La chica junto a la ventana
Yamely tenía dieciséis años y una costumbre que nadie parecía notar: siempre llegaba temprano a la escuela.
Le gustaba cuando los pasillos aún estaban vacíos. En esos minutos de silencio, antes de que las risas y las conversaciones llenaran el lugar, sentía que podía respirar con tranquilidad.
Aquella mañana no fue diferente.
Caminó lentamente por el pasillo mientras sujetaba sus cuadernos contra el pecho. Su cabello oscuro caía sobre sus hombros y sus ojos observaban el suelo más de lo que observaban a las personas.
Entró al salón y se dirigió directamente al asiento junto a la ventana.
Su asiento.
El mismo de siempre.
Desde allí podía ver el cielo, los árboles del patio y a los estudiantes que pasaban corriendo durante el recreo. Era el lugar perfecto para alguien que prefería observar antes que ser observada.
Yamely no era tímida porque quisiera serlo.
Simplemente había aprendido a guardar silencio.
Durante años intentó acercarse a otras personas. Intentó sonreír más, participar en conversaciones y formar parte de grupos. Pero de alguna manera siempre terminaba sintiéndose como una invitada en una fiesta a la que nadie la había llamado.
Mientras los demás parecían encontrar amigos con facilidad, ella seguía preguntándose qué tenía de diferente.
A veces pensaba que quizás hablaba demasiado poco.
O demasiado.
Quizás no era suficientemente divertida.
Quizás era aburrida.
Quizás el problema era ella.
La puerta del salón se abrió de golpe y los demás estudiantes comenzaron a entrar. Las conversaciones llenaron el aire de inmediato.
Yamely observó cómo algunos se saludaban con abrazos, otros compartían chistes y otros ya tenían planes para después de clases.
Ella volvió la mirada hacia la ventana.
Como siempre.
Porque era más fácil mirar las nubes que preguntarse por qué se sentía tan sola.
Sin embargo, esa mañana había algo diferente.
Algo pequeño.
Algo que cualquiera habría ignorado.
Pero que estaba a punto de cambiar la vida de Yamely para siempre.
Y todo comenzó con una simple nota encontrada dentro de su cuaderno.








