bajo sus palmas, se abalanzó sobre el, en un abrazo que dejaba a flor de piel un cumulo de emociones, cada una más fuerte que la anterior.
— Estoy aquí, estoy aquí —de manera pausada comenzó a repetir el hombre mientras acariciaba con suavidad la espalda de quién era su madre, en un intento no solo de calmarla, sino de mantener a raya sus propias emociones.
— Te he extrañado tanto —confeso con una mirada cristalina y voz entrecortada— Mírate lo guapo que estas —hablo su madre, limpiando con urgencia su rostro luego de separarse e intentar adoptar una postura un poco más serena, haciendo que cierta culpabilidad punzara en el pecho de su hijo.
— Yo también te he extrañado, mamá —hablo con calma, tomando su mano con cariño— ¿Cómo esta papá? —pregunto a la expectativa, y la respuesta más clara que pudo obtener fue el hecho de que su madre desviara la mirada.
— Aun necesita tiempo —le respondió con la mirada fija en sus manos unidas— Pero estará bien. Solo es un cabeza dura tal y como su hijo —agrego con una leve sonrisa— ¿Quieres verlo? —pregunto, esta vez con el rostro en alto.
Aquel hombre no se atrevió a decir nada y simplemente asintió como respuesta, a lo que su madre respondió guiándolo por entre los pasillos del que alguna vez fue su hogar.
Al llegar a la sala ahí estaba él, con la mirada perdida en algún punto de lo que hubiera tras el ventanal, demasiado concentrado como para notar las nuevas presencias, por lo que su madre se acercó por detrás y palmeo levemente el hombro de su esposo.
— Kim... es nuestro hijo —aviso lento, como si lo estuviera tanteando, haciéndolo voltear finalmente.
— Hola papá —esas fueron las únicas palabras que salieron de su boca. Debía cuidar lo que decía si quería evitar terminar como la última vez.
— Te ves muy... diferente —fue lo primero que dijo su padre, y contrario a cualquier predicción suya, un abrazo no formaba parte de ello. El repentino gesto le había tomado por sorpresa, por lo que solo pudo quedarse quieto y esperar a que se rompiera el contacto— Es bueno tenerte otra vez aquí —palmeo su hombro alejándose nuevamente.
— Solo... estoy de visita, papá —aclaro el chico, provocando que el rostro de su padre se volviera de nuevo serio—Hace poco SooJung y yo... —al instante sus ojos brillaron con emoción, el solo recordarlo lo llenaba de un extasis indescriptible, pero entonces sus palabras se vieron interrumpidas por su padre, quien tan solo escuchar aquel nombre replico enojado.
— ¿Viniste solo para hablarme de esa mujer? —respondió con desprecio, dándoles nuevamente la espalda.
— Cariño, no hables así. ¡Es nuestro hijo! — reclamo su madre mientras se acercaba a su esposo— ¡Deberías dejarlo hablar!
— ¡Él la prefirió antes que a su propia familia! —grito volteándose bruscamente, haciéndola no solo frenar de golpe sino retroceder.
— Basta. No tienes por qué gritarle a mamá por algo que yo decidí —habló tratando de mantener la calma de hasta hace un momento— La última vez fuiste muy claro en cuanto a todos los "problemas" que tal vez surgirían por el hecho de ser diferentes.
— ¡Y sin embargo sigues ahí! —atacó con un enojo que crecía cada vez más— ¡¿ES QUE NO LO ENTIENDES?! ¡TODO LO QUE ESTAS HACIENDO ES UN ERROR! ¡UNA LOCURA! —grito, desgastando cada vez más la paciencia de su hijo.
— Te equivocas —dijo entre dientes— ¡EN AMBOS LADOS EXISTEN PERSONAS SIN ESCRUPULOS! ¡NO PUEDES GENERALIZAR POR ESO, SI LES DIERAS UNA OPORTUNIDAD PODRIAS VER QUE NO ES ASI!
Su padre de pronto pareció sorprendido, no emitió ninguna palabra, solo se quedó ahí de pie, observándolo, era como si estuviera recordando algo que le causaba dolor.
Entonces bajo la mirada y suspiro.
— Aun eres muy joven para entenderlo —le dijo peinando con fuerza su cabello hacia atrás— Regresa —pidió con ahínco— Solo regresa.
— SooJung está embarazada —soltó finalmente el más joven, tomando por sorpresa a sus padres, obteniendo así su total atención— Solo quería que lo supieran ya que ella insistió en que ustedes querrían saberlo.
Parte de su corazón se sintió bien por habérselos dicho, pero la otra, la otra se sentía decepcionada, su padre no había podido ser capaz de sostenerle la mirada luego de escuchar la noticia.
— Aquí esta una pequeña foto de su último ultrasonido —les dijo sacando de su cartera una pequeña fotografía, dejándola sobre la mesa de cristal— Los mantendré al tanto y les hare saber cuándo nazcan. El doctor nos dijo que serán gemelos —con esas como últimas palabras y un nudo en la garganta, termino por alejarse de aquel lugar.
Solo esperaba haber hecho lo correcto.
[...]
Al llegar a casa, cualquier problema o preocupación que hubiera estado cargando antes, desapareció al encontrarse con la escena más hermosa que jamás pudo haber visto. Su esposa se encontraba sentada en el sofá frente a la ventana por medio de la cual se podía ver perfectamente la explosión de colores de un pequeño atardecer, todo esto mientras acariciaba con sumo amor y cuidado su vientre, el cual aún no se notaba demasiado.
Al percatarse de su presencia sonrió y le hizo espacio, palmeando el lugar libre a su costado derecho.
— Hoy se portaron muy bien —dijo con una sonrisa llena de luz, dejando de acariciar su vientre, pero sin apartar por completo sus manos de este— ¿Cómo te fue? —pregunto dándole un corto beso.
— Apenas y se los pude decir —solto sin poder ocultar la decepción que sentía, fue entonces que las suaves manos de su esposa viajaron a las suyas y las guiaron hasta su vientre.
— Todo estará bien. Estoy segura de que están muy felices, solo... debes darles un poco más de tiempo.
"Tiempo."
Esa palabra comenzaba a ser demasiado añorada. Tener esa barrera entre su familia y el, le dolía demasiado, pero no podía concentrar toda su energía en ello, ahora tenia a una esposa que amaba y bebes en camino, bebes que desde el primer momento lo habían llenado de inmensa felicidad y esperanza.
Y pronto serian una familia.








