Customize readability
Aa

¿quien eres?

All Rights Reserved ©

Summary

uno creería que tener de pareja a una super heroína seria caótico, pero no para kris. después de pasar por mucho conocía a alguien que lo encaminaría de vuelta y trayéndole devuelta una sonrisa. hasta que.

Genre
Drama
Author
seba117
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

revelación

A las nueve de la mañana abrí los ojos y estiré un brazo hacia el otro lado de la cama, aterrizando sobre el colchón. Trix ya no estaba.

Abrí los ojos del todo y me quedé mirando el techo unos segundos, todavía atrapado entre el sueño. Últimamente sus salidas tempranas eran cada vez más comunes. Algún monstruo, algún robo, algún meteorito cayendo en la otra punta del mundo... siempre había algo. Aun así, una parte de mí seguía esperando verla aparecer con esa sonrisa cansada, el cabello revuelto y alguna excusa improvisada. No me molestaba que desapareciera así.

«Quizá llegué para el desayuno» pensé mientras me levantaba. Bajé a la cocina, preparé café para dos y encendí mi laptop mientras esperaba que el agua hirviera.

Lo primero que hice fue revisar el correo.

Nada.

Volví a actualizar.

Nada.

Otra vez.

Nada.

Sentí esa presión conocida instalarse en mi pecho. «¿Y si rechazaron mi propuesta? ¿Si mis diseños no eran lo bastante buenos? ¿Si perdí meses de trabajo para nada?

Cerré la laptop antes de seguir torturándome y encendí la televisión.

El noticiero estaba transmitiendo en vivo desde Gran Metrópolis.

Una reportera gritaba por encima del ruido mientras detrás de ella una criatura gigantesca avanzaba hacia una ciudad. Estando a mas de cien metros de distancia la cámara no podía captar el cuerpo completo de la criatura. Se asemejaba a un dragón medieval con unas escamas verdosas que brillaban al rayo del sol.

—Varios héroes intentaron detenerlo―dice la reportera a través de la televisión― pero la criatura que apareció hace unas horas no da signos de detenerse y ahora se aproxima a la ciudad.

Un estruendo interrumpió la transmisión y un objeto pasa volando por encima de ellos.El sonido fue tan brutal que la cámara tembló.

El objeto atravesó el cielo e impacto contra la cabeza del monstruo con una fuerza capaz de romper la barrera del sonido. La criatura se alzo de nuevo y lanzo una llamarada de fuego solo para luego que el mismo objeto ahora con una silueta humana impacte desde una mayor altura y mayor fuerza a la criatura dejándola ahora si completamente abatida.

El camarógrafo acerca su lente a aquella figura. Era una chica y la reportera no puede contener su emoción:

―Solo la heroína mas grande del planeta pudo abatir a esa criatura, omega girl una vez mas salvo nuestras vidas. Acerquémonos para hacerles unas pregun… ―la heroína desaparece a gran velocidad. No pude evitar sonreír al verla.

Le di un sorbo al café. Entonces escuché otro estruendo esta vez detrás de casa. La puerta trasera se abrió Y ahí estaba: entrando como si nada vistiendo su traje blanco con patrones dorados y una capa que llegaba hasta las rodillas, pero ahora su traje estaba cubierto de sangre azul de aquella criatura.

Cada paso que daba dejaba manchas en el suelo.

—Buen día, amor —dijo, como si acabara de volver del supermercado—. Tuve que salir temprano y no te quise despertar.

—¿Quieres desayunar?

—No puedo. Todavía tengo algunas cosas que hacer. Solo vine a darme un baño y a cambiarme

Incluso cubierta de sangre de un monstruo dragón, seguía viéndose hermosa. Ridículamente hermosa.

—Voy a darme un baño —dijo—. ¿Vienes?

—Paso.

Ella hizo un puchero exagerado.

—¿Ni siquiera un abrazo?

—No con ese olor.

—Qué delicado ―respondió― igual no te iba a dejar porque esta sangre es un poco corrosiva.

Subió las escaleras y yo me quedé mirándola. No pude evitar sacar una sonrisa; su sola presencia hizo que todo ese malestar se desvanezca. A mi esposa, Trix. le debo mucho. Había tenido muchas mañanas así desde que estaba con ella. Tranquilas. Simples. Ridículamente normales. Y quizá por eso las valoraba tanto. No pensé que podría tener una vida normal con la heroína mas poderosa del mundo y parece que ella se esfuerza en tener esta vida tranquila, conmigo. Porque antes de Trix… mi vida había sido cualquier cosa menos tranquila.

El sonido de pasos bajando las escaleras me sacó de mis pensamientos. Trix ya llevaba un traje limpio y el cabello todavía húmedo cayendo sobre sus hombros.

—Seguramente terminaré tarde hoy. ¿Nos vemos directamente en el restaurante?

Asentí.

—La reserva es a las nueve ―respondí―

―Cuidado con el traje. La sangre es un poco acida.

Ella sonrió y se acercó para besarme. Sus labios todavía estaban fríos por la ducha.

La acompañé hasta afuera y observé cómo se elevaba en el aire antes de desaparecer en el cielo con otro estruendo. Y como siempre que se iba, la casa volvió a sentirse demasiado vacía.

Me quedé unos segundos mirando el cielo vacío incluso después de que el sonido desapareciera por completo. Era una costumbre absurda. Como si una parte de mí esperara verla volver inmediatamente, sonriendo diciendo que olvidó algo o que al final sí tendría tiempo para desayunar conmigo. Pero el cielo permaneció inmóvil y silencioso, y lo único que quedó fue el viento moviendo las ramas de los árboles alrededor de la casa.

Subí a cambiarme mientras intentaba despejar mi cabeza del asunto del correo. Me repetía que debía tener paciencia, que las empresas grandes tardaban en responder, que seguramente estaban revisando mis propuestas con cuidado. Pero el miedo seguía ahí, enterrado en algún rincón de mi pecho.

Antes de conocer a Trix, mis inventos eran lo único que sentía verdaderamente mío y cuando mi antiguo jefe me los robó, no solo me quitó años de trabajo; sentí que me arrancaba la única prueba de que yo podía valer algo. Durante mucho tiempo me convencí de que jamás volvería a intentarlo. Que no tenía sentido. Trix cambió eso. Ella era la única persona que miraba mis diseños como si realmente fueran importantes. La única que me hacía sentir que todavía podía construir algo con mi vida. Por eso ese correo importaba tanto, no era solo trabajo era demostrarme que ella no se había equivocado conmigo.

Tomé el maletín donde guardábamos el traje dañado de Trix y salí de casa. El camino hacia la ciudad atravesaba largas rutas rodeadas de árboles y pequeños barrios residenciales. Siempre me había gustado conducir por ahí; había algo relajante en ver cómo el paisaje tranquilo desaparecía poco a poco hasta transformarse en el caos de la ciudad.

La ciudad Gran Puerto su nombre se debía a que tiene el puerto más grande del mundo que recorre varias decenas de kilómetros. Se veía inmensa incluso desde kilómetros de distancia. Rascacielos cubiertos de pantallas luminosas, tráfico interminable y cientos de vehículos moviéndose como si todos estuvieran desesperados por llegar antes que los demás. A medida que me acercaba, el silencio del barrio quedó reemplazado por bocinas, motores y el ruido constante de una ciudad demasiado viva para descansar.

Conseguir estacionamiento me tomó casi veinte minutos.

Cuando finalmente bajé del auto, el aire olía a combustible y humo y el calor se hacía notar con más intensidad. Personas caminaban apuradas en todas direcciones mientras anuncios holográficos iluminaban las avenidas incluso de día. Y en medio de todo eso… héroes. Siempre había héroes.

Uno pasó corriendo tan rápido a mi lado que la corriente de aire casi me hizo perder el equilibrio «un día va a chocar a alguien» pensé. Otro volaba entre edificios dejando una estela azul detrás. Más lejos, una multitud rodeaba a alguien con traje metálico pidiéndole fotos. La gente ya actuaba como si todo eso fuera normal.

Llegué finalmente a la sastrería de Tom. El local estaba escondido entre edificios antiguos y negocios modernos, como si perteneciera a otra época. El cartel de madera colgando sobre la entrada apenas se mantenía derecho y las ventanas estaban llenas de maniquíes usando trajes; una excelente fachada para esconder que este lugar es donde muchos héroes piden que les fabriquen o reparen sus trajes. No sería raro pensar que estos trajes que portan los maniquíes estén hechos de materiales que sobrevivirían a una explosión nuclear.

Tom levantó la mirada apenas entré.

—Kristian, muchacho —dijo acomodándose los lentes—. Hacía rato que no pasabas; ¿en qué te puedo ayudar?

Abrí el maletín mostrándole el estado en que está el traje. El fétido olor que desprendía nublo mi olfato y no mentía cuando me dijo que la sangre es acida ya que el cuero interior del maletín se encontraba derruido.

—Hoy lo ensucio con sangre acida.

El viejo soltó una carcajada.

—Esa chica siempre me hace trabajar horas extra.

Le entregué el traje y nos quedamos hablando unos minutos. Tom siempre tenía historias absurdas sobre héroes destruyendo sus propios uniformes. Según él, los superhéroes podían salvar ciudades enteras, pero eran incapaces de cuidar su ropa durante más de una semana. Siempre tan carismático, nunca lo vi enojado ni frustrado por ningún trabajo. Trix me lo presento en una de nuestra cita y conectamos muy bien; el siempre con una historia que contar y yo a gusto de escucharla, tanto que a veces vengo solo con la intención de charlar.

Cuando nos despedimos de Tom seguí caminando hacia el supermercado. El centro de la ciudad estaba más lleno que de costumbre y las enormes pantallas instaladas sobre los edificios transmitían imágenes de héroes combatiendo desastres alrededor del mundo. En una de ellas apareció Trix levantando un puente que se caía abajo mientras periodistas hablaban maravillas sobre ella. La gente se detenía a mirar con admiración. Yo también. A veces olvidaba que el resto del mundo la veía como una diosa.

Para mí seguía siendo la mujer que se dormía en el sillón con su traje puesto y usando pantuflas con forma de gato.

Seguí caminando mientras los recuerdos comenzaban a acumularse en mi cabeza. Nuestra primera cita después de haberla conocido; sus lugares favoritos para comer y que dijo me invitaría; El restaurante donde me presentó a sus amigos héroes a quienes admito que me cayeron muy bien y a día de hoy hablo con ellos.

Cuando terminé las compras ya era bastante tarde. El tránsito seguía siendo un infierno, pero al menos las avenidas comenzaban a despejarse un poco. Guardé las bolsas en el asiento trasero y arranque. Desde ahí podía ver el reflejo de los edificios sobre el parabrisas, enormes y brillantes bajo la luz de la tarde.

A medida que dejaba atrás la ciudad, el ruido iba desapareciendo poco a poco. Las bocinas eran reemplazadas por el viento golpeando el auto y los enormes edificios por caminos rodeados de árboles. Siempre sentía alivio al volver a casa. Era como abandonar un escenario gigantesco para regresar a algo pequeño y real.

Cuando entré, el silencio me recibió inmediatamente.

—¿Trix? —pregunté por costumbre, pero no recibí respuesta.

Mire el sillón y no estaba ahí, deduje que todavía no había vuelto. Dejé las bolsas sobre la mesa de la cocina y recorrí la casa con la mirada. La casa se sentía demasiado vacía cuando ella no estaba y odiaba cuánto me afectaba eso.

Me acerqué a la laptop casi sin ganas. La pantalla seguía abierta sobre la mesa. Vi el icono del correo y sentí otra vez esa tensión en el pecho.

Respiré hondo y abrí el mensaje, mis ojos recorrieron las primeras líneas rápidamente. Después volví a leerlas. Y otra vez:

«Querido Kristian enviamos este mensaje porque nos complace anunciarte que TECHORG está interesada en tus patentes e ideas. Nos complacería colaborar con usted y en sus inventos como una mente que impulsara a la siguiente era. Dentro de los siguientes días nos estaremos comunicando de manera más directa»

—Lo logré… —murmuré.

Durante años imaginé ese momento. Años trabajando solo en diseños que nadie veía, reconstruyendo proyectos que creía perdidos, intentando convencerme de que todavía tenía talento. Y ahora finalmente lo logre.

No pude evitar dar un salto de la emoción. Casi se me salían las lágrimas.

Quería contárselo a Trix inmediatamente. Quería verla sonreír orgullosa.

Quería escucharla decirme otra vez que sabía que podía lograrlo. aunque me avergonzara admitirlo, sus palabras siempre importaban más que las de cualquier otra persona.

Miré la hora, la reserva era a las nueve. Hoy no solo celebraríamos nuestro aniversario.

La tarde pasó más rápido de lo que esperaba. Intenté distraerme organizando algunas cosas de la casa, pero mi cabeza seguía volviendo al correo una y otra vez. Ya me imaginaba hablando con otras grandes mentes de nuestros proyectos, colaborando y viendo como mis inventos por las calles ayudando a la gente; desde la tarea mas laboriosas hasta las más sencillas.

Cuando comenzó a anochecer fui a bañarme y me preparé para salir. El traje que había alquilado seguía colgado donde lo dejé. Mientras me acomodaba la corbata frente al espejo no pude evitar sentirme ridículo. Nunca me acostumbré a usar ropa elegante. Trix decía que me veía bien así, que me veía como un importante empresario; quizá era una tontería, solo lo dijo en broma, pero todavía recordaba cuánto me afectó escuchar eso la primera vez. Porque antes de ella nadie me había mirado de esa manera.

Mi teléfono vibró justo cuando terminaba de acomodarme el cuello de la camisa. Era Trix:

«Todavía no termino. Nos vemos en el restaurante»

No pude evitar sentirme decepcionado, aunque intenté ignorarla inmediatamente. Era normal. Su trabajo siempre estaba primero. Lo entendía, tenía que entenderlo. Aun así, no pude evitar mirar el mensaje unos segundos más antes de guardar el teléfono. Sentía que no tenia el derecho de reclamarle nada.

Conduje nuevamente hacia Gran Puerto. La ciudad de noche era completamente distinta. Los edificios iluminados llenaban las calles de reflejos azules y amarillos, mientras anuncios holográficos gigantes flotaban alrededor. Había algo artificialmente hermoso en todo eso.

El tránsito ya no era tan pesado y llegué relativamente rápido. Después de estacionar caminé varias cuadras hasta el hotel donde estaba el restaurante. El edificio se elevaba por encima de otros y en su cima había un comedor con una de las mejores vistas del mundo.

Mi teléfono vibró otra vez. Era otro mensaje:

«veámonos en el callejón de al lado»

Fruncí el ceño confundido, pero obedecí.

El callejón estaba silencioso, iluminado apenas por la luz de la luna y algunos carteles de neón reflejados sobre el pavimento húmedo. Y entonces la vi, bajando lentamente de arriba.

Usando un vestido azul oscuro que se movía suavemente con el viento. Su cabello negro caía libre sobre sus hombros todavía ligeramente húmedo, y por un instante todo el ruido de la ciudad pareció desaparecer.

Sentí el corazón acelerarse de inmediato. Y odiaba lo fácil que seguía siendo para ella provocar eso en mí.

—Wow… —fue lo único que logré decir.

Ella sonrió divertida.

—Me alegra saber que todavía puedo impresionarte.

Caminó hacia mí lentamente y tomó mi brazo.

Incluso después de años juntos seguía sintiéndome nervioso cerca de ella algunas veces.

—Tú también te ves bien —dijo mirándome de arriba abajo.

—Debe ser por el traje.

Ella soltó una pequeña risa mientras caminábamos hacia la entrada.

―No, el traje solo le da un plus.

El recepcionista nos recibió apenas cruzamos la entrada del hotel. Todo el lugar desprendía una elegancia exagerada que todavía me hacía sentir fuera de lugar: pisos de mármol impecables, enormes lámparas de cristal colgando sobre el vestíbulo y ventanales tan altos que permitían ver buena parte de la ciudad iluminada bajo la noche. Trix en cambio, caminaba con naturalidad absoluta, como si perteneciera a cualquier lugar al que entrara.

El ascensor nos llevó hasta la parte más alta del hotel. Cuando las puertas se abrieron, una corriente de aire fresco golpeó mi rostro. El restaurante ocupaba una terraza enorme al aire libre rodeada de jardines pequeños y luces cálidas que daban al lugar un ambiente tranquilo pese al ruido lejano de la ciudad. Desde allí arriba podían verse cientos de edificios extendiéndose hasta el horizonte, como un océano de luces brillando bajo la oscuridad.

Nuestra mesa estaba cerca del borde, lo bastante apartada para tener privacidad.

Trix tomó asiento frente a mí mientras un mozo nos entregaba las cartas.

—¿Qué desean tomar? —preguntó educadamente.

—Su mejor vino —respondió ella inmediatamente.

No pude evitar sonreír. No me esperaba otra respuesta.

—Y para mí una gaseosa.

El mozo asintió y se retiró.

Trix apoyó ambos brazos sobre la mesa y me observó con una sonrisa ligera.

—Brindaré por ti esta noche.

—Qué romántica.

Ella soltó una risa suave.

Por un momento la vi relajada, genuinamente tranquila y sentí ese calor familiar expandirse dentro de mi pecho. Una sensación placentera y adictiva que en el pasado no tenía y ahora me es imposible soltar. Esta cálida y reconfortante sensación se había vuelto una necesidad que nunca creí que iba a abandonar.

—Entonces —preguntó inclinándose un poco hacia adelante—. ¿Qué celebramos exactamente?

La miré confundido. Luego vi cómo su expresión permanecía completamente normal.

No lo recordaba.

Esperé. Tal vez conectaría las fechas por sí sola.

Tal vez… Nada.

—TECHORG aceptó mis patentes —dije finalmente—. Quieren trabajar conmigo.

Sus ojos se abrieron de inmediato.

—¿En serio?

Asentí.

Ella sonrió con un entusiasmo tan genuino que incluso algunas personas cercanas giraron la cabeza al escucharla.

—¡Kristian, eso es increíble!

Y ahí estaba otra vez, ese orgullo en su voz.

Esa emoción sincera que siempre conseguía hacerme sentir importante.

Trix levantó la copa apenas el mozo dejó las bebidas sobre la mesa.

—Sabía que lo lograrías.

Escuchar eso hizo que parte de la decepción desapareciera inmediatamente.

—La espera valió la pena —continuó—. Ahora sí tenemos motivos para celebrar.

Sonreí un poco antes de responder.

—Sí… además hoy es 29 de abril.

Ella mantuvo la sonrisa unos segundos. No entendía por que dije que día era hoy. Luego vi exactamente el momento en que entendió. La culpa atravesó su expresión de inmediato.

—Mierda… —murmuró cubriéndose la cara con las manos—. Nuestro aniversario.

No respondí enseguida.

Ella evitaba mirarme ahora.

—Lo olvidé… Lo siento.

Su voz sonó genuinamente avergonzada.

Y eso era lo peor. Porque me hacía imposible enojarme con ella. Aunque debía sentirme así no podía culparla.

Suspiré suavemente.

—Está bien.

—No, no está bien.

—Trix…

—Lo olvidé por completo, Kristian.

La observé en silencio unos segundos. Olvidar la fecha de aniversario suele pasar, no era algo para generar tanto conflicto.

Nuestro aniversario significaba más de lo que probablemente ella imaginaba. Porque para Trix casarse quizás fue una decisión importante. Para mí… fue la prueba de que alguien podía amarme incluso después de verme en mi peor momento. Antes de ella jamás imaginé lograr formar una vida con alguien.

—No estoy molesto, no es para tanto —dije finalmente, aunque ni yo mismo estaba seguro de si era verdad.

Ella levantó la mirada lentamente. Mostro una ligera sonrisa; Esa sonrisa pequeña y culpable que siempre conseguía desarmarme.

—Lo compensaré —dijo—. Lo prometo.

—¿Ah sí?

—Mañana te traeré ese desayuno italiano que tanto te gusta.

Solté una pequeña risa.

—Podríamos simplemente ir a Italia unos días.

Sus ojos brillaron apenas.

―Te llevare como hacíamos antes.

Antes. Cuando todavía aprovechábamos cualquier excusa para desaparecer juntos un par de días. Ella me cargaba mientras volábamos sobre el océano y yo fingía no estar aterrado de caer al vacío. Terminábamos comiendo en ciudades distintas cada noche.

La cena continuó entre conversaciones, risas pequeñas y planes sobre mi posible trabajo con TECHORG. La comida era excelente, pero honestamente apenas podía concentrarme en eso. Mi atención volvía constantemente hacia ella.

Y fue entonces cuando empecé a notarlo.

Trix estaba distraída.

No era solo el aniversario había algo más. A veces dejaba de escucharme unos segundos y se quedaba mirando hacia las luces de la ciudad. Otras parecían perdida en pensamientos demasiado lejanos para alcanzarla.

La conocía lo suficiente para saber cuándo algo le preocupaba.

—Te ves inquieta —dije finalmente.

Ella tardó un poco en responder.

—Mañana tengo que dar un discurso.

—Has dado cientos.

—Este es diferente.

Su voz sonó más baja esta vez, la observé con atención. Había nerviosismo en sus ojos y eso era raro.

Trix podía enfrentar monstruos gigantes sin pestañear. Había detenido invasiones, meteoritos y guerras enteras. Verla preocupada por un discurso me resultaba casi absurdo.

—¿Qué tiene de especial?

Ella dudó en responder.

Eso me llamó todavía más la atención.

—Tengo que anunciar algo importante —dijo finalmente—. Y no sé cómo reaccionará la gente.

—La gente te ama.

Ella soltó una risa corta, pero no parecía feliz.

—No es tan simple.

La observé en silencio; sabía cuándo debía insistir… y cuándo no.

Parte de amar a Trix implicaba aceptar que existían partes de su vida donde yo jamás podría entrar completamente. Información confidencial. Problemas de héroes. Decisiones políticas. Secretos.

Siempre odié ese muro invisible entre nosotros. Pero aprendí a convivir con ella porque tenía miedo de que si exigía demasiado terminaría alejándola.

No sabía qué quedaría de mí si eso ocurría.

La conversación continuó, aunque ya no con la misma ligereza de antes. Trix hacía el esfuerzo de sonreír y seguirme el ritmo, pero podía notar cómo su atención se escapaba constantemente hacia algún lugar lejano dentro de su cabeza. Aun así verla intentarlo era suficiente para mí. Siempre terminaba conformándome con pequeñas cosas cuando se trataba de ella.

El restaurante comenzó a vaciarse lentamente a medida que avanzaba la noche. Las conversaciones alrededor se apagaban una tras otra mientras los empleados retiraban mesas y acomodaban sillas vacías. Desde nuestra mesa podía verse la ciudad extendiéndose bajo nosotros como un océano interminable de luces de colores. Vehículos atravesaban avenidas iluminadas, a lo lejos, algunos héroes todavía podían verse cruzando el cielo nocturno como estrellas fugaces.

Trix se levantó finalmente de su asiento.

—Voy al baño un momento.

Asentí mientras ella se alejaba entre las mesas. Me quedé solo observando la ciudad. Una corriente de aire frío recorrió la terraza y me hizo girar apenas la cabeza hacia uno de los balcones abiertos del restaurante. Desde allí el viento golpeaba con fuerza suficiente para mover las cortinas. Y entonces sin quererlo los recuerdos volvieron otra vez. Aunque trato siempre de no pensar en eso, convenciéndome de que eso es un pasado lejano y que no me puede perturbar, este lugar hizo que esas memorias regresen:

Ya casi era media noche el viento frio soplaba ligeramente, aquel edificio no era más que una estructura de sin terminar. No recuerdo como llegue a meterme sin ser visto pero llegue a subirme hasta la cima y terminar encima de una viga a 70 metros del suelo. El ojo derecho me dolía producto del golpe que recibí, se me dificultaba ver por la hinchazón; el labio me ardía por el corte y la sangre que me brotaba ya se había secado. Le doy un último trago a la botella de vodka barato que compre, estaba caliente pero no me importo y la tiro hacia ese abismo.

Recuerdo haber pensado que era un buen lugar para desaparecer. Nadie subiría ahí arriba hasta la mañana siguiente. Nadie me detendría. Y honestamente… eso era lo que quería.

Porque ya estaba cansado.

Cansado de sentirme insuficiente.

Cansado de fracasar.

Cierro los ojos y doy un paso al frente, creí que sentiría miedo o me arrepentiría al último momento, pero mi corazón se sentía en paz, sentía tranquilidad como si todo lo que me estuviera aplastando ya no estuviera sobre mis hombros.

Me inclino hacia el frente y siento un pequeño empujón en el pecho algo me impedía seguir avanzando. Abro los ojos y estaba ahí suspendida en el aire vistiendo su traje blanco y dorado, su capa y cabello negro se movían a donde el viento viajaba. Su dedo que tocaba mi pecho y me mueve devuelta a mi posición inicial.

―Creo que se cayó esto ―dijo mientras me mostraba la botella que tire― le pudiste haber dado a alguien.

―Lo siento, no sabía que pasabas por aquí cerca.

―No importa. Esta es una obra en construcción no puedes estar aquí ¿te intentas matar?

―De hecho, si.

―Si… ya me di cuenta.

Ella se sienta en la viga junto a mí. Si intento tirarme ahora ella lo va a impedir y va hacer una escena con todos sus fans alabándola y yo moriría pero de la vergüenza. Así que solo me resigne a sentarme junto a ella.

―Soy Omega Girl.

―Si ya lo se, todo el mundo te conoce.

―Claro si.

Un silencio incomodo nos recorrió, solo se escuchaba el viento:

― ¿Y por qué te intentaste matar?

―Tuve un mal día.

―¿te decidiste matar por tener un mal día?

―Fueron varias cosas que se han ido acumulando. Esta mañana me robaron.

―Te aseguro que pronto atrapare a esos ladro…

―También me entere que mi novia me engañaba desde hace tiempo. Tenia mis sospechas, pero quería confiar en ella.

―Bueno la infidelidad es algo común en este mundo…

―Y mi jefe de mierda se llevaba todo el crédito de avances que yo hacía y no podía decirle a nadie por que su superior era su padre.

―Bueno eso…

―También muchas de la tecnología que patentaban eran mías y me las había robado y no podía hacer nada legalmente.

―Emm…

―De hecho mi novia me engañaba con el y fue ella quien lo ayudo a sacarme las patentes.

―Está bien ya entendí…

―Y me robaron.

―Eso ya lo dijiste.

―No, me robaron de nuevo hace un par de horas, pero como no tenia nada me golpearon, por eso estoy asi.

―si si ya entiendo, tuviste un día de mierda. Puedes hablarlo con un psicólogo o amigos.

―No me alcanza el dinero para pagarle a un psicólogo apenas llegaba a final del mes. Y trabajaba tantas horas que me termine aislando de todos.

―Si, debí suponerlo.

Otro silencio nos recorre. Ella se ve muy concentrada, como si estuviera pensando que dirá ahora.

―¿Nunca salvaste a alguien que se quiere matar?

―No… yo solo peleo contra ladrones o villanos, les gano y paso al siguiente. No estoy muy acostumbrada a esto.

Aunque no sepa cómo ayudarme no se aleja de mi para evitar que salte. «¿le preocupo o solo hace su trabajo?» pensé.

―No tienes porque ayudarme, es una decisión que tome y no me arrepiento…

―¡UN HOSPITAL!― exclamo

―¿Qué?

―Te llevare a un hospital para que te traten. Existen hospitales donde no te cobran nada.

Ella me alza por encima de las vigas. Intento soltarme pero es inútil; es como si estuviera atrapado entre una pared de acero completamente inamovible.

―¡Espera no necesito tu ayuda! Solo ignórame esta vez y déjame hacer lo mío.

―Solo quiero ayudarte.

―Solo lo haces porque es tu trabajo.

―¡NO ES CIERTO! ―grita irritada como si le hubiera afectado lo que dije.

Con delicadeza me baja hacia la viga y se vuelve a sentar a mi lado. Y dice:

―En mi mundo somos una especie muy longeva, nos acostumbramos a creer que somos inmortales y que todo lo demás es algo efímero e innecesario en comparación a nuestra vida. Cuando mis padres y hermanos murieron en un accidente creí que no me afectaría ya que no los veía hace siglos, pero no fue así, me sentí vacía, triste, me sentí mal al saber que ya no los volvería a ver. Es un sentimiento que creí dejar atrás. No desperdicies tu vida terminándola así. Tiene que haber alguien que lamentara tu ida o que tu lamentes ya no volver a ver a alguien.

Me mira esperando una respuesta alentadora, esperando a que yo recuerde y mencione a alguien, pero no tengo a nadie: ni padres porque nunca los conocí, ni amigos.

―Lo siento, no todo el mundo tiene un lugar al que volver.

―¿no tienes a nadie? ―pregunta sin recibir respuesta― ¿Y que tal yo?

―¿Qué?

―Si quieres yo podría ser esa que tu lamentes de no volver a ver.

―Eres la heroína mas grande del mundo, no creo que tengas tiempo para estas cosas.

―También tengo una vida de civil, con lo que gano de mi trabajo, tengo mucho tiempo cuando no hay crimen.

―Lo que dices es ridículo

―Así se forman las amistades entre humanos, no? ―extiende la mano― soy Trix ese es mi nombre de civil.

Contengo mi risa causada por esta ridícula interacción e intento mantenerme serio. En serio quiere ayudarme, de verdad se preocupa por mi o eso quiero creer.

―Haz lo que quieras.

―Bien, empezare llevándote al hospital para que te traten esos golpes.

Lo ultimo que recuerdo es que me dejó en el hospital y pago por mi tratamiento. Antes de irse me dijo que me vendría a visitar.

El calor de una mano se postra en mi hombro haciéndome volver al presente. Era Trix quien me estaba llamando.

—Te llamé dos veces —dijo suavemente—. ¿Estás bien?

Parpadeé un momento intentando salir completamente de mis pensamientos.

—Sí… solo estaba distraído.

Ella siguió observándome unos segundos más.

—Me inquietaba un poco que eligieras este lugar.

Entendí inmediatamente a qué se refería, la terraza, la altura, la vista de la ciudad. Todo se parecía demasiado a aquella noche.

Giré la mirada hacia las luces lejanas mientras soltaba una pequeña sonrisa cansada.

—Es solo un restaurante.

Ella no respondió enseguida. Se le notaba inquieta, pensativa, buscaba las palabras para hacerme sentir bien, pero no hacia falta; verla así de preocupada me quitaba todo malestar.

—¿Y si mejor nos vamos? —preguntó finalmente.

La miré unos segundos. Y asentí. pagamos y nos fuimos. Mientras manejaba vestigios de esas memorias aun rondaban por mi cabeza. Pero lo tenia claro eso es el pasado; un pasado que evitó volver a cometer y que gracias a la ayuda de Trix pude salir adelante y llegar hasta aquí, gracias a ella.

Cuando llegamos a casa ella me abrazo por detrás y a besarme el cuello. Ese cariño era provocado por las tres botellas de vino que bebió. no me molestaba así que le seguí el juego. Al final fuimos a la habitación, supongo que a eso se refería cuando quería volver a casa.

La luz del sol atravesó mis párpados a la mañana siguiente. Me removí entre las sábanas todavía atrapado por el sueño y, casi por reflejo, extendí una mano hacia el otro lado de la cama buscando el calor familiar de Trix. Lo único que encontré fueron sábanas frías. Abrí los ojos lentamente y me quedé observando el espacio vacío a mi lado. Otra vez se había ido, ya se hizo rutina.

Me levanté y bajé hacia la cocina todavía adormecido. La casa permanecía en silencio. El único sonido provenía del reloj sobre la pared y del viento que agitaba suavemente los árboles del exterior. Mientras preparaba café no pude evitar pensar otra vez en la noche anterior. La conversación durante la cena. La forma en que Trix evitaba ciertos temas. La preocupación que había visto en sus ojos cuando habló de aquel discurso. Cuanto más lo recordaba, más extraño me parecía. Verla nerviosa por unas simples palabras frente a un micrófono no tenía sentido.

La cafetera terminó de funcionar y llené una taza mientras observaba el reloj. Faltaba poco para el mediodía. Encendí la televisión esperando distraerme con cualquier cosa mientras desayunaba. Los minutos pasaron y de pronto la programación se interrumpió. Todos los canales comenzaron a transmitir la misma imagen. Sentí cómo mi atención se concentraba de inmediato en la pantalla.

Trix estaba de pie frente a un atril rodeado de periodistas, decenas de cámaras apuntando hacia ella. Incluso a través de la televisión podía percibirse una tensión extraña en el ambiente. La multitud permanecía en silencio, expectante. Y ella... ella se veía diferente. No era la expresión confiada que mostraba cuando salvaba el mundo o daba entrevistas después de una batalla. Parecía alguien preparándose para decir algo que llevaba demasiado tiempo guardando:

―Hoy me presento no como la heroína Inmortal Girl sino como una mensajera, la mensajera de kastran, mi mundo natal. Fui enviada a la tierra para aprenden de los humanos, conocer su sociedad y vivir como ustedes; una misión que me fue encomendada por el imperio kastrano que busca expandirse por toda la galaxia y envía a sus mejores soldados a preparar planetas para su llegada. No somos conquistadores no doblegamos a sus habitantes a seguir nuestras costumbres le ofrecemos una alianza que será favorable para todas las especies bajo nuestro manto, nos envían para entender su mundo y facilitar nuestra llegada. Mi aporte como heroína fue para lograr volver este lugar un lugar más próspero, que su ingenio crezca más allá de las estrellas, bajo el cuidado del imperio kastrano esa visión se cumplirá. Los humanos son una especie maravillosa y estoy feliz que el imperio kastrano allá elegido a este planeta. No tomen esto como una amenaza y… ―los abucheos e insultos de los oyentes se hacen presente interrumpiendo el discurso― Nosotros vamos a… ― y la transmisión se corta.

El silencio invadía la sala de estar, no podía asimilar lo que vi. ¿un plan de infiltración, imperio, una invasión? Ella me dijo que su mundo ya no existía que lo destruyo un meteorito.

Sentí que algo dentro de mí se detenía. No fue una emoción inmediata, no fue ira ni miedo, fue desconcierto un desconcierto tan absoluto que durante varios segundos simplemente me quedé mirando la pantalla sin comprender lo que acababa de escuchar. «¿Me mintió? Cuando me conoció era para aparentar ser normal, ¿me uso? Solo quería que no la descubrieran y se aprovechó cuando estaba en mi, ¿ella… me ama?» el pecho me apretaba, mi garganta se cerraba y me costaba respirar. Está pasando otra vez, hace años que no me pasaba y con tanta intensidad; dejé el café sobre la mesa caminé hacia la cocina para controlar mi respiración, pero es inútil. Mi corazón golpeaba con violencia dentro del pecho mientras mi mente intentaba desesperadamente encontrar una explicación lógica para todo aquello.

La habitación empezó a girar lentamente a mi alrededor y me senté en el suelo para evitar caer.

Mi mirada cayó sobre una botella de vino abierta que había quedado sobre la mesada de la cocina desde la noche anterior. Trix había dejado poco más de la mitad. Durante varios segundos me quedé observándola. antes eso me calmaba de estos ataques. Me prometí que no tomaría más, pero lo necesito. Dudo, pero lo hago; Doy un profundo trago, aun no hace nada así que tomo otro trago y así hasta casi vaciarlas en cuestión de segundos.

No sabía cuánto tiempo había pasado. Quizá minutos, quizá horas.

El sonido de la puerta trasera abriéndose atravesó el silencio de la casa. Mi cuerpo se tensó inmediatamente.

Escuché pasos, lentos, Cuidadosos. Y entonces una voz familiar rompió el silencio:

―Inhala hondo como lo hacíamos ―dice mostrando con un gesto de preocupación.

Durante años aquella voz había sido suficiente para tranquilizarme. Ahora hizo exactamente lo contrario.

―¡VETE, NO TE ME ACERQUES! ―ella se sobresalta y aparta.

―Por favor déjame ayudarte.

―No finjas que ahora te preocupas. ¿Qué fue todo eso?

―No salió muy bien ―dice con una tranquilidad que me estremece― El discurso, salió peor de lo que esperaba.

La mire incrédulo

―¿Solo eso vas a decir?

—La gente reaccionó mal.

—¡Dijiste que perteneces a un imperio que lleva años infiltrándose en nuestro planeta!

―No estamos buscando conquistar a nadie solo queremos expandirnos sin usar la violencia.

―¿Y si nos negamos?

Ella se quedó en silencio evitando responder, pero sabía de lo que serían capaces. Mi cuerpo tembló de saberlo no estaba seguro cerca de ella; aquella persona que tanto amé, agradecí de estar a mi lado ahora tengo miedo de estar cerca. Me pongo de pie y trato de calmarme:

―¿alguna vez me amaste? o todo fue parte de tu plan de infiltración

―Claro que te amo, pero alguien en tu posición me serviría para no llamar la atención.

―¿Mi posición?

―Alguien que no levante muchas miradas y no sospeche de mi y que su presencia me mantenga al margen. Pero te aprecio de verdad me gusta estar contigo.

Un zumbido recorrió mi oído, no podía aceptar lo que escuchaba

―Me ayudaste y apoyaste en todo solo para pasar desapercibida, me usaste.

―No lo veas así, estabas solo y ayude a volver a…

―Vete… VETE DE AQUÍ ―ya no me importa lo que me vaya a hacer solo la quiero lejos.

por primera vez desde que había entrado pareció verdaderamente nerviosa, con un gesto triste y melancólico, pero no podía caer de nuevo, ¿Qué de ella era real? sin decir nada solo se marchó. El silencio que dejó detrás fue peor que cualquier discusión. Durante varios segundos permanecí inmóvil mirando el espacio vacío donde había estado. Esperando verla regresar, esperando escuchar su voz, esperando que todo aquello fuera una pesadilla absurda de la que terminaría despertando, pero no ocurrió. La casa siguió vacía y por primera vez desde que la conocí entendí algo aterrador. No estaba llorando únicamente porque había perdido a Trix.

Estaba llorando porque no sabía quién era sin ella.

Mis piernas finalmente cedieron y volvía desplomarme en el piso.

Let seba117 know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
Alpha’s Claim

Fiona Walker: A thoroughly enjoyable story with a slightly different take on werewolves. I loved his commitment to his mate and her open mindedness.

Read Now
Mated to the Wrong Alpha

Victoria: Hi,I analyzed your work, and I think it has a very unique and engaging storytelling style. The way you present your ideas and emotions really stands out. By the way are you currently working on any other stories or writing projects?

Read Now
Bloodlines

Victoria: Hi,I analyzed your work, and I think it has a very unique and engaging storytelling style. The way you present your ideas and emotions really stands out. By the way are you currently working on any other stories or writing projects?

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

NOOB: Loved the story and glad that it's only 17 chapters. Short and precise. That's how I love it

Read Now
We Only Fake It on the Weekends

user-h8xy7ykmDc: La novela me encanto, es justo lo que m3 gusta, trama sin enredos, ligera, fluye rápido y todos los capítulos son claros y continuos y gano el amor al final. Mi final favorito!!!

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

sabinedecastellane: Merci pour ce moment de lecture, c'est émouvant et tendre, un petit moment hors du temps

Read Now
Alien Claim: Book 1

Kim: I love that this book is well written, that each character is described with care, and the storyline is addicting.

Read Now