Chapter 1, Renacer
La vida de Grace siempre había tenido movidas y adversidades. Hija única, víctima de bullying escolar y una autoestima tan baja que buscaba esconder en los rincones.
Tenía 20 años y aún tenía problemas de acné, por lo que siempre guardaba las mesadas que le daba su abuela todos los domingos para comprar productos de skin care.
Su abuela era una mujer robusta que siempre usaba abrigos y bolsas de diseñador, además de que le gustaba visitar a sus amigos y vecinos cercanos; en el momento en que quedó viuda se mudó al norte del país, llevándose a su nieta, a quien a veces seguía consintiendo dándole más dinero o galletas de chocolate; como una forma de compensar lo huérfana que era la niña.
Una noche como cualquier otra, Grace regresó de clases, se cambió a una pijama con dibujos de ositos y bajó las escaleras para preparar la cena; pollo al curry con arroz, una de sus especialidades; tiempo atrás acordó con su abuela que ella haría la comida para las dos, por lo menos 2 veces a la semana.
Su abuela estaba frente al televisor viendo un programa de concursos, con el volumen alto, Grace trataba de concentrarse en los ingredientes, casi no le gustaba mirarlos pero su abuela se relajaba y reía, lo que le agradaba bastante.
Después de una hora, le dijo a su abuela que la cena estaba lista.
Comieron lento, charlaron poco sobre las actividades del día, su abuela había ido a la iglesia y dado un paseo por el parquecito de enfrente. Grace hizo una mueca cuando su abuela le pregunto sobre la escuela, no le gustaba recordar los malos ratos que pasaba; se le vino a la mente como Bruce, uno de los chicos populares que jugaban fútbol le había dado un manotazo a su bandeja de albóndigas y lentejas que le habían dado en la cafetería, ella se había quedado pasmada y avergonzada porque había pasado en las narices de todos.
Rápidamente, trató de sacudir su mente y levantarse para lavar los platos sucios, ansiaba el momento en el que pudiera estar en su cuarto y dormir esperando que todo fuera mejor mañana.
Grace le dio un beso en la mejilla a su abuela y subió a su habitación, en ella se encontraban unos paquetes que no había revisado; con el problema hormonal de su rostro se había comprado unos serums y mascarillas.
La semana pasada llegaron pero se le olvidó hacerla al momento, era una marca que venía de algún lugar proveniente de Asia, se llama Korum, la cual prometía ser la solución a todos sus problemas.
Grace no era una chica agraciada, tenía una nariz grande y un poco hundida, pecas alrededor de sus ojos, pequeños y rasgados. Su cabello era color miel rizado y, a pesar de usar shampoo especial, no brillaba ni era tan suave.
Suspiró y se encontró con una foto de su mamá, hacía 6 años que había fallecido de cáncer de piel, lo cual en su momento fue duro para todos. Cuando tenía 10 años, no tenían una buena relación y siempre le recordaba a Grace cada que la veía, que no era tan bonita y delicada como ella.
La obsesión por parecerse a su mamá se intensificaba conforme iban pasando los años, por eso usaba tantos productos en ella, para lograr esa similitud.
Tomó la mascarilla y se dirigió al baño que compartía con su abuela, y se miro en el espejo.
Volvió a encontrar nuevas imperfecciones, no le gustaba lo que veía.
Abrió el frasco y tomo el líquido azul, que se veía viscoso y poco consistente; empezó colocándolo en las mejillas para después esparcirlo por la frente, mentón y nariz.
Según las instrucciones del producto, tenía que dejar actuar por 20 minutos, se le hizo un tiempo razonable.
Grace decidió acostarse en su cama en lo que esperaba y miraba el techo esperando por alguna razón que este se abriera en dos, dejando ver el cielo estrellado. Una de las cosas que más le gustaba de ella pero que no le gustaba decirlo en voz alta, era su imaginación; desde chiquita inventaba historias o en la actualidad se imaginaba a si misma viviendo otra vida, con más amigos, además de una nariz normal y respingada.
De repente sintió un cansancio abrumador, percibió el olor a lavanda combinado con un olor a plástico que venía de su rostro; en cuestión de minutos se quedó dormida.
En sus sueños se presentaba en el parquecito donde iba su abuela, pero observó que en una de las bancas se encontraba sentada de espaldas su mamá, o por lo menos eso parecía.
Se dirigió a ella, caminando muy lentamente, y cuando ya estaba próxima a llegar, puso su mano en el hombro de la mujer.
Hubo un momento de silencio, no se escuchaban los trinidos de los pájaros, ni tampoco había personas alrededor. Sintió como la mujer que parecía su madre se giraba hacía ella, lentamente, su cabeza giró 180 grados, quedando de frente a su espalda; el rostro estaba descarapelado y desgarrado, los ojos saltones se le salían de las cuencas, colgando como una especie de imagen bizarra, además de la boca completamente cosida con unos puntos malhechos, pero de repente abrió la boca para despegarlos y jalar hacia arriba los labios, dejando ver una lengua color verde musgo, como si fuera un gusano el que estuviera en su lugar.
Grace despertó sobresaltada, no sabía cuanto tiempo llevaba dormida, sintió como su corazón palpitaba muy fuerte, y trató de respirar hondamente.
De repente sintió una quemazón por todo su rostro, se sobresaltó al ver que no se había quitado la mascarilla de su cara, agarró su celular de la mesita que estaba a lado de su cama y vio la hora, eran las 9:30, había pasado más de una hora.
Se levantó rápidamente y sintió como se tambaleó, como si estuviera mareada, se dirigió con cuidado al baño y puso sus manos en el lavabo.
Debajo del líquido azul, que ahora parecía duro y plastificado, se veía una capa roja e hinchada perteneciente a su piel, al igual que sus ojos enrojecidos.
Abrió el grifo y juntó ambas manos para lavarse y quitarse el producto, pero este no se despegaba al primer intento.
Comenzó a sentir desesperación y se empezó a restregar la cara con más fuerza, intentó jalar la mascarilla con sus dedos, pero al hacer sintió dolor.
Se detuvo y volvió a jalar, pero esta vez con más fuerza, dio un grito ahogado de dolor, tratando de contenerse para que su abuela no la escuchara, y se dio cuenta que tenía en sus dedos la capa de mascarilla y debajo de ella un pedazo de piel, dejando su cachete al rojo vivo.
Grace abrió los ojos como platos, le escurrieron lágrimas que caían por su rostro, esto le dolió más, no podía creer lo que estaba pasando.
Al verse en el espejo, vio la carne roja pero tersa y lisa, decidió continuar jalando lo de la nariz y el resto, tal vez era cuestión de días para que su piel regresara a su estado natural, como un tipo de piel muerta que se estuviera quitando.
Sintió que perdía toda la cordura, porque al jalarlo nuevamente, le agradaba la sensación además de que ya no dolía tanto.
Se dio cuenta que su piel estaba al rojo vivo, comenzó a chorrear sangre que escurría por todo el lavabo.
Empezó a reírse sin control, mientras seguía arrancándose los restos que le quedaban, sus ojos estaban desorbitados y su corazón latió con normalidad.
Se miró al espejo, sonrió, y por primera vez se sintió bonita.








