EL PRINCIPIO DE MI FELIZ VIDA
Árboles… En este momento lo único que puedo ver son árboles con los que estoy a punto de chocar; el viento me quema los ojos. Pero ¿cómo fue que terminé aquí…?
Hace tres meses estuvimos en una misión importante por la cual nos darían mucho dinero, pero cometí un error: quise hacer más de lo que podía. Ese día estuvimos tratando de conseguir una hierba milagrosa, la cual no crecía muy a menudo. Por suerte, la encontré rápidamente gracias a que me crié en una aldea pequeña y mis padres eran médicos.
Pero ese día en específico se transformó en un infierno cuando una banda de mercenarios atacó la aldea donde estábamos. Atacaron la aldea y le prendieron fuego, matando a mucha gente. Mientras trataba de defenderme de algunos de ellos, vi cómo el hijo de una anciana fue herido por una bola de fuego. Me liberé de ellos y fui corriendo al cuerpo casi sin vida del niño. Por el calor del momento me desesperé y, sabiendo que al no saber qué hacer, utilicé la hierba que había conseguido para curar su herida. Cuando me di cuenta, sabía que mis compañeros no estarían felices, pero pensé: «Si es para salvar la vida de alguien, no se enojarían tanto». Fui muy inocente. Luego de que resolví el problema en la aldea, me fui en una carreta que me dieron como recompensa por salvarlos.
Cuando por fin regresé a la ciudad, me dirigí hacia donde estaban mis compañeros y les conté con lujo de detalle qué había pasado. En lugar de aplausos y ovaciones, el líder de mi equipo me dejó ir un golpe crudo y fuerte en el rostro. Cuando pregunté el porqué había sido ese golpe, solo me insultaron:
—¡IDIOTA! ¿CÓMO FUE POSIBLE QUE HAYAS UTILIZADO LA HIERBA MEDICINAL EN UN ESTÚPIDO NIÑO?
Los vi a los ojos, pensando cómo el líder al que siempre respeté me insultaba por salvar una vida.
—¿SABES CUÁNTAS COSAS PODÍAMOS HABER COMPRADO CON ESE DINERO? Y TÚ LO DESPERDICIAS EN UN ESTÚPIDO NIÑO. ¡PERO HARÉ QUE ME PAGUES TODAS Y CADA UNA DE ESAS MONEDAS!
Él cumplió su palabra. Durante tres largos meses me utilizaron como su sirviente; me tomaron como saco de entrenamiento, dejándome inconsciente tantas veces que no puedo contarlas. Me dejaban sin una sola moneda para mí y me dejaban sin comer durante tantos días que no podía distinguir entre la basura y un pedazo de comida.
Así llegamos al día de hoy. El grupo decidió tomar nuestra primera misión de rango «A», la cual era eliminar una cueva de lobos salvajes que estaba en la cima de una pequeña montaña cercana. Aun sin comer, tuve que cargar durante tres días un equipaje pesado con cosas innecesarias, solo para hacerme sufrir. Unos momentos antes de llegar a la cueva, ellos me dijeron que si encontraba un lugar donde descansar en paz, me darían una cena decente.
Yo, en mi incredulidad, subí por la montaña y justo encontré una cueva gigante. Me acerqué lentamente antes de entrar a la cueva para explorar. En el momento en que entré, me di cuenta de que este lugar era muy especial. Cuando entré más profundo en la cueva, escuché un ruido y me di cuenta de que entré en la guarida de los lobos. Me traté de alejar lentamente, pero cuando me alejé un poco, mi estómago rugió levemente. Creí que no se darían cuenta, hasta que vi las orejas de los lobos; todas se estaban levantando en mi dirección.
En ese momento salí corriendo con las pocas fuerzas que me quedaban, seguido por una manada de lobos. Cuando por fin vi la luz de la luna y también a mis compañeros acercándose, creí que me rescatarían... hasta que sentí cómo pasaba una bola de fuego cerca de mi pierna. No trataban de defenderme: estaban disparando a matar.
En ese momento corrí lo más rápido que pude hasta que estuve cerca de ellos. Vi cómo me apuntaron a mí en lugar de a los lobos, y en ese instante comprendí que ya no tenía compañeros. En mi desesperación por escapar, corrí directamente hacia ellos y, antes de llegar, un lobo me alcanzó a morder la pierna. En ese instante sentí cómo todas y cada una de mis fuerzas salían junto con mi sangre. Traté de luchar con todas mis fuerzas, pero en el momento en que me levanté cojeando, cada paso que daba sentía cómo el lobo apretaba más sus dientes en mi pierna. Justo cuando estaba cerca de la entrada, sentí una tras otra y otra mordida; cuando me di cuenta, tenía a más de ocho lobos encima de mí.
En el borde del desmayo o de la muerte, veía la cara burlona de mis «compañeros». Luego de un rato perdí la conciencia. Lo poco que recuerdo es cómo, luego de un momento, por fin me salvaron de los lobos: me arrastraron hasta el borde de un acantilado cerca de la montaña... y así es como regresamos al principio.
Árboles… En este momento lo único que puedo ver son árboles con los que estoy a punto de chocar. El viento me quema los ojos y siento cómo no tengo fuerza ni para pestañear…
Luego de eso, caí en un río que me arrastró durante dos días enteros. Cuando por fin desperté, estaba en la orilla de un río; no sabía dónde estaba y, con mis pocas fuerzas, caminé durante un día entero lentamente hasta que encontré una ciudad. Cuando me acerqué, me llegó un olor a pan horneado.
Mientras entraba a la ciudad con una lentitud absurda, me acerqué de donde venía el olor y vi una panadería con muchísimos panes de aromas deliciosos. Cuando me acerqué más, caí desmayado.
Cuando desperté, estaba en un callejón, aún lastimado pero con un poco más de energía. Me levanté lentamente y, cuando salí del callejón, vi una ciudad llena de vida con personas riendo. Pero cuando las personas me volteaban a ver, tenían una expresión tan similar a la de mis antiguos compañeros; no de lástima, sino de burla. Caminaba con un dolor increíble, pero en un momento se me acercó un anciano. Su expresión no era de burla, sino que era una expresión de compasión, y me dijo con una sonrisa…
¡¡¡Hola, querido lector!!! GRACIAS POR LEER ESTE MANUESCRITO SE QUE TALVEZ NO ES MUY LARGO PERO ES EL COMIENZO DE UNA SERIE QUE ESPERO HACER Y DE NUEVO GRACIAS POR LEER.








