Un nuevo comienzo
Camelot, un reino gobernado por un rey corrupto que no mostraba el más mínimo interés por su pueblo.
Las calles siempre estaban llenas de criminales; robos y homicidios eran constantes.
Allí, la supervivencia del más fuerte era la ley.
Es aquí donde encontramos a nuestra protagonista.
Dentro de la ciudad, en un bar, se encontraban nuestra protagonista, Akane, y Iván, un joven que era su amigo. Ambos eran aventureros y hablaban sobre la necesidad de conseguir un ayudante para cargar el equipamiento, ya que viajaban constantemente de un reino a otro.
El murmullo del bar llenaba el ambiente, mezclado con el sonido de jarras chocando y risas apagadas.
Akane apoyó los codos sobre la mesa, observando su mochila desgastada.
-No podemos seguir así -dijo, suspirando-. Cada vez llevamos más cosas y menos energía.
Su amigo soltó una risa corta, dando un trago a su bebida.
-Habla por vos. Yo todavía puedo con esto... más o menos.
Akane arqueó una ceja.
-Ayer casi te caés en el camino.
-Fue una piedra traicionera -respondió él, encogiéndose de hombros-. No cuenta.
-Claro que cuenta. Necesitamos un ayudante. Alguien que cargue parte del equipo y nos haga el viaje más fácil.
El joven se quedó pensativo unos segundos, mirando alrededor.
-¿Y de dónde pensás sacar a alguien así?
Akane esbozó una leve sonrisa.
-En un lugar como este... siempre hay alguien buscando trabajo.
Él siguió su mirada, recorriendo el bar lleno de desconocidos.
-O problemas.
-A veces son lo mismo -respondió Akane.
Después de haber comido y bebido en la taberna, Akane e Iván salieron satisfechos, aunque aún indecisos sobre qué compañero elegir.
La tarde caía lentamente sobre la ciudad cuando Akane se detuvo de pronto. Sus ojos se clavaron en un carruaje que avanzaba por la calle, rodeado de guardias. Dentro, varias personas viajaban encadenadas.
ván siguió su mirada y frunció el ceño.
-No estarás pensando lo mismo que yo... ¿verdad?
Akane no apartó la vista del carruaje.
-Depende. ¿Qué estás pensando?
Iván cruzó los brazos, incómodo.
-Que meterse con ese tipo de gente nunca termina bien.
-No es "meterse" -respondió ella con calma-. Es una oportunidad.
-¿Una oportunidad? -repitió él, incrédulo-. Son esclavos, Akane. Eso significa problemas... y muchos.
Akane dio un paso al frente, siguiendo el lento avance del carruaje.
-También significa que alguien ahí dentro necesita salir. Y nosotros necesitamos ayuda.
Iván la observó en silencio unos segundos, suspirando después.
-Siempre encontrás la forma de complicarlo todo...
-Y aun así seguís viniendo conmigo -respondió ella con una leve sonrisa.
Él negó con la cabeza, resignado, pero no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.
-Está bien. Pero elegimos bien. No pienso cargar con alguien que nos traiga más problemas que soluciones.
Akane asintió, sin dejar de mirar el carruaje.
-Confía en mí. Lo sabré cuando lo vea.
Ambos se miraron por un instante y, sin necesidad de decir más, comenzaron a seguir el carruaje entre la multitud.








