Soneto I
Al partir lejos, más allá del horizonte,
cuando miro las estrellas en la muralla,
solamente una de ellas quiero que admire,
y la sigo con el alma que resplandece.
A las puertas ya está el vasto olvido,
el incierto destino se me hace claro;
sé muy bien que no es debido seguir,
pero mi camino he de continuar.
Sin pensar una vez más en lo que fue,
decido sin saber lo que puedo decir;
he decidido dejar la timidez,
rompiendo así las cadenas del ayer.
Una y otra vez lo pienso en mi mente,
llegando a percibir el tiempo inmenso.








