Nivel 2
Capítulo 11: El Nivel 2
El silencio reinaba al otro lado del ascensor.
Akira fue el primero en dar un paso.
La niebla cubría todo.
Era tan espesa que apenas podían ver unos metros hacia adelante.
—¿Esto es el Nivel 2? —preguntó Haru.
Nadie respondió.
Porque nadie sabía dónde estaban.
Las puertas del ascensor se cerraron detrás de ellos.
CLANG.
El sonido resonó entre la niebla.
Y luego desapareció.
Como si el bosque se lo hubiera tragado.
—¿Bosque? —murmuró Yui.
Poco a poco la niebla comenzó a disiparse.
Y lo que apareció frente a ellos les quitó el aliento.
Árboles.
Miles de árboles.
Altos.
Oscuros.
Interminables.
Se extendían hasta donde alcanzaba la vista.
—Esto no puede ser real —susurró Sora.
Akira levantó la linterna.
El sendero frente a ellos desaparecía entre las sombras.
No había edificios.
No había tuberías.
No había concreto.
Solo bosque.
Un bosque infinito.
—Bienvenidos al Nivel 2 —dijo Ren con una sonrisa nerviosa.
Comenzaron a caminar.
El suelo estaba cubierto de hojas húmedas.
El aire era frío.
Y el silencio resultaba extraño.
Demasiado extraño.
No había pájaros.
No había insectos.
No había viento.
Nada.
Solo ellos.
Y el bosque.
Después de varios minutos encontraron algo inesperado.
Una señal de madera.
Vieja y desgastada.
Sobre ella había una advertencia.
NO ABANDONEN EL SENDERO.
Haru tragó saliva.
—Ya empezamos con las reglas raras.
—Por algo estarán aquí —respondió Akira.
Continuaron avanzando.
La niebla aparecía y desaparecía constantemente.
A veces podían ver lejos.
A veces apenas podían verse entre ellos.
Entonces Sora se detuvo.
—¿Escucharon eso?
Todos guardaron silencio.
Un sonido.
Muy lejano.
Como una campana.
Dong...
Dong...
Dong...
La melodía provenía de algún lugar dentro del bosque.
—Tal vez haya gente —dijo Haru.
—O tal vez sea una trampa —respondió Yui.
El grupo decidió ignorarla.
Siguieron caminando.
Pero el sonido continuó.
Dong...
Dong...
Dong...
Cada vez más cerca.
Cada vez más fuerte.
Hasta que desapareció por completo.
Entonces ocurrió algo peor.
Ren apuntó su linterna entre los árboles.
Y vio una figura.
Inmóvil.
Observándolos.
—Akira...
Todos voltearon.
La figura estaba allí.
Entre la niebla.
Demasiado lejos para distinguir su rostro.
Demasiado quieta para ser una persona normal.
Nadie se movió.
Nadie habló.
La silueta tampoco.
Solo observaba.
Como si estuviera esperando.
Y entonces la niebla volvió a cubrirla.
Cuando desapareció...
La figura ya no estaba.
—No me gustó eso —dijo Haru.
—A mí tampoco —respondió Akira.
El grupo continuó avanzando.
Sin darse cuenta de que algo caminaba entre los árboles.
Siguiéndolos.
Esperando.
Y muy por encima de ellos, oculta entre la niebla, una luz comenzó a parpadear.
Una pequeña luz.
En lo alto de una torre de vigilancia.
La misma torre que aparecía en los sueños de Sora.
La misma torre que parecía estar observando todo el bosque.
Y por primera vez desde que llegaron a los Backrooms...
Akira tuvo la sensación de que alguien sabía exactamente dónde estaban.
Fin del Capítulo 11
🌲👁️ Continuará en: Capítulo 12 — La Niebla que Camina.








