El robo del Orbe de la Luz
En el corazón de la Cordillera Marach existe un lugar donde las montañas están más cerca del cielo y el aire está cargado de magia. Se trata del Reino de los Dragones, hogar de criaturas majestuosas de escamas brillantes y fuertes alas con las que surcan los cielos como cometas vivientes.
Entre ellos, vive Draco, un joven dragón rojo, conocido por su espíritu aventurero y su temeridad, cualidades que suelen meterlo en problemas.
- ¡Miren esto! – dijo en una ocasión mientras se lanzaba en picado hacia un grupo de dragones jóvenes.
- ¡Draco! – se quejó una dragona azul -. ¡Casi nos derribas!
- Solo practico mis maniobras – respondió él, orgulloso -. Algún día seré el dragón más rápido en surcar los cielos. Si te derribo, es que eres muy lenta.
Por su forma brusca de jugar y actitud ególatra, muchos dragones jóvenes evitaban juntarse con él. Draco siempre quería ganar, siempre empujaba los límites y siempre quería demostrar ser superior a los demás.
Por su parte, los dragones adultos regañaban a Draco por distraerse en sus lecciones y ser imprudente poniéndose a sí mismo y a otros en situaciones peligrosas.
- El valor sin prudencia es un peligro – repetía un dragón verde adulto a los jóvenes.
Pero Draco no prestaba atención.
Un día, Draco decidió faltar a sus lecciones y disfrutar de una tarde de vuelo en las montañas. De repente, un temblor sacudió el reino. El joven dragón observó a la distancia como la luz que ha brillando desde mucho antes que él nazca se apaga. Como si una estrella hubiera sido cubierta por las tinieblas. Intrigado, Draco se dirigió a investigar.
El mago malvado Malroc había logrado infiltrarse en el Reino de los Dragones y robar el Orbe de la Luz, una poderosa reliquia que libera energía mágica y protege a los reinos de la Oscuridad. Muchos milenios atrás, la vieja alianza, conformada por los líderes de los grandes reinos mágicos: Kormak, Rey de los Elfos de la Luz; Alviss, Rey de los Duergar; y Oberón y Titania, Reyes de las Hadas, confiaron a Ammon el Dorado y sus poderosos dragones la custodia del Orbe de la Luz y establecieron la Pax Lucis que puso fin a la Edad de la Calamidad.
Draco aprovecha su pequeño tamaño para escuchar a escondidas la charla de los dragones adultos reunidos fuera del templo del Orbe. Ammon el Dorado, el dragón vivo más antiguo, encabeza la reunión de emergencia. Su cuerpo anciano brilla con una luz dorada suave y su expresión delata su preocupación.
Mientras sus heridas son atendidas, el par de dragones que custodiaban el Orbe explican que fueron tomados por sorpresa por Malroc.
- El mago apareció de la nada en el templo – cuenta un dragón negro -. Para cuando detectamos su firma de magia fue demasiado tarde.
- Lo sentimos mucho – añade un fornido dragón de cobre -. No pudimos hacer nada para contrarrestar sus hechizos y nos sometió fácilmente.
La noticia del robo del Orbe a manos del mago desata murmullos de horror. Algunos dragones rugen furiosos.
- ¡Vamos a buscarlo! – grita un dragón blanco.
- ¡Sí! ¡Quememos su guarida! – se une un dragón rojo.
- ¡Que sienta la ira de los dragones! – añade un dragón plateado.
Ammon alza su cabeza al notar que los ánimos se encienden.
- ¡SILENCIO! – la voz del viejo dragón resuena como un trueno -. No permitiré ninguna acción que amenace la paz de los reinos.
Los dragones dejan de discutir y se someten a la autoridad de su líder.
- Contactaré con los líderes de los reinos, juntos encontraremos una solución a esta crisis – informa Ammon con un tono calmado -. Hasta entonces, les pido que tengan paciencia.
Desde su escondite, Draco observa con el corazón latiendo con fuerza. El joven dragón reconoce que ha pasado mucho tiempo desde que Ammon uso su Voz de autoridad. Incluso con su avanzada edad, Ammon no ha considerado pasar el liderazgo a otro dragón y ningún dragón ha podido someterlo con su Voz.
A pesar de las palabras del viejo dragón, Draco no puede quedarse quieto. Esperar no es emocionante.
- Si recupero el Orbe… - la voz del ego de Draco habla desde su interior – todos tendrán que reconocer lo genial que soy.
Sin medir el riesgo de sus acciones y cegado por su ego, el joven dragón decide viajar por los reinos y recuperar el Orbe de la Luz, convencido que lograr la hazaña le dará fama. Draco extiende sus alas y se dirige hacia lo desconocido, más allá de los límites del Reino de los Dragones, en busca del escondite de Malroc.









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Lo que más me gustó fue la ambientación; me encanta cómo introduce detalles como la Pax Lucis, la Edad de la Calamidad y esa antigua alianza entre elfos, hadas, duergar y dragones. Le da un toque épico e histórico al mundo de la Cordillera Marach que te atrapa de inmediato.