Chapter 1
CAPITULO 1 El Peso de la Insignia
Luego de su graduación el Joven León decide inscribirse en la milicia, ya que ese era su sueño desde muy pequeño, y ahora que tiene la edad que se requiere para poder entrar. “León apretaba el volante mientras conducía. El asiento del copiloto, los papeles de reclutamiento parecían pesar, pesaban mas que el mismo auto. “Aquel momento había llegado”.
Es hora de cumplir mi tan anhelado sueño y poder servir a mi país, diría el joven mientras suelta un leve suspiro-, y entra en aquella base militar, estaciono su auto y apago el motor de aquel Toyota Supra. Viendo aquel lugar enorme. Llegando a la oficina del general que aprobaría o rechazaría su solicitud para entrar al ejército
El joven toca la puerta de la oficina, esperando una respuesta para poder entrar en aquella oficina.
Adelante, se escucha una voz y al instante León entra en aquella oficina. Podemos ver a un hombre con un con traje de soldado, pero no uno mas del montón, aquel t tenia medallas y en la parte superior del brazo una insignia que deja ver su alto rango dentro del ejército.
¿Está seguro de que quiere esto? Una vez que entras no se puede volver atrás, dice aquel general con una mirada seria y con determinación en sus palabras
Si señor, estoy seguro de que quiero seguir adelante, quiero servirle a mi país.
Esperemos que tengas esa misma determinación dentro del campo
Toma asiento, voy a ver tu documentación y si todo esta bien y aceptable podrás proseguir y entrar. Aquel general lee los archivos y ve cada dato que proporcionan los archivos buscando algún mínimo error para poder denegarle el paso al joven León. Luego de unos largos 20 minutos, que para León fueron eternos el sargento cerro la carpeta con la documentación y dejo salir un suspiro. (Este chico tiene los pantalones bien puestos para dejar todo lo que tiene para unirse al ejército)
CAPITULO 2 El Pacto de Sangre
–De acuerdo León, por lo que leí no tienes nada que te pueda perjudicar para entrar al ejército así que… bienvenido. – por dentro de León su corazón dio un vuelco, no podía creer que su sueño se estaba cumpliendo al fin. Pero a pesar de la emoción mantiene la calma ante el general. Extendiendo una hoja que León debía firmar—. Pero una cosa es lo que dicen estos papeles y otra muy distinta es lo que demuestres cuando el barro te llegue a las rodillas.
Con eso ambos estrechan la mano en un apretón
Después de salir de la oficina un oficial guio a León para que busque su equipo, luego de que se allá puesto su nueva vestimenta. La que lo va acompañar por un largo tiempo dentro de su aventura, el se va cortar el pelo con sus demás compañeros. Cuando llego su turno, dudo por un momento, pero su determinación no lo detuvo, veía como cania los mechones de su cabeza, pero él sabía que no había vuelta atrás desde ahora en adelante Al levantarse de la silla, León no se sacudió el pelo de la ropa; se irguió, ajustó su uniforme y caminó hacia la salida. El pacto de sangre estaba sellado. Luego de que los reclutas se hallan cortado el pelo salieron y se colocaron en fila, el instructor se puso al frente para darles su primera lección sobre humildad. Sus ojos pasos por cada recluta recién rapado, su mirada no era de alguien agradable era de alguien que los iba a hacer pasar por un infierno y hacerles saber que no iba a ser nada fácil este camino, el instructor dio unos pasos hacia Leon, podía sentir el olor a tabaco del hombre mayor.
–mírense—rugió el instructor, su voz raspando como lija—. Ese pelo que dejaron en el suelo era lo último que les quedaba de su vida civil. Sus nombres, sus caprichos y sus miedos se quedaron en esa silla.
CAPITULO 3 Hielo y ceniza
Luego de que el instructor les advirtiera que este nuevo comienzo no sería nada fácil, León comenzó su entrenamiento al día siguiente, con el sol todavía escondido. Mientras los demás reclutas se levantaban con dificultad, León ya estaba en pie; estaba motivado. Sabía que el camino sería duro, pero decidió seguir adelante sin dudarlo.
Al salir, el frío le recibió con una intensidad gélida. De su boca salía una exhalación ardiente que se deshacía al contacto con el aire gélido, como si su propia energía luchara contra el clima. A pesar de aquel frío extremo, no se iba a rendir tan fácilmente en ese nuevo camino, tan desafiante como extremo.
Una vez que todos los reclutas estaban despiertos algunos temblaban por el extremo frio que hacía en la primera mañana. Eso a León no lo frena en su meta y se mantiene, El instructor caminaba entre las filas con pasos lentos, observando el rastro de vapor que flotaba alrededor de León.
––veo que la mayoría no soporta un poco de frio, al parecer, el recluta León no tiene frio… O es que se quedó sin aire en sus pulmones para respirar de tanto humo que echa
ahora que están todos con buena disposición van hacer 100 flexiones sin parar a partir de ahora ¡
una vez que el instructor dio la orden, León y los demás reclutas empezaron con las cien flexiones. Mientras pasaba el tiempo el ejercicio se hacía más difícil de realizar, algunos reclutas abandonaron el ejercicio, pero León seguía su determinación y motivación le prohibía detenerse. Los demás habían ya cedido por el frio y porque sus músculos les dolían, sus brazos seguían subiendo y bajando ardían, pero el no se iba a detener, no se iba a quedar en mitad del camino
Capitulo 4 Forjado en el Hielo
Seis meses después, las cien flexiones que aquel día casi lo quiebran eran solo un calentamiento. Ahora, León no era solo un recluta más; era un soldado hecho para matar, proteger y servir a su nación. El rastro de aquel nuevo recluta desapareció de su alma; ahora era otra persona distinta.
León estaba con su equipo terminando una misión de reconocimiento, un entrenamiento de prueba. Esta última prueba era obligatoria, ya que, si lograban realizarla con éxito, quería decir que estaban más que preparados para poder ir al mundo real y poner en acción lo que, en un principio, parecía irreal.
Mientras caminaba, cargando su arma en mano, su compañero le cubría la retaguardia. Su rostro era serio, sin expresión alguna. Una vez que entraron en el almacén, el equipo se acercó a activar la alarma y así terminar con la misión de prueba. Mientras su compañero intenta descifrar el código que activa aquella alarma que finaliza la misión, León cubre a su compañero para que los demás reclutas no intervengan.
Aquel instructor que les ordenó hacer cien flexiones aquella primera fría mañana los estaba observando, viendo muy detalladamente cada movimiento de los reclutas; en especial a dos soldados cuyas habilidades superaron sus expectativas.
Al joven León, que ahora parecía un recluta distinto al que vio en sus inicios ahora ve un soldado. Una vez que el compañero de León logra descifrar el código la alarma suena, y los demás reclutas bajan la guardia sabiendo que la oportunidad de la victoria ya la habían alcanzado otros. Mientras la alarma se hace escuchar por toda la zona el compañero de León se quita el casco y a su vez una pequeña risa se escucha.
__Te lo dije, León, este código era fácil de descifrar, pero para ser sincero, tu cara de matón no me daba ayuda.
Ambos caminan hacia fuera del almacén y un helicóptero desciende frente a ellos. Era el instructor. En su voz no se escucha una orden; más bien, una especie de respeto y orgullo por lo que pasaron y lograron a lo largo del tiempo.
Capitulo 5 CAPITULO 1 El Peso de la Insignia
Luego de su graduación el Joven León decide inscribirse en la milicia, ya que ese era su sueño desde muy pequeño, y ahora que tiene la edad que se requiere para poder entrar. “León apretaba el volante mientras conducía. El asiento del copiloto, los papeles de reclutamiento parecían pesar, pesaban mas que el mismo auto. “Aquel momento había llegado”.
Es hora de cumplir mi tan anhelado sueño y poder servir a mi país, diría el joven mientras suelta un leve suspiro-, y entra en aquella base militar, estaciono su auto y apago el motor de aquel Toyota Supra. Viendo aquel lugar enorme. Llegando a la oficina del general que aprobaría o rechazaría su solicitud para entrar al ejército
El joven toca la puerta de la oficina, esperando una respuesta para poder entrar en aquella oficina.
Adelante, se escucha una voz y al instante León entra en aquella oficina. Podemos ver a un hombre con un con traje de soldado, pero no uno mas del montón, aquel traje tenia medallas y en la parte superior del brazo una insignia que deja ver su alto rango dentro del ejército.
¿Está seguro de que quiere esto? Una vez que entras no se puede volver atrás, dice aquel general con una mirada seria y con determinación en sus palabras
Si señor, estoy seguro de que quiero seguir adelante, quiero servirle a mi país.
Esperemos que tengas esa misma determinación dentro del campo
Toma asiento, voy a ver tu documentación y si todo esta bien y aceptable podrás proseguir y entrar. Aquel general lee los archivos y ve cada dato que proporcionan los archivos buscando algún mínimo error para poder denegarle el paso al joven León. Luego de unos largos 20 minutos, que para León fueron eternos el sargento cerro la carpeta con la documentación y dejo salir un suspiro. (Este chico tiene los pantalones bien puestos para dejar todo lo que tiene para unirse al ejército)
CAPITULO 2 El Pacto de Sangre
–De acuerdo León, por lo que leí no tienes nada que te pueda perjudicar para entrar al ejército así que… bienvenido. – por dentro de León su corazón dio un vuelco, no podía creer que su sueño se estaba cumpliendo al fin. Pero a pesar de la emoción mantiene la calma ante el general. Extendiendo una hoja que León debía firmar—. Pero una cosa es lo que dicen estos papeles y otra muy distinta es lo que demuestres cuando el barro te llegue a las rodillas.
Con eso ambos estrechan la mano en un apretón
Después de salir de la oficina un oficial guio a León para que busque su equipo, luego de que se allá puesto su nueva vestimenta. La que lo va acompañar por un largo tiempo dentro de su aventura, el se va cortar el pelo con sus demás compañeros. Cuando llego su turno, dudo por un momento, pero su determinación no lo detuvo, veía como cania los mechones de su cabeza, pero él sabía que no había vuelta atrás desde ahora en adelante Al levantarse de la silla, León no se sacudió el pelo de la ropa; se irguió, ajustó su uniforme y caminó hacia la salida. El pacto de sangre estaba sellado. Luego de que los reclutas se hallan cortado el pelo salieron y se colocaron en fila, el instructor se puso al frente para darles su primera lección sobre humildad. Sus ojos pasos por cada recluta recién rapado, su mirada no era de alguien agradable era de alguien que los iba a hacer pasar por un infierno y hacerles saber que no iba a ser nada fácil este camino, el instructor dio unos pasos hacia Leon, podía sentir el olor a tabaco del hombre mayor.
–mírense—rugió el instructor, su voz raspando como lija—. Ese pelo que dejaron en el suelo era lo último que les quedaba de su vida civil. Sus nombres, sus caprichos y sus miedos se quedaron en esa silla.
CAPITULO 3 Hielo y ceniza
Luego de que el instructor les advirtiera que este nuevo comienzo no sería nada fácil, León comenzó su entrenamiento al día siguiente, con el sol todavía escondido. Mientras los demás reclutas se levantaban con dificultad, León ya estaba en pie; estaba motivado. Sabía que el camino sería duro, pero decidió seguir adelante sin dudarlo.
Al salir, el frío le recibió con una intensidad gélida. De su boca salía una exhalación ardiente que se deshacía al contacto con el aire gélido, como si su propia energía luchara contra el clima. A pesar de aquel frío extremo, no se iba a rendir tan fácilmente en ese nuevo camino, tan desafiante como extremo.
Una vez que todos los reclutas estaban despiertos algunos temblaban por el extremo frio que hacía en la primera mañana. Eso a León no lo frena en su meta y se mantiene, El instructor caminaba entre las filas con pasos lentos, observando el rastro de vapor que flotaba alrededor de León.
––veo que la mayoría no soporta un poco de frio, al parecer, el recluta León no tiene frio… O es que se quedó sin aire en sus pulmones para respirar de tanto humo que echa
ahora que están todos con buena disposición van hacer 100 flexiones sin parar a partir de ahora ¡
una vez que el instructor dio la orden, León y los demás reclutas empezaron con las cien flexiones. Mientras pasaba el tiempo el ejercicio se hacía más difícil de realizar, algunos reclutas abandonaron el ejercicio, pero León seguía su determinación y motivación le prohibía detenerse. Los demás habían ya cedido por el frio y porque sus músculos les dolían, sus brazos seguían subiendo y bajando ardían, pero el no se iba a detener, no se iba a quedar en mitad del camino
Capitulo 4 Forjado en el Hielo
Seis meses después, las cien flexiones que aquel día casi lo quiebran eran solo un calentamiento. Ahora, León no era solo un recluta más; era un soldado hecho para matar, proteger y servir a su nación. El rastro de aquel nuevo recluta desapareció de su alma; ahora era otra persona distinta.
León estaba con su equipo terminando una misión de reconocimiento, un entrenamiento de prueba. Esta última prueba era obligatoria, ya que, si lograban realizarla con éxito, quería decir que estaban más que preparados para poder ir al mundo real y poner en acción lo que, en un principio, parecía irreal.
Mientras caminaba, cargando su arma en mano, su compañero le cubría la retaguardia. Su rostro era serio, sin expresión alguna. Una vez que entraron en el almacén, el equipo se acercó a activar la alarma y así terminar con la misión de prueba. Mientras su compañero intenta descifrar el código que activa aquella alarma que finaliza la misión, León cubre a su compañero para que los demás reclutas no intervengan.
Aquel instructor que les ordenó hacer cien flexiones aquella primera fría mañana los estaba observando, viendo muy detalladamente cada movimiento de los reclutas; en especial a dos soldados cuyas habilidades superaron sus expectativas.
Al joven León, que ahora parecía un recluta distinto al que vio en sus inicios ahora ve un soldado. Una vez que el compañero de León logra descifrar el código la alarma suena, y los demás reclutas bajan la guardia sabiendo que la oportunidad de la victoria ya la habían alcanzado otros. Mientras la alarma se hace escuchar por toda la zona el compañero de León se quita el casco y a su vez una pequeña risa se escucha.
__Te lo dije, León, este código era fácil de descifrar, pero para ser sincero, tu cara de matón no me daba ayuda.
Ambos caminan hacia fuera del almacén y un helicóptero desciende frente a ellos. Era el instructor. En su voz no se escucha una orden; más bien, una especie de respeto y orgullo por lo que pasaron y lograron a lo largo del tiempo.
Capitulo 5 El Baile de Los Extraños
Luego de que el helicóptero piso tierra, el instructor bajo junto a un general caminando hacia la dirección donde ambos soldados estaban, en vez de darles un reproche o una orden los miro con respeto.








