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La paz purificaba el aire maรฑanero. El sol apenas asomรกndose, con pereza saliendo sobre el Este, daba unos sutiles rayos a los dos representantes que estaban mรกs que abrazados en una extensa cama de blancas sabanas, que tan solo a la vista lucรญa cรณmoda.
No era de extraรฑar, pues el la mansiรณn de el gran Estados Unidos, tenรญa que haber lujos, los inoportunos rayos de sol se aventuraran hasta abrir sus ojos, y con algo de molestia finalmente los abriรณ, viendo la perfecta imagen de la ternura.
Un dulce salvadoreรฑo completamente confianzudo, completamente indefenso, pero sumamente adorable a su lado, medio cubierto con las sabanas y abrazando ligeramente el brazo de el estadounidense, no le molestaba.Ambos tenรญan la suficiente confianza como para dormir juntos, carajo, lucรญan como una pareja muy cursi ante ojos ajenos.
Inclusive el centroamericano parecรญa buscar el pecho de el tricolor como almohada, parecรญa suave asรญ que no serรญa extraรฑo que tuviesen la misma comodidad. Sin embargo, el estadounidense no podรญa permitirse seguir como un perezoso.
Por muy tentador que se veรญa el guanaco al dormir placenteramente, no lo podรญa acompaรฑar.
Diablos, era una gran potencia, tenรญa que lucir apuesto en todo momento, y no lo iba conseguir durmiendo todo el dรญa, aรบn que eso significaba alejarse de los calentitos brazos azulados que parecรญan solo abrรกzalo como a un oso de felpa.
Correr por las maรฑanas, era esperanzador para el americano.Despejarse de molestas noticias, que siempre llevaban el nombre de China, de la sola idea de que aquel hombre se acercarรก a su pequeรฑo Salvador. Le enfermaba.
El sol era mรกs cรกlido, y no estorbaba a la vista. Aรบn que, Estados Unidos siempre llevaba sus egocรฉntricas gafas de sol, eran prรกcticamente parte de su personalidad hasta este punto.
Sentรญa su cuerpo dejar la tenciรณn, aunque era un trote ligero el tiempo parecรญa detenerse el amanecer era lento, pero no aburrido, el paisaje genรฉrico pero parecรญa pintado con las mรกs finas de las pinturas. Un perfecto lienzo.
Algunos estiramientos mรกs realizรณ la potencia, habรญa un poco de calidez maรฑanera en lugar de un frรญo habitual, supuso que era el hermoso hechizo de la maรฑana sobre una playa, un paraรญso para poder estar con su รกngel.
El Salvador, reciรฉn despertaba.Sus ojos, necios, evitaban despertarse pero el sol ya estaba deslumbrante, colรกndose por la ventana de la habitaciรณn, manchando con luz una extensa cama en la que se encuentra solo.
El de ojos dorados se girรณ al oรญr una puerta ser abierta, era aquel norteamericano que lucรญa, mucho mรกs apuesto de lo habitual, sin duda un Amรฉrica sudado era muy sensual. ยกPero acaba de empezar la maรฑana!- ยฟQuรฉ son esos pensamientos, Salvador?.
โ Buenos dรญas โ Menciono medio somnoliento.
โ Good Mornig, Honey โ Dijo, igual de encantador que siempre.
Salvador no podรญa evitar ese tono de el estadounidense, con tan solo pensarlo su piel se erizaba y no podรญa evitar sonreรญr, esto es bueno, estar asรญ con รฉl le agradaba.
โ ยฟTe quieres duchar? โ Hablรณ, sin vergรผenza alguna.
Estados Unidos era asรญ.Salvador lo sabรญa, y amaba eso de รฉl, aรบn que nunca te lo admitirรญa en voz alta.ยฟQuรฉ tan extraรฑo era ducharte junto a โtu-novio-que-no-es-tu-novioโ?
Tan obediente como siempre, y con un rubor ligero flotando en sus mejillas, El Salvador aceptรณ, desprendiรฉndose de las sabanas y uniรฉndose con el tricolor junto al baรฑo. Estados Unidos din duda disfrutaba este tipo de maรฑanas.
Con su pequeรฑo angelito.








