De Kian
Se suponía que no debía pasar.
¿Como demonios caí?
Solo era una competencia, un juego más entre mi estúpido hermano y yo para probar quien de los dos era el mejor. No tenía planeado sentir esto por ella, jamás me había enamorado. Siempre había odiado la palabra amor.
Incluso las veces cuando se acercaba a mí a maldecir, era como si un bello ángel bajará del cielo y me iluminará con su presencia.
Era imposible no pensar en ella. Hasta la bofetada más dolorosa podría sentirse como la más suave caricia.
Ya no quería competir.
Estaba decidido a ser suyo.
Y no estaba dispuesto a perder.








