Prólogo
Mucho antes de que los reinos levantaran sus murallas y antes de que las coronas se forjaran en oro, el mundo ya estaba dividido entre doce grandes clanes.
Cada uno de ellos nació bajo una estrella distinta.
Doce naciones, doce destinos, doce poderes que mantenían el equilibrio del mundo.
Durante siglos convivieron en paz... O al menos en un frágil acuerdo sostenido por el consejo de los doce, donde los líderes de cada Clan se reunían para evitar que las guerras consumieran la tierra.
Pero el destino nunca permanece quieto.
En las ruinas de una civilización olvidada, arqueólogos de uno de los clanes descubrieron antiguos pergaminos ocultos bajo piedra y polvo. En ellos estaba escrita una profecía que cambiaría el futuro de todos los reinos.
Los pergaminos hablaban de un niño.
Un niño que no pertenecería a ningún Clan... Y al mismo tiempo a todos.
Un niño que nacería cuando doce almas, forjadas por pruebas, dolor y esperanza, decidieran levantarse contra la oscuridad y caminar hacia un mismo propósito.
Ese niño sería el comienzo de un nuevo reino.
Pero también el inicio de una guerra.
Porque mientras los clanes de la luz esperaban su llegada, otras criaturas escucharon la profecía desde las sombras.
Clanes antiguos, nacidos del odio y la ambición, juraron encontrar al niño antes que nadie.
Y destruirlo.
Así comenzó la historia que cambiaría el destino de los doce clanes... Y del mundo entero.








