Prólogo.
- Vahar, eres grande para esta causa contra Ahri, él desea poseer tu filo, mi esencia, el conocimiento a través de mi primer filo.
- Centro mío, Pleno y Poderoso, es necesario que oculte este misterio para que tu diestra detenga sus intenciones contra ti, Señor.
- La razón para que el amanecer que formé contienda en mi contra, provocado del anhelo en su corazón; desde la fundación, la luz que formé para alumbrar toda mi obra, ahora busca ser uno, semejante a mí. Ser centro en este plano que no le pertenece.
- ¿Cómo puedo esconderme de tal contienda? sí Ahri viene a ti y yo estoy a tu lado, Señor
- Serás en la era, y regresarás hasta el final del ciclo, conservando en ti este misterio, es importante para el cumplimiento de la extensión, el poder de mi ser, la existencia de mí y la sabiduría, sólo tu conoces del trono que formé.
- ¿Sabré del final de los días, para volver a ti, mi Creador?
- La humanidad en la tierra, formada de mi aliento, esa energía regresa a mí cuando su propósito ha concluido.
- ¿Cómo podré volver, Todopoderoso?
- Ve y guarda el Da’at, cortaré de entre nosotros el enlace, para que no hallen el filo que nos une.
- Grande eres, Creador, llevaré mi ser y me esconderé hasta el tiempo indicado.
- Dominio, Virtud y Potestad, contra todo principal, la responsabilidad en ellos caerá; Vahar, protege la extensión que me pertenece.








