La caída
Teatro de la vida.
Teatro del infierno, teatro del paraíso.Amargas verdades, dulces respuestas.
Un teatro, dos teatros, millones de teatros, Heraclito en la primera fila.
Ríos de lágrimas: una lágrima nunca es la misma.
¿Usted se bañó en la misma lágrima que ayer?
¿Está usted loco?
¿Desea usted morir o vivir?
¿Desea usted compañía?
¿Desea usted los fluidos, el cabello enmarañado y los jadeos sabor a alcohol con saliva?
¿Desea?
Da y te será dado.
Contorsiones frenéticas bajo la luz teatral.
La oscuridad se ríe tan lento que parece parpadear.
Una risa, dos risas, miles de risas.
Estar triste nunca es tristeza.
Estar alegre siempre es vital.
Alegría en el puerto, con olor a arena humeda y sal.
Sol autoritario, apenas se puede mirar: ojos y arena abrasiva resulta en pequeños crisoles color escarlata y azul matutino.
Por sobre el océano, gritos sin anestesia.
Gritos potentes, con tristeza y dolor que se escapan. Cubren el cielo y la espuma marina.
El mar ya solo es un pequeño agujero negro en un rostro planetario.
El ángel siente, grita y se contorsiona; la mirada se le ha ido, se ha vuelto expansiva.
Sus cabellos electrizados no colapsan.
La tierra y el océano se preparan fértilmente.
Están mojados, se ha revelado un secreto en los ojos inocentes de maldad humana.
La trayectoria es inminente, casi liminal.
Las alas se desintegran dejando líneas salvajes, líneas escarlata en el cielo oscurecido, cielo primordial, cielo antiguo que se prepara para la potencia del cuerpo.
Miles de líneas se trasladan incontenibles, inconclusas, como grafito, como piernas en un parto, como los brazos en el día del juicio.
No hay juicio, hay potencia.
Nacimiento múltiple en múltiples operaciones.
Caída del ángel.
Caída divina, miles de toneladas en el ángel, miles de criaturas en uno solo.
¿Está usted loco, señor Artaud?
El ángel Artaud traza no un significado, impregna no un alma.
Miles de significados, miles de lenguas.
No basta saber, no es necesario saber.
El destino se determina en un impacto acuático.
Nada se contiene en el abismo por un momento.
Por un momento, la tierra y sus hermanos han quedado suspendidos. No hay comunicación.
Hay coherencia de miles de alas y de un impacto con olor a vísceras calientes, a entrañas con olor a plantas silvestres por la noche.
El fuego azul, el agua negra, la sangre ya no puede ser más que un río carmín.
Ángel de sangre carmín, ángel de la posibilidad, ángel de potencia.
Se ha estrellado.
¿Es usted nuestro Ángel, señor Artaud, caida Artaud, libre Artaud?
Las líneas se unen en el agua, forman una pequeña red fluida.
No es una red, es una red de redes.
El mar se ha calmado.
El olor del alma aparece.
Suspiro caliente de Dios.
Se ha destrozado, señor Artaud.
El grito se mantiene en el aire marino, que parece en una calma casi apocalíptica.
Artaud, Ángel Artaud, potencia fundadora, amoroso Artaud.
Mirada animal, sin organizaciones.
Pintura de redes, sin trayectoria.
Inevitable.
Sonrisa que no se puede borrar proyectada más allá de los confines de la muerte.
Ojos hundidos en compasión.
El ángel humano.
Devenir auténtico.
Nacimiento en el alba.
Teatro del teatro.
Vida.
Dolor, creación, desgarro estelar.
Sin sufrimiento.
Ángel demoledor.
Vida que se escapa.
Vida de fuga.
Líneas.
¿Está usted loco, señor Artaud?
Señor Artaud.
Artaud.
Ángel.
Locura.
Artaud.








