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La familia del Enigma《CharlieBabe》

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Summary

Segunda parte del ONE SHOT "la debilidad del jefe"....

Genre
Drama
Author
Vanesa
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

ONE SHOT

Descanso Breve y Nueva Posesión

Charlie besó suavemente los labios de Babe y se apartó con cuidado, saliendo lentamente de su interior. Un hilo de semen escapó entre las piernas de Babe, quien soltó un pequeño jadeo al sentirse vacío.

—Descansa un rato, mi amor.— murmuró Charlie con voz ronca pero tierna, acariciando su mejilla.— Te di bastante duro. Quiero que recuperes el aliento.

Babe asintió con los ojos entrecerrados, todavía temblando ligeramente. Charlie lo cubrió con la sábana y se acostó a su lado, atrayéndolo contra su pecho. Durante casi veinte minutos, solo lo abrazó, acariciando su espalda y besando su marca de pareja con lentitud, dejando que su aroma dominante calmara el cuerpo exhausto de Babe.

Pero el deseo del Enigma no tardó en despertar de nuevo.

Charlie deslizó una mano bajo la sábana y acarició el muslo de Babe, subiendo lentamente hasta apretar su trasero. Babe abrió los ojos y lo miró.

—¿Ya…?— preguntó con una sonrisa cansada pero complacida.

—Han pasado veinte minutos.— respondió Charlie, mordiendo suavemente su labio inferior.— Y sigues oliendo a mí…a nosotros. No puedo contenerme.

Lo giró con facilidad hasta dejarlo boca abajo sobre la cama. Babe jadeó cuando sintió el peso de Charlie cubriéndolo por completo. El Enigma separó sus piernas con las rodillas y se colocó entre ellas, frotando su polla ya dura contra la entrada aún mojada y sensible.

—Charlie…— gimió Babe, agarrando las sábanas.

—Shh…voy a follarte otra vez, mi amor.— susurró Charlie contra su oído, mordiendo el lóbulo.— Pero esta vez más lento…quiero que sientas cada centímetro entrando en ti.

Empujó hacia adelante, penetrándolo lentamente pero sin detenerse hasta que estuvo completamente enterrado. Babe soltó un gemido largo y ahogado contra la almohada.

—Ahh…tan lleno…

Charlie empezó a moverse con embestidas profundas y controladas, saliendo casi por completo antes de volver a hundirse hasta el fondo. Su cuerpo cubría completamente el de Babe, dominándolo mientras besaba y mordía su nuca y hombros.

—Así…tómalo todo.— gruñó posesivo, acelerando poco a poco el ritmo.— Siente cómo te abro de nuevo. Este culo está hecho para mí. Tan caliente…tan apretado alrededor de mi polla.

Babe gemía con cada embestida, moviendo las caderas hacia atrás para recibirlo más profundo.

—Mi amor…más…por favor…

Charlie sujetó sus caderas con fuerza y empezó a follarlo con más intensidad, embestidas profundas y brutales que hacían que la cama crujiera. Bajó una mano y levantó ligeramente la cadera de Babe, cambiando el ángulo para golpear directamente su punto más sensible.

—¡Ahh! ¡Charlie! ¡Ahí!— gritó Babe, enterrando el rostro en la almohada.

—Ese es el lugar, ¿verdad?— gruñó Charlie, mordiendo su hombro mientras lo penetraba sin piedad.— Quiero que te corras así, con mi polla bien adentro, follándote como te mereces.

Sus movimientos se volvieron más violentos, piel chocando contra piel, llenando la habitación con sonidos húmedos y obscenos.

Charlie besaba, chupaba y mordía su cuello y espalda, marcándolo aún más mientras lo follaba sin descanso.

—Eres mío, Babe…— susurró contra su piel sudorosa.— Dilo.

—Soy tuyo…completamente tuyo, mi amor.— gimió Babe, temblando.

Charlie aceleró, follándolo con fuerza brutal, una mano sujetando su cabello y la otra su cadera. Babe se corrió con un grito ahogado, contrayéndose fuertemente alrededor de él.

Charlie gruñó y lo penetró unas cuantas veces más antes de correrse profundamente dentro, llenándolo una vez más.

Se derrumbó sobre Babe con cuidado, aún enterrado en él, besando su nuca con ternura mientras ambos recuperaban el aliento.

—Nunca voy a tener suficiente de ti.— murmuró Charlie contra su piel.

Babe sonrió exhausto, girando ligeramente la cabeza para besarlo.

—Y yo nunca voy a querer que pares…

Charlie sonrió con satisfacción posesiva y lo abrazó más fuerte, sin salir de su interior todavía. La noche aún era joven.

Regreso a la Rutina

La mañana siguiente amaneció clara en Bangkok. La mansión estaba tranquila después de la intensa noche anterior. Charlie y Babe se levantaron temprano, se ducharon juntos (esta vez solo con caricias suaves y besos tranquilos) y bajaron a desayunar con Malee y Ploy.

Después del desayuno, ambos se dirigieron al despacho principal de la torre, retomando la rutina laboral.

Mano Derecha y Pareja

En el amplio despacho del último piso, Charlie estaba sentado en su sillón principal revisando informes financieros. Babe, ahora vestido con un traje negro impecable, estaba de pie a su lado con una tablet en la mano.

Su aroma cálido de vainilla y lluvia se mezclaba perfectamente con el dominante aroma de sándalo e hierro de Charlie.

—Los envíos de Pattaya llegaron sin problemas.— informó Babe con voz profesional pero cálida.— Revisé personalmente los manifiestos. Todo coincide. Además, hablé con los jefes de los muelles del sur y les dejé claro que cualquier retraso futuro se considerará una falta de respeto directo hacia ti.

Charlie levantó la mirada con una sonrisa pequeña y posesiva.

—Bien hecho. Nadie más habría podido manejar eso con tanta eficiencia.— Extendió la mano y tomó la de Babe, entrelazando sus dedos un momento.— Ahora eres mucho más que mi asistente, mi amor. Eres mi mano derecha y mi pareja. Tu opinión vale tanto como la mía.

Babe sonrió, apretando suavemente su mano antes de soltarla.

—Quiero merecerme ese lugar. No solo porque estamos juntos, sino porque quiero proteger lo que hemos construido.— Señaló un punto en la tablet.— Respecto al cargamento de Singapur, sugiero duplicar la seguridad en el almacén 3. Tengo un mal presentimiento con los hombres de Phuket.

Charlie asintió, mirándolo con orgullo.

—Hazlo. Confío en tu instinto. A partir de ahora, tomarás las decisiones en mi ausencia. Eres jefe igual que yo.

Babe se sonrojó ligeramente pero mantuvo la compostura.

—Gracias, Charlie. No te defraudaré.

Charlie se levantó, se acercó y besó su marca en el cuello con ternura, inhalando su aroma.

—Sé que no lo harás. Eres perfecto para mí…en todos los sentidos.

Momentos en Familia

Por la tarde, regresaron temprano a la mansión. Ploy había llevado a Malee al jardín, pero en cuanto la niña vio a sus papás, corrió hacia ellos con los brazos abiertos.

—¡Papá! ¡Papá grande!

Babe la levantó en brazos y la llenó de besos.

—Mi princesa hermosa. ¿Cómo estuvo tu día?

Malee señaló a Charlie con entusiasmo.

—Papá grande, ¡juguemos!

Charlie sonrió, tomó a Malee de los brazos de Babe y la lanzó suavemente al aire, arrancándole risas.

—Claro que sí, pequeña. ¿Qué quieres jugar hoy?

Los tres se sentaron en la manta bajo el mismo árbol del día anterior. Malee se colocó entre ellos, jugando con bloques mientras Babe y Charlie la observaban con cariño.

—Quiero que sepas que esto es lo más importante para mí.— dijo Babe en voz baja, mirando a Malee.— El trabajo es importante, pero volver a casa con ustedes dos…eso es todo.

Charlie pasó un brazo por los hombros de Babe y lo atrajo contra su costado.

—Para mí también. Antes esta mansión era solo un lugar frío. Ahora es un hogar.— Besó la sien de Babe.— Gracias por confiar en mí. Gracias por dejarnos ser una familia.

Malee levantó un bloque y se lo ofreció a Charlie.

—Para ti, papá grande.

Charlie lo tomó con una mano y lo colocó encima de la torre que estaba construyendo la niña.

—Vamos a construir una torre tan alta como tú quieras, mi vida.

Babe los miró con los ojos brillantes de emoción y apoyó la cabeza en el hombro de Charlie.

—Te amo.— susurró.

Charlie giró la cabeza y besó sus labios suavemente.

—Y yo a ti, mi amor. A los dos.

Malee, ajena a la profundidad del momento, se rio y se lanzó sobre ambos, abrazándolos.

—¡Abrazo familiar grande!

Los tres se abrazaron bajo la luz dorada de la tarde, riendo juntos mientras el aroma protector de Charlie envolvía a su pequeña familia.

Promesas en la Tarde

Más tarde, mientras Malee jugaba cerca, Babe miró a Charlie con seriedad.

—Quiero seguir aprendiendo a pelear. Quiero estar a tu nivel algún día, o al menos lo suficientemente cerca para protegerlos si algo pasa.

Charlie tomó su mano y la apretó.

—Seguiremos entrenando todos los días. No solo por Malee, sino porque quiero que estés a mi lado en todo. Como mi igual.

Babe sonrió con calidez.

—Tu igual…me gusta cómo suena eso.

Charlie lo miró con intensidad posesiva pero llena de amor.

—Eres mi pareja, mi mano derecha y el padre de nuestra hija. No hay nadie más en quien confíe más que en ti, Babe.

Malee regresó corriendo y se metió entre ellos.

—Papás, ¡miren mi torre!

Ambos rieron y prestaron atención a la niña, disfrutando de la paz de una tarde normal en su nueva vida juntos.

La rutina había regresado, pero ahora era mucho más cálida, fuerte y unida.

La Rutina que Fortalece

Los días siguientes transcurrieron con una nueva normalidad. Por las mañanas, Charlie y Babe se convertían en una dupla imbatible en la torre. Babe ya no era solo el asistente; su escritorio había sido trasladado dentro del despacho principal, al lado del de Charlie, y tomaba decisiones importantes con total autoridad.

Decisiones Compartidas

Charlie revisaba un contrato mientras Babe hablaba por teléfono con tono firme y seguro.

—…y si el pago no llega completo antes de las 18:00, pueden despedirse de cualquier futuro negocio con nosotros. Khun Charlie no tolera faltas de respeto.— dijo Babe con voz fría pero controlada.— Sí, yo mismo revisaré los números. Que les quede claro.

Colgó y miró a Charlie, quien lo observaba con una sonrisa orgullosa.

—¿Qué opinas?— preguntó Babe.— Fui demasiado duro?

Charlie negó con la cabeza y extendió la mano, tomando la suya por encima del escritorio.

—Fuiste perfecto. Ese tono…me excita y me tranquiliza al mismo tiempo. Eres mi mano derecha, Babe. Nadie más podría representar mis intereses como tú lo haces.

Babe sonrió con calidez y se inclinó para darle un beso rápido en los labios.

—Quiero que sepan que ahora somos dos. Que si se meten contigo, se meten conmigo también.

Charlie apretó su mano con posesividad.

—Y ellos lo están aprendiendo rápido. Me encanta verte así…fuerte, seguro. Mi pareja.

En ese momento entró uno de los jefes de sector, quien se detuvo al verlos tan cerca.

Bajó la cabeza inmediatamente.

—Khun Charlie, Khun Babe…los informes del este están listos.

Babe tomó los documentos y los revisó con rapidez.

—Hay un error aquí. Corrígelo antes de las tres. No aceptamos descuidos.

—Sí, Khun Babe.— respondió el hombre, claramente intimidado por la nueva autoridad del alfa.

Cuando se quedaron solos, Charlie rio bajo.

—Te tienen más miedo a ti que a mí últimamente.

Babe se encogió de hombros con una sonrisa risueña.

—Solo quiero proteger lo nuestro.

Tardes de Familia

Por las tardes, la mansión se convertía en su refugio. Ese día, los tres estaban en la sala de juegos que Charlie había mandado acondicionar para Malee.

La niña estaba sentada en el regazo de Charlie, jugando con un rompecabezas grande mientras Babe leía un cuento en voz alta.

—…y entonces el dragón bueno protegió al príncipe y al rey para siempre.— leía Babe con voz suave y expresiva.

Malee aplaudió emocionada.

—¡Como papá grande! ¡Papá grande es el dragón fuerte!

Charlie soltó una carcajada profunda y besó la cabecita de la niña.

—Exacto, princesa. Yo soy el dragón que protege a papá y a ti.

Babe cerró el libro y miró a Charlie con ternura.

—Nunca pensé que vería al Enigma más temido de Tailandia haciendo rompecabezas y dejando que le pongan moños en el pelo.

Malee había insistido en ponerle dos pequeñas pinzas de colores en el cabello de Charlie, quien las llevaba con sorprendente paciencia.

—Haría cualquier cosa por ella.— respondió Charlie, mirando a Malee con cariño.— Y por ti. Esto…esto es lo que quiero todos los días. Trabajo duro por la mañana, pero volver a casa con mi familia.

Babe se acercó y se sentó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro.

—Te amo, Charlie. Gracias por darnos esta vida. Por aceptarnos a los dos.

Charlie giró la cabeza y besó sus labios con suavidad.

—Los amo a ustedes. Malee es mi hija en todos los sentidos que importan. Y tú…eres el centro de todo esto.

Malee, sintiéndose excluida, se lanzó sobre ambos abrazándolos.

—¡Abrazo de tres! ¡Familia grande!

Los tres se abrazaron entre risas. Charlie rodeó a Babe con un brazo y a Malee con el otro, inhalando el aroma cálido de su pequeña familia.

Noche de Promesas

Esa noche, después de acostar a Malee, Charlie y Babe se quedaron en el balcón de su habitación, disfrutando del fresco de la noche.

Babe estaba sentado entre las piernas de Charlie, recostado contra su pecho.

—¿Crees qué algún día Malee entenderá todo esto?— preguntó Babe en voz baja.— Lo de la mafia, tu poder…nuestro mundo.

Charlie acarició su brazo con lentitud.

—Cuando sea el momento, le explicaremos. Pero siempre le daremos la opción de elegir su propio camino. No quiero que viva con miedo. Quiero que crezca sabiendo que está protegida, pero libre.

Babe giró la cabeza para mirarlo.

—Eres un buen padre, Charlie. Mucho mejor de lo que yo esperaba.

Charlie sonrió y besó su marca en el cuello.

—Y tú eres el mejor padre que esa niña pudo tener. Juntos somos mejores.

Se quedaron en silencio un rato, disfrutando de la compañía del otro y del cielo estrellado de Bangkok.

—Quiero que esto dure para siempre.— susurró Babe.

—Durará.— prometió Charlie con voz firme y posesiva.— Porque yo no voy a permitir que nadie nos quite esto. Ni ahora…ni nunca.

Babe cerró los ojos, sintiéndose seguro entre los brazos del Enigma más poderoso, mientras la noche los envolvía en paz.

Progreso en el Tatami

Habían pasado varias semanas desde que comenzaron los entrenamientos intensivos. El gimnasio subterráneo de la mansión se había convertido en su segundo espacio más importante después del despacho.

Charlie estaba de pie en el centro del tatami, sin camisa, con el cuerpo sudoroso y marcado por las huellas de entrenamientos anteriores. Babe, frente a él, respiraba agitado pero con la mirada enfocada y determinada.

—Otra vez.— ordenó Charlie.— No te contengas.

Babe atacó con mayor velocidad que antes.

Lanzó una combinación de golpes: jab, cross y una patada baja que Charlie bloqueó, pero apenas. El Enigma sonrió con orgullo al sentir la fuerza detrás del golpe.

—Mucho mejor.— comentó Charlie, girando y lanzando un contrataque que Babe esquivó por poco.— Tu velocidad ha aumentado. Ya no piensas tanto, simplemente reaccionas.

Babe jadeó y lanzó un gancho que rozó la mandíbula de Charlie.

—He estado practicando las secuencias que me enseñaste. No quiero ser una carga para ti.

Charlie lo agarró del brazo, lo giró y lo inmovilizó contra su pecho en una llave fuerte.

—Nunca serás una carga.— gruñó cerca de su oído.— Pero quiero que seas letal. Otra vez. Escápate.

Babe usó la técnica que habían practicado: golpeó con el codo hacia atrás, pisó el pie de Charlie y logró liberarse, girando rápidamente para quedar en posición de ataque.

Charlie sonrió con satisfacción.

—Bien. Muy bien, mi amor. Estás mejorando rápido.

Entrenamiento con Armas

Después de una hora de combate cuerpo a cuerpo, pasaron a la zona de armas. Charlie le entregó a Babe una pistola descargada para practicar.

—Hoy practicaremos extracción rápida y tiro en movimiento.— explicó Charlie, colocándose detrás de él para corregir su postura.— Piernas separadas. Ambas manos firmes. Respira antes de disparar.

Babe sacó el arma de la funda con velocidad y apuntó a los blancos móviles que Charlie había activado. Disparó tres veces seguidas.

Dos dieron en el centro, la tercera rozó el borde.

—Estás tensando demasiado los hombros.— dijo Charlie, presionando su cuerpo contra la espalda de Babe y ajustando sus brazos.— Relaja aquí…y aquí. Imagina que Malee está detrás de ti. Dispara con la necesidad de protegerla.

Babe respiró hondo y volvió a intentarlo. Esta vez los tres disparos fueron perfectos en el centro.

—¡Sí!— celebró Babe con una sonrisa amplia.

Charlie lo abrazó por detrás y besó su nuca.

—Estás avanzando muy rápido. En unas semanas más podrás enfrentarte a hombres normales sin problemas. Pronto te enseñaré a usar cuchillos.

Babe se giró entre sus brazos y lo miró con ojos brillantes.

—Quiero llegar a tu nivel, Charlie. Quiero poder pelear a tu lado, no solo detrás de ti.

Charlie tomó su rostro con ambas manos y lo besó con fuerza.

—Y lo harás. Eres mi pareja. Mi igual. Me encanta verte así…sudado, concentrado y mejorando cada día.

El Orgullo del Enigma

Al final del entrenamiento, ambos estaban exhaustos y cubiertos de sudor. Babe se dejó caer sentado en el tatami, respirando con dificultad. Charlie se acercó, se arrodilló frente a él y le ofreció una botella de agua.

—Hoy estuviste excelente.— dijo Charlie con voz ronca, mirándolo con orgullo y deseo.— Tu técnica ha mejorado un 70% desde que empezamos. Tus reflejos son más rápidos y tus golpes tienen más peso.

Babe tomó agua y sonrió con cansancio.

—Aún no te gano en una pelea real.

Charlie rio bajo y se inclinó para besar su marca en el cuello.

—No tienes que ganarme. Solo tienes que ser capaz de sobrevivir y proteger a nuestra familia. Y estás muy cerca de eso.

Babe lo miró con ternura y acarició su pecho sudoroso.

—Gracias por entrenarme tan duro. Sé que no eres suave conmigo a propósito.

—Porque te respeto.— respondió Charlie con seriedad.— No te trato como alguien débil. Eres un alfa especial y mi pareja. Mereces entrenamiento del más alto nivel.

Babe se acercó y lo besó suavemente, luego apoyó su frente contra la de Charlie.

—Te amo, mi amor. Por enseñarme, por confiar en mí…por todo.

Charlie lo abrazó con fuerza, inhalando su aroma mezclado con sudor.

—Y yo te amo a ti. Cada día que mejoras, me siento más orgulloso. Pronto nadie se atreverá a tocarte…porque sabrán que eres tan peligroso como yo.

Se quedaron abrazados en el tatami un rato más, recuperando el aliento, disfrutando del momento de cercanía después del duro entrenamiento.

Charlie besó su sien y murmuró:

—Mañana subimos la dificultad. ¿Estás listo?

Babe sonrió con determinación.

—Siempre listo para ti, Cachorro.

La Mano de Hierro con Guante de Seda

La mansión estaba en relativa calma esa tarde. Malee había salido con Ploy y un equipo de protección a hacer compras, mientras Charlie se encontraba supervisando un cargamento importante en el puerto junto a dos de sus hombres de mayor confianza.

Babe se había quedado a cargo de la residencia.

Caminaba por el pasillo principal hacia el despacho cuando unas voces bajas pero claras llegaron desde la cocina de empleados. Babe se detuvo en silencio y escuchó.

—…el jefe ya no es lo que decían.— hablaba un hombre nuevo, con tono arrogante y burlón.— Decían que era un Enigma temible, casi una leyenda. Pero desde que lo veo de cerca, no es para tanto. Se ha ablandado.

Otro empleado lo interrumpió con nerviosismo:

—Cállate, Sakchai. No hables así de Khun Charlie.

Pero el nuevo continuó, riendo con desprecio:

—Y todo por esa puta que tiene de pareja. Babe. Dicen que es su mano derecha, pero todos sabemos que solo abre las piernas y ya. El gran Enigma reducido a un perro faldero por un alfa mediocre.

Babe sintió un golpe seco en el pecho, pero no fue dolor…fue ira fría y controlada. Respiró profundamente, enderezó los hombros y entró a la cocina con paso elegante y calmado.

En cuanto apareció, todos los presentes se callaron de golpe. El ambiente se volvió denso.

Babe se acercó directamente al hombre nuevo, un alfa alto pero de rango inferior, y lo miró fijamente con una serenidad letal.

—¿Se puede saber cuál es tu problema?— preguntó Babe con voz baja, elegante y afilada como un cuchillo.

El hombre, aún lleno de arrogancia, levantó la barbilla.

—Lo que oíste. Que el gran Charlie se ha vuelto débil. Y que su “pareja” solo sabe abrir las piernas para mantener su posición. ¿O me equivoco?

Algunos empleados intentaron intervenir, pero Babe levantó una mano, deteniéndolos con autoridad.

—No se preocupen.— dijo Babe con calma.— Dejen que hable. Me interesa escuchar qué más tiene que decir este…señor.

El hombre sonrió con superioridad.

—Todos sabemos que eres solo un padre soltero oportunista que se abrió de piernas para…

No terminó la frase.

En un movimiento rápido y preciso, Babe lo tomó del cuello con una sola mano y lo estampó con fuerza contra la pared. El golpe resonó en la cocina. Los ojos del hombre se abrieron con sorpresa y miedo.

—Mucho cuidado con lo que sale de tu boca.— dijo Babe con voz baja, controlada y peligrosa.— Charlie sigue siendo el mismo Enigma que ha construido un imperio sobre sangre y miedo. El mismo descendiente de los primeros Enigmas que pisaron esta tierra. Su rango está tan por encima del tuyo que ni siquiera puedes verlo desde el agujero en el que te encuentras.

El hombre forcejeó, pero Babe apretó más, sin llegar a asfixiarlo, solo dominándolo.

—Tú, en cambio.— continuó Babe con elegancia cortante.— eres un insecto con ínfulas. Alguien que muerde la mano que le da de comer porque su arrogancia no le permite ver más allá de su propia mediocridad. Crees que insultando a mi pareja y a mí ganas algo. Solo demuestras lo pequeño que eres.

Con un movimiento fluido, Babe soltó su cuello y levantó el pie, colocándolo sobre la cabeza del hombre arrodillado, presionando su rostro contra el suelo. La humillación fue absoluta.

—Antes no mataba ni una mosca.— dijo Babe con voz fría y afilada.— Tenía inteligencia y conocía mis límites. Ahora sigo teniendo inteligencia…pero también sé cómo defender lo que es mío. Y Charlie es mío. Igual que esta familia y esta organización.

Miró al hombre con desprecio elegante.

—No muerdas la mano que te da de comer. Desgraciadamente, ya lo hiciste. Y las consecuencias serán…educativas.

Babe retiró el pie y dio un paso atrás, ajustándose los puños de la camisa con calma.

—Llévenlo al calabozo.— ordenó a los demás empleados, que lo miraban con una mezcla de sorpresa y orgullo.— Khun Charlie se encargará de él personalmente cuando regrese.

Los hombres asintieron con respeto inmediato.

—Sí, Khun Babe.

Mientras se lo llevaban, Babe miró al resto del personal con una sonrisa tranquila pero autoritaria.

—Sigan disfrutando de su comida y regresen a sus labores, muchachos. El incidente ha terminado.

Los empleados respondieron casi al unísono:

—Sí, Khun Babe.

Babe se dio la vuelta y caminó hacia el despacho principal. Una vez dentro, cerró la puerta, se sentó en el sillón de Charlie y soltó un largo suspiro. Una pequeña sonrisa satisfecha apareció en sus labios.

Se recostó contra el respaldo, mirando por la ventana.

—Estoy listo para este mundo.— murmuró para sí mismo.— Listo para estar a tu lado, mi amor.

Fuera, los empleados comentaban en voz baja con admiración:

—Khun Babe ya no es el mismo…Ahora es tan peligroso como Khun Charlie.

Orgullo y Deseo

Charlie llegó a la mansión poco después de las seis de la tarde. El día había sido largo, pero productivo. Mientras caminaba por el pasillo principal hacia el despacho, escuchó voces animadas y risas provenientes de la cocina de empleados. Curioso, se acercó en silencio y se detuvo al oír el nombre de Babe.

—…y luego lo estampó contra la pared como si nada. Khun Babe estuvo brutal.— decía uno con entusiasmo.— Nunca lo había visto así. Parecía el mismísimo Charlie.

Otro agregó riendo:

—Le puso el pie en la cabeza al idiota de Sakchai. Fue épico.

Charlie hizo acto de presencia. Todos se callaron al instante y bajaron la cabeza con respeto.

—¿Por qué tanto entusiasmo?— preguntó Charlie con voz grave.— ¿Qué pasó y qué tiene que ver Babe con eso?

Uno de los hombres más antiguos, con evidente orgullo, se acercó y le contó todo con detalle: los insultos del nuevo empleado, cómo Babe había aparecido con calma, las palabras afiladas, la forma en que lo dominó físicamente y la autoridad con la que ordenó llevarlo al calabozo.

Charlie escuchó en silencio. Su expresión se endureció al oír los insultos hacia Babe y hacia su relación, pero una sonrisa peligrosa y orgullosa apareció en sus labios cuando terminó el relato.

—Entendido.— dijo finalmente.— En cuanto al bastardo, yo me haré cargo de él más tarde. Pueden divertirse un poco con él si así lo desean…siempre que quede vivo para cuando yo llegue.

Los hombres asintieron con sonrisas feroces.

Uno de ellos agregó con respeto:

—Su elección de pareja fue acertada, Jefe. Khun Babe es exactamente el tipo de hombre que necesita a su lado.

Charlie sonrió con genuina satisfacción.

—Lo es.

Se dio la vuelta y se dirigió al despacho. Por el camino, sacó su teléfono y revisó las cámaras de seguridad. Al ver el video completo de cómo Babe había manejado la situación —la elegancia, la inteligencia cortante y la fuerza brutal—, sintió una fuerte ola de orgullo mezclada con un deseo intenso. Su miembro despertó dentro del pantalón, endureciéndose rápidamente. Se acomodó discretamente antes de guardar el celular.

Entró al despacho y encontró a Babe sentado en su sillón, revisando documentos. Babe se levantó de inmediato con una sonrisa cálida y se acercó a él.

—Bienvenido, mi amor. ¿Cómo te fue con el cargamento?

Charlie lo miró con intensidad y decidió bromear.

—Me enteré de lo sucedido.

Babe parpadeó, sorprendido.

—Sí, sobre eso…Ese tal Sakchai empezó a hablar de más y—

—No debiste hacer eso, Babe.— lo interrumpió Charlie con seriedad.

Babe se quedó congelado, confundido.

—¿Disculpa?

Charlie dio un paso más cerca, manteniendo la expresión dura.

—Lo que hiciste con uno de mis hombres. Ellos trabajan para mí, no para ti. Ese no es tu trabajo.

Babe sintió que algo se rompía dentro de su pecho. Su expresión cambió por completo.

—Podrás ser el jefe de la mafia o un Enigma…pero no te olvides que soy tu pareja, Charlie.— dijo con voz temblorosa pero firme.— Merezco el mismo respeto y la misma autoridad que tú. No voy a permitir que me falten el respeto, ni a mí ni a mi familia. Y si tú, siendo mi pareja, me quitas ese derecho…entonces estoy perdiendo el tiempo contigo. No dudaré en llevarme a Malee y a Ploy. No volveré a cometer el mismo error dos veces.

Babe se dio la vuelta, dispuesto a irse.

Charlie lo agarró rápidamente por la cintura y lo atrajo contra su cuerpo, sonriendo ampliamente.

—Era broma, mi amor.

Babe se quedó quieto.

—¿Qué?

Charlie rio bajo y devoró su boca en un beso hambriento, profundo y posesivo. Sus manos bajaron hasta apretar el trasero de Babe con fuerza.

—Era broma.— repitió contra sus labios.— Estoy malditamente orgulloso de ti. Eres un peligro, Babe…un peligro tentador y hermoso. Me has puesto como una roca solo con ver cómo manejaste la situación.

Lo empujó contra la pared con control, presionando su cuerpo duro contra él. Babe jadeó cuando sintió la erección de Charlie contra su vientre.

—Me asustaste, Cachorro…— se quejó Babe con un puchero, aunque ya estaba respondiendo al beso.— Pensé que realmente pensé que era verdad lo que decías.

—Nunca.— gruñó Charlie, mordiendo su labio inferior.— Verte así…dominando, inteligente, letal y elegante…me excita como nada en el mundo. Eres mi pareja perfecta. Mi igual.

Bajó la boca hasta su cuello, chupando y mordiendo la marca de pareja mientras desabotonaba la camisa de Babe con manos impacientes.

—Quiero follarte ahora mismo.— susurró contra su piel.— Quiero recompensarte por defender lo nuestro con tanta clase.

Babe gimió suavemente, enredando los dedos en el cabello de Charlie.

—Entonces hazlo…mi amor. Recompénsame.

Recompensa Contra la Pared

Charlie no perdió más tiempo. Con manos impacientes, desabrochó el pantalón de Babe y lo bajó junto con su ropa interior de un solo movimiento, dejándolo completamente expuesto. Lo levantó con facilidad, sujetándolo por los muslos, y Babe rodeó su cintura con las piernas de inmediato, aferrándose a él.

—Así… envuélveme bien.— gruñó Charlie contra su boca, besándolo con hambre mientras introducía dos dedos en su interior, preparándolo con movimientos rápidos y profundos.— Estás todavía algo sensible de anoche…pero te voy a abrir de nuevo.

Babe jadeó y sacó el saco y la camisa de Charlie con urgencia, tirándolos al suelo. Sus uñas rasguñaron la espalda desnuda del Enigma, dejando marcas rojas mientras besaba, mordía y chupaba su hombro y cuello con desesperación.

—Charlie…mi amor…— gimió Babe contra su piel.

Charlie añadió un tercer dedo, follándolo con ellos mientras lo mantenía suspendido contra la pared. Cuando sintió que estaba lo suficientemente preparado, sacó los dedos y alineó su miembro grueso y duro en su entrada.

—Mírame.— ordenó con voz ronca y dominante.

En el momento en que Babe lo miró a los ojos, Charlie empujó hacia arriba y lo penetró de un solo golpe profundo, enterrándose completamente en él.

—Ahh…¡Charlie!— gimió Babe agudamente en su oído, clavando las uñas en su espalda.

Ese gemido alto y quebrado volvió loco a Charlie. Empezó a moverse con embestidas profundas y brutales, follándolo contra la pared con fuerza controlada pero salvaje.

—Joder, Babe…esos gemidos me van a matar.— gruñó posesivo, mordiendo el cuello de Babe mientras lo penetraba más duro.— Eres tan apretado…tan caliente por dentro. Te sientes perfecto alrededor de mi polla.

Babe estaba completamente entregado, gimiendo sin control en el oído de Charlie con cada embestida brutal.

—Más…por favor…más profundo, mi amor…— suplicaba entre gemidos agudos que resonaban en la habitación.— Te siento tan adentro…me estás llenando tanto…

Charlie lo sujetó con más fuerza por los muslos, abriéndolo más mientras lo follaba sin piedad. Sus caderas chocaban con violencia contra él, penetrándolo profundo y rápido.

Bajó la cabeza y capturó uno de sus pezones, chupándolo con fuerza, lamiéndolo y mordiéndolo mientras seguía embistiéndolo.

—Eres mío.— gruñó contra su pecho, cambiando al otro pezón para torturarlo igual.— Mírame cómo te follo contra la pared. Nadie más te va a ver así. Nadie más te va a sentir así de abierto y entregado.

Babe echó la cabeza hacia atrás, gimiendo con voz rota y aguda, completamente rendido al placer.

—Charlie…¡ahh! ¡Sí! Así…me encanta cuando me follas tan fuerte…Soy tuyo…solo tuyo…

Charlie lo besó con violencia, devorando su boca mientras aumentaba la intensidad de las embestidas, follándolo más brutal y profundo.

El sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenaba el despacho.

—Quiero que te corras así.— ordenó contra sus labios, mordiendo su labio inferior.— Quiero sentir cómo me aprietas mientras te lleno.

Babe tembló entero, sus gemidos volviéndose más agudos y desesperados. Sus uñas se clavaron en la espalda de Charlie mientras llegaba al orgasmo con un grito ahogado, contrayéndose fuertemente alrededor de la polla que lo follaba sin descanso.

Charlie gruñó con fuerza y lo penetró unas cuantas veces más, brutal y profundo, antes de correrse dentro de él con chorros calientes, llenándolo completamente mientras mordía su marca de pareja.

Ambos jadeaban agitados. Charlie no salió de inmediato, manteniéndolo clavado contra la pared, besando su cuello con ternura posesiva.

—Te amo.— susurró contra su piel sudorosa.— Y estoy tan orgulloso de ti, mi amor.

Babe, aún temblando y lleno de él, sonrió exhausto y besó su mandíbula.

—Te amo más…Cachorro.

El Regreso a la Familia

Una hora después, la habitación principal estaba en silencio. Babe descansaba profundamente en la gran cama, cubierto solo con la sábana hasta la cintura. Su cuerpo mostraba las marcas recientes de sus encuentros, pero en su rostro había una expresión de completa satisfacción y cansancio.

Charlie, ya vestido con una camisa negra y pantalones oscuros, se inclinó sobre él y besó suavemente su frente.

—Descansa, mi amor.— susurró.— Volveré pronto.

Babe solo murmuró algo ininteligible y se acomodó mejor en las almohadas.

Charlie bajó al calabozo ubicado en el sótano más profundo de la mansión. Sakchai estaba arrodillado en el centro de la celda, con el rostro hinchado y el orgullo completamente destruido. Al ver a Charlie, empezó a temblar.

—Khun Charlie…yo…yo solo…

—No hables.— lo cortó Charlie con voz fría y letal.— Insultaste a mi pareja. Insultaste a mi familia. Eso es algo que no tolero.

Se acercó lentamente, su aroma dominante llenando el lugar.

—Babe fue mucho más misericordioso de lo que yo habría sido. Pero ahora estoy aquí. Y te aseguro que vas a aprender exactamente por qué nadie se atreve a hablar de mi pareja de esa forma.

Charlie no levantó la voz. No era necesario.

Su mera presencia era suficiente para quebrar al hombre.

Más tarde, Charlie subió a la habitación de Malee para verla. Abrió la puerta con cuidado, esperando encontrarla jugando o durmiendo, pero la habitación estaba vacía. Frunció el ceño, extrañado.

—¿Malee?

Salió y se dirigió directamente a la habitación principal que compartía con Babe. Al abrir la puerta, la escena que encontró le calentó el pecho.

Babe estaba sentado en la cama, recostado contra el cabecero, con Malee en su regazo.

La niña tenía uno de sus cuentos favoritos en las manos y Babe le leía en voz baja y suave. Malee estaba concentrada, chupándose el pulgar.

En cuanto la niña vio a Charlie, sus ojos se iluminaron.

—¡Papá grande!— exclamó feliz.

Se bajó rápidamente del regazo de Babe y corrió descalza hacia Charlie con los bracitos abiertos. Charlie se agachó y la levantó en el aire, abrazándola con fuerza contra su pecho.

—Mi princesa.— murmuró con ternura, besando su cabecita.— ¿Cómo está mi niña favorita?

Malee se aferró a su cuello, escondiendo la carita en su hombro.

—Te extrañé, papá grande. Papá me estaba leyendo el cuento del dragón.

Charlie caminó hacia la cama y se sentó al lado de Babe, todavía con Malee en brazos.

La niña se acomodó entre los dos, apoyando la espalda contra el pecho de Charlie y las piernitas sobre el regazo de Babe.

Babe sonrió con calidez y acarició el cabello de su hija.

—Llegaste justo a tiempo. Estábamos en la parte donde el dragón protege al príncipe.

Charlie rodeó los hombros de Babe con un brazo y besó su sien, mientras su otra mano acariciaba la espalda de Malee.

—Entonces sigan leyendo. Me gusta escuchar tu voz cuando lees.— dijo mirando a Babe con cariño.— Además, quiero escuchar cómo el dragón protege a su familia.

Malee levantó el libro y se lo dio a Babe.

—Papá, sigue leyendo. Papá grande también quiere oír.

Babe rio suavemente y continuó leyendo con esa voz cálida y expresiva que tanto les gustaba. Charlie los observaba a ambos con una expresión suave que solo mostraba en privado.

Cuando Babe terminó el capítulo, Malee bostezó y se acurrucó más contra Charlie.

—Papá grande…¿siempre vas a protegernos?— preguntó la niña con voz somnolienta.

Charlie apretó el abrazo alrededor de los dos y respondió con voz firme pero llena de amor:

—Siempre, mi vida. Nadie va a lastimarlos mientras yo esté aquí. Tú, papá Babe y yo…somos una familia. Y yo protejo lo que es mío.

Babe apoyó la cabeza en el hombro de Charlie y entrelazó sus dedos con los de él sobre la barriguita de Malee.

—Somos afortunados de tenerte.— susurró Babe.

Charlie besó primero los labios de Babe con ternura y luego la frente de Malee.

—Yo soy el afortunado. Nunca pensé que encontraría algo así…una pareja fuerte y una hija que me robó el corazón desde el primer día.

Malee sonrió con los ojos casi cerrados.

—Te quiero, papá grande…te quiero, papá…

Los tres se quedaron en silencio, disfrutando del calor familiar. Charlie acariciaba la espalda de Malee con movimientos suaves mientras Babe trazaba círculos en su mano.

—Esto es lo más importante.— murmuró Charlie después de un rato.— El imperio, el poder…todo eso viene después. Ustedes dos son mi verdadero hogar.

Babe lo miró con los ojos brillantes de emoción.

—Y tú eres el nuestro, mi amor.

Malee se durmió entre ellos, segura y protegida, mientras Charlie y Babe se quedaban abrazados, disfrutando de la paz de su pequeña familia.

Socios en el Imperio

En el despacho principal de la torre, la rutina fluía con naturalidad. Charlie estaba sentado en su sillón revisando contratos, mientras Babe, a su lado, analizaba informes en su propia pantalla.

—Khun Charlie.— dijo Babe con voz profesional.— los de Chiang Mai aceptaron las nuevas condiciones. Reduje su porcentaje en un 12% sin que se quejaran demasiado. Les recordé discretamente que tenemos mejores contactos en el norte.

Charlie levantó la mirada con una sonrisa orgullosa.

—Excelente trabajo. Nadie más habría conseguido esa reducción sin amenazarlos directamente. Eres cada vez más astuto, mi amor.

Babe sonrió con calidez y se inclinó ligeramente hacia él.

—Aprendí del mejor. Además, quiero que sepan que ahora somos dos cabezas pensando. No solo tú.

Charlie extendió la mano y entrelazó sus dedos sobre el escritorio.

—Me gusta que digas “somos dos”. Me hace sentir que este imperio ya no es solo mío… es nuestro.

Babe apretó su mano con cariño.

—Nuestro. Para Malee y para el futuro que estamos construyendo.

Tardes de Sol y Risas

Por la tarde, regresaron temprano a la mansión. Malee los esperaba en el jardín con Ploy. En cuanto vio el auto, corrió hacia ellos.

—¡Papá! ¡Papá grande!

Babe la levantó en brazos y la llenó de besos.

—Mi princesa hermosa. ¿Cómo estuvo tu día?

—Dibujé una familia grande.— respondió la niña emocionada, mostrando un dibujo donde había tres figuras: dos grandes y una pequeña.

Charlie se acercó y tomó el dibujo con cuidado, sonriendo suavemente.

—¿Ese soy yo?— preguntó señalando la figura más alta.

Malee asintió con orgullo.

—Sí. Tú eres el más grande porque proteges a papá y a mí.

Charlie sintió una calidez en el pecho. Se agachó y besó la frente de la niña.

—Exacto, mi vida. Siempre los voy a proteger.

Los tres se sentaron en la manta bajo el árbol favorito. Malee se colocó entre ellos, jugando con sus bloques mientras Babe y Charlie la observaban.

—Cada día me doy cuenta de lo afortunado que soy.— murmuró Babe, apoyando la cabeza en el hombro de Charlie.— Tenerlos a los dos…esto es más de lo que nunca imaginé.

Charlie pasó un brazo por sus hombros y lo atrajo más cerca.

—Y yo nunca pensé que querría una vida así. Antes solo vivía para el poder. Ahora vivo para volver a casa con ustedes.

Malee levantó un bloque y se lo ofreció a Charlie.

—Construye conmigo, papá grande.

Charlie sonrió y empezó a armar una torre junto a ella.

—Vamos a hacer la torre más alta del mundo, princesa.

Babe los miraba con ternura, tomando fotos con el teléfono.

—Quiero que recuerde siempre estos momentos.— dijo en voz baja.

Paseo Familiar en el Parque

Un sábado por la tarde, decidieron salir los tres juntos. Fueron a un parque privado exclusivo para evitar riesgos, aunque varios hombres de seguridad los acompañaban discretamente a distancia.

Malee caminaba entre ellos, sujetando la mano de Babe con una mano y la de Charlie con la otra.

—¡Miren! ¡Pájaros!— exclamó emocionada, señalando el cielo.

Charlie la levantó en brazos para que pudiera ver mejor.

—¿Quieres qué te compre semillas para darles de comer?

—¡Sí!— respondió la niña con entusiasmo.

Babe caminaba a su lado, sonriendo.

—Se te da muy bien esto de ser padre.— comentó Babe, mirándolo con amor.— Al principio pensaba que serías más frío con ella.

Charlie besó la cabecita de Malee antes de responder:

—Ella me cambió. Y tú también. Ahora entiendo que el verdadero poder no está solo en controlar a otros…sino en proteger y amar a los tuyos.

Se detuvieron en un puesto y compraron semillas. Malee las lanzó con alegría mientras los pájaros se acercaban. Babe rodeó la cintura de Charlie con un brazo.

—Te amo.— susurró Babe.— Gracias por darnos esta vida.

Charlie giró la cabeza y besó sus labios suavemente.

—Te amo más. A los dos. Esto es lo que quiero para siempre: paseos tranquilos, risas de Malee y tú a mi lado.

Malee se giró hacia ellos con las manos llenas de semillas y una gran sonrisa.

—¡Papás! ¡Vengan! ¡Los pájaros están comiendo!

Charlie tomó la mano de Babe y los tres se acercaron juntos. Malee se colocó entre ellos, feliz y protegida.

—Familia grande.— dijo la niña con orgullo.

Charlie y Babe respondieron al mismo tiempo:

—Familia grande.

Bajo el sol de la tarde, la pequeña familia disfrutaba de un momento sencillo pero lleno de amor, mientras Bangkok seguía su ritmo a lo lejos.

Aliados Inquebrantables

Los días en la torre seguían su curso con una eficiencia letal. Charlie y Babe se habían convertido en una dupla temida y respetada en el bajo mundo tailandés.

Charlie revisaba un mapa de distribuciones mientras Babe hablaba por videollamada con uno de sus socios en Phuket.

—Entiendo su preocupación.— dijo Babe con tono calmado pero firme.— pero Khun Charlie y yo ya tomamos una decisión. El porcentaje se mantiene en 35%. Si no les conviene, hay otras organizaciones que estarían felices de tomar su lugar.

El hombre al otro lado de la pantalla se removió incómodo.

—Khun Babe…usted es nuevo en esto y—

—Nuevo o no— interrumpió Babe con elegancia.— soy la mano derecha y pareja de Khun Charlie. Mis palabras tienen el mismo peso que las suyas. ¿Hay algo más qué quiera discutir?

Charlie sonrió con orgullo desde su asiento, observándolo.

Cuando Babe colgó, Charlie se levantó y lo abrazó por detrás, besando su marca en el cuello.

—Cada vez hablas con más autoridad.— murmuró contra su piel.— Me excita y me enorgullece al mismo tiempo.

Babe se rio suavemente y se recostó contra su pecho.

—Solo quiero que todos sepan que no soy un accesorio bonito. Soy tu igual aquí.

—Siempre lo has sido.— respondió Charlie, girándolo para besarlo en los labios.— Eres mi mejor decisión, Babe.

Noches de Historias

Por las noches, después de cenar, los tres tenían un ritual que ya no fallaban.

Malee estaba acostada en su cama, entre Babe y Charlie. La niña sostenía su libro favorito de dragones y princesas.

—Papá, tú lees hoy.— pidió Malee, señalando a Charlie.

Charlie sonrió y tomó el libro, leyendo con su voz grave pero suave:

—“…y el dragón más poderoso del reino juró proteger al príncipe y a su padre para siempre. Porque la verdadera fuerza no estaba en sus garras ni en su fuego…sino en el amor que sentía por su familia.”

Malee bostezó y se acurrucó contra el pecho de Charlie.

—¿Tú eres el dragón, papá grande?

—Sí, mi vida.— respondió Charlie, acariciando su cabello.— Y tu papá es el príncipe valiente que me hace más fuerte.

Babe sonrió con ternura y besó la frente de Malee.

—Y tú eres nuestra princesa más preciosa.

La niña cerró los ojos, sonriendo.

—Los quiero mucho…familia grande…

Cuando Malee se durmió, Charlie y Babe se quedaron un rato más mirándola.

—Nunca me canso de esto.— susurró Babe, entrelazando sus dedos con los de Charlie por encima de la niña.

—Ni yo.— respondió Charlie.— Antes pensaba que el poder lo era todo. Ahora sé que esto es lo único que realmente importa.

Paseo Bajo las Luces

Un viernes por la noche, decidieron salir a pasear los tres por un mercado nocturno privado que Charlie había reservado solo para ellos.

Malee caminaba entre los dos, sujetando sus manos, mirando todo con ojos brillantes.

—¡Papá! ¡Mira los farolitos!— exclamó señalando las luces colgantes de colores.

Babe la levantó en brazos para que pudiera ver mejor.

—¿Quieres uno? Podemos ponerlo en tu habitación.

Malee asintió emocionada.

Charlie caminaba a su lado, con una mano en la espalda baja de Babe.

—Se te ve feliz.— comentó Charlie en voz baja.

—Lo estoy.— respondió Babe, mirándolo con amor.— Hace unos meses pensaba que nunca tendría esto. Un lugar seguro, una familia…y a ti.

Charlie se detuvo, atrajo a Babe (con Malee aún en brazos) y besó sus labios con ternura.

—Tú me diste esto. Me enseñaste que incluso alguien como yo podía tener algo hermoso.

Malee puso sus manitas en las mejillas de ambos.

—¡Besos de familia!

Los dos rieron y besaron cada una de sus mejillas.

Más tarde, mientras caminaban de regreso al auto, Malee se quedó dormida en los brazos de Charlie. Babe los observaba con una sonrisa suave.

—Gracias por elegirnos.— susurró Babe.

Charlie lo miró con intensidad.

—Gracias a ti por enseñarme a amar. Eres lo mejor que me ha pasado, Babe.

Los tres regresaron a la mansión bajo las luces de Bangkok, envueltos en una paz que solo ellos podían entender. Una familia unida, fuerte y llena de amor.

Noche de Escape

Era viernes por la noche. La mansión estaba tranquila. Ploy había preparado todo para quedarse con Malee en su habitación. La niña ya estaba en pijama, abrazando su peluche favorito.

Babe se acercó a Ploy y le dio un abrazo.

—Gracias por quedarte con ella. Cualquier cosa, avísanos inmediatamente.

Ploy sonrió con complicidad y le guiñó un ojo.

—Diviértete, campeón. Y no te preocupes por Malee, la cuidaré como siempre.

Babe se sonrojó ligeramente.

—Ploy…

Ploy soltó una risita divertida.

—Sé lo que tramas. Vas a volver loco a ese hombre esta noche, ¿verdad?

—¡Ploy!— exclamó Babe, empujándola suavemente con vergüenza.

Ploy se rio con más fuerza mientras tomaba a Malee de la mano.

—Solo digo la verdad. Disfruta, que se lo merecen.

Para luego retirarse con Malee.

Justo en ese momento, Charlie apareció en el pasillo, arreglándose los puños de la camisa negra. Vio la escena y arqueó una ceja.

—¿Sucede algo, mi amor?— preguntó con curiosidad.

Babe se sobresaltó y se acercó rápidamente a él.

—No, nada. Solo…chistes de mal gusto de Ploy.

Charlie lo tomó de la cintura con una mano y lo acercó más.

—¿Seguro? Porque parece que tramas algo.

Babe se puso aún más rojo y se separó suavemente.

—Para nada. Debemos irnos ya.

Babe caminó rápido hacia la salida. Charlie lo siguió con una sonrisa divertida y sospechosa.

La Zona VIP

Llegaron al exclusivo bar “Eclipse” en el corazón de Bangkok. Babe había rentado toda la zona VIP solo para ellos dos. La zona tenía una vista privilegiada hacia la pista de baile, pero Babe había ordenado cerrar las cortinas gruesas para tener mayor privacidad.

Se sentaron en el cómodo sofá de cuero. La mesa ya estaba llena de botellas premium, aperitivos tailandeses y whiskey.

—Esto es diferente.— comentó Charlie, mirando alrededor.— No suelo venir a este tipo de lugares.

Babe sonrió mientras servía dos vasos.

—Exacto. Por eso te traje. Quiero que pruebes otros ambientes conmigo. Que no todo sea trabajo, mansión y mafia.

Charlie tomó el vaso y brindó con él.

—Por probar cosas nuevas…contigo.

Hablaron durante un buen rato: anécdotas del trabajo, recuerdos graciosos de Malee, planes futuros. La conversación fluía con facilidad entre risas y miradas cargadas.

De repente, empezó a sonar una canción de reggaetón con un ritmo pegajoso y sensual.

Los ojos de Babe brillaron de inmediato.

—¡Amo este género!— exclamó Babe levantándose.

Charlie lo miró con interés mientras Babe empezaba a moverse.

Baile Privado

Babe comenzó a bailar frente a Charlie con una naturalidad que sorprendió al Enigma.

Sus caderas se movían con ritmo perfecto, ondulando de forma sensual y fluida. No forzaba los movimientos, simplemente se dejaba llevar por la música. Su trasero y cintura se movían de una manera que hacía que la ropa se ajustara provocativamente a su cuerpo.

Charlie se recostó en el sofá, con los ojos oscuros fijos en él.

—Babe…— murmuró, claramente afectado.

Babe sonrió con coquetería y se acercó más, bailando solo para él. Giró lentamente, moviendo las caderas en círculos mientras miraba por encima del hombro a Charlie.

—¿Te gusta lo que ves, Cachorro?— preguntó con voz juguetona.

Charlie tragó saliva, su aroma dominante se intensificó en el espacio cerrado.

—Me estás matando.— admitió con voz ronca.— No sabía que te movías así.

Babe se rio suavemente y se dio la vuelta, acercándose hasta quedar entre las piernas abiertas de Charlie. Siguió bailando, moviendo las caderas de forma más pronunciada, casi rozando el cuerpo del Enigma.

—Quería que vieras esta versión de mí también.— dijo Babe, mordiéndose el labio inferior.— No solo el padre responsable o el jefe serio…sino el que sabe divertirse.

Charlie extendió las manos y las colocó en las caderas de Babe, atrayéndolo más cerca mientras este seguía moviéndose al ritmo de la música.

—Eres peligrosamente bueno en esto.— gruñó Charlie, subiendo las manos por su cintura.— Me estás provocando a propósito.

Babe se inclinó hacia adelante, apoyando las manos en los hombros de Charlie mientras seguía moviendo las caderas de forma sensual.

—¿Funciona?— preguntó con una sonrisa traviesa.

Charlie apretó sus caderas con fuerza y lo miró con ojos oscuros llenos de deseo.

—Demasiado bien. Si sigues bailando así…no voy a poder contenerme mucho tiempo.

Babe soltó una risa baja y sensual, girando de nuevo para darle la espalda y continuar moviéndose contra él, rozando provocativamente.

—Entonces no te contengas, mi amor…Esta noche es para nosotros.

La música seguía sonando mientras Babe bailaba con total libertad y sensualidad, disfrutando de la mirada hambrienta de Charlie sobre él. El ambiente en la zona VIP se cargaba cada vez más de tensión y deseo.

Fuego en la Zona VIP

Babe siguió bailando con sensualidad, moviendo las caderas con ritmo provocador. Se subió al regazo de Charlie, sentándose a horcajadas sobre él, y empezó a moverse lentamente encima, rozando su trasero contra la creciente erección del Enigma.

Charlie gruñó profundamente, su aroma se volvió más denso y dominante. Tomó a Babe por el cuello con firmeza, sin hacerle daño, y lo acercó hasta que sus narices se rozaron.

—Estás jugando con fuego.— advirtió con voz ronca y peligrosa.

Babe sonrió con picardía y respondió sin pensar:

—Yo siempre juego con fuego…Por algo tengo una hija.

Hubo un segundo de silencio. Charlie rodó los ojos y soltó un suspiro fastidiado, con una mueca en los labios.

—Esa manera tuya de arruinar los momentos…— se quejó.

Babe soltó una risa nerviosa y se levantó rápidamente de su regazo.

—Lo siento…se me pasó la lengua.

Charlie se levantó también, lo agarró de la cintura con fuerza y lo atrajo contra su cuerpo. Susurró contra su oído con voz baja y cargada de deseo:

—No importa…sigamos con lo nuestro.

Sin darle tiempo a responder, Charlie le desabrochó el pantalón y se lo bajó junto con la ropa interior de un solo movimiento. Lo levantó en brazos con facilidad. Babe rodeó su cintura con las piernas instintivamente.

Charlie lo llevó contra la pared más cercana y devoró su boca en un beso hambriento y dominante.

Mientras lo besaba, se desabrochó el pantalón, sacó su miembro grueso y duro, y lo frotó contra la entrada de Babe.

—Te voy a follar aquí mismo.— gruñó contra sus labios.

Babe jadeó agudamente cuando Charlie empujó hacia arriba y lo penetró de un solo golpe profundo, enterrándose completamente en él.

—Ahh…¡Charlie!— gimió Babe, clavando las uñas en sus hombros.

Charlie sonrió con satisfacción oscura y empezó a embestirlo con fuerza, follándolo contra la pared con embestidas profundas y brutales. Cada golpe hacía que el cuerpo de Babe se sacudiera.

—Tan apretado…tan caliente.— gruñó Charlie, tragándose los gemidos agudos de Babe con besos violentos.— Me vuelves loco cuando gimes así.

Desabotonó la camisa de Babe lo suficiente para exponer su pecho y bajó la cabeza, chupando y mordiendo uno de sus pezones con fuerza mientras seguía penetrándolo sin piedad.

—Charlie…más…por favor…— suplicaba Babe entre gemidos, aferrándose a su cuello.

Charlie cambió al otro pezón, lamiéndolo y mordiéndolo mientras sus caderas chocaban con violencia contra él. Sus embestidas eran profundas, brutales y precisas, golpeando justo en ese punto sensible una y otra vez.

—Eres mío.— gruñó posesivo contra su pecho.— Este cuerpo es mío. Mírate…gimiendo y abriéndote para mí contra la pared. Tan perfecto.

Babe echó la cabeza hacia atrás, gimiendo con voz aguda y rota de placer.

—Mi amor…me estás destrozando…pero no pares…fóllame más fuerte…

Charlie lo sujetó con más fuerza por los muslos, abriéndolo más y penetrándolo con embestidas más violentas y profundas. Lo besó con hambre, mordiendo su labio inferior, luego bajó hasta su cuello para chupar y morder la marca de pareja.

—Quiero que te corras así.— ordenó con voz ronca.— Quiero sentir cómo me aprietas mientras te lleno.

Babe tembló violentamente, sus gemidos volviéndose más altos y desesperados. Con unas cuantas embestidas más brutales, se corrió con fuerza entre sus cuerpos, contrayéndose alrededor de la polla de Charlie.

Charlie gruñó contra su cuello y lo folló unas cuantas veces más, profundo y salvaje, antes de correrse dentro de él con chorros calientes y abundantes, llenándolo por completo.

Ambos jadeaban agitados. Charlie lo mantuvo clavado contra la pared, aún enterrado en él, besando su cuello con ternura posesiva.

—Te amo.— susurró contra su piel sudorosa.— Aunque arruines los momentos con tus bromas.

Babe soltó una risa exhausta y acarició su nuca.

—Te amo más, Cachorro…incluso cuando te fastidio.

Charlie sonrió y lo besó suavemente en los labios, todavía sosteniéndolo contra la pared.

El Secreto que Crece

Habían pasado dos semanas desde aquella noche en el bar. Babe se sentía más feliz y seguro que nunca. La familia que estaba formando con Charlie y Malee le llenaba el corazón de una forma que nunca imaginó posible. Sin embargo, algo lo inquietaba cada vez más: los mareos repentinos y las náuseas que lo atacaban desde hacía varios días.

Esa tarde, Charlie estaba en el despacho jugando con Malee. Se escuchaban las risas de la niña y la voz grave pero paciente de Charlie mientras construían algo con bloques.

Babe estaba en la cocina tomando un vaso de agua fría cuando, de repente, un fuerte mareo lo golpeó. El mundo giró y casi pierde el equilibrio. Se agarró con fuerza de la encimera para no caer.

Ploy, que estaba cerca organizando la fruta, se acercó rápidamente con preocupación.

—Babe, ¿qué pasa?— preguntó sujetándolo del brazo.— Estás pálido. Siéntate.

Babe negó con la cabeza, respirando profundamente.

—Estoy bien…solo fue un mareo. Ya pasó.

Ploy lo miró fijamente, entrecerrando los ojos con sospecha.

—No estás bien. Llevas días así. Mareos, náuseas, cansancio…Creo que sé más o menos lo que está pasando. Ven conmigo, te haré una prueba de hormonas.

Babe abrió mucho los ojos y negó con vehemencia.

—No, Ploy. No es necesario. De verdad estoy bien.

Pero Ploy no aceptó un no por respuesta. Lo tomó del brazo con suavidad pero firmeza y lo llevó hasta su habitación. Después de unos minutos de preparación, le hizo la prueba.

El resultado apareció rápidamente.

Ploy miró la prueba y luego a Babe con una mezcla de sorpresa y ternura.

—Babe…estás embarazado. Por lo que dice aquí, parece que tienes una semana, tal vez dos.

Babe se levantó de golpe, con los ojos muy abiertos.

—Eso es imposible. No puedo estarlo. Debe haber un error.

Ploy negó con la cabeza y le mostró claramente la prueba.

—Lo estás, Babe. No hay error. Los síntomas coinciden perfectamente.

Babe se pasó las manos por el cabello, visiblemente angustiado. Se sentó de nuevo en la cama, con la mirada perdida.

—No sé qué voy a hacer…No sé si Charlie querrá más hijos. Jamás hablamos de esto. Malee fue diferente, ella ya existía cuando nos conocimos. Pero esto…esto no estaba planeado.

Ploy se sentó a su lado y lo miró con comprensión.

—Ese hombre te ama, Babe. Te ama a ti y a Malee. No creo que se moleste si llevas un hijo suyo dentro. Al contrario, creo que se pondrá muy feliz.

Babe negó con la cabeza, con los ojos brillantes por la preocupación.

—Con Malee fue paso a paso. Él la aceptó poco a poco. Pero esto es distinto. Un bebé nuestro…No sé cómo vaya a reaccionar. No quiero que se sienta presionado.

Ploy suspiró y lo abrazó con cariño. Babe se aferró a ella, escondiendo el rostro en su hombro.

—No saques conclusiones tan rápido, cariño.— susurró Ploy.— Charlie te adora. Te ha demostrado que quiere una familia contigo. Dale la oportunidad de sorprenderte.

Babe se quedó en silencio unos segundos antes de hablar con voz baja pero decidida:

—No le voy a decir nada por ahora. Necesito procesar esto primero. Necesito estar seguro.

Ploy frunció el ceño, claramente en desacuerdo.

—No me gusta que le ocultes algo tan importante, Babe. Charlie podría enojarse mucho si se entera después.

—Lo sé…— suspiró Babe.— Pero es mi decisión. Este es nuestro asunto. Por favor, respeta eso.

Ploy lo miró con tristeza, pero finalmente asintió.

—Está bien. Es asunto de ustedes dos. No me voy a meter. Pero prométeme que no esperarás demasiado. Un embarazo no es algo que se pueda esconder por mucho tiempo.

Babe asintió débilmente y se tocó el abdomen con una mano temblorosa.

—Solo necesito un poco de tiempo…para acostumbrarme a la idea.

Ploy lo abrazó más fuerte, acariciándole la espalda con ternura.

—Todo va a estar bien, Babe. Sea lo que sea que decidas, aquí estaré para ti y para ese pequeño que viene en camino.

Babe cerró los ojos, aferrándose a su amiga mientras una mezcla de miedo, sorpresa y una pequeña chispa de felicidad comenzaba a crecer dentro de él.

Un nuevo miembro de la familia estaba en camino…pero por ahora, seguiría siendo su secreto.

Secretos Silenciosos

Los siguientes días, Babe se volvió un experto en ocultar sus síntomas. Cada vez que sentía náuseas, se excusaba con que iba al baño o que necesitaba revisar algo en el despacho. Los mareos los disimulaba agarrándose discretamente de alguna superficie o sentándose rápidamente. Por las noches, cuando Charlie dormía, Babe se quedaba despierto mirando el techo, acariciando suavemente su abdomen con una mano mientras pensaba en el pequeño ser que crecía dentro de él.

La Intuición del Enigma

En el despacho, Charlie observaba a Babe con atención. El alfa estaba más callado de lo normal, perdido en sus pensamientos mientras revisaba documentos.

—Babe.— llamó Charlie con voz suave pero firme.— ¿Estás bien? Llevas varios días extraño. Te conozco. Sé que me estás ocultando algo.

Babe levantó la mirada rápidamente y forzó una sonrisa cálida.

—No es nada, mi amor. Estoy bien, de verdad. Solo…he tenido mucho en la cabeza con el trabajo y Malee.

Charlie se levantó, rodeó el escritorio y se detuvo frente a él. Tomó su rostro con ambas manos, mirándolo a los ojos con intensidad.

—Si hay algo que te preocupa, puedes decírmelo. No quiero que cargues solo con nada.

Babe cubrió las manos de Charlie con las suyas y besó una de sus palmas.

—Lo sé. Y te lo agradezco. Pero de verdad estoy bien. Solo necesito un poco de tiempo para ordenar mis pensamientos. ¿Confías en mí?

Charlie lo miró en silencio unos segundos, luego suspiró y besó su frente.

—Confío en ti. Pero no me gusta verte así. Cuando estés listo para hablar, aquí estaré.

Babe asintió y lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su pecho.

—Gracias, Cachorro.

Momentos que Valen Oro

Esa misma tarde, los tres estaban en el jardín. Malee corría detrás de una mariposa mientras Babe y Charlie la vigilaban sentados en la manta.

—Papá, ¡mira! ¡Es amarilla!— gritaba Malee emocionada.

Babe sonrió, aunque su mente seguía lejos.

Charlie notó que volvía a estar pensativo y pasó un brazo por sus hombros, atrayéndolo contra su costado.

—Ven aquí.— murmuró Charlie.— Apóyate en mí.

Babe se recostó contra él, inhalando su aroma reconfortante.

—Eres muy bueno con ella.— dijo Babe en voz baja.— A veces me pregunto cómo sería si fuéramos más…

Charlie lo miró con curiosidad.

—¿Más?

Babe se corrigió rápidamente:

—Nada. Solo pensaba en voz alta. Me hace muy feliz vernos así. Los tres juntos.

Malee regresó corriendo y se lanzó sobre ellos, abrazándolos a ambos.

—¡Abrazo familiar grande!

Charlie rio y los envolvió a los dos con sus brazos fuertes.

—Esto es lo que más me gusta del día.— dijo Charlie, besando primero la cabeza de Malee y luego la sien de Babe.— Volver a casa y tenerlos así.

Babe cerró los ojos y se aferró un poco más a ellos, sintiendo una mezcla de amor inmenso y miedo por el secreto que guardaba.

—Yo también.— susurró.— Los amo mucho.

Malee levantó la cabeza y tocó la mejilla de Babe.

—Papá, ¿estás triste?

Babe negó rápidamente y sonrió, besando su naricita.

—No, mi princesa. Estoy muy feliz. Solo estaba pensando en lo afortunado que soy de tenerlos.

Charlie los observó en silencio, con una ligera preocupación en la mirada, pero respetó el espacio de Babe y no insistió.

Reflexiones Nocturnas

Esa noche, después de acostar a Malee, Charlie y Babe se quedaron en el balcón.

Charlie estaba detrás de Babe, abrazándolo por la cintura mientras miraban las luces de Bangkok.

—Sabes que puedes contarme cualquier cosa, ¿verdad?— susurró Charlie contra su oído.— No importa qué sea.

Babe giró entre sus brazos y lo miró a los ojos.

—Lo sé. Y te lo agradezco de verdad. Es solo que…necesito procesar algunas cosas primero. Pero te prometo que cuando esté listo, tú serás el primero en saberlo.

Charlie acarició su mejilla con el pulgar y lo besó suavemente.

—Está bien. Te daré tu tiempo. Solo recuerda que no estás solo. Ya no.

Babe lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su cuello.

—Te amo, Charlie. Más de lo que imaginas.

—Y yo a ti, mi amor.— respondió Charlie, apretándolo contra su pecho.— A ti y a nuestra familia.

Babe cerró los ojos, sintiendo el peso de su secreto y la calidez del hombre que amaba.

Sabía que no podría ocultarlo por mucho tiempo, pero por ahora, solo quería disfrutar un poco más de esta paz antes de cambiarlo todo.

La Verdad y el Deseo Desatado

Charlie y Babe estaban sentados en el sofá de su habitación, hablando tranquilamente. Era noche avanzada. Charlie solo llevaba un pantalón de chándal gris que colgaba bajo en sus caderas, dejando su torso marcado y definido al descubierto. Babe se había perdido mirando sus labios y sus bíceps mientras Charlie le contaba sobre un problema con una mercancía.

De repente, Babe se levantó y se sentó a horcajadas sobre él, moviéndose con necesidad.

Charlie gruñó y tomó su trasero con ambas manos, apretándolo con fuerza.

Babe jadeo ante ello.

—Últimamente estás muy sensible, mi amor…— murmuró contra su cuello.

—Tal vez estoy cerca de mi celo…— respondió Babe, jadeando suavemente mientras se movía sobre él.

Babe se inclinó y lo besó con hambre. Charlie correspondió, pero de pronto separó el beso y acercó su boca al oído de Babe, susurrando con calma peligrosa:

—¿O tal vez sean las hormonas del embarazo, mi amor?

Babe se quedó completamente quieto. Su corazón empezó a latir con fuerza, como si quisiera salirse de su pecho. Intentó levantarse, pero Charlie lo retuvo firmemente por las caderas.

—No sé de qué hablas, Charlie…— dijo Babe con voz temblorosa.

Charlie sonrió de esa forma que decía “no mientas, ya sé todo”. Tomó a Babe del cabello con firmeza pero sin lastimarlo, dominándolo.

—Sé que lo haces. He notado el cambio en el olor de tus feromonas. Mucho más rápido que tú. Solo quería ver hasta dónde llegarías ocultándolo.

Babe lo miró sorprendido.

—¿Cómo puedes darte cuenta de algo así…?

Charlie lo soltó y se puso de pie, llevándolo consigo. Lo presionó contra la pared con su cuerpo grande y dominante.

—Soy un Enigma, mi amor. Mi olfato, mi audición…todo en mí supera cualquier otra especie. Incluyéndote. Ahora responde…¿Por qué no me dijiste que estás embarazado?

Babe sintió que sus ojos picaban. Era la primera vez que Charlie lo enfrentaba de esta forma.

—Porque tenía miedo, Cachorro…No sabía si querías hijos o si estabas preparado para ser papá. No quería que te sintieras obligado.

Charlie rio secamente, pero no había verdadera ira, solo frustración.

—Me molesta más que me lo hayas ocultado, Babe. Tengo derecho a saberlo. No lo hiciste solo.

—Lo siento…— susurró Babe, con la voz quebrada.— Tenía mucho miedo.

Charlie lo tomó del cuello con firmeza dominante y lo presionó más contra la pared.

—Escúchame bien.— dijo con voz grave y ronca.— Siempre he querido hijos contigo. Se lo dije al hijo de puta de tu ex…que amaría que llevarás a mis cachorros dentro de ti. Y por fin se cumplió.

Babe jadeó.

—Estás loco, Cachorro…

Charlie sonrió con pura posesividad.

—Por ti, mi amor. Solo por ti.

Lo levantó en brazos. Babe rodeó su cintura con las piernas. Charlie devoró su boca mientras rompía su ropa interior de un tirón.

Llevó dos dedos a su entrada y gruñó al sentirla completamente empapada.

—Tan mojado para mí…— susurró.

Rompió la camisa de Babe y atacó sus pezones con la boca. Al succionar uno con fuerza, un pequeño chorro de líquido dulce salió. Los ojos de Charlie se volvieron carmesí, su lado Enigma surgiendo con intensidad. Soltó un gruñido animal, profundamente posesivo.

—Joder, Babe…estás produciendo leche…— gruñó antes de chupar con más hambre.

Babe gimió alto, arqueándose contra él.

Charlie se bajó el pantalón lo suficiente, liberó su miembro grueso y duro, y lo penetró de un solo golpe profundo.

—Ahh…¡Charlie!— gritó Babe, clavando las uñas en su espalda.

Charlie empezó a follarlo contra la pared con embestidas lentas pero brutales, profundas y violentas. Cada golpe era poderoso, haciendo que el cuerpo de Babe se sacudiera.

—Tan apretado…tan caliente y mojado por dentro.— gruñó contra su cuello, mordiendo y chupando la marca de pareja.— Llevas a mi hijo dentro…y sigues siendo tan perfecto para mí.

Babe gemía con voz aguda, completamente entregado, moviendo las caderas para recibir cada embestida.

—Mi amor…más fuerte…por favor…— suplicaba.

Charlie lo folló más duro, profundo y salvaje, sujetándolo por los muslos mientras chupaba y mordía sus pezones, bebiendo de ellos con gruñidos posesivos. Luego subió a su boca, besándolo con violencia, tragándose sus gemidos.

—Eres mío…— gruñó entre embestidas brutales.— Mi pareja. Mi alfa. Llevando a mi cachorro. Voy a follarte así todas las noches.

Babe temblaba, arañando su espalda y hombros.

—Charlie…te siento tan adentro…me estás volviendo loco…

Charlie aceleró, follándolo con fuerza animal, profundo y violento, mientras succionaba sus pezones y mordía su cuello. Babe se corrió con un grito agudo, contrayéndose fuertemente alrededor de él. Charlie lo siguió poco después, gruñendo contra su cuello mientras lo llenaba con fuerza.

Aún enterrado en él, Charlie apoyó su frente contra la de Babe, respirando agitado.

—No vuelvas a ocultarme nada tan importante.— susurró con voz ronca pero llena de amor.— Vamos a tener un hijo, Babe. Nuestro hijo.

Babe, aún temblando y lleno de él, sonrió con lágrimas en los ojos.

—Te amo…perdóname por tener miedo.

Charlie lo besó con ternura esta vez.

—Te amo más. Y voy a cuidar de ti y de nuestros dos hijos con todo lo que soy.

Se quedaron unidos contra la pared, besándose lentamente mientras la realidad de su nueva familia empezaba a asentarse.

Leche y Posesión

Charlie recorrió con sus labios el cuello de Babe, besando y mordiendo suavemente la marca de pareja mientras seguía enterrado profundamente en él. Bajó lentamente por su pecho hasta llegar a sus pezones hinchados y sensibles. Tomó uno en su boca y chupó con fuerza. Un chorro de leche dulce y tibia llenó su boca.

—Joder…— gruñó Charlie contra su piel, con los ojos carmesí brillando de excitación.— Cada vez me sorprendes más, mi amor. Jamás imaginé que producirías leche…pero me vuelve loco.

Babe enrojeció intensamente y trató de apartarlo, avergonzado.

—Charlie…no…por favor…

Pero Charlie no lo permitió. Lo sujetó con más fuerza contra la pared, una mano grande rodeando su cuello con dominio absoluto, presionando lo justo para controlarlo sin lastimarlo.

—Quédate quieto.— ordenó con voz ronca y posesiva.— Quiero probarte.

Volvió a chupar su pezón con hambre, succionando con fuerza mientras empezaba a embestirlo de nuevo, esta vez con brutalidad. Cada golpe era profundo, violento y preciso, haciendo que el cuerpo de Babe se sacudiera contra la pared.

—Ahh…¡Charlie!— gimió Babe agudamente, arqueando la espalda.

Charlie gruñó de placer al escuchar esos sonidos y chupó con más intensidad, tragando la leche que salía mientras lo follaba sin piedad.

—Tan dulce…— murmuró contra su pecho, cambiando al otro pezón y succionándolo con avidez.— Llevas a mi hijo dentro y ahora me das esto…Eres perfecto, Babe. Mío. Completamente mío.

Babe rasguñó la espalda de Charlie con fuerza, dejando marcas rojas profundas mientras gemía en su oído con voz aguda y desesperada.

—Mi amor…es demasiado…ahh…me estás follando tan fuerte…

Charlie lo sujetó del cuello con más firmeza, dominándolo mientras lo penetraba con embestidas brutales y profundas. Su cadera chocaba con violencia contra él, enterrándose hasta el fondo con cada golpe.

—Gime más para mí.— exigió contra su boca antes de devorarla en un beso salvaje.— Esos sonidos me vuelven loco. Quiero que grites mi nombre mientras te lleno.

Babe chupó y mordió el cuello de Charlie, luego su hombro y mandíbula, marcándolo mientras gemía agudamente en su oído.

—Charlie…¡Charlie! Más profundo…por favor…me estás destrozando por dentro…

Charlie gruñó animalmente y aceleró, follándolo con fuerza salvaje, profundo y brutal. Una mano bajó para sujetar su cadera y abrirlo más, mientras seguía chupando y mordiendo sus pezones, bebiendo de él con posesividad.

—Siente cómo te abro.— gruñó contra su pecho.— Siente cómo mi polla te llena mientras llevas a nuestro hijo. Nadie más va a tenerte así. Nadie más va a probarte.

Babe temblaba entero, arañando su espalda y mordiendo su hombro mientras gemía con voz rota y aguda en su oído, volviéndolo completamente loco.

—Te amo…mi amor…fóllame más fuerte…quiero sentirte por días…

Charlie lo embistió con mayor violencia, penetrándolo sin control, profundo y salvaje. Mordió su cuello, chupó sus pezones y devoró su boca mientras lo follaba contra la pared con todo su instinto de Enigma.

—Vas a correrte para mí.— ordenó con voz ronca.— Quiero sentir cómo te aprietas mientras te lleno.

Babe gritó su nombre cuando el orgasmo lo golpeó con fuerza, contrayéndose violentamente alrededor de Charlie. Este gruñó contra su cuello y lo penetró unas cuantas veces más, brutal y profundo, antes de correrse con un gemido gutural, llenándolo hasta el fondo con chorros calientes.

Charlie se quedó enterrado en él, respirando agitado contra su cuello, lamiendo suavemente la marca de pareja. Babe temblaba entre sus brazos, exhausto y lleno.

—Eres increíble…— susurró Charlie, besando sus labios con ternura posesiva.— Mi pareja. Mi alfa embarazado. Mío.

Babe sonrió débilmente, aún jadeando, y acarició su nuca.

—Tuyo…siempre tuyo, Cachorro.

Charlie lo sostuvo contra la pared un poco más, besándolo lentamente mientras procesaban la intensidad del momento y la nueva realidad que los unía.

Atenciones del Enigma

Los días siguientes, Charlie se convirtió en la sombra protectora de Babe. Apenas notaba algún cambio en su expresión, ya estaba a su lado.

Era media mañana en la mansión. Babe estaba sentado en el sofá del salón principal cuando de repente hizo una mueca.

—Quiero algo ácido…— murmuró Babe, acariciando su vientre aún plano.— Mucho limón…o tamarindo.

Charlie, que estaba revisando documentos a unos metros, levantó la mirada de inmediato.

—¿Ahora?— preguntó, ya levantándose.

Antes de que Babe pudiera responder, Charlie ya había llamado a uno de los empleados.

—Trae tamarindo fresco, limones, mango verde y todo lo ácido que encuentres en la cocina. Rápido.

Minutos después, Charlie regresó con una bandeja. Se sentó al lado de Babe y le ofreció un vaso de jugo de tamarindo con hielo.

—Bebe despacio.— dijo con voz suave pero firme, acariciando su cabello.— Si quieres algo más, solo dímelo. No quiero que pases hambre ni un segundo.

Babe bebió y soltó un suspiro de alivio, recostándose contra el pecho de Charlie.

—Te estás pasando, Cachorro. Solo son antojos.

Charlie besó su sien y colocó una mano protectora sobre su abdomen.

—Eres mi pareja y llevas a nuestro hijo. No existe “pasarse” en esto. Quiero cuidarte como te mereces.

La Noticia para la Princesa

Esa misma tarde, los tres estaban en la habitación de Malee. Charlie había insistido en que le dieran la noticia juntos.

Babe sostenía a Malee en su regazo mientras Charlie se sentaba frente a ellos.

—Mi vida.— empezó Babe con voz suave.— ¿recuerdas cuando te dijimos qué iba a haber otro integrante en la familia?

Malee asintió con sus ojitos grandes y curiosos.

—Sí. Un hermanito o hermanita.

Charlie sonrió y acarició la mejilla de la niña.

—Pues ya está en camino. Papá Babe lo tiene aquí.— dijo señalando suavemente el vientre de Babe.— Va a crecer dentro de él hasta que esté listo para nacer.

Malee abrió mucho los ojos y miró el abdomen de Babe con fascinación. Luego colocó sus manitas con cuidado sobre él.

—¿Ahí está?— preguntó en voz bajita, casi con reverencia.

Babe asintió, con los ojos brillantes.

—Sí, princesa. Ahí está creciendo nuestro bebé.

Malee se quedó en silencio unos segundos y luego sonrió con toda su carita iluminada.

—¡Voy a ser hermana mayor!— exclamó feliz, abrazando a Babe con cuidado.— ¿Puedo cantarle? ¿Puedo darle besitos cuando nazca? ¿Va a jugar conmigo?

Charlie rio bajo, claramente emocionado por la reacción de la niña.

—Claro que sí, mi vida. Vas a ser la mejor hermana mayor del mundo. Y nosotros te vamos a enseñar a cuidarlo.

Malee se giró hacia Charlie y lo abrazó también.

—Gracias, papá grande. Gracias, papá. Estoy muy feliz…¡muy muy feliz!

La Felicidad de los Tres

Por la noche, después de cenar, los tres estaban acurrucados en la gran cama de Charlie y Babe. Malee estaba en medio, con la cabeza apoyada en el pecho de Babe y las piernitas sobre Charlie.

—Papá, ¿el bebé va a ser niño o niña?— preguntó Malee mientras jugaba con los dedos de Charlie.

—No lo sabemos todavía.— respondió Babe sonriendo.— Pero sea lo que sea, va a ser muy amado.

Charlie besó la frente de Malee y luego la de Babe.

—Vamos a ser cuatro.— dijo con voz profunda y llena de emoción.— Una familia más grande. Y yo voy a protegerlos a los tres con todo lo que tengo.

Malee levantó la cabeza y miró a Babe con ternura.

—¿Te duele el bebé, papá?

Babe negó y acarició su cabello.

—A veces tengo náuseas, pero tu papá grande me cuida muy bien.

Malee sonrió y besó suavemente el abdomen de Babe.

—Hola, bebé…soy tu hermana mayor. Te voy a querer mucho y te voy a prestar mis juguetes…pero solo los que no se rompan fácil.

Charlie y Babe soltaron una risa suave.

Charlie abrazó a ambos con un brazo, envolviéndolos en su calor y aroma protector.

—Esto es perfecto.— murmuró Babe, mirando a Charlie con amor.— Tenerte a ti, a Malee…y ahora este pequeño en camino.

Charlie tomó su mano y la besó.

—Nunca imaginé que podría ser tan feliz. Gracias por darme esta familia, mi amor.

Malee bostezó y se acurrucó más entre ellos.

—Familia grande…la mejor familia del mundo.

Los tres se quedaron en silencio, disfrutando del calor familiar. Charlie acariciaba el cabello de Malee con una mano y el abdomen de Babe con la otra, protector y enamorado.

Por primera vez en mucho tiempo, el futuro se sentía brillante, completo y lleno de esperanza.

La Fuerza de las Princesas

Habían pasado varias semanas llenas de momentos tiernos y cuidados constantes.

Charlie se levantaba antes que Babe para prepararle infusiones contra las náuseas, le masajeaba los pies cuando regresaban del trabajo y siempre tenía a mano los antojos más extraños de su pareja. Malee, a pesar de su corta edad, ya hablaba del bebé con emoción y besaba la barriga de Babe todas las noches.

En la semana 16 de embarazo, durante la ecografía, finalmente supieron el sexo del bebé.

Era una niña.

Babe permaneció callado durante todo el trayecto de regreso a la mansión. Miraba por la ventana del auto con una expresión pensativa, acariciando suavemente su vientre ya ligeramente abultado. Charlie lo observaba de reojo, respetando su silencio, pero claramente preocupado.

Al llegar, Ploy les informó que Malee estaba durmiendo su siesta, así que decidieron subir directamente a su habitación.

Una vez dentro, Charlie cerró la puerta y se acercó a Babe, quien se había sentado en el borde de la cama.

—¿Qué pasa, mi amor?— preguntó Charlie con voz suave, arrodillándose frente a él y tomando sus manos.— Has estado muy callado desde que salimos de la clínica. ¿No te gustó saber qué es una niña?

Babe suspiró profundamente y lo miró a los ojos. Sus manos temblaron ligeramente entre las de Charlie.

—Charlie…¿realmente estás contento con el sexo del bebé?— preguntó en voz baja.— ¿No te importa qué sea una niña? Después de todo, algún día un heredero tendrá que tomar tu lugar en la organización…

Charlie se quedó mirándolo con seriedad durante unos segundos. Luego habló con total sinceridad, sin titubear:

—No me importa si es niña o niño, Babe. Soy feliz porque nuestro cachorro está bien y sano…y porque tú estás bien. Eso es lo único que realmente me importa. En cuanto al resto…ese cargo iría para Malee. Ella es la mayor, aunque no sea mi hija biológica. Pero eso también es otro tema. Ella tomará ese lugar solo si quiere. No la obligaré jamás. Lo que ella decida hacer en su futuro será decisión suya. Lo mismo va para nuestra cachorra.

Babe lo miró con un amor abrumador. Sus ojos se llenaron de lágrimas que no llegó a derramar.

—Eres…el mejor padre y la mejor pareja que me pudo tocar, Charlie. De verdad.

Charlie acarició su mejilla con el pulgar y preguntó con ternura:

—¿Por qué pensaste eso, mi amor? ¿Por qué dudaste?

Babe se mordió el labio inferior, bajando la mirada un momento antes de responder:

—Sakda odiaba con su vida la idea de tener una niña. Decía que eran debilidad…que solo servían para ser usadas. Por eso nunca tuvo piedad con su propia sangre. Sin embargo, Malee es mucho más fuerte de lo que parece, a pesar de su corta edad. Malee es mi guerrera…al igual que nuestra cachorra. Ambas lo son. Las amo tanto, Charlie…Y a ti te amo muchísimo. Tanto que cada día crece más.

Charlie se levantó, se sentó a su lado en la cama y lo abrazó con fuerza, atrayéndolo contra su pecho. Besó su cabello y luego su frente.

—Escúchame bien.— susurró contra su sien.— Nuestras hijas no van a conocer ese tipo de dolor. Ni Malee, ni esta pequeña que viene en camino. Yo no soy Sakda. Nunca lo seré. Para mí, una hija no es una debilidad…es un tesoro que debo proteger con mi vida. Y tú…tú me has dado dos tesoros. No podría estar más orgulloso ni más feliz.

Babe se aferró a su camisa, escondiendo el rostro en su cuello.

—Tenía tanto miedo de que te decepcionaras…— confesó en voz baja.

Charlie negó con la cabeza y lo apretó más fuerte.

—Nunca. Estoy emocionado, Babe. Vamos a tener otra princesita en casa. Malee va a ser la mejor hermana mayor del mundo, y yo voy a consentir y proteger a ambas con todo lo que soy.

Babe levantó la cabeza y lo miró con los ojos brillantes.

—¿De verdad estás feliz?

Charlie sonrió con esa sonrisa rara, suave y genuina que solo mostraba con su familia.

—Más que feliz. Estoy completo. Vamos a ser cuatro…y no cambiaría esto por nada en el mundo.

Babe soltó una risa entrecortada y lo besó con ternura.

—Te amo, Cachorro. Gracias por ser como eres.

Charlie acarició su vientre con reverencia y respondió contra sus labios:

—Y yo te amo a ti. A ti, a Malee y a nuestra pequeña guerrera que viene en camino.

Se quedaron abrazados en silencio, disfrutando del momento. Afuera, el sol de la tarde entraba por las ventanas, iluminando la habitación y la nueva etapa que comenzaba para su familia.

Los Últimos Meses de Espera

Los últimos tres meses del embarazo de Babe fueron los más complicados. Los médicos habían recomendado reposo absoluto debido a que se trataba de un embarazo de alto riesgo. Babe pasaba la mayor parte del tiempo en la cama o en el sofá grande de la habitación principal, con almohadas especiales y todo tipo de comodidades que Charlie había mandado instalar.

Cuidado y Antojos

Era una tarde soleada. Babe estaba recostado en la cama con varias almohadas en la espalda, acariciando su vientre ya muy prominente. Charlie entró a la habitación con una bandeja en las manos, seguido de cerca por Malee, quien llevaba un pequeño plato con frutas.

—Mi amor, aquí está.— dijo Charlie con voz suave, sentándose al borde de la cama.— Mango verde con sal y chile, tal como lo pediste a las tres de la mañana.

Babe sonrió con cansancio pero lleno de cariño.

—Gracias, Cachorro. Me siento como un antojo con patas últimamente.

Malee subió con cuidado a la cama y se sentó al lado de Babe, ofreciéndole el plato.

—Papá, yo te ayudé a elegir el mango más verde. Papá grande dijo que tenía que estar bien ácido para ti y para mi hermanita.

Babe acarició el cabello de la niña con ternura.

—Gracias, mi princesa. Eres la mejor ayudante del mundo.

Charlie colocó la bandeja sobre las piernas de Babe y le dio un vaso de agua con limón.

—Bebe despacio. El doctor dijo que tienes que mantenerte hidratado. ¿Cómo te sientes hoy? ¿Algún dolor?

Babe negó con la cabeza mientras comía un trozo de mango.

—Solo cansancio y algo de presión. Pero estar así, con ustedes dos cuidándome… hace que todo sea más llevadero.

Charlie tomó su mano y besó sus nudillos.

—No voy a moverme de tu lado hasta que nazca. Ya faltan pocas semanas.

El Nombre de la Princesa

Esa misma noche, los tres estaban acurrucados en la gran cama. Malee estaba entre ellos, dibujando en un cuaderno mientras Babe y Charlie hablaban en voz baja.

—Entonces…¿ya tenemos nombre definitivo?— preguntó Babe, mirando a Charlie con una sonrisa suave.

Charlie acarició el vientre de Babe con reverencia y asintió.

—Malai. Creo que le queda perfecto. Suena fuerte pero dulce, como ella.

Babe soltó una risa ligera y miró a Malee.

—¿Qué te parece, princesa? Tu hermanita se va a llamar Malai.

Malee levantó la mirada con los ojos brillantes.

—¡Malai! ¡Me gusta! Suena como mi nombre pero más bonito. Malee y Malai…¡las dos “Ma”!

Charlie y Babe se miraron y empezaron a reír al mismo tiempo, conectados por esa misma idea.

—Ves.— dijo Babe entre risas.— hasta nuestras hijas van a tener nombres que empiezan igual. Definitivamente somos una pareja con conexión.

Charlie se inclinó y besó la frente de Babe.

—Cuando dijimos el nombre al mismo tiempo en la consulta, supe que era el correcto. Malai Charoen. Nuestra segunda princesa.

Malee se acercó más y besó el vientre de Babe con cuidado.

—Malai…soy tu hermana mayor. Te voy a cuidar mucho y te voy a enseñar a jugar con bloques y a correr en el jardín. Pero no corras muy rápido al principio, ¿sí? Porque papá necesita descansar.

Babe sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas de emoción.

—Las amo tanto…— susurró, mirando a Malee y luego a Charlie.— A las dos. Y a ti, mi amor. Gracias por cuidarnos tanto.

Charlie se acercó y besó sus labios con ternura, luego besó la frente de Malee.

—Ustedes tres son mi mundo entero. Malai va a nacer rodeada de mucho amor. Y yo voy a estar aquí, día y noche, hasta que llegue sana y fuerte.

Malee bostezó y se acurrucó contra el pecho de Babe.

—Papá grande, ¿cuando nazca Malai vamos a hacer una fiesta grande?

Charlie sonrió y acarició su espalda.

—Claro que sí, princesa. La fiesta más grande que hayamos tenido nunca.

Babe miró a Charlie con profundo amor mientras acariciaba su vientre, sintiendo las suaves pataditas de Malai.

—Malai…— susurró con cariño.— Ya falta poco, mi niña. Papá te está esperando con muchas ganas.

Charlie cubrió la mano de Babe con la suya sobre el vientre y susurró:

—Los cuatro vamos a estar bien. Te lo prometo.

La habitación se llenó de una paz cálida y llena de esperanza, mientras la familia esperaba con amor la llegada de su nueva integrante.

La Dulzura del Dolor

Habían pasado varias semanas desde el nacimiento de Malai. A pesar de las graves complicaciones durante la cesárea —donde el corazón de Babe se detuvo en dos ocasiones—, ahora los cuatro disfrutaban de una felicidad tranquila y profunda en la mansión. Charlie había sentido cada segundo de dolor a través del lazo de la marca, y aquello lo había vuelto aún más protector.

Esa noche, Babe acababa de amamantar a Malai y la colocó con cuidado en su cuna. La pequeña dormía plácidamente, con las mejillas sonrosadas. Charlie, que acababa de acostar a una exhausta pero feliz Malee, entró en silencio y besó la frente de la bebé.

—Buenas noches, mi pequeña.— susurró.

Ambos dejaron suaves besos en las cabecitas de sus dos princesas antes de salir de la habitación infantil.

Babe se dirigió a la habitación principal. Apenas había dado unos pasos cuando escuchó la puerta abrirse y cerrarse. Unos brazos fuertes y cálidos lo rodearon por detrás, apretándolo contra un pecho firme.

Babe sonrió y se giró dentro del abrazo, quedando frente a Charlie.

Charlie lo abrazó con más fuerza, casi desesperadamente, y hundió el rostro en su cuello.

—Tenerte en mis brazos después de lo que pasaste en esa cesárea para traer al mundo a Malai…es la mejor bendición que he recibido en mi vida.— susurró con voz ronca.

Babe sonrió con ternura y acarició su espalda.

—No te iba a dejar, Cachorro.

Charlie se separó lo suficiente para mirarlo a los ojos.

—¿Por qué? ¿Tanto me amas?

Babe asintió, mirándolo con devoción.

—Muchísimo. Además, ibas a ser codiciado por todas esas omegas siendo padre soltero…y eso es algo que no iba a permitir. He visto cómo te miran en las galas de la mafia.

Charlie sonrió con diversión y lo tomó del cuello con esa firmeza dominante que tanto le gustaba. Lo besó con intensidad, devorando su boca.

De pronto, Babe soltó un gemido agudo, casi de dolor.

Charlie se detuvo inmediatamente, preocupado.

—¿Qué pasa, mi amor? ¿Te duele algo?

Babe asintió, respirando con dificultad.

—Sí…son mis pezones. Están muy hinchados por la lactancia.

Babe bajó ligeramente la camisa desde su hombro, dejando al descubierto uno de sus pezones, rojo e hinchado.

Los ojos de Charlie se oscurecieron con deseo y posesividad. Sin decir nada, lo empujó suavemente contra la pared y volvió a besarlo, esta vez más lento pero profundo.

Bajó por su cuello, chupando y mordiendo la marca de pareja mientras deslizaba la camisa de Babe hasta su cintura.

—Tan sensible…— gruñó contra su piel.

Tomó uno de los pezones hinchados en su boca y chupó con fuerza. Babe soltó un gemido agudo, mezcla de placer y dolor, arqueándose contra él.

—Charlie…ahh…

Charlie succionó con más intensidad, lamiendo y mordiendo suavemente mientras su mano bajaba para deshacerse del resto de la ropa de Babe. Se quitó la suya con rapidez y presionó su cuerpo desnudo contra el de su pareja.

Para luego alzarlo y hacer que Babe envuelva sus piernas en su cintura con fuerza.

—Te voy a follar lento y profundo.— susurró contra su oído.— pero no voy a ser suave. Quiero que sientas cada centímetro.

Apreto una de las piernas de Babe y entró en él con un movimiento lento pero firme, llenándolo por completo. Babe jadeó y clavó las uñas en su espalda.

—Mi amor…tan grande…— gimió.

Charlie empezó a moverse con embestidas profundas, lentas y bruscas, saliendo casi por completo para volver a hundirse con fuerza.

Mientras lo follaba, no dejaba de besar, chupar y morder sus pezones hinchados, alternando entre uno y otro.

—Tan dulce…tan mío.— gruñó, succionando con hambre.— Llevaste a nuestra hija y sigues siendo tan perfecto para mí.

Babe gemía agudamente, arañando su espalda y mordiendo su hombro.

—Más fuerte…por favor…necesito sentirte más adentro…

Charlie aceleró el ritmo, follándolo con estocadas profundas y brutales, sujetándolo por las caderas mientras devoraba su boca y mordía sus pezones. Cada embestida era poderosa, haciendo que el cuerpo de Babe se sacudiera contra la pared.

—Eres mío.— gruñó contra su cuello.— Mío para follarte, para cuidarte, para llenarte.

Dime que eres mío.

—Soy tuyo…solo tuyo, Cachorro.— gimió Babe con voz rota, contrayéndose alrededor de él.

Charlie lo penetró más duro, profundo y salvaje, chupando sus pezones con intensidad mientras lo llevaba al límite. Babe se corrió con un grito agudo, temblando entre sus brazos. Charlie lo siguió poco después, gruñendo su nombre mientras lo llenaba completamente.

Aún dentro de él, Charlie lo sostuvo contra la pared, besando su rostro con ternura.

—Te amo.— susurró contra sus labios.— A ti y a nuestras dos princesas.

Babe, exhausto y lleno de él, sonrió débilmente.

—Y nosotros te amamos a ti…nuestro dragón protector.

Charlie lo levantó en brazos y lo llevó a la cama, sin salir de su interior, dispuesto a seguir recordándole toda la noche a quién pertenecía.

Después de la Tormenta

Charlie estaba encima de Babe, entre sus piernas abiertas, con los cuerpos aún conectados. Se movió lentamente, saliendo casi por completo antes de volver a hundirse en él con una embestida profunda y controlada.

—Es increíble que puedas tomarme así…luego de traer al mundo a Malai.— murmuró Charlie contra sus labios, con voz ronca y llena de admiración.— Eres tan fuerte, mi amor.

Babe sonrió con ternura, aún jadeando, y acarició el cabello oscuro de Charlie con los dedos.

—Ventajas de ser alfa especial…— susurró, tirando suavemente de su cabello.— y más teniendo tus habilidades dentro de mí luego de tu marca en mi cuello.

Charlie gruñó de placer y aceleró el ritmo, penetrándolo con embestidas más profundas y firmes. Cada movimiento era lento pero poderoso, haciendo que Babe sintiera cada centímetro.

—Joder, Babe…— gruñó contra su cuello, mordiendo suavemente la marca de pareja.— Sigues estando tan apretado y caliente para mí. Es como si tu cuerpo me estuviera pidiendo más.

Babe arqueó la espalda y soltó un gemido largo cuando Charlie golpeó ese punto sensible dentro de él.

—Ahh…Charlie…así…más profundo.— suplicó, clavando las uñas en la espalda ancha del Enigma.

Charlie sujetó una de sus piernas y la subió más alto, abriéndolo mejor mientras lo follaba con estocadas más intensas y profundas.

Bajó la cabeza y capturó uno de sus pezones hinchados, chupándolo con fuerza mientras seguía moviéndose.

—Tan sensible…— murmuró contra su pecho, lamiendo y mordiendo suavemente.— Me encanta cómo reaccionas ahora. Cómo te mojas más para mí.

Babe gimió agudamente, enredando las piernas alrededor de la cintura de Charlie y atrayéndolo más cerca.

—Porque es tuyo…todo esto es tuyo, mi amor —jadeó, besando y mordiendo el cuello de Charlie.— Fóllame más fuerte…quiero sentirte mañana cuando camine.

Charlie soltó un gruñido posesivo y obedeció.

Sus embestidas se volvieron más brutales y profundas, chocando con fuerza contra él mientras besaba su boca con hambre.

—Eres tan perfecto…— gruñó entre besos.— Llevaste a nuestra hija y sigues abriéndote así para mí. Me vuelves loco, Babe.

Babe arañó su espalda, gimiendo cada vez más alto con cada embestida.

—Charlie…¡ahí! Justo ahí…no pares, por favor…

Charlie aceleró, follándolo con movimientos profundos y poderosos, sujetándolo por las caderas para clavarse más adentro. Bajó nuevamente a sus pezones, succionando con avidez mientras lo penetraba sin descanso.

—Quiero que te corras para mí.— susurró contra su piel.— Quiero sentir cómo me aprietas mientras te lleno.

Babe tembló violentamente, contrayéndose alrededor de la polla gruesa de Charlie mientras llegaba al orgasmo con un gemido agudo y prolongado. Charlie lo siguió poco después, gruñendo su nombre mientras se enterraba hasta el fondo y lo llenaba con fuerza.

Ambos quedaron jadeando, sudorosos y unidos. Charlie no salió de él. Se quedó encima, apoyando su frente contra la de Babe mientras lo besaba con ternura.

—Te amo.— susurró contra sus labios.— Te amo tanto que a veces me duele.

Babe sonrió, aún temblando, y acarició su mejilla.

—Y yo te amo a ti, Cachorro. Gracias por cuidarnos…a mí y a nuestras hijas.

Charlie besó su frente, su nariz y sus labios una vez más, todavía enterrado profundamente en él.

—Esto es solo el comienzo.— prometió.— Vamos a tener una vida hermosa juntos…los cuatro.

Cuatro Almas, Un Solo Destino

Habían pasado varios meses desde el nacimiento de Malai. Charlie y Babe decidieron dar el siguiente paso: se casaron en una ceremonia íntima y sencilla, solo con personas de absoluta confianza. Ploy fue la madrina de Babe y no dejó de llorar de felicidad durante toda la ceremonia.

En la mansión, una tarde soleada, los cuatro disfrutaban de un momento tranquilo en el jardín. Malai dormía plácidamente en su moisés bajo la sombra de un gran árbol, mientras Malee jugaba cerca con sus bloques.

Ploy observaba la escena desde una silla cercana, sonriendo con ternura.

—Todavía no puedo creer que por fin se casaron.— dijo Ploy, mirando a Babe con emoción.— Cuando te vi llegar por primera vez a esta casa, nunca imaginé que terminarías siendo el esposo del Enigma más poderoso de Tailandia.

Babe rio suavemente y miró a Charlie, quien estaba sentado a su lado con un brazo alrededor de sus hombros.

—Ni yo lo imaginé.— respondió Babe.— Pero aquí estamos. Casados, con dos hijas hermosas y más felices que nunca.

Charlie besó la sien de Babe y apretó su abrazo.

—Fue la mejor decisión de mi vida. Una boda sencilla, solo con las personas que realmente importan. No necesitaba nada más.

Malee se acercó corriendo con un dibujo en las manos y se subió al regazo de Charlie.

—Papá grande, mira. Dibujé nuestra familia. ¡Somos cuatro!

Charlie tomó el dibujo con cuidado y sonrió con orgullo. En el papel había cuatro figuras: dos grandes y dos pequeñas, todas tomadas de la mano.

—Es el dibujo más bonito que he visto.— dijo Charlie, besando la cabeza de Malee.— ¿Sabes qué significa esto, princesa?

Malee asintió con energía.

—Que somos una familia de verdad. Porque tú y papá se casaron.

Babe extendió los brazos y Malee se cambió a su regazo.

—Exacto, mi vida. Ahora papá Charlie es oficialmente tu papá también. Y Malai es tu hermanita para siempre.

Malee miró hacia la moisés donde dormía Malai y sonrió.

—Malai es muy chiquita. Pero yo la voy a proteger. Como papá grande te protege a ti, papá.

Charlie sintió que su pecho se llenaba de emoción. Miró a Babe con profundo amor.

—Nunca pensé que podría tener esto.— confesó Charlie en voz baja.— Una boda, dos hijas, y un esposo que me hace querer ser mejor cada día.

Babe entrelazó sus dedos con los de Charlie.

—Y yo nunca pensé que encontraría a alguien que amara a Malee como si fuera suya, y que ahora nos ha dado a Malai. Te amo, Charlie. Gracias por esta vida.

Ploy se limpió una lágrima disimuladamente y se levantó.

—Los dejo un rato en familia. Pero sepan que estoy muy feliz por ustedes dos. Babe…merecías esto. Merecías ser amado así.

Cuando Ploy se alejó, Charlie atrajo a Babe más cerca y besó sus labios con ternura.

—¿Recuerdas nuestra luna de miel?— preguntó Charlie sonriendo.

Babe rio bajito.

—Cómo olvidarla. Dijimos que sería solo nosotros dos…y terminamos llevándonos a las niñas. Fue la mejor luna de miel familiar del mundo.

Charlie miró a Malee, que ahora jugaba cerca de la moisés de Malai, y luego a su esposo.

—Esto es lo que siempre quise sin saberlo. Paz. Seguridad. Amor. Cuatro corazones latiendo juntos.

Babe apoyó la cabeza en su hombro y suspiró feliz.

—Cuatro almas, un solo destino. No cambiaría nada, mi amor.

Malee regresó corriendo y se metió entre los dos.

—¡Abrazo familiar grande!

Charlie y Babe la abrazaron entre ellos, riendo. Desde la moisés, Malai soltó un pequeño gorgojeo, como si también quisiera unirse al momento.

Los cuatro estaban juntos, en paz, completos.

La familia que habían construido con amor, esfuerzo y segundas oportunidades brillaba bajo el sol de Bangkok.

Y esta vez, para siempre.

Noches de Paz Familiar

Los días transcurrían con una dulzura que Charlie y Babe nunca imaginaron posible. Las risas de Malee llenaban la mansión, mientras Malai crecía sana y fuerte, rodeada del amor de sus padres y su hermana mayor.

Esa noche, Charlie había estado jugando con Malee en su habitación durante más de una hora. La niña, agotada de tanto reír, terminó quedándose dormida en sus brazos.

Charlie sonrió con ternura y besó su frente con delicadeza.

—Duerme bien, mi princesa.— susurró.

La acostó con cuidado en su cama, la tapó con su manta favorita y apagó la luz, dejando solo una pequeña lamparita encendida.

Luego caminó hacia la habitación de Malai.

La bebé dormía plácidamente en su cuna, con sus manitas cerradas cerca de su rostro.

Charlie se inclinó y besó suavemente su mejilla.

—Eres tan hermosa…— murmuró con orgullo.— Una perfecta combinación de tu papá y mío.

Deseo en la Oscuridad

Charlie entró en la habitación principal y cerró la puerta tras de sí. Se detuvo al instante.

Babe estaba de pie junto a la ventana, solo con una camisa negra transparente que apenas cubría sus muslos. La tela era tan fina que dejaba ver claramente sus pezones hinchados y el contorno de su cuerpo. Babe lo miró por encima del hombro con una sonrisa seductora.

—¿Te gusta?— preguntó con voz suave.— Me lo compré para ti.

Charlie tragó saliva, sintiendo cómo su deseo despertaba al instante.

—Te ves bellísimo, mi amor.— respondió con voz ronca, acercándose lentamente.

Babe se dio la vuelta completamente y lo miró con ojos brillantes.

—¿Quieres probar algo?

Charlie arqueó una ceja, curioso y excitado.

—¿Qué cosa?

Babe se desabrochó lentamente los primeros botones de la camisa, dejando a la vista sus pezones hinchados y sensibles por la lactancia.

Charlie gruñó bajito y en un movimiento posesivo lo tomó por la cintura, atrayéndolo contra su cuerpo. Lo besó con hambre, devorando su boca mientras sus manos bajaban hasta apretar su trasero.

—Eres una tentación.— susurró contra sus labios.

Lo levantó sin esfuerzo y lo sentó sobre la pequeña mesa de madera que había en la esquina de la habitación. Babe jadeó cuando Charlie se colocó entre sus piernas abiertas.

Charlie besó su cuello con intensidad, chupando y mordiendo la marca de pareja mientras terminaba de abrir la camisa. Bajó la boca hasta uno de sus pezones y lo succionó con fuerza, haciendo que Babe soltara un gemido agudo.

—Ahh…Charlie…

—Tan dulce…— gruñó Charlie, lamiendo y mordiendo suavemente mientras succionaba.— Me vuelves loco cuando estás así.

Se desabrochó el pantalón con urgencia y alineó su miembro duro contra la entrada de Babe. Entró lentamente, centímetro a centímetro, hasta quedar completamente enterrado en él.

—Tan apretado…tan caliente.— murmuró contra su pecho, comenzando a moverse con embestidas lentas pero profundas.

Babe se aferró a sus hombros, gimiendo con cada estocada.

—Mi amor…más profundo…por favor…

Charlie aceleró, follándolo con movimientos más bruscos y violentos, sujetándolo por las caderas para clavarse con fuerza. Mientras lo penetraba, no dejaba de besar, chupar y morder sus pezones, alternando entre uno y otro.

—Eres tan perfecto.— gruñó contra su piel.— Tan mío. Tan entregado para mí.

Babe arañó su espalda, gimiendo con voz aguda y rota.

—Charlie…¡ahh! Así…fóllame más fuerte…te siento tan adentro…

Charlie lo embistió con mayor intensidad, profundo y brutal, haciendo que la mesa se moviera con cada golpe. Tomó su boca en un beso salvaje, tragándose sus gemidos mientras seguía penetrándolo sin piedad.

—Quiero que te corras así.— ordenó contra sus labios.— Quiero sentir cómo me aprietas mientras te lleno.

Babe tembló violentamente y se corrió con un gemido largo y agudo, contrayéndose alrededor de Charlie. Este lo siguió poco después, gruñendo su nombre mientras lo llenaba con fuerza.

Charlie se quedó dentro de él, abrazándolo con posesividad mientras ambos recuperaban el aliento. Besó su frente, sus mejillas y sus labios con devoción.

—Te amo.— susurró contra su boca.— Cada día más.

Babe sonrió exhausto, acariciando su nuca.

—Y yo a ti, Cachorro. Siempre.

Charlie lo levantó en brazos sin salir de él y lo llevó hasta la cama, dispuesto a seguir disfrutando de su esposo el resto de la noche.

Deseo que No Termina

Después de varias rondas intensas, Charlie seguía moviéndose dentro de Babe con embestidas profundas y firmes. Sus cuerpos estaban cubiertos de sudor y sus respiraciones entrecortadas llenaban la habitación.

—Babe…— gruñó Charlie contra su cuello, acelerando el ritmo.— Estoy cerca…

Con unas cuantas estocadas más profundas y poderosas, Charlie se enterró hasta el fondo y se corrió con un gruñido ronco y prolongado, llenando a Babe una vez más.

Babe tembló debajo de él, gimiendo suavemente mientras sentía el calor inundándolo.

Ambos se quedaron quietos por un momento, recuperando el aliento. Charlie salió con cuidado y se dejó caer a su lado en la cama, atrayendo a Babe contra su pecho con un brazo fuerte.

Se tomaron su tiempo para recuperar el aliento, acariciándose perezosamente.

Charlie besó la frente de Babe y sonrió.

—¿Cuándo cambiaste tanto?— preguntó con voz ronca y curiosa.— Antes eras muy tímido con este tipo de cosas.

Babe soltó una risa suave y se acomodó para mirarlo directamente a los ojos.

—Aprendí del mejor.— respondió con picardía.— O sea, de ti.

Babe se subió encima de él, sentándose a horcajadas sobre sus caderas, y cubrió ambos cuerpos con la sábana. Se inclinó hacia adelante y apoyó su barbilla en el pecho de Charlie, sonriendo con diversión al sentir cómo las manos grandes de Charlie bajaban hasta su trasero, apretándolo y abriéndolo con posesividad.

De pronto, Babe jadeó con sorpresa al sentir dos dedos gruesos de Charlie deslizándose dentro de él, moviéndose con lentitud pero con intención.

—Charlie…— gimió, golpeando suavemente su brazo.— Al menos avísame…

Charlie negó con la cabeza, con una sonrisa arrogante y juguetona en los labios.

—No sería divertido si te aviso.— murmuró, curvando los dedos dentro de él con precisión.

Babe soltó un gemido más largo, recostándose contra el pecho de Charlie mientras los dedos entraban y salían de él con ritmo lento pero profundo.

—Eres imposible…— jadeó Babe contra su boca.— Pero no pares…

Charlie giró ligeramente la cabeza y lo besó, tragándose sus gemidos mientras sus dedos seguían moviéndose, abriéndolo con cuidado pero con esa dominancia natural que tanto le gustaba a Babe.

—Quiero sentirte otra vez.— susurró Charlie contra sus labios.— Quiero que te sientes en mí y me tomes cuando estés listo.

Babe gimió en su boca, moviendo las caderas contra los dedos de Charlie.

—Dame un momento…— jadeó.— Aún estoy sensible de antes…

Charlie sacó los dedos lentamente y acarició su entrada con la punta de su miembro, ya duro de nuevo.

—Tómate el tiempo que necesites, mi amor.— dijo con voz ronca, besando su cuello.— Pero quiero que me montes. Quiero verte mientras me tomas todo.

Babe se incorporó un poco, respirando agitado, y se posicionó sobre él. Bajó lentamente, tomando la polla gruesa de Charlie centímetro a centímetro hasta quedar completamente sentado sobre él.

—Ahh…Charlie…te siento tan profundo así….— gimió Babe, empezando a moverse con lentitud.

Charlie apretó sus caderas con fuerza, mirándolo con ojos oscuros llenos de deseo.

—Así…muévete para mí.— gruñó suavemente.— Eres tan hermoso cuando estás encima.

Babe apoyó las manos en el pecho de Charlie y comenzó a subir y bajar con más ritmo, gimiendo con cada descenso. Charlie lo miraba fascinado, una mano subiendo para acariciar su pecho y pellizcar suavemente sus pezones hinchados.

—Eres mío.— susurró Charlie, tirando de él para besarlo.— Mi esposo…mi todo.

Babe sonrió entre gemidos y aceleró el movimiento, montándolo con deseo renovado.

—Y tú eres mío, Cachorro…solo mío.

La noche siguió avanzando entre gemidos, besos y caricias, mientras ambos se perdían una vez más en el placer profundo y apasionado que compartían.

¡FIN!

Dedicado a @PanditaPooh41, @Guadalupe2077, @Keniapatricia y @Carito71…..Espero les guste y disculpen la tardanza…pero tuve problemas con la app….

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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View 1 previous comment…
author

plis otro, extra pero qué ahora babe tenga un nene varon

12 days
1
author

Qué emoción como se aman siempre y Babe ya debiera estar embarazado otra vez 🤭🔥🔥 me reencanta, gracias

11 days
1
author

Muchas gracias 🫶🏻
Me gustó mucho el capítulo 💙

11 days
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