CAPÍTULO UNO
El pasillo estaba lleno.
Demasiado.
Voces, risas, pasos... todo mezclado en un ruido constante que a Lin le hacía sentir fuera de lugar desde el primer segundo.
Apenas llevaba unos minutos dentro de la universidad HW y ya lo sabía.
Ese lugar no era para él.
Caminó con la cabeza baja, apretando la correa de su mochila. Cada mirada que sentía encima pesaba más que la anterior.
—Mira, es el nuevo...
—¿De verdad lo aceptaron aquí?
—Seguro es becado...
Las palabras se clavaban, suaves pero constantes.
Entonces—
El golpe.
Seco.
Directo.
Lin perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Las risas no tardaron.
—¿Desde cuándo dejan entrar basura aquí? —la voz de Ryu Yang cortó el aire.
Lin levantó la mirada.
Ahí estaba.
Alto. Imponente. Mirándolo como si no fuera nada.
Como si no valiera nada.
El pecho de Lin se tensó.
Pero no dijo nada.
Nunca lo hacía.
No porque no quisiera...
Sino porque ya sabía cómo terminaban esas cosas.
Siempre igual.
Se levantó en silencio, evitando cualquier contacto visual. Se sacudió el pantalón con movimientos torpes y siguió caminando, ignorando las carcajadas que lo perseguían.
Pero no lloró.
Nunca lo hacía.
⸻
—Aquí vamos de nuevo... —murmuró Ryu, pasándose la mano por el cabello mientras lo observaba alejarse.
Algo en ese chico no le gustaba.
No sabía qué era.
Tal vez su silencio.
Tal vez esa forma de no reaccionar.
Tal vez... que no parecía romperse.
Chasqueó la lengua.
No importaba.
⸻
El salón estaba lleno cuando Lin entró.
Las conversaciones bajaron apenas un segundo... lo suficiente para que sintiera todas las miradas sobre él otra vez.
Se sentó al fondo.
Siempre al fondo.
Sacó sus cosas lentamente, tratando de concentrarse en cualquier cosa que no fueran los susurros.
—Ese es el nuevo...
—Qué vergüenza...
—No encaja aquí...
Lin apretó los dedos contra la mesa.
Respira.
Ignora.
Aguanta.
⸻
Las horas pasaron lentas.
Demasiado lentas.
Cuando por fin sonó el timbre, Lin no se movió. Esperó a que todos salieran primero.
Menos gente.
Menos problemas.
Pero ese día... no iba a ser así.
—Te tardas mucho.
La voz lo detuvo en seco.
Levantó la mirada lentamente.
Ryu estaba apoyado en la puerta, bloqueando la salida.
Como si ya supiera que iba a quedarse solo.
—Déjame pasar —murmuró Lin, evitando mirarlo directamente.
Ryu no se movió.
En cambio, dio un paso hacia él.
Luego otro.
—Eres raro —dijo, inclinando ligeramente la cabeza—. Todos hablan... tú no.
Lin retrocedió un paso.
—No tengo nada que decir.
Silencio.
Ryu lo observó unos segundos, como si estuviera analizando cada detalle.
—Eso lo hace aburrido... o interesante.
El corazón de Lin empezó a latir más rápido.
—No te metas conmigo.
La frase salió más firme de lo que esperaba.
Ryu sonrió.
Pero no era una sonrisa normal.
Era peligrosa.
—No me meto contigo —susurró, acercándose lo suficiente para invadir su espacio—. Tú te metiste en mi camino.
Lin tragó saliva.
No entendía por qué.
No entendía qué había hecho.
Y eso era lo peor.
Ryu lo miró unos segundos más... y luego se apartó, como si nada.
—No estorbes.
Salió del salón sin mirar atrás.
⸻
Lin se quedó quieto.
El aire le faltaba.
Las manos le temblaban apenas.
Algo en ese chico... no estaba bien.
Y lo peor—
Era que no podía dejar de pensar en él.
⸻
Afuera, Ryu se apoyó contra la pared, sacando su teléfono.
Un mensaje ya lo esperaba.
Baack Boom:
¿Dónde estás?
Ryu lo miró un momento.
Luego escribió:
Ocupado.
Guardó el teléfono.
Pero su mirada se perdió unos segundos más de lo normal.
No en el mensaje.
Sino en el recuerdo de esos ojos que no reaccionaban.
⸻
Y eso...
recién empezaba.








