Sinopsis
El destino trazó su camino como uno ordinario, pero un pequeño toque de la magia lo desvió hacia una senda gloriosa.
En la era de la magia blanca, un pueblo diminuto destacaba por solo producir frutos normales. Aunque carecían de esencia mágica, estos frutos eran excepcionalmente resistentes y fuertes.
— Cuando el alimento nace seco, es más rico en nutrientes y mucho mejor en rencor — susurraba una pequeña voz, observando el pueblo de Akisly.
Llamas intensas ardían por doquier; los llantos resonaban en cada esquina y los gritos desgarraban los oídos.








