1
Si hubiese sabido lo que significaba esa sonrisa, me hubiera bajado dos paradas antes.
Leer siempre fue mi consuelo, me permitía distraerme por unas horas y olvidarme de la realidad.
Leía en todas partes, es por eso que estaba leyendo en el colectivo, tratando de olvidarme del señor rarito que estaba sentado a mi lado. Quién sabe, quizá hasta me robaba el libro. Ante ese pensamiento, guardé mi libro en en la mochila con cuidado.
Por suerte, alguien más distrajo. Era un chico de ojos verdosos, morocho y piel ligeramente bronceada.
¡¿Cómo era posible que él se vea asi en pleno otoño?!
Yo estaba hecha un fantasma
¡¿Y qué hacia un chico asi en un colectivo?!
Supuse que deberia tener auto, pero al parecer no. Era tan pobre como yo. A ver, no es que fuera pobre, mis papás no podian llevarme a la escuela, se ofrecieron a comprarme un auto, pero yo era lo bastante terca como para rechazar su oferta y decirles que podia comprarme uno yo misma. No sé cómo. Ya que todavia no conseguía trabajo.
Me interesaba trabajar en la biblioteca camino a la escuela.
La estaba viendo ahora mismo, muy linda con sus paredes rojas, muy dispuesta a darme esa historia de amor que yo tanto añoro.
Para, ¿Qué?
Me habia pasado de parada. Me apresuré a apretar el botón y esperar a que el colectivero parara, cuando abrieron las puertas, corrí lo más rapido que pude hasta llegar al colegio.
Llegaba tarde.
Cuando abrí la puerta de mi aula, la profesora ya estaba explicando.
–Temprano por suerte –Murmuró mi amiga, Amanda, la fulminé con la mirada. Ella soltó una risita.
Me senté detrás de ella y presté atención a la clase.
–¿Llego muy tarde? –le pregunté a mi amiga.
–Qué va, tía. Como si a alguien de verdad le importase.
–¿De vuelta con eso? –Amanda y yo soliamos imitar el acento de los españoles porque nos parecia gracioso (no burla a los españoles), pero no podiamos hacer eso en clase, llamariamos la atencion de todos nuestros compañeros, incluida nuestra profesora, algo que no nos convenia mucho.
Amanda me miro con cara de perrito, como suplicandome que la segundeara. Me ganó la tentación.
–Ya, tía. Traquilita que te sigo el rollo –A mi mejor amiga le brillaron los ojos, se estaba aguantando la risa –Que no sabes el chico que me he encontrado el bus, pero muy guapo ¿eh? Tan guapo que te desmayas. Yo no he podido asimilar su belleza.
Ya estabamos a punto de estallar.
–¡Vaya ojo alegre que eres, tía! ¡¡¡Te he pillado!!!
Estallamos a carcajadas. Todos se giraron a vernos.
–Me estoy haciendo pis– susurró. Ella siempre tenia ganas de ir al baño cuando se reia mucho.
La profesora nos miraba con ganas de querer matarnos. ¿Quién osaba en interrumpir su silencio?
–Encima que llegas media hora tarde, te estas burlando de mi–Exclamó.
¿Porqué se la habia agarrado solo conmigo? Qué culpa tenía yo de llegar tarde, ni que llegara tarde todos los dias (si lo hacía).
–No, perdón, no nos burlabamos, estabamos...
–No. Me. Importa. Se quedan sin recreo, ¡Las dos!–Respiró hondo, nos miró amenazandonos y siguió dando clase.
Amanda y yo cruzamos miradas y reprimimos una sonrisa.
Cuando sonó la campana que le daba lugar al recreo, mi mejor amiga y yo ya sabiamos qué hacer.
Tratamos de escabullirnos entre nuestros compañeros, pero no dio caso, la profesora nos agarró justo.
–¿Se puede saber qué estaban haciendo? Sin recreo dije, se quedan acá.
Amanda lo aceptó, se sentó en su lugar, resignada. Yo observé a la profesora y me fui a sentarme.
Pasamos unos minutos en total silencio hasta que decidí hablar.
–¿Sabés que dia van a dar incio el torneo de este año?
–La verdad no sé, pero ya quiero sacarles esa sonrisa engreída a los del Nova School.
Este tipo de competencias las haciamos todos los años. Nuestro colegio tenia una rivalidad particular con los del Nova, debido a que, según los rumores, durante años, el Nova School y el Aurora Academy mantuvieron una relacion cercana porque sus dueños estaban casados. Más que instituciones rivales parecian una sola familia. Sin embargo, todo cambió cuando se descubrió que la dueña del Aurora Academy habia sido infiel. El engaño no solo rompió el matrimonio, sino que también dañó el vinculo entre ambos colegios.
Desde entonces, lo que era una colaboración, se tranformó en un torneo muy competitivo.
La verdad que este acontecimiento no hizo más que hacerme sentir ansiosa cada vez que la fecha donde empezaban los torneos estaba cerca.
Me encantaba la adrenalina de ganar y verles las caras de tarados que tenian los del Nova. Pero lamentablemente los últimos años no tuve esa maravillosa oportunidad debido a que ellos vienen ganando durante dos años seguidos. Asi que a la que ven con cara de tarada es a mi.
Las competencias se basaban en tres secciones: Deportiva, Artistica y Academica. Puede que los del Aurora no seamos buenos en todo pero si eramos muy competitivos.
–Este año vamos a ganarles si o si. Sin distracciones. -aseguré, confiada.
En ese momento lo estaba.
Lo que no sabia era que yo soy experta en distraerme con exactamente lo que prometo ignorar.








