Introducción
Hola. Mi nombre es Valdric Vane.
Siempre me ha parecido curioso mi nombre; reconozco que suena un poco grandilocuente, casi como si perteneciera a otra época. Pero la historia de cómo lo obtuve es bastante terrenal y, para ser honesto, me resulta un poco cómica. Mis padres me lo dieron de nacimiento. Él era un inmigrante ruso que a duras penas se daba a entender y ella una joven sueca que, esa noche, apenas podía mantenerse en pie. Fui el resultado de una larga noche de jarras, concebido en la parte trasera de una camioneta vieja. Así de simple y humano es mi origen.
Crecí siendo un niño profundamente feliz. Fui un chico risueño, juguetón y tuve la inmensa bendición de criarme en un ambiente lleno de amor, abrazos y bondad genuina. No me faltó nada y no guardo un solo mal recuerdo de mi desarrollo.
Hoy en día, llevo una vida tranquila y ordenada. Trabajo en una oficina, donde siempre trato de ser amable y ayudar en lo que puedo. Apenas la semana pasada, una anciana muy devota de nuestra iglesia me tomó las manos, me miró a los ojos y me dijo que yo tenía un corazón de oro. Todo fue porque decidí ceder el aumento salarial que me correspondía a un compañero que estaba pasando por una gran necesidad económica. No lo pensé demasiado; simplemente sentí que era lo correcto. Me gusta ser útil.
Y heme aquí. Disfrutando de las cosas simples de la vida en nuestro pacífico hogar en los suburbios, junto a mi amada esposa, Ágata Fleinks, y nuestros dos hijos maravillosos, Artur y Carlo. Nuestra casa siempre tiene vida gracias a Pussy, nuestro gato, y Beaches, nuestra perra. Gano 50,000 dólares al año, lo cual es suficiente para que estemos cómodos, y los fines de semana salimos a pasear en nuestro vehículo familiar, una CR-V del año.
Soy un hombre afortunado. Un vecino más que valora la paz, el trabajo honesto y el amor de su familia por encima de cualquier otra cosa.
Aunque admito que últimamente me he sentido un poco extraño... pero... no, no hay nada que pensar, ¿qué más da? Eso, no tiene ninguna importancia. Lo único verdaderamente importante es que tengo el amor de mi familia.








