Sinopsis
¿Cómo se puede vivir estando muerto? Ya no soy la sombra de lo que era, ni el reflejo de lo que pude ser.
Ahora soy un zombi destinado a vagar en la tierra, sin propósito, sin un fin. Un alma condenada al desamor porque así lo decidí, o porque así lo decidieron y me dejé vencer.
Soy una mujer maldita. Una mujer ATORMENTADA por el jardín de los recuerdos que florecen cuando cierro los ojos. Cuando me veo junto a él siendo felices juntos. Qué ilusos fuimos al creer que merecíamos la felicidad
Soy un cuerpo sin alma vagando en la tierra desde que él no está. Y aunque fui yo la que se alejó, me convertí en un espectro. Un alma que no merece ni el cielo ni el infierno. Simplemente merece el castigo de permanecer en un limbo eterno, dominada por la infinita sensación de caer al vacío
Soy como una flor que se niega a florecer y muere cada día un poco más, aferrada a los recuerdos de un amor que no será, un amor que no puede ser. Un amor que muere y florece al mismo tiempo, que se alimenta del dolor, de la tristeza y del anhelo.
Un alma condenada, atormentada y atada a sus malditos recuerdos.
Bienvenid@ de nuevo al mundo de Natalie Martínez.
Este es el segundo libro de la Bilogia Recuerdos. Para entenderlo, primero debes leer Malditos Recuerdos, donde todo comenzó.
Ahora bien, si ya lo leíste, entonces feliz lectura. Espero que te guste esta historia de amor con unos dolorosos recuerdos.
HISTORIA BASADA EN UN HECHO DE LA VIDA REAL
Los nombres de los personajes fueron cambiados para respetar la identidad y privacidad de los mismos
Todos los Derechos Reservados.
Prohibida su copia, adaptación parcial o total.
Natalie Martínez
Otra vez me vuelvo a hacer la misma pregunta que hace algunos años, pero esta vez tengo un poco más claro quién soy.
Para mi familia soy descendiente de un aquelarre de brujas malvadas que se hacen daño entre sí.
Antes pensaba que era la oveja negra de la familia, pero dados los secretos que he descubierto, no soy tan negra como creí y tal vez en vez de negra, sea una oveja blanca dentro de un rebaño de ovejas negras.
Soy mitad empática y mitad vidente; tengo la capacidad de sentir en carne propia lo que sienten los demás, especialmente aquellas personas con las que tengo algún vínculo o con las que tengo alguna conexión emocional. Tengo sueños premonitorios donde puedo ver el futuro y tal vez el pasado.
De todas las cosas que pensé que sería, jamás imaginé que sería una vidente y que mi vida cambiaría tanto en tan poco tiempo. Además de eso, soy un fantasma.
Soy la sombra de la chica alegre que fui antes de descubrir todo esto y, sobre todo, antes de conocer el amor, ese amor que jamás esperé encontrar, jamás vi venir y nunca imaginé que me tocaría dejar ir, mi otra mitad, mi persona.
Soy algo que no pedí ser, pero me tocó aceptar; soy algo que no me gusta ser, pero me tocó admitir. Soy de todo un poco y a la vez no soy nada, porque desde que perdí lo único que me importó, siento que no soy yo, y a pesar de mi tristeza debo obligarme a vivir, debo obligarme a olvidar, debo obligarme a existir, debo obligarme a seguir sin él, al lado de ellas, rodeada de mentiras y siendo atormentada, atada a sus malditos recuerdos.








