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—Vaya... por fin terminó —murmuró Seung-hyun, dejando caer el celular sobre la cama con una expresión de alivio.Había estado tan concentrado mirando la pantalla que casi parecía que quería atravesarla con la mirada.
Aunque descubrió desde muy joven que le gustaban los chicos, su carácter reservado y temeroso lo había llevado a vivir con discreción. En silencio, encontraba consuelo en novelas BL, mangas y videos, guardando su secreto en un rincón escondido de su vida.
[Nunnunanna: ¿Qué haces?]
Pero últimamente algo había cambiado en él. Por primera vez, se había atrevido a entrar a una app para chicos gay... y allí conoció a alguien con quien comenzó a hablar.
[Solo estaba leyendo una novela.]
[Nunnunanna: ¿Qué novela?]
[Una webnovela llamada ”La Ley del Equilibrio”.Justo hoy salió el final, así que la estuve leyendo de corrido.]
[Nunnunanna: No me digas que te vas a atrasar a nuestra cita por eso, ¿eh? jajaja]
[Claro que no. Dijimos a las siete frente al Moka Studio, en la estación Saemo, ¿verdad? Ya estoy listo, justo por salir.]
[Nunnunanna: Perfecto. Cuando llegues, me cuentas de qué trata, que ahora me dejaste con la intriga.]
Había dudado bastante antes de descargar la app, ya que la mayoría la usaba solo para encuentros casuales. Sin embargo, su primermatchresultó ser alguien muy distinto... alguien que realmente le agradaba.
Tras una semana de charlas, descubrieron que vivían relativamente cerca. Un mes después, decidieron finalmente verse en persona.
“Nunca he conocido a otro chico gay en persona... Dios, qué nervios.”
Seung-hyun siempre había sido alguien que se preocupaba demasiado por lo que los demás pensaran. Sabía que su personalidad era un poco frustrante, pero... así había sido toda su vida.
—¿Oye, tú crees que haya algún gay cerca nuestro?
—Cállate, qué asco, ni lo digas.
Había escuchado ese tipo de comentarios con demasiada frecuencia. Para no resultar herido, había aprendido a ocultarse. Pero hoy... hoy era diferente.
Por primera vez, iba a encontrarse con alguien de su edad, alguien que lo entendía, que compartía su misma forma de sentir.
Con el corazón acelerado, se puso la chaqueta y salió de casa.
—Ah... hace más frío de lo que pensaba —murmuró, dejando escapar una nube de vaho que se desvaneció en la noche.
Seung-hyun caminaba rumbo a la estación Saemo mientras chateaba conNunnunannapor el celular.Se preguntaba cómo sería en persona.Por mensaje, la conversación fluía con naturalidad...Ojalá en la vida real fuera igual.
“Si todo sale bien con Nunnunanna, tal vez pueda conocer a más personas poco a poco...Y si algún día tengo el valor suficiente... quizá pueda contarles a mis amigos que soy gay.”
Con el corazón latiéndole con fuerza, llegó antes de lo previsto a la estación.
[Nunnunanna: Ya voy en camino. Creo que llego justo a tiempo, ¿dónde estás tú?]
Aún faltaban unos quince minutos para la hora acordada.
“¿Le parecerá muy apresurado si le digo que ya llegué?”pensó, dudando.
Después de unos segundos, escribió:
[Yo todavía estoy a tres estaciones. Llegaremos casi al mismo tiempo, así que no corras.]
En realidad, ya estaba ahí. Ajustó bien la bufanda y empezó a caminar sin rumbo cerca del café donde se encontrarían. El aire estaba frío, pero no importaba. Quince minutos podían pasar volando cuando el corazón te late tan rápido.
—Oye, ¿de verdad es de nuestra escuela?
—Te digo que sí, ¿todavía no me crees?
Seung-hyun se detuvo.
A unos metros, un grupo de chicos de su edad fumaba en la esquina. El humo del cigarrillo le picó la nariz, y frunció el ceño.
“Ugh, mal lugar para esperar...”
Guardó el celular en el bolsillo, dispuesto a alejarse.Pero justo cuando dio un paso, una voz que venía del otro lado de la esquina lo hizo quedarse helado.
—Te lo juro, es Ahn Seung-hyun, del departamento de Literatura Coreana. Estoy cien por ciento seguro.
Su nombre. Escuchar su propio nombre salir de la boca de un extraño le hizo parpadear, incrédulo.
Los chicos, sin saber que él estaba tan cerca, siguieron hablando.
—Había escuchado que existía una app para gays, así que entré por curiosidad. Y mira tú, me enganché y empecé a hablar con algunos. Pero uno de ellos me mandó su horario... y, carajo, tenía la misma clase y el mismo nombre que el nuestro.
Seung-hyun sintió cómo se le helaba la sangre. Recordó, horrorizado, el momento en que —sin pensarlo mucho— le había enviado su horario a Nunnunanna. Sus dedos empezaron a temblar.
—Así que investigué un poco, y sí, resultó que era de nuestra universidad. Y para colmo, tiene una clase en común con Chang-gyu. Fui a ver... y justo cuando llegó un mensaje suyo, había alguien revisando el celular al mismo tiempo. Era él, te lo juro.
—Jajaja, si todo eso es una coincidencia, sería una locura.
—Te digo que no. En diez minutos lo confirmaremos. Y no olviden nuestra apuesta... hoy ustedes pagan todo.
Las risas burlonas resonaron detrás de la esquina, y Seung-hyun retrocedió temblando, con el corazón encogido.
Había pensado que, al fin, había encontrado a alguien con quien podía conectar... Alguien parecido a él.Pero todo había sido un error.Una ilusión suya.
—¿En serio? Me sorprende, la verdad. Ese tipo tenía buena fama entre las chicas, ¿no?
—Sí, pero ¿de qué le sirve? Si en realidad él es...
Crash—
Retrocediendo torpemente, Seung-hyun tropezó con algo y un ruido seco estalló a su espalda. Del otro lado de la esquina, alguien dijo:
—¿Qué fue eso?
Y antes de que pudiera pensar, Seung-hyun sintió pasos acercándose. Su cuerpo reaccionó por instinto y echó a correr.
“Idiota... deberías haberte quedado tranquilo, leyendo tus novelas, viendo tus cómics... ¿por qué tuviste que arriesgarte así?”
Qué tonto había sido. De verdad había creído que había hecho un amigo. Alguien con quien podía compartir el secreto que jamás se había atrevido a decir en voz alta. Pero todo había sido una mentira. Para esa persona, él no era más que un juego.
Ahora que Nunnunanna sabía con certeza que él era gay, todo podía salirse de control. Un rumor, una burla, una captura de pantalla... cualquiera de esas cosas bastaría para arruinarlo.
Con las lágrimas nublándole la vista, Seung-hyun corrió sin rumbo, respirando entre sollozos. No sabía qué haría después; solo quería huir, desaparecer.
“Vuelve a casa. Actúa como si nada hubiera pasado.Sí... solo finge que fue un malentendido.Pero... ¿qué le digo si vuelve a escribir? Si dejo de responder de golpe, será aún más sospechoso...”
—¿Eh? ¿Seung-hyun?
—......!!
—Vaya, qué coincidencia encontrarte aquí. Pero... ¿estás llorando?
Estaba esperando la luz verde frente al cruce peatonal, moviéndose nervioso sobre sus pies, cuando escuchó una voz conocida. Era un compañero de la universidad.Claro, la estación Saemo estaba cerca del campus, así que no era raro toparse con alguien. Pero el momento no podía ser peor.
“Por favor... cambia la luz. ¡Rápido!”
El semáforo cambió justo en ese instante. El verde brilló al otro lado de la calle, y sin pensarlo, Seung-hyun se lanzó a correr.
—L-lo siento, tengo prisa, de verdad...
—¡Espera, Seung-hyun! ¡Un segundo...!
Al girarse, vio fugazmente el rostro de su amigo ponerse pálido. No alcanzó a entender por qué.Porque un segundo después—
¡PAANG!
Un claxon.Un grito.
—¡Aaaah!
El mundo se volvió ruidoso y oscuro.
—¡Alguien fue atropellado!
—¡Llamen al 119! ¡Rápido, al 119!
“¿Qué... qué está pasando? Duele.”
“Mi cuerpo arde. Pero hacía frío hace un momento... ¿por qué ahora siento la cabeza tan caliente?”
—¡Seung-hyun! ¡Seung-hyun!
—Sí. Estamos frente a la salida 4 de la estación Saemo, una persona fue atropellada. ¡Está perdiendo mucha sangre, por favor, vengan rápido!
Las voces resonaban a lo lejos, distantes y confusas.
El zumbido en mis oídos era tan fuerte que apenas podía distinguir nada.
Parpadeé lentamente, intentando tomar aire.
—¡Khf...!
—¡Aaaah!
El dolor estalló desde lo más profundo de mi abdomen.
El asfalto estaba frío, y aun así mi cuerpo parecía arder desde adentro.
La sangre... podía sentirla salir, caliente, imparable.
Entonces lo entendí.
‘¿Voy a morir?... ¿así de repente? Qué absurdo.’
Una risa amarga se dibujó en mis pensamientos.
‘Si hubiera sabido que moriría tan ridículamente, no habría vivido con tanto miedo a los demás. Habría insultado a Nunnunanna al menos una vez...’
Cada segundo pesaba más.
El calor se extendía, y el mundo se volvía lento, borroso.
‘Si hubiera sabido que todo acabaría así... no habría intentado vivir tan correctamente.’
Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse.
—¡Seung-hyun!
Su nombre fue lo último que escuchó antes de que sus párpados se cerraran por completo.
El ruido del mundo se desvaneció, y el calor que llenaba su cabeza se apagó como un fusible roto.
Silencio. Oscuridad. Y nada más.
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¿Cuánto tiempo había pasado?De pronto, como si alguien hubiera vuelto a enchufar un cable desconectado en la parte posterior de su cabeza, Seung-hyun comenzó a oír voces otra vez.
—Ejem... No es fácil decirle esto, pero...
¿Eh? ¿Qué es esto? ¿Mi vida pasando ante mis ojos?
Parpadeó aturdido. La oscuridad se fue disipando poco a poco y una luz blanca inundó su vista.
Frente a él, un hombre con bata de médico estaba sentado, observándolo con gesto serio.
‘¿Estoy... vivo? ¿Me trajeron al hospital?’
‘Pero... ¿por qué estoy sentado? ¿No debería estar acostado? Y esto... no parece una habitación de hospital.’
Nada tenía sentido. Su mente no lograba organizar las piezas.
Mientras Seung-hyun miraba a su alrededor con expresión perdida, el médico, que golpeaba nerviosamente la carpeta con su bolígrafo, levantó la vista como si finalmente hubiera tomado una decisión.
—Es cáncer.
Su voz fue seca, casi rutinaria.
—En este estado de metástasis... me temo que el hospital no puede hacer mucho más. Lo único que puedo ofrecerle son calmantes.
—...¿Qué?
—Le quedan unos seis meses... quizá un año, si tiene suerte. Lo siento mucho.
—¿¡Qué?!
El corazón de Seung-hyun dio un vuelco.
Aquellas palabras absurdas resonaron con fuerza en su cabeza.
Antes de siquiera entender lo que pasaba, ya estaba de pie, mirando al médico con incredulidad.
“¿Qué demonios está diciendo?”









no se si reír o llorar, osea murió y luego se levantó para escuchar como nuevamente le decían que tenía poco tiempo de vida...
Vaya caso muere en una vida y vuelve a renacer y que también va a morir pronto, que está pagando pero ese poco tiempo que le queda lo tiene que vivir al máximo.
Iniciando la lectura, un inicio lleno de suspenso..