Capítulo 1
La mirada de Jimin era fría, calculadora y llena de venganza y es que, al ver a su novio con otra persona dentro del auto, su furia creció sin límites. Tomó una piedra del suelo y, mientras ellos se besaban, se acercó en silencio y lanzó varias piedras enormes contra el parabrisas
Taemin se sobresaltó al verlo justo enfrente. En pocos segundos, el vehículo quedó destrozado bajo los golpes
—¡Que disfrutes de tu maldito carro! —le gritó Jimin con voz cortante
Luego se marchó junto a su mejor amiga; ambas subieron al Ferrari negro y arrancaron rumbo a su casa, mientras la rabia le estallaba por dentro. Detrás de ellos, Taemin corría tras el auto intentando alcanzarlo
Jimin lo vio acercarse por el espejo retrovisor, detuvo el vehículo y dio marcha atrás, mirándolo fijamente, fingiendo que estaba a punto de pasarle por encima
—¡Detente, Jimin! —le pidió Margareth, asustada
—Le voy a dar un escarmiento que no olvidará —respondió él con determinación
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, aceleró de nuevo y se alejó definitivamente hacia su hogar
(...)
Cuando estacionó el auto, lanzó las llaves al conserje sin ningún cuidado, demostrando así que era la persona más rebelde y malcriada del mundo
—Disculpa, Óscar —le pidió Margareth, avergonzada por la actitud de Jimin
—No pasa nada, señorita —le respondió él con una sonrisa, y recogió las llaves del suelo
Mientras subían las escaleras del estacionamiento y cruzaban el jardín hacia la mansión, Jimin tropezó con alguien en el camino. Sin mostrar ni un ápice de educación o delicadeza, le gritó de inmediato, furioso por todo lo que había pasado
—¡Mira por dónde vas, maldito criado!
El otro joven solo lo miró con una expresión profunda, como si la vida misma fuera una carga y un dolor constante, pero a la vez llena de una fuerza intensa y viva. Esos ojos azules suyos quedaron prendados al instante de la mirada verde de Jimin
—D-disculpe, señorito —le dijo el chico, visiblemente nervioso— Soy Jeon Jungkook
—Me vale quién diablos seas —le cortó Jimin con desdén
Jungkook entendió en ese momento que, por más hermoso que fuera, parecido a un ángel, aquel chico era la persona más malcriada que había conocido en su vida
—Park Jimin —la voz de su padre resonó con autoridad, apareciendo en ese momento— Discúlpate con el ingeniero ahora mismo
—Papá —le dijo Jimin, mirándolo con seriedad y desafío— ¿Por qué tengo que disculparme yo?
—Porque te conozco, y sé hasta dónde puede llegar tu insolencia —le afirmó su padre con firmeza
Jimin lo miró con esa herida interna que siempre parecía llevar marcada en la mirada, y soltó entre dientes
—Disculpa... —lo miró con tal desprecio que sus palabras siguientes dolieron más que un golpe— ...maldito muerto de hambre
—Disculpas aceptadas —respondió Jungkook, y ahora su mirada ya no era tímida, sino fría y cortante: más que bello, ahora parecía un témpano de hielo— Pero no soy ningún muerto de hambre
Antes de que su padre pudiera acercarse o decir algo más, Jimin se marchó corriendo. Margareth, que por fin intervenía, se quedó allí, agotada y suspirando al ver que, en lugar de caminar con calma, su amigo huía a toda prisa hacia el interior de la casa
El padre de Jimin suspiró con pesadez, mirando hacia el lugar donde su hijo había desaparecido corriendo, y luego volvió su atención hacia Jungkook con disculpa en la mirada
—Le pido mil disculpas, Jeon. No sé qué le pasa hoy, pero tiene un carácter imposible, es terco, malcriado y se cree dueño del mundo... a veces me pregunto si algún día aprenderá a comportarse
Jungkook asintió con educación, manteniendo la postura recta y la mirada serena, pero por dentro, su mente era un torbellino de pensamientos que no podía sacudirse
«Tiene razón... es insoportable»,pensó, mientras escuchaba al señor Park hablar.«Es grosero, arrogante, habla sin pensar y trata a los demás como si fueran basura. Me llamó criado, me dijo muerto de hambre... tiene una actitud que saca de quicio, es el chico más majadero y maleducado que he conocido en toda mi vida. Debería odiarlo, debería sentir rabia, debería querer irme de aquí y no volver a verlo nunca...»
Pero entonces, la imagen de Jimin se le vino de nuevo a la mente: la forma en que sus ojos verdes lo habían fulminado, el brillo que tenían incluso cuando estaban llenos de furia, sus facciones perfectas, su cabello, esa belleza que no parecía de este mundo
«...y sin embargo»,continuó pensando Jungkook, sintiendo cómo su pecho se apretaba de una forma extraña,«a pesar de todo eso, de su mal carácter, de lo arrogante que es y de lo hiriente que puede ser con sus palabras... es la persona más hermosa que he visto en mi vida, más hermoso que nadie, como un ángel caído, precioso pero lleno de espinas. Por más que intente encontrarle defectos, su belleza lo cubre todo... es imposible no quedarse mirándolo, imposible no sentirse atraído, aunque sé que estar cerca de él solo puede traerme problemas. Es un desastre de persona... pero qué desastre tan bonito.»
—No se preocupe, señor —respondió Jungkook en voz alta, recuperando la compostura y ocultando todo lo que pasaba por su cabeza detrás de una sonrisa tranquila— Entiendo que tiene su carácter, no se lo tome a pecho. Todo está bien
Pero en el fondo, sabía que ese encuentro no se le iba a olvidar pronto, y que la imagen de ese chico malcriado y precioso se le había quedado grabada para siempre
«Me encantaría domar a esa alma rebelde»








