π Amanecer en silencioπ
Todo comenzΓ³ con un hola.
No fue un hola cualquiera. Fue en una reuniΓ³n de junta directiva, de esas donde se eligen cargos que a nadie le importan pero todos quieren tener. Γl era vocal, yo tesorera. Nadie mira a los vocales ni a los tesoreros. Pero Γ©l me mirΓ³. Y dijo hola.
Yo no sabΓa que ese hola iba a quedarse viviendo en mΓ por aΓ±os.
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Las primeras semanas fueron solo coincidencias. El curso de los sΓ‘bados nos habΓa juntado en el mismo salΓ³n, pero Γ©ramos de mundos distintos. Γl en dΓ©cimo ciclo, yo en octavo. Γl con su vida resuelta en apariencia, yo con mis planillas de tesorera y mis tareas a medio hacer.
Hasta que llegΓ³ el dΓa del olvido.
El profesor pidiΓ³ las tareas por equipos. Ocho equipos. Yo tenΓa a tres chicas a mi cargo, dos de ellas mis mejores amigas. Y yo habΓa olvidado hacer la tarea. No solo olvidado: no la habΓa distribuido, no la habΓa pensado, no existΓa. La angustia me subiΓ³ por la garganta. El profesor me mirΓ³, me seΓ±alΓ³, dijo algo sobre mi expresiΓ³n de asustada. Las risas de fondo. El calor en las mejillas.
En el receso, buscaba desesperada referencias en mi celular cuando apareciΓ³ un mensaje suyo. Sin preΓ‘mbulos. Sin preguntar. Solo su tarea, completa, como si Γ©l supiera que yo me estaba hundiendo. No sΓ© si lo hizo por generosidad, por instinto o porque sΓ. Pero me salvΓ³. Y esa noche, mientras terminaba de copiar su trabajo, supe que Γ©l era de los que aparecen cuando nadie mΓ‘s aparece.
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Esa misma semana lo vi en otro salΓ³n. Γl estaba arriba, yo abajo. Nuestros ojos se cruzaron y yo, sin pensarlo, levantΓ© la mano para saludarlo. Como si ya fuera costumbre. Como si mi cuerpo supiera antes que yo lo que Γ©l empezaba a significar.
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LlegΓ³ el sΓ‘bado de las flores amarillas.
Yo habΓa hecho unas flores de papel con mis propias manos, para mis amigas del salΓ³n vespertino. Las llevaba en una bolsa, esperando los minutos antes de clase para repartirlas. Γl se acercΓ³ curioso, quiso saber quΓ© habΓa en la bolsa. Le expliquΓ© lo de las flores amarillas, lo de mis amigas, lo de que era un gesto sin importancia.
Γl no dijo nada. Solo me acompaΓ±Γ³.
Sin que yo se lo pidiera, caminΓ³ conmigo por los pasillos mientras buscaba a mis amigas. Nos sentamos a esperar. Y en esa espera, sin prisa, empezamos a hablar de verdad. Nuestros nombres. Las edades: Γ©l 25, yo 23. Lo que estudiΓ‘bamos. Lo que nos gustaba. Lo que pesaba.
Γl me hablΓ³ de su pasado. Yo le hablΓ© del mΓo. No dirΓ© aquΓ lo que dijimos porque hay dolores que solo merecen ser contados una vez, y ese dΓa los contamos el uno al otro como quien entrega un mapa para que el otro sepa por dΓ³nde ha caminado.
DespuΓ©s lo acompaΓ±Γ© a comprar una bebida, caminamos un poco lejos del salΓ³n. A mΓ no me importΓ³ perder el tiempo. Γl me habΓa regalado el suyo. Yo querΓa devolverle algo aunque fuera una caminata.
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En las noches, los mensajes se volvieron costumbre.
CΓ³mo nos habΓa ido en el dΓa, quΓ© nos estresaba, quΓ© soΓ±Γ‘bamos para despuΓ©s del curso. Γl hablaba del futuro con una claridad que me daba envidia y consuelo al mismo tiempo. Algo comenzaba a florecer entre nosotros. Algo que yo aΓΊn no me atrevΓa a nombrar.
Una noche, Γ©l me confesΓ³ que le gustaba alguien.
No dijo quiΓ©n. Pero dijo que le gustaba.
A mΓ me doliΓ³. Un dolor quieto, de esos que se quedan en el pecho sin hacer ruido. Pero fingΓ. Le dije que a mΓ tambiΓ©n me comenzaba a gustar un chico. Quiso saber quiΓ©n. Me neguΓ© a decirlo. Γl no sabΓa que ese chico era Γ©l. Y yo no supe decΓrselo.
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Un dΓa, en un receso, le regalΓ© un chocolate.
Nada especial. Solo un gesto pequeΓ±o. Pero en la noche me escribiΓ³: Gracias por el chocolate. Como si ese pequeΓ±o gesto hubiera merecido ser agradecido. Yo guardΓ© ese mensaje como quien guarda un boleto de un viaje que aΓΊn no sabe si va a tomar.
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LlegΓ³ noviembre. El curso estaba por terminar.
Quise darle algo. Una caja morada con flores moradas hechas a mano y un llavero. No tuve el valor de dΓ‘rselo en persona. EsperΓ© a que saliera del salΓ³n, dejΓ© la caja en su lugar, les roguΓ© a los demΓ‘s compaΓ±eros que no dijeran nada. Cuando Γ©l regresΓ³, se sorprendiΓ³, mirΓ³ a los lados. Yo fingΓ no saber nada.
Al final del dΓa le escribΓ: Espero que te haya gustado.
Γl dijo que sΓ.
Esa noche dormΓ con una paz que no volvΓ a sentir por mucho tiempo.
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Aprobamos el curso. Seguimos chateando. Con alegrΓa, con esa confianza que solo se construye cuando crees que la otra persona va a quedarse.
Hasta que una noche Γ©l me confesΓ³ algo que me partiΓ³ en dos.
Amaba a una mujer mayor. Unos dos aΓ±os mΓ‘s. Ella estaba con otro hombre. Y eso le daba envidia.
Yo lo escuchΓ©. Lo consolΓ©. Le di consejos para acercarse a ella, para que quizΓ‘s, tal vez, si las estrellas se alineaban, ella se fijara en Γ©l. Le dije todo lo que alguien que ama en silencio dice cuando no puede decir lo que realmente siente.
Mientras lo consolaba, yo me deshacΓa.
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El aΓ±o nuevo llegΓ³. Nos hablΓ‘bamos por chat, menos seguido, pero aΓΊn.
Un dΓa, mientras yo estudiaba un curso del noveno ciclo que me estaba matando, Γ©l me preguntΓ³ si estaba preparada. Le dije que no, pero que harΓa el esfuerzo. Me mandΓ³ un mensaje motivador: SΓ puedes lograrlo.
Me quedΓ© viendo ese mensaje por minutos. Como si mirarlo fijamente pudiera hacer que Γ©l lo sintiera de verdad, que yo pudiera lograrlo, que Γ©l estuviera a mi lado cuando lo lograra.
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LlegΓ³ el dΓa en que decidΓ confesarle todo.
Γl iba a examinarse de un curso del sΓ©ptimo ciclo, uno que le faltaba. Le escribΓ: TΓΊ puedes, gana. Me agradeciΓ³. Luego preguntΓ³ dΓ³nde estaba.
Le dije que en mi curso, esperando al profesor.
Quiero hablar contigo, me dijo.
DejΓ© mi curso. Me saltΓ© una clase que no debΓa saltarme. Y fui al estacionamiento.
Hablamos de cosas normales. Las vacaciones, las clases. Γl con un solo curso, yo con cuatro. Todo era ligero, casi fΓ‘cil. Cuando me iba a llevar de regreso a mi salΓ³n, lo detuve.
βQuiero decirte algo importante.
Volvimos a un lugar donde sentarnos. Y ahΓ, frente a Γ©l, confesΓ© lo que habΓa callado durante meses.
βTu eras o bueno, eres el chico...Te lo querΓa decir desde el dΓa en que te di ese regalo en noviembre, pero no tuve el valor de decirte, tenΓa miedo y por eso te lo deje asΓ no mas, incluso en escuela quise decirte pero, ni modo no se pudo y tampoco querΓa incomodarte, sΓ© que nos conocemos muy poco tiempo, pero tu me gustas...y lo sΓ©...cuando me contaste que te gustaba ella, me dolio, pero ahora que lo pienso, no estoy a su nivel y mucho menos que te interesaras en mΓ, asΓ que no importa la respuesta que me des, todo este tiempo me preparΓ© mentalmente para seguir con mi vida y tal vez en un futuro aparezca alguien mΓ‘s
Γl me mirΓ³. Dijo que yo era aplicada, muy gentil, admirable. Dijo que sΓ, que amaba a esa mujer. Dijo que no se sentΓa listo.
Yo dije una frase que aΓΊn recuerdo: El tiempo decidirΓ‘ lo que pase entre nosotros.
CreΓ en esas palabras. Las sostuve como quien sostiene una vela en medio de la noche.
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Los meses pasaron. Los mensajes se hicieron esporΓ‘dicos, normales, sin la intensidad de antes. Pero yo aΓΊn sostenΓa la vela.
En octubre me lo encontrΓ© en un bazar de la universidad. Γl se acercΓ³, me saludΓ³. Hablamos como si no hubiera pasado nada, como si el tiempo no hubiera pasado. Cuando me fui a mi carro, Γ©l me acompaΓ±Γ³ porque yo habΓa dicho que me sentΓa observada.
Nos despedimos. Yo le extendΓ la mano, como siempre lo habΓamos hecho. Pero Γ©l me dio un beso en la mejilla.
Nunca antes. Siempre fue un apretΓ³n de manos porque yo saludo asΓ, con beso en la mejilla a mis amigos, pero con Γ©l nunca. Y ese dΓa, sin aviso, me besΓ³.
Me dejΓ³ confundida en el estacionamiento, con la mejilla ardiendo y el corazΓ³n en un lugar que ya no reconocΓa.
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Fue la ΓΊltima vez que nos vimos en persona.
DespuΓ©s, por chat, me preguntΓ³ si aΓΊn sentΓa algo por Γ©l.
Le dije que sΓ.
Y nunca mΓ‘s volvimos a hablar.
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Al aΓ±o siguiente, compartimos un curso. Γl estaba en mi mismo salΓ³n. Lo vi el primer dΓa. Mi corazΓ³n hizo un ruido que creΓ haber silenciado.
Γl no me saludΓ³.
No me mirΓ³. No me dijo hola. Como si yo nunca hubiera existido. Como si las flores amarillas, los chocolates, la caja morada, la confesiΓ³n en el estacionamiento, el beso en la mejilla, nada de eso hubiera pasado.
Me destruyΓ³. Pero me quedΓ© quieta. En silencio. Como siempre.
Intentaba verlo, pero Γ©l terminaba el curso y salΓa corriendo. En los recesos desaparecΓa. Me evitaba con una precisiΓ³n que solo se logra cuando alguien ha decidido borrarte de su vida.
En las exposiciones me ponΓa nerviosa, le daba la espalda. Cuando Γ©l exponΓa, por alguna razΓ³n me miraba, pero desviaba la mirada. Yo comencΓ© a ignorarlo tambiΓ©n. Pero no podΓa.
Γl era nuevo en ese curso, no conocΓa a nadie. Le encarguΓ© a un grupo que lo cuidaran, que lo apoyaran. Dije que si necesitaban algo, yo estaba ahΓ. Que era bueno trabajando en equipo, que confiaran en Γ©l. Todo eso lo dije sin que Γ©l lo supiera. Todo eso lo hice porque me importaba, aunque Γ©l me hubiera borrado.
AsΓ pasΓ³ todo el semestre.
Un dΓa, cuando Γ©l exponΓa, lo interrumpieron porque no era lo que tenΓa que exponer. En el receso lo vi frustrado. Quise acercarme. Quise consolarlo como lo habΓa hecho tantas veces antes.
PasΓ© de largo.
Con el dolor atravesΓ‘ndome, pasΓ© de largo.
Porque ya no sabΓa si mi consuelo era bienvenido. Porque ya no sabΓa si Γ©l me veΓa. Porque ya no sabΓa si alguna vez me habΓa visto de verdad.
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Escribo esto ahora, en este presente donde aΓΊn lo veo, donde aΓΊn me duele, donde aΓΊn me importa.
Quiero que estΓ© bien. En todo sentido. Quiero que encuentre lo que busca, que ame a quien ama, que logre todo lo que alguna vez me contΓ³ en esas noches de mensajes. Quiero que sea feliz aunque yo no estΓ© en su vida.
Pero tambiΓ©n quiero decir lo que nunca dije:
Yo te vi. Te vi completo. Te vi en tu pasado pesado, en tus sueΓ±os, en tu frustraciΓ³n, en tu silencio. Te vi cuando me diste tu tarea sin que te lo pidiera, cuando me acompaΓ±aste con las flores amarillas, cuando me preguntaste si aΓΊn sentΓa algo. Te vi cuando me besaste en la mejilla y te fuiste como si no hubieras encendido algo que aΓΊn no se apaga.
Te vi. Y por eso duele. Porque cuando amas en la ausencia, amas a un fantasma que alguna vez fue real.
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Mi amor ante tu ausencia no es un amor pequeΓ±o. Es el que quedΓ³ despuΓ©s de que tΓΊ decidiste no verme mΓ‘s. Es el que floreciΓ³ sin nombre, el que se marchitΓ³ sin explicaciΓ³n, el que aΓΊn hoy, mientras escribo esto, sigue queriendo que estΓ©s bien.
El tiempo decidiΓ³ lo que pasΓ³ entre nosotros.
Y esto es lo que pasΓ³: me dejaste en el umbral de algo que nunca terminΓ³ de empezar, con una mano extendida que tΓΊ convertiste en un beso en la mejilla, y luego en nada.
AΓΊn me preocupo por ti. AΓΊn me importas. AΓΊn, a veces, en los pasillos, cuando pasas a mi lado sin verme, yo te veo.
Y te deseo todo.
Aunque para ti yo ya sea solo una compaΓ±era mΓ‘s.
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A ti.
Al ΓΊnico varΓ³n que logrΓ³ atravesar el mundo de mujeres en el que crecΓ. Aquel que llegΓ³ en medio de la universidad, cuando ya habΓa aprendido a moverme entre hombres sin que ninguno me viera de verdad. Pero tΓΊ me viste. Me escuchaste. Y por eso te guardo aquΓ, aunque ya no estΓ©s.
No sΓ© si fuiste el segundo amor o el tercero.
Dicen que en la vida hay tres tipos de amores. El primero es el que te enseΓ±a a amar, ese que parece sacado de una pelΓcula, perfecto entre comillas, el que te hace creer que asΓ es como debe sentirse. El segundo es el que te da una lecciΓ³n de vida, para bien o para mal, el que te hace feliz o te destruye en silencio, pero del que siempre sales distinta. El tercero es el que llega sin decir nada, se queda sin pedir permiso y permanece para siempre.
Contigo no sΓ©. No sΓ© si fuiste la lecciΓ³n que me rompiΓ³ en silencio o si eres de los que se quedan a pesar del silencio, a pesar de la distancia, a pesar de que tΓΊ hayas dejado de verme. Tal vez el universo nos estΓ‘ poniendo a prueba, para ver si somos compatibles cuando el ruido se calle y solo queden las ganas de volver. O tal vez solo eres una lecciΓ³n, de esas que duelen tanto que no se olvidan, y yo sigo aquΓ, intentando aprender algo que aΓΊn no entiendo.
Pero esto sΓ lo sΓ©: antes de ti hubo una relaciΓ³n a distancia que me dejΓ³ rota, y despuΓ©s de ella pasaron aΓ±os sin que nadie lograra hacer vibrar en mΓ esa misma cuerda. CerrΓ© esa herida y jurΓ© que no volverΓa a abrirme asΓ. Hasta que llegaste tΓΊ. Con un hola que comenzarΓa todo una lecciΓ³n para mΓ y tal vez para ti tambiΓ©n.
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ΒΏY si me preguntan de nuevo?
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SΓ...me sigues importando y seguirΓ© guardando ese mismo cariΓ±o que conservarΓ© para toda la vida...
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Sayonara~ Mi Amanecer π ~








