Nekoya Shadows by Nekoya at Inkitt
Customize readability
Aa

Nekoya Shadows

All Rights Reserved ©

Summary

Nekoya no recuerda cómo era antes. Solo recuerda la oscuridad, el frío, y una luna que absorbía la luz del cielo como si se la comiera. Ahora existe en un mundo distorsionado donde el cielo sangra y las sombras tienen vida propia. Su cuerpo cambió. Sus ojos ven cosas que no deberían existir. Y algo, desde las profundidades de ese infierno, lo está observando en silencio. La Luna Negra despertó con un propósito. Y Nekoya es parte de él, lo quiera o no.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

El origen del umbral

Ocurrió en los suburbios de una ciudad olvidada por el sol, en el último piso de una vieja casa de madera. Era una noche helada de invierno. Un joven intentaba concentrarse en sus libros bajo la débil luz de una lámpara, cuando el ambiente se tornó denso y las sombras en las esquinas del jardín cobraron una vida propia, arrastrándose hacia la ventana como hilos de tinta negra.

La Luna Negra, una deidad parasitaria que despierta en el cosmos cada cierto ciclo de eones, se había alineado perfectamente con el lugar. No emitía brillo; al contrario, absorbía la luz del cielo estrellado, dejando un agujero de oscuridad absoluta en el firmamento. Su presencia no busca la destrucción física, sino almas específicas: aquellas atrapadas en el preciso instante en que la línea entre la realidad y la vulnerabilidad de la juventud se quiebra para siempre.

El frío heló los pulmones del joven mientras el reflejo de la Luna Negra golpeaba directamente sus ojos. Su cuerpo colapsó en el suelo, pero no hubo muerte, sino una transmutación silenciosa. Entre hilos de humo esmeralda y ceniza cósmica, su carne humana se reformó, dando vida a una criatura heráldica y misteriosa: un gato negro de pelaje denso como la noche y ojos esmeralda vivientes, capaces de ver los secretos del más allá.

Cuando la criatura que había sido un joven logró reincorporarse, algo extraño ocurrió en su interior. No era un recuerdo, ni una voz. Era una certeza que brotaba de lo más profundo, como si el umbral mismo estuviera tatuando su identidad en su esencia. Un nombre. No el que tuvo en su vida anterior —ese permanecería oculto, quizás para siempre— sino uno nuevo, nacido de la noche y las sombras.

Nekoya.

El nombre resonó en su mente con un significado que aún no comprendía, pero que sabía que nunca podría olvidar. Luego, el pánico lo inundó todo.

Podía ver cómo la Luna Negra lo observaba desde la distancia, pero había algo mucho más siniestro: era como si la luna estuviera también a su espalda, rodeándolo por completo, mirándolo desde todos los ángulos a la vez. Cada vez que giraba hacia la oscuridad, nuevas siluetas aparecían. Lo acechaban. Susurraban algo incomprensible, un rumor seco como de hojas arrastradas por un viento que no existía. Quizás todavía estaba bajo los efectos de la transformación. O quizás aquellos susurros nunca estaban destinados a ser entendidos.

Entre toda esa confusión, notó algo extraño: su visión estaba más baja de lo normal. Había perdido altura. Mucha.

De repente, el silencio absoluto que lo había envuelto se disipó. Los sonidos regresaron, pero no eran los de su mundo: un viento frío que gemía entre árboles desconocidos, un crujido lejano como de huesos moviéndose solos. Una falsa normalidad, hostil y extraña.

Aterrado, caminó lentamente hacia la ventana de su vieja casa para mirar su reflejo.

Era muy parecido a un gato negro, quizás un poco más flaco de lo normal. Sus ojos, sin embargo, eran verdes esmeralda, como si dentro de ellos viviera el abismo. El pelaje sobre su lomo parecía hecho de llamas que emanaban de él, etéreas, casi incorpóreas. Su cola también había cambiado: más larga, coronada por esas mismas llamas negras fantasmales que le daban el aspecto de un ser del inframundo.

¡Esto no puede ser real! ¿Qué me pasó? ¿Qué es esto?

Sus patas temblaban. No podía dejar de mirar sus propias garras reflejadas en el vidrio. Y en ese reflejo distorsionado, por un instante, creyó ver algo detrás de él. Algo que observaba en silencio. Algo que, quizás, sonreía.

Desde pequeño, en cada caída, había aprendido a levantarse antes de que el dolor lo atrapara del todo. Esa cualidad le permitió recuperar la compostura más rápido de lo que él mismo esperaba. Verificó a su alrededor: seguía atrapado en esa realidad.

El cielo rojizo sangraba sobre él. Su propia casa estaba allí, pero corrompida por una esencia extraña, como si la hubieran sumergido en otra dimensión y sacado levemente torcida. Las plantas no se comportaban como plantas: eran energías oscuras en movimiento continuo, con formas físicas retorcidas y enfermas. El aire se sentía denso, casi sólido.

Nekoya notó que la presencia que lo acechaba se había alejado, o quizás nunca había existido fuera de su mente en colapso. Intentando comprender su nuevo cuerpo, extendió las patas, se estiró, saltó, probó su visión. Sus movimientos eran precisos, silenciosos, completamente naturales, como si ese cuerpo lo hubiera esperado toda la vida.

¿Qué son estas llamas negras que emanan de mí? ¿Qué clase de cosa soy ahora?

Consideró entrar a la casa, pero algo en el fondo de su instinto lo detuvo. No era miedo. Era una advertencia sin palabras. Así que no entró.

Entonces, el mundo se rompió.

No fue un sonido. Fue una herida. El cielo carmesí se tensó como una piel vieja y, sin aviso, sin trueno, se rasgó. El desgarro vino acompañado de un chillido húmedo y seco a la vez, como si el propio firmamento hubiera gritado. Y de la grieta —que se abrió como un ojo invertido y sangrante— comenzó a derramarse un líquido espeso y oscuro. No era lluvia. Era sangre. Sangre del cielo.

Nekoya sintió cómo el aire se volvía casi sólido. Una onda de energía lo golpeó, haciéndolo retroceder varios pasos. Las llamas negras de su lomo se erizaron como si también ellas tuvieran miedo. El olor a azufre y a podredumbre inundó todo.

Y entonces, de esa grieta, cayó algo. Una figura humana que se desplomó hacia el bosque sin hacer ruido, engullida por los árboles retorcidos. Al pasar, dejó un rastro de ese líquido negro, y la hierba donde cayó comenzó a humear.

Se quedó helado. Su corazón —o lo que quedaba de él— latió con fuerza como si quisiera escapar de su pecho.

¿Alguien más? ¿Otra víctima? Si me acerco ahora, sin saber qué me espera, puedo terminar peor.

Dio un paso atrás, luego otro. Pero no pudo apartar la mirada del lugar donde el cuerpo había caído. La grieta en el cielo tardó en cerrarse y, mientras lo hacía, el mundo entero pareció gemir.

Alguien está ahí. Otro como yo. O quizás algo que me cazará si me descuido.

El instinto le dijo que esperara. Que observara primero. Que se acercara con sigilo, no a la carrera. Y así, casi sin darse cuenta, su decisión estaba tomada: no se quedaría en la casa. Tenía que saber qué más habitaba aquel infierno.

Se adentró en el bosque. Su agilidad era increíble: no sentía cansancio, podía saltar varios metros sin emitir sonido al caer, su presencia era casi imperceptible. Caminando entre los árboles, avistó desde lejos un rastro en la tierra, marcas de algo que se había arrastrado hasta allí.

Todo le resultaba inquietantemente familiar. La casa corrupta, los árboles retorcidos, las plantas que se movían como sombras... no era un lugar nuevo. Era su hogar, visto a través de un cristal roto.

¿Será la persona que vi caer del cielo?

Un escalofrío le recorrió el lomo de llamas negras. El bosque no lo invitaba. Pero algo más profundo que el miedo lo empujaba hacia ese lugar, hacia ese rastro, hacia lo desconocido.

Let Nekoya know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter 👍🏻

Read Now
Die verschmähte Mate

Angela Dahmen: Nicht ganz logisch. Sie studiert Medizin und kennt sich mit der alten Kräuterkunde aus und schluckt trotzdem die Tabletten ohne zu wissen was drin ist.

Read Now
Bloodlines

miacoveventry92: Sad that it ended I was enjoying being sucked into this story since the first chapter. Beautiful story and I really hope there's a part two someday but as is it's a great story beginning to end and no cliffhanger at all.

Read Now
His Unexpected Luna

Heather102800: Always enjoy a battle in the middle of a love story

Read Now
No scent

Sajan: Enjoyed this story. Thank you for such a good story.❤️

Read Now
The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]

Silvia: Dieser Romsn ist sehr schön geschrieben. Er ist von Anfang bis Ende voll Spannung und fesselnd zugleich. Man konnte die Geschichte nicht aufhören zulesen. Danke das ich sie lesen durfte.

Read Now
Ich habe mich aus Versehen in den Alpha-Gruppenchat gehackt und jetzt will er mich als seine Gefährtin

Stephanie: Ich mag die Handlung um Elena und den Humor.Auch habe ich das Buch einem Freund empfohlen, der selber schreibt.

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Kaenda: The story tends to drag out the story line with repeated and unnecessary details.

Read Now