Prólogo
¿Algunavez has sentido que tu vida ha sido un total engaño?¿Qué todatu historia, toda tu existencia sea una mentira creada para justificar un fin? Ya nosirve de nada rogar a Dios…si su mensajero es un demonio en la tierra humana.
Hace un par de meses me hubieraimaginado a mí misma disfrutando de los frutos de mi esfuerzo, de los años de enseñanzas y de prácticas; toda mi vida fui educada para servir al reino y alculto, vivir defendiendo los ideales de la pureza de sangre.Mi único propósito,ser la siguiente Marquesa Viremont.
Marquesa
Oriel
Viremont de Aurenthal
Sonaba estúpidamente ajeno a mi realidad…Ajeno a mi anhelo…Se suponeque debería estar agradecida de que sea de Sangre Oro…algo altamente valorado y deseado. Más siendo hija del Marques Viremont, Supremo Comandante de las fuerzas del reino de Aurenthal; Regente de 5 distritos de Vareth…ciudades de Sangre Plata.En este reino los aristócratas y los sacerdotes del culto, pertenecemos a la estirpe “Sangre de Oro”. Dicen los textos que fuimos bendecidos con la sangre de los dioses, sangrecon el color y la textura del oro fundido y eso nos hace merecedores del mundo y las bendiciones del cielo. O eso nos habían enseñado.Bajo nuestro mando los hijos “Sangre de Plata” creados a petición del primer Rey de Aurenthal, hombres y mujeres creados por un capricho con sangre plateada o gris metálico; ciertamente creados para servirnos a nosotros…creados para ser elsostén de esta nación. Un detalle borrado de las antiguas escrituras.Seguía cuestionándome si los textos estaban en lo correcto sobre lo oculto, sobre lo que sonaba a un mito o ¿Una leyenda? Una aberración al combinar las sangres…El Hijo deSangre Roja.Tal vez un dicho para asustar a los niños demasiado amables.Tal vez para recordarnos que oro y plata no se mezclan.Tal vez solo fue un sueño de algún sacerdote ebrio dentro del monasterio; todo sin un origen real.Hasta ese día, el día en que nos enfrentamos a la oscuridad.Detener los ataques contra Vareth era el objetivo de toda esta movilización. Mi padre estaba liderando desde el centro de comando y era la 5ta misión a cargo de mi equipo como Teniente de la Primera División.Con los equipos tácticos encima, las armas cargadas y municiones nos adentramos a unas cuevas a las afueras del octavo distrito
Faelis
, nido de gente plata conmuy mala reputación.Sabíamos que no iba a ser una batalla fácil, pero sería un paso más hacia la victoria contra la oscuridad y sus engendros de los espejos, seres aberrantes con sed asesina; sed que abre más espejos en lugares estratégicos. Usando la sangre de plata y de oro por igual.Su oscuridad abre espejos donde al reflejarte, tu propio lado oscuro se retuerce,tomando forma y conciencia propia.Una manera cruel de recordarte que, aunque seamos de mundos distintos…Todos tenemos oscuridad en nuestro interior. Los Umbras no solo nacen de los espejos.Son creados en nuestro interior.El silencio de la cueva, el corazón latiendo a mil, los ojos abiertos y puestos en la mira; el equipo de platas seleccionados por su servidora. Impecables yprecisos.Es obvio, jamás permitiría un error, la marca del oro. Perfección.Cael, Teniente Segundo de la Primera División y Plata Ascendido, mi mano derecha y mi amigo de infancia; siempre atrás de mi con la mira en alto. Un error aquí y sería fatal para el escuadrón completo.Marcaba con precisión y limpiaba espacios vacíos; 4 espejos pequeños y uno gigante, nos aproximábamos directo al espejo, sin incidentes hasta que el tercer equipo ingresó…algún imbécil perdió la formación.REGLA #1:Nunca permitas que tu reflejo salga en los espejos Hice la señal. Puño arriba. Todos se detuvieron y sabíamos que se aproximaba.Los espejos se conectan entre ellos. El reflejo se deforma y seres monstruosos emergen de los espejos cual pesadillas. Nacen los Umbras. Una sola señal-¡Disparen!-Mi orden fue clara. La batalla inició. La Oscuridad atacaba y nosotros igual.Corrimos a la pelea cuerpo a cuerpo, solo los Oros tenemos la fortuna de tener mejoras físicas para esto. Platas, encambio, disparaban a distancia. Con muy buena puntería destrozaban los cráneos de las bestias en lo que los lideres de división nos enfrentábamos con espadas y aditamentos. Bajas de Platas y uno que otro Oro desafortunado, distraído o con complejo de héroe.Cael a la distancia daba la señal para avanzar. Mientras tanto, yo me encargaba de cubrirlos. Su único trabajo era encontrar el núcleo y hacerlo explotar.¿Fácil? Solo para mi escuadrón. Platas entrenados como Oros, siendo supervisados y estrictamente instruidos.Cael me cubríamientras peleaba con uno de los Umbras más fieros.Pelear con ellos era como un rodeo; solo tenías que aferrarte fuerte a la correa o puedes morir aquí. Al terminar con él, corrí inmediatamente hacia Cael; agitada, pedí informes de bajas y municiones. -Bajas del20% de los Platas y 5% de los Oros mi señora, Municiones al 80% y bajando drásticamente-Un pitido en la radio nos informó-Hemos encontrado la cámara principal del núcleo. Explosivos instalados Teniente-Cierto alivio se instaló en mi ser, pero aún no terminaba esto. Muchos solados Plata habían perdido la vida, Oros heridos peleaban a muerte, una vista desoladora me motivaba aún más.-Terminen y salgan ahora-Mencionó Cael desde la radio. Mientras tanto di la orden de retirada.-Equipos, repliegue ahora- Inmediatamente los equipos más lejanos a la batalla comenzaban a salir de la cueva. Mientras los lideres continuábamos ayudando contra los Umbras. Un momento de distracción pudo haber terminado en tragedia.A lo lejos vi como un grupo de novatos quedó acorralado en una de las cámaras. Cael y yo corrimos a auxiliarlos. No me importo que no fueran de mi equipo, al final los números no debían descender más.5 Umbras acorralaron a los 3 novatos. En sus ojos corría una película sobre sus vidas hasta que, entre Cael y yo, nos encargamos de ellos. Entre gruñidos, disparos y sangre de Umbras di la orden a los chicos de salir de ahí.Las bombas estaban a 5 segundos de explotar hasta que un derrumbe y un grupo de Umbras nos impidieron la salida. Sabía que entre Cael y yo podríamos salir, pero no ilesos.Cael me miraba agitado y seguro al mismo tiempo, este hombre siempre me había dado su confianza y nunca lo había defraudado.Ágil en mis movimientos y los disparos de Cael a la lejanía, una canción entre ambos dentro de lo que era una cámara del sistema de cuevas. Mientras me enfrentaba a uno de los Umbras, otro estaba a punto de atacarme por la espalda, hasta que Cael le disparó directo al ojo, atravesando el cráneo.-Cael, siempre tan efectivo, te debo un trago-Agitada y desaliñada, me dirigí a Cael en un tono menos formal, al estar solos siempre se me olvida que soy su superior.-Oriel…es porque siempre debo de cuidarte- Se acercó a mí, colocó su mano en mi hombro y con tono preocupado me preguntó.-¿Estás bien? Tus heridas están sangrando demasiado- Pasó su mano sobre mis arañazos y mi ropa desgarrada. A lo que tomé su mano y le sonreí confiada-Esto no es nada, no te preocupes
papá
Cael-Una risa agotada por el esfuerzo físico escapaba ante la burla en mi comentario.-Esta bien mi lady, siempre tan motivada en los momentos menos indicados-Retiró sumano lentamente y se dedicó a observar a los alrededores, viendo una salida algo estrecha, levantó un pequeño aparato de su chaleco.-Tal vez podamos salir de aquí, el escáner me indica que hay una salida si seguimos por aquí, llegaremos al otro sistema de cuevas- Suspire y tome fuerza.-Andando Cael, si salimos de aquí, es en serio lo de ir por un trago-Palmeo su espalda y camino delante de él. Ya para estos momentos, los Umbras habían sido neutralizados, hechos polvo, lo peor sería encontrar algún animal salvaje.Seguimos avanzando por estrechos pasillos hasta llegar a una cámara. Que iba a pensar que esa ruta nos llevaría hasta ahí.Un cristal gigante de rubí yacía en medio del espacio, la podredumbre de la oscuridad cual raíces se conectaba y abrazaba al cristal. Una curiosidad y un deseo inmenso de acercarme y saber qué era me invadió de golpe.-¿Oriel?-Cael me susurraba en alerta total. Esto nunca se había visto, nadie lo había encontrado. Solo nosotros.Lentamenteme acerqué hasta poder ver más el brillo de la gema gigante.-Teniente Oriel…-Cael corrió a sujetarme la muñeca, sacándome del trance.-Cael…lo siento, solo quería ver que es para poder informarlo debidamente-Al mirar el cristal, solo había un pensamiento que recorría todo mi cuerpo.
Tócalo
Pero mi razón me lo impedía.-Debemos seguir, ya casi salimos de aquí-Su sugerencia me pareció correcta, pero al mismo tiempo el deseo de quedarme volvía a llenar mi cabeza.-Deberíamos tomar evidencia de esto Cael, debemos investigar qué es realmente esto, tal vez sea un Núcleo Primigenio y si lo podemos destruir sería totalmente la mejor opción-Inspeccioné la imponente figura de rojo intenso y en un impulso por saber más, posé mi mano en él.Inmediatamente reaccionó ante mi toque.Un temblor sacudió el suelo, haciéndome perder el equilibrio. A lo que Cael me sostuvo del os hombros, apoyando mi espalda contra su pecho y así cayendo ambos al suelo sin saber que hacer. Viendo cómo el cristal se pulverizaba dejando a la vista a un hombre de vestimenta antigua.Un escalofrío recorrió mi cuerpo, una boca seca trataba de tragar saliva. Ambos sabíamos las historias, los mitos y las creencias.El hombre cayó estrepitosamente sobre el polvo rojo y las piedras sueltas que había dejado la gema. Inmediatamente corrí a comprobar sus signos vitales.-Respira….Cael, está respirando-El impacto en mi voz era más que evidente, a lo que Cael perdió la seriedad y un temor invadió sus palabras.-¿Cómo es que estaba ahí? ¿Cómo es que no tiene ningún rasguño? Oriel, esto no está bien, debemos irnos ya- La urgencia en su voz debió alertarme…debí ser más precavida con esto.De un momento a otro, el hombre de aspecto antiguo lentamente abrió los ojos y la luz poco a poco regresó a su mirada. Pero con ello una desgracia, una maldición, una destrucción venía en camino.-Oriel, ve sus pies…-La voz de Cael me asustó terriblemente.-Sus heridas… su sangre…-Cael, que siempre ante cualquier situación había mantenido su templanza, justo ahora su piel había perdido todo color. Un horror tan extremo se dibujaba en sus ojos.Seguí su mirada y pude ver como de la pierna de este hombre una hilera de líquido rojo emanaba de sus cortes.Pude sentir como mi cuerpo perdía el piso, un nudo se formó en mi estómago y el temblor de mis manos se salió de control. Un susurro se escapó de mis labios, uno tan silencioso que solo los muertos podrían haberlo escuchado.-El hijo de Sangre Roja-Debí haber previsto toda la desgracia que vendría.Debí haberlo matado en ese momento.Debí… debí…debí…El recuerdo de esa misión me acompaña como quemadura. Fui yo quien ha liberado al monstruo.El monstruo despertó por mi culpa.








