COMBATE ENTRE SANGRES
El patio central del fuerte militar en el Reino del Bosque albergaba la primera prueba de eliminación para el rango de Novatos: cincuenta combates individuales de uno contra uno. Tras registrarse en la fila, los caminos de Orión, un misterioso mutante de diecisiete años, y Kai, un humano de la misma edad, se cruzaron de forma inevitable al ser emparejados para abrir el torneo.
Orión destacaba por su imponente altura, su vestimenta negra de cuero y una larga cola escamosa con púas negras retráctiles que mantenía ocultas. Frente a él, Kai, de cabello plateado y actitud desparpajada, se plantó con una armadura modesta, una espada común y un escudo de madera.
Al dar inicio el combate, la ventaja física de Orión se hizo evidente de inmediato. Su fuerza superior y los veloces latigazos de su cola arrinconaron a Kai, quien se vio obligado a retroceder ante la presión. Sin embargo, el humano demostró una agilidad y astucia táctica implacables; utilizando el entorno, amagos constantes y la defensa de su escudo, Kai logró leer los patrones del mutante, esquivar ataques clave y conectar contragolpes certeros que igualaron la balanza.
La batalla se volvió un choque parejo de poder contra ingenio, donde ambos se dominaban mutuamente por momentos. En el clímax del enfrentamiento, acorralado por la brillante estrategia de Kai y ante el temor inminente de perder su posición, el instinto de Orión se descontroló. En un parpadeo despiadado, las púas retráctiles de su cola brotaron filosas; el mutante lanzó un golpe devastador que hirió al humano y lo mandó a volar por los aires fuera del área de combate, sellando la victoria pero dejando claras las peligrosas consecuencias de su naturaleza.








