Viaje intergaláctico
© H. Gante, 2025.
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La expedición Forthe partía rumbo al planeta MerjÄ la próxima Luna Roja. La tripulación ultimaba los preparativos para el viaje intergaláctico que duraría unos meses, o eso habían estimado los investigadores y cartógrafos del Parlamento. Los recursos de la Ciudad Blanca se estaban agotando, pero el mestre bibliotecario halló un tomo donde podría estar la solución para el planeta y sus habitantes. En sus páginas se detalla cómo nuestros ancestros obtuvieron una fuente de poder en el planeta MerjÄ situado en la Galaxia Éitera a unos 13.000 años luz de la nuestra. El historiador y escritor S.W. Perks describe la gran dificultad que conlleva la extracción y manipulación de dicha fuente. Muchos perecieron intentando extraerla.
MerjÄ era el único planeta azul de la Galaxia Éitera. Es la esfera más brillante en los mapas y los antiguos la denominaron el Zafiro del Universo. La superficie está cubierta en su gran mayoría por agua. Poco se sabe de su composición y se desconoce la existencia de alguna civilización.
En el diario de S.W. Perks, se describe tanto la profundidad como los kilómetros y kilómetros de masa acuática que se debe atravesar para llegar a la cueva donde se encuentra la fuente repleta de poder. Los primeros visitantes la denominaron la bola de fuego brillante. Uno de los mayores impedimentos que se encontraron fue las bajas temperaturas y la ausencia de luz. En aquel planeta no servía cualquier luz; los antepasados utilizaron las herramientas que conocían, pero les resultó inútil. La luz hallada en ese planeta era más antigua, casi ancestral. Su aspecto era como una lágrima de cristal con bordes tallados en un idioma aún hoy conocido por muy pocos. Al ponerse en contacto con el agua de MerjÄ, esta se encendía, pero se desconocen su alcance y duración. Esto lo dejaron en manos del historiador y jefe de investigación, J.J Haws, especializado en la historia y en los utensilios de la Era Antigua.
La expedición contaba con los mejores comandantes de la Ciudad Blanca, algunos vinieron del planeta vecino, Nhork, para unirse al viaje interestelar.
Entre la tripulación destaca el capitán general Kethos, todos lo temían por la reputación que había adquirido en sus años de servicio para la Gran Ciudad. A su lado siempre está el comandante Thorko, su sombra. Su arma favorita es la daga de hielo, implacable cortando y segando la carne.
La mayor incógnita es la coronel Wang. Poco se sabe de ella, salvo que viene de parte del gobernador Quentz del planeta Nhork. Enviada para ayudar a conseguir la fuente de poder y evitar así el final de la existencia. El resto del equipo la mira con recelo. En estos entornos es difícil confiar en los demás, los años de trabajo y compañerismo en las batallas forjan una confianza y una camaradería de la que ahora mismo ella carecía.Cuando la Luna Roja llegó, todos estaban a bordo y preparados para partir hacia su destino. Sabían que iba a ser un viaje complicado, teniendo que atravesar varias tormentas por el camino. Los ingenieros habían preparado la nave con todos los avances tecnológicos para superar cualquier obstáculo que se opusiera en su camino.
Sentados en la sala principal de la Nave Ícaro, los capitanes, comandantes y tenientes trazaban las estrategias a seguir una vez llegasen al destino. El responsable de cada división encargaba a sus subordinados las tareas y revisiones pertinentes para que todo estuviera preparado.
El transcurso de la travesía se tradujo en horas y horas de trabajo y de estudio por parte de los investigadores e historiadores. Teniendo siempre en sus manos el diario como guía.
A pocos años luz se observa MerjÄ. Los submarinos estaban listos para realizar la inmersión en las aguas desconocidas. Los ingenieros y científicos se encargaron de abastecer con la luz especial del planeta, combinando lo antiguo con los conocimientos y herramientas de la Era Moderna.
Atravesaron numerosos acantilados acuáticos; el paisaje era absolutamente devastador, carente de vida. Los cartógrafos iban trazando las líneas en los mapas creando así las rutas por si en un futuro necesitaban volver. El submarino principal detectó en el radar la famosa cueva descrita en los diarios. En pocos minutos se encontraría allí. La emoción se reflejaba en los rostros de los tripulantes. Al fin podrán salvar su planeta.
Tras adentrarse en la cueva varios kilómetros, el capitán general Kethos divisó una luz casi cegadora. Todos los miembros del equipo se pusieron las gafas especiales para evitar la ceguera que les ocasionaría la luz y comenzaron a sacar las herramientas y aparatos para realizar la extracción. Los nervios se palpaban en los encargados de esta tarea, sabían que era muy complicado y la responsabilidad caía en sus hombros.
El primer contacto con la luz fue demasiado sencillo, pero aún les quedaba mucho más por extraer. Al intentar profundizar, la cueva comenzó a temblar y los miembros del equipo no paraban de alumbrar hacia todos los lados sin perder de vista la salida. Protegían los tanques donde se había almacenado la luz. Continuaron extrayendo y forzando los aparatos. La piedra se iba calentando cada vez más. Esto provocó que comenzaran los derrumbamientos, haciendo peligroso estar allí. La tripulación estaba muy nerviosa, algunos de ellos abandonaron y se fueron camino al submarino. Solo estaban tres, el capitán general, su sombra y la coronel Wang. La avaricia del capitán no cesó hasta que le empezó a quemar las manos y hubo de tirar las herramientas al suelo, pero ya era demasiado tarde. Las rocas habían tapado la salida y la luz de poder se hacía cada vez más grande. El calor que emanaba de la piedra comenzó a quemar los trajes y derretir las piedras a su alrededor. Los gases cerraban sus gargantas y lo último que pudieron escuchar fue una explosión.
Y el Zafiro del Universo dejó de brillar.










hola, leí esta misma historia en Wattpad, solo quería saludar.
Hola!! sii estoy probando con esta app pero no me entero mucho🫠 Gracias por leerla🩷