Oscuridad
Perdí la cuenta de cuánto tiempo lleva corriendo sé que no mucho pero lo suficiente para que ya no pudiese ignorara aquella sensación de ahogo, un cuerpo el cual se sentía muy pesado no solo por el cansancio sino por la sangre que había perdido, no poduedo detenerme, aquella punzada en mi espalda me exigía que huyera, intenté recuperar el aliento escondiéndome entre algunos crecimientos de hierbas y troncos caídos cerca.
el bosque era grande frondoso mira recupera valiente me permitía apreciarlo, la noche le daba ese encanto junto con el casual El ruido de algunos insectos y los animales nocturnos.
La hierba brillante por el rocio y el olor a terra me erzaba la piel, e e buen sentido
-ahh mierda-me quejé por lo bajo al sentir aquella punzada de dolor que me recorrió completamente la extremidad pero a su vez tenía todo mi brazo adormecido.
Necesitaba salir de aquí, necesitaba curarme, necesitaba...
Mi mente se callo al darse cuenta de aquel olor, ya no eran cuatro sino cinco, cinco pedazos de imbécil es el cual no lo dejaban tranquilo, lo venían persiguiendo desde los suburbios, obligando a meterse en el interior del bosque tierra de nadie, alejarse de aquella pequeña organización solo significó estar más expuesto, a cazadores, tratantes o bestias peores que el.
Mientras intentaba regular su respiración y recuperar algo de fuerzas, se quedó paralizado al darse cuenta que ya deberían de haberlo alcanzado, era el más grande que él, eran más que él y el mejor condición física que el.
Ya punto de levantarse para volver a seguir escapando de todo aquello que no solo significaba terror, y no hablo de ese miedo simple como el que te puede dar a la oscuridad, sino ese miedo a volver a undirte en un agujero un círculo vicioso de constante abuso de dejar de ser visto como un sujeto sino como un producto.
Intentaba conseguir fuerzas mientras seguía huyendo con la mínima esperanza de que se aburrieran y me dejaran escapar pero aquella fantasía era muy lejana lo que de verdad estaba por pasar, aquellas esperanzas ya solo parecen patas de ahogado para intentar evadir una realidad, era que ya me tenían y en realidad solo estaban jugando conmigo, eran más rápidos, más fuertes, eran más que yo.
Y aquella risa lo confirmó todo de entre las malezas y las copas de los árboles sentía que por múltiples direcciones se asomaba cierta risa, aquella que habría oído más de 100 veces, una irónica, que provenía de una voz grave lo suficiente para imponer miedo más no respeto, no de quién venía.
-ay cosita-exclamó aquella voz _me quedé petrificado no podía identificar de dónde venía, el haber perdido tanta sangre seguro me estaba desorientando.
Caí de cara contra la tierra, como ejercía esa presión desde mi nuca con la cual me sometía contra el suelo como si solo se tratara de un animal, yo no podía más, ya no podía pelear más.
-de verdad es triste que por una vez más creíste que lo lograrías, si lo piensas un poco es patético, en tu deplorable condición es un chiste para mi el tener que atraparte... No niego que todavía das pelea blanquito pero en verdad ya es triste.-solo sentía mi cabeza dar vueltas, la tierra estaba fría y húmeda seguro por el rocío de la noche,podía sentirlo debajo de mis uñas.
-que vamos a hacer con el, Ren?- dijo el pelinegro no conocía su nombre
-por qué no tomas una maldita vez lo que tanto quieres nos ahorramos estos problemas - ofreció una voz , en ese momento casi entró en pánico intenté removerme bajo la presión que ejercía con su pierna sobre mí, solo lo hizo enojar más.
-nah, el blanquito es particular, existen muchos de su especie pero muy pocos omegas-dijo mientras presionó más fuerte mi cuello haciendo que incluso me costara respirar.
Estaba buscando algo en su bolsillo...
No. No porfavor..
-abre la boca-dijo a la vez que colocó frente a mí esa maldita bastilla gris, aquella la cual siempre detonaba ese miedo profundo, me dormía y no sabía qué ocurría despertaba vomitaba hasta incluso convulsionaba, él sabía lo que pasaba y por eso le gustaba darmela especialmente a mí.
-tomala por el amor de dios o te juro que te duermo a golpes y ojalá tu brazo sobreviva-soltó entre dientes mientras apretaba mi mandíbula,aquella amenaza me enfrió la sangre, de todos sus abusos sí me creía que podría ser tan cruel demolerme a golpes y hacer que perdiera el brazo el cual ya tenía quebrado.
Piso mi brazo lo que me hizo abrir la boca para quejarme,de inmediato metió la pastilla en mi boca y me obligó a tragar, odiaba aquel sabor amargo y pastoso,sentía cómo bajaba por mi garganta.
A los pocos minutos ya me sentía mareado, no.. no,iba a pasar de nuevo no quiero volver a aquella oscuridad. Mi cuerpo sedio incluso escuché un crujido de huesos, mis párpados se dejaron caer y mi mente se fue a lo profundo de mi conciencia....








