Capítulo 1
Empezar de nuevo
Daniela
Nunca pensé que podría tener tanto miedo en mi vida hasta ese día, mi primer día de clases. Era mi primer día de preparatoria y ni siquiera quería levantarme de la cama. Mi hermana ya me había gritado tres veces que me arreglara, pero seguía mirando el techo como si, por quedarme unos minutos más, pudiera evitar enfrentar el día. Me quedé varios minutos frente al espejo, mirándome como si pudiera encontrar en mi reflejo una versión completamente nueva de mí. Una que no cargara con todo lo que había pasado en secundaria. Una que no recordara lo que me había pasado en su época.
-Escucha Daniela, sé que es difícil comenzar otra vez en una nueva escuela con gente que no conoces en absoluto, pero no seas negativa te va a ir bien-
Me gritaba mi hermana mientras preparaba el desayuno que claramente se notaba que se le estaba quemando un poco.
“Quizás tenga razón y aquí no sean tan malos como creo”, pensé mientras entraba a bañarme. y me cambio con la primeras prendas que encontré en el clóset de mi hermana en lo que vamos de compras por ropa para mí, en mi defensa mi ropa siempre consistió en pijamas y ese horrendo uniforme que nos hacían usar a diario. Dicen que la preparatoria es diferente. Que conoces personas nuevas. Que descubres quién eres. Que dejas atrás las etapas que te hicieron daño. Yo quería creerlo.
Mientras caminaba hacia la escuela, trataba de convencerme de que este sería mi año. Haría amigos. Saldría más. Dejaría de preocuparme tanto por lo que los demás pensaran de mí.
Quien sabe quizás hasta me podría enamorar de alguien que también me quisiese de verdad por lo quien soy o creo ser.
Cada vez que pensaba en secundaria, recordaba las risas. No las de felicidad, sino las otras. Las que todavía aparecían en mi cabeza cuando intentaba dormir.
La escuela me sorprendió más de lo que esperaba, era enorme, parecía un laberinto donde se ocuparía un mapa para no perderse, mientras avisaba que ya había llegado a la preparatoria; trataba de buscar mi horario de clases y salón donde estaría por cuatro años seguidos con desconocidos, me percaté que muchos de los estudiantes eran muy amables, a pesar de que había uno que otro que era amargado o trataba de hacerle novatadas a los nuevos los cuales esquivé por los pelos, hasta que encontré mi clase y a una que otra persona que conocí en el examen para entrar a la escuela. Al pensar en todo lo que pasó, estaba decidida. Quería ser una nueva yo. Alguien que no conocieran y les agradara.
Tomé aire profundamente antes de entrar al salón.








