El comienzo

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Summary

esta es la historia de tres amigos que tiene una vida ordonaria pero a un momento a otro esto cambia para siempre y les cambia las vida a ellos y no solo a ellos a si no a todos quien los rodean. y descubriran que el mundo no es como ellos creian que era.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Una vida normal

CAPITULO 1

UNA VIDA NORMAL

No sé qué pasó un día. Un día normal, como cualquier otro, un día cualquiera que cambiaría por completo la vida de todos. ¿Cómo fue que pasó? ¿Qué lo provocó?

Yo tenía una vida, todos tenían una vida: con problemas, discusiones, felicidad, enojo... pero todo fue arrebatado en un solo día. Se los contaré desde el principio, cuando todo aún era normal para las personas.

Lunes, 12 de enero de 2022. Hora: 8:00 a.m.

Se escucha una alarma que lleva sonando casi una hora.

– Mmmm, ¿qué es ese ruido? ¡Diablos, me quedé dormido! Ya es muy tarde, llegaré al trabajo... espera, ¿qué día es hoy? ¡Es lunes, tengo descanso! Muy bien, a volver a dormir. ¿Espera, no iba a hacer algo hoy? Mmmm no creo... o sí... ¡Oh rayos! Ya me acordé, tengo que ir a ver a Alison. Bien, me voy a bañar... espera, ya me bañé anoche, pero no importa, me volveré a bañar.

Después de bañarse, se alistó y fue a esperar el transporte para ir a la casa de Alison. En el transcurso del viaje, mientras iba sentado junto a la ventana, se quedó dormido recargando la cabeza en el vidrio. El transporte iba algo lleno.

Mientras dormía, empezó a soñar un sueño que parecía muy real. En él, la humanidad estaba al borde de la extinción, ya no quedaban tantos humanos en la Tierra. Salir sin un arma al exterior era casi imposible: criaturas nunca antes vistas devoraban todo a su paso. Pero ese era solo uno de los tantos peligros.

Con voz débil y triste, decía:

– No tengo tanta comida para sobrevivir más días... tendré que ir a buscar más. ¿Cómo llegó el mundo a esto? No es el mundo que conocía. ¿Por qué ocurrió todo esto? Debo sobrevivir, no me dejaré morir por nada.

El transporte llegó a su destino y él despertó con los ojos llorosos, bostezando.

– Qué sueño más raro... no puedo creer que me haya quedado dormido. Ahora, a esperar el otro transporte para llegar a la casa de Alison.

Se bajó y, mientras esperaba, compró algunas golosinas, galletas y bebidas.

– Bien, creo que con esto será suficiente para llevar.

Al salir del centro comercial, tomó el transporte que tardó 20 minutos en llegar a la casa de Alison. Tocó la puerta y le abrió la hermana de Alison: ojos verdes, piel clara, cabello castaño rubio, de cuerpo llenito. Lo recibió con una sonrisa y un abrazo.

– ¡Hola, Maili! ¿Cómo estás?

– Bien, ¿y tú cómo has estado, Ezreal?

– Bien, creo... ¿y tu hermana?

– Está en su cuarto, dormida todavía, la floja.

– ¡Oye, no le digas floja a tu hermana, flojaaaa!

– Como siempre, defendiéndola... y no me digas floja.

– Bueno, entonces quiere decir que todavía no ha bajado a comer. Le voy a hacer algo de comer.

– Mmmm, como siempre, haciéndole algo de comer.

– ¿Y qué tiene de malo que le haga de comer? ¿Te molesta o qué?

– Nooo, claro que no.

– Bueno, ok, ya entendí. ¿Quieres que te haga algo también, verdad? Sé honesta.

– Sí... quiero que me hagas algo de comer. ¿Te molesta?

– No, claro que no. Deja ver qué les puedo preparar a las dos.

Ezreal buscó en el refrigerador qué preparar mientras platicaban y bromeaban. Terminó de cocinar, le dejó a Maili unas galletas que había comprado y subió al cuarto de Alison con la comida. La puerta estaba entreabierta y entró: Alison dormía en la cama, despeinada, en ropa interior y con una playera blanca delgada. Le dejó la comida en el escritorio y la despertó con un beso. Ella le respondió igual.

Ezreal se sentó a su lado con una sonrisa:

– Hola, dormilona. Te preparé algo de comer y te traje unas golosinas y bebidas.

– Gracias, amor... pensé que no ibas a venir, por eso me volví a dormir –dijo Alison con una sonrisa medio dormida–.

– Perdón, me quedé dormido. Ayer el trabajo estuvo pesado y me levanté tarde. Lo siento, de verdad.

– Está bien, pero que no vuelva a pasar.

– Perdón, su alteza, por llegar a tales horas. ¿Vas a comer?

– Sí, deja me levanto.

Alison se sentó en su escritorio y empezó a comer. Su cuarto estaba muy limpio: paredes blancas, una verde esmeralda, tres ventanas para ventilación, un baño propio y adornos con acuarelas pintadas por ella.

Después de un rato de plática, Alison dijo que se iría a bañar. Dejó la puerta entreabierta para hablar con Ezreal, que estaba en la cama viendo videos en su celular. Ella le contó de un nuevo dibujo que quería hacer, y él le respondió que le quedaría hermoso porque era la mejor dibujante que conocía.

Ezreal, curioso, se levantó y la miró desde la puerta: el agua caía sobre su cuerpo desnudo, sus pechos cubiertos de jabón, su pancita, su piel clara... Alison notó su mirada, abrió los ojos y, con voz llorosa, le preguntó:

– ¿Estoy muy gorda, verdad?

– No, claro que no. Eres preciosa tal como eres –respondió Ezreal con firmeza.

– No... peso 90 kilos. Estás mintiendo –contestó ella con tristeza.

Alison tenía 26 años, cabello castaño ondulado, ojos cafés, piel clara, 1.67 de estatura, cachetes bonitos, caderas llamativas y una pancita atractiva. Ezreal, en cambio, tenía 24 años, cabello negro ondulado, piel morena clara, 1.63 de estatura, lentes y 75 kilos de peso. Ambos cargaban con inseguridades: ella con su peso, él con su estatura.

Ezreal trató de hacerla reír:

– Tal vez te he mentido sobre otras cosas, pero esto es lo más honesto que te digo: eres hermosa.

– ¿Lo dices en serio?

– Claro que sí.

– Ok, te creo... espera, dijiste que ¿me has mentido antes? ¿De qué?

– Haaaa, sobre eso...

– Explícame ahora mismo, Ezreal.

– Primero termínate de bañar y después platicamos.

Alison salió envuelta en una toalla, se puso crema en el cuerpo y empezó a vestirse frente a él. Ezreal la observó embelesado mientras ella elegía su ropa. Finalmente, se puso un pantalón azul y una blusa blanca con moño negro. Ezreal la peinó mientras platicaban sobre quién le había abierto la puerta (Maili).

Al bajar, Alison le pidió que la esperara en la sala mientras hablaba con su hermana. Al volver, Maili lo miró con ojos de niña mimada:

– Ezreal, ¿puedo ir con ustedes?

Ezreal dudó, pues nunca sabía decir que no. Alison intervino, molesta:

– Ya te dije que no podías ir.

– ¡Pero tú me dijiste que le preguntara a Ezreal! –respondió Maili.

Ezreal, nervioso, trató de mediar:

– Maili, mira... luego salimos los tres, ¿qué te parece?

– Ok, de acuerdo. ¡Ya dijiste! –sonrió ella.

– Muy bien, será luego –dijo Ezreal aliviado.

Finalmente, Alison y Ezreal se despidieron de Maili, avisaron que saldrían y se fueron juntos a su cita.