Prólogo
Al entrar a la cocina, no voy a negar que me causo asco lo que vi, lo que Alister estaba haciendo con el cuerpo de la pobre victima que traiciono a mi familia.
Se lo estaba comiendo de una manera elegante y formal, con cubiertos perfectamente agarrados, su boca manchada con sangre y finas líneas de ese mismo liquido color rojo carmesí bajaban por su cuello y torso, se le escuchaba el crujido de la carne cruda siendo masticada por sus dientes, su ropa que por más que sea toda negra y su corbata roja se notaba las manchas de sangre salpicada, veía como de a poco Alister lo devoraba como si fuera un acto normal.
Y lo peor o mejor de todo es que no se que sentir con todo esto, me causa asco lo que hacia pero también sé que yo no sentía lastima por Claw, sentía que se lo tenia bien merecido y espero que siga sufriendo en el infierno.
¿Quién lo diría? El hombre que toda su vida fue el mejor amigo, compañero, hermano y mano derecha de mi padre, resulto ser una maldita rata traicionera, traiciono a mi padre, traiciono a la mafia y nos traiciono a nosotros, a mi y a mis hermanos que lo veíamos como parte de la familia.
Creo que esto nos deja una adorable y firme lección, no confíes, nunca, ni en tus amigos, ni en tu familia, ni en tu pareja, ni en nadie conocido o desconocido, porqué uno nunca sabrá si la persona que tiene a su lado, disparara el arma frente tuyo o lo hará a tu espalda o si solo te provocara un rasguño en la mejilla.
Nunca se sabe.
Lo que me lleva a pensar en que yo tampoco debería confiar en Alister, si, me ayudo en varias cosas de mi trabajo como sicario en la mafia, acepto ser mi novio falso; aunque eso haya costado mi cuerpo, sangre y cordura, me defendió de varias personas y eso incluye a mi familia y de los que yo creía que eran mis amigos, me abrió los ojos de una manera que no sabia si me estaba destruyendo con la decepción y desgracia o si me estaba dando una lección de vida, dudo mucho que sea la segunda opción.
No me tengo que olvidar nunca que estoy tratando con una persona salida del mismo infierno, con un demonio, con un asesino de sangre fría, con un expertos en asesinatos y con un caníbal.
—¿Por qué te quedas ahí parado mirándome comer? —me pregunto, su voz me saco de mis pensamientos.
—Pensaba.
—¿En qué?.
—Creo que en todo lo que acaba de pasar.
—¿Quieres saber que hago yo para distraerme? —lo mire sin interés en querer saber esa respuesta pero poco le importo, aunque algo podía suponer —¡ASESINAR Y COMER! —si, lo sabia, sabia que diría eso —ven, acompáñame.
—creo haberte dicho que no soy caníbal.
—me dijiste que aún no habías probado el canibalismo y antes me prometiste que me acompañarías en comer a la próxima, pues adivina, esta es la próxima así que mueve ese lindo trasero que tienes y tráelo aquí.
—eso… sonó raro viniendo de ti.
Alister me miro y me sonrió, estaba esperando pacientemente que me acercara a él, solo suspire, si tengo hambre pero nunca intente comerme un cuerpo humano, solo como carne de animales asados, verduras y frutas, comida de personas normales, pero un cuerpo humano, crudo, lleno de sangre y anda saber que otras cosas era algo repulsivo y asqueroso de tan solo pensarlo y no tenia ni idea de porque me estaba acercando en estos momentos.
Siempre se dice que solo se vive una vez ¿Cierto?, pues aquí me encuentro, sentado frente a Alister y ese cuerpo humano, de cerca se podía apreciar más sus órganos saliendo de su cuerpo, su cuerpo cortado en pequeños pedazos.
Me cortó un pedazo, la sangre se movía por los movimientos medios bruscos que hacia mi demonio novio falso al cortar, pensé que me lo daría crudo por lo que me sorprendió ver como a ese pedazo lo llevaba a una sartén para cocinarlo.
—pensé que me lo darías crudo
—lo pensé pero tuve consideración, primero pruébalo cocinado, luego veré si te doy el siguiente crudo.
No dije nada, no rechiste, no me queje, solo lo vi como daba vuelta a la carne hasta llegar a un punto que indicaba que ya estaba cocinado, con un tenedor pincho ese pedazo y me lo cerco con la carne hacia mi boca, me miraba sonriente, se estaba divirtiendo viendo un poco mi desagrado, pero en algo tenia razón, se lo había prometido, y si hay algo que destacar de la mafia es que la lealtad era primordial
—vamos Ángel, come la carne.
Iba a tomar el tenedor pero Alister no me dejo, me lo aparto demasiado rápido, por lo que puedo tomar esa acción como que él quería darme esa carne, solo abrí mi boca mientras él me daba la carne. No rechiste después de eso, solo blanquee los ojos y abrí la boca para que Alister me diera la cerna, lo mastique, lo saberie y me negué a lo que pensaba porque esto no podía estar pasando, ¿Por qué no me pareció desagradable? Estaba rico, tuve que tragármelo para luego hablar.
—sabe como a cerdo.
—si, es parecido.
—me lo imagine diferente.
—¿Cómo algo más asqueroso?
—si.
—yo también me lo esperaba la primera vez, también fue una sorpresa al saber que es igual al de un cerdo.
De nuevo no dije nada, pero había algo en ese cuerpo mutilado que me llamaba la atención probar.
Su sangre
Acerque mis dedos a la gran cantidad de sangre que había en el cuerpo, los unte hasta tener una cantidad liquida favorable, y me los acerque a mi boca, el sabor metálico me pego al instante que toco mi lengua pero no era desagradable, al contrario, me pareció adictivo, sentí como me manchaba la boca porque me chorreaba todo.
Mire a Alister, aún me sonreía divertido, pero también vi como me miro sorprendido e impresionado por lo que acababa de hacer, él trago saliva, y sus ojos recorrieron todo mi rostro, sus pupilas brillaron de emoción, parecía que quería hacer algo pero a la vez se retenía para no cometer tal acción.
Lo provoco, sujeto su corbata roja y lo jalo hacia él, nuestros rostros estaban cerca, nuestras respiraciones se mezclaban, el color marrón de sus ojos miraron mis labios manchados con sangre, se acerco más, ya sabia lo que haría.
¿Y yo? Yo no quiero que se detenga.
…








