Prólogo
Cuando era pequeña creía que la vida era una línea recta. Que las decisiones correctas llevaban a finales correctos. Que bastaba con querer algo lo suficiente para que se quedara.
Nadie te dice que crecer también significa perder.
Perder la certeza. Perder la valentía justo cuando más la necesitas. Perder a alguien… incluso cuando nunca fue realmente tuyo.
Hay heridas que no sangran, pero arden durante años. Y hay silencios que pesan más que cualquier despedida.
Uno cree que es fuerte. Que cuando llegue el momento sabrá qué hacer. Que amar será tan sencillo como decirlo en voz alta.
Pero la verdad es otra.
El miedo habla más fuerte que el corazón. Y cuando el miedo aparece en el momento equivocado… puede cambiarlo todo.
¿Alguna vez te has sentido completamente perdida en medio de algo que parecía tan claro?
Como si estuvieras viviendo una historia que no sabes cómo continuar. Como si todos tuvieran el libreto… menos tú.
Yo sí.
Y antes de contarte cómo empezó todo, necesito que entiendas algo:
No todas las historias fallan por falta de amor.
Algunas se rompen por falta de valor.








