Prólogo
El destino.
Es algo que siempre parece fantasioso, pero que se hace presente de forma recurrente en nuestras vidas. Muchas veces se ve como pequeñas casualidades, una cadena de estas que, cuando miras atrás, entiendes como cada una de ellas te llevó hasta donde estás ahora, en ese justo y preciso momento.
Y es que una tarde, mientras hacía una sesión de scroll infinito en Instagram, para apagar a mi corazón y mente, en ese momento en conflicto, me apareció entre tantas recomendaciones del algoritmo un reel, uno que decía en letras blancas, y música melancólica de fondo: «Como después de saber la Ley de los tres encuentros, pase un año y ciento veintitrés días sin poder sacarla de mi cabeza».
Me dije: “Okey…, vamos a ver” incrédula por aquella súper ley que seguro olvidaría cinco reels después, a sabiendas de que no calaría tan hondo como lo hizo y aún así meses después de haberlo visto sigue haciéndose presente en mí.
Y es que al continuar el video se explicaba la Ley de los tres encuentros, una ley, valga la redundancia, que explicaba cómo uno tenía tres encuentros con una persona.
Donde el primero es fugaz e insignificante, sin ningún tipo de importancia para nosotros al no ser conscientes de lo que esa persona pasaría a significar en nuestras vidas, daba ejemplos como aquella persona con la que chocas accidentalmente, o algún chico que ves por la calle y llama tu atención pero en un par de segundos queda en el olvido de tu mente, o esa persona con la que siempre cruzas pero nunca te das cuenta.
Luego está el segundo encuentro, acá la conexión es fuerte y la relación que se desarrolla es tan intensa que deja una marca mutua, pero donde ninguno de los dos está preparado lo suficiente para más que ese algo.
Y por último, el tercer encuentro, donde se reencuentran una tercera vez y ambos ya tienen la madurez suficiente y esa química que sigue allí latente o hasta más fuerte, logrando ir más lejos que lo que quedó inconcluso en el pasado.
Pero… sí, siempre hay un pero. Esta ley tenía su excepción, como todo en la vida, y es que ese tercer encuentro no siempre estaba asegurado.
Y…¿por qué esto resonó tanto conmigo?
De seguro ya te puedes hacer una idea, pero ese reel llegó en aquellos tiempos donde estaba loquita por esa persona que me encantaba por completo incluyendo sus defectos, con quien me sentía segura y yo misma, admirada y apreciada, con quien cada pelea era electrizante y hacerle drama era divertido al ver cómo rodaba sus ojos tratando de esconder la sonrisa.
Y que en ese momento, no estaba dispuesto a corresponderme de la misma manera, aquella conexión que era innegable, pero que quedaba en una tensión en el aire desplazada por la falta de palabras, de acciones.
Y es que al darle vuelta y vuelta a esta teoría, me llevó a los recuerdos que hemos tenido juntos, primero pensando que nunca tuvimos un primer encuentro como lo describen allí, pero que al navegar en ellos me di cuenta de que sí que lo habíamos tenido.
Era aquel recuerdo que podría marcar como el inicio de todos los inicios, esa primera vez que te vi como un chico más, en aquel salón parado al lado del pizarrón preparado para exponer, con los brazos cruzados, apoyando la cadera de una de las mesas, con una postura desgarbada y cero preocupada.
Viendo cómo tus otros compañeros de grupo exponían nerviosos, trabándose o sin mostrar ningún dominio del tema. Pero que al ser tu turno, pararte en medio y hablar ante todos con aquel dominio, me hizo sentir esos primeros rasgos de admiración y pensar “Expone super bien, debe ser bueno hacer equipo con él ”, logrando por primera vez guardarte en mi mente y saber de tu existencia, después de dos meses estudiando juntos y a un mes de terminar aquel trimestre por el que tienen que pasar los nuevos ingresos de la universidad.
Ya después los siguientes recuerdos de ti, así, en esos tiempos son difusos, pero donde todavía logro recordar tu sonrisa rodeado de un grupito considerable de otros compañeros de clase y junto a una chica, que recuerdo era la delegada del salón y siempre veía al lado tuyo.
_ _ _ N/A _ _ _
¡Gracias por leer este primer vistazo a Proyecto A&L!
Esta historia apenas está comenzando a dar sus primeros pasos. Si quieres acompañarme desde el inicio y enterarte antes que nadie cuando el primer capítulo esté disponible, no olvides agregar esta historia a tu biblioteca. 📌
Para mí, escribir es un proceso lleno de luces y sombras, y me encanta compartir la magia que hay detrás de cada página. Si te da curiosidad conocer el trasfondo de A&L, te espero en mi Instagram @LeonoraCTautora. Allí también tienes el acceso directo a La Bitácora, mi espacio en Substack donde hablo sin filtros de mi proceso creativo y comparto secretos exclusivos de mis proyectos. ✨
Con cariño,
— Leonora C.T.🐌🌱







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