Prólogo: El eco de la luz.
PRÓLOGO: EL ECO DE LA LUZ
La humanidad camina con los ojos cerrados en un mundo que le solucionó la vida.
En las calles modernas, la comodidad barata ha enterrado la disciplina y el esfuerzo. La gente se acostumbró a existir en piloto automático, creyendo que la paz es el estado natural de las cosas y que los monstruos son solo cuentos de advertencia. Pero la oscuridad no desapareció; aprendió a mimetizarse en el ruido de los motores, en los pasillos vacíos y en los pliegues de una dimensión que la vista común ignora.
Para que el mundo humano siguiera durmiendo en esa frágil ignorancia, un hombre tuvo que pagar el precio más alto: Shinkuju Kokuen, el Primer Despertado.
Cuando las entidades más feroces de las Penumbras lo emboscaron, Shinkuju no dudó. Su poder era tan devastador que desatarlo por completo habría reducido la Tierra a cenizas con tal de asegurar su victoria. En lugar de eso, eligió el sacrificio. Permitió que encadenaran su cuerpo en los confines más profundos del vacío para mantener el equilibrio entre los mundos.
Sin embargo, una voluntad eterna no se puede encerrar. Antes de caer prisionero, Shinkuju fragmentó su propia esencia y liberó un rastro de energía pura: el origen del Flujo.
El Flujo no es magia ordinaria ni una fuerza ajena. El Flujo es el alma misma del ser humano hecha energía visible, una fuerza que se moldea, se adapta y estalla según la personalidad exacta de quien la porta. Todo el ser de un portador emana la naturaleza de su mente. A través de ese rastro residual que cruza las dimensiones, Shinkuju aún logra sentir, por breves destellos, el calor de los suyos: su esposa Veltria y sus hijos, Mika y Shinku.
En la superficie, los humanos siguen preocupándose por la rutina del día siguiente. No saben que el suelo que pisan vibra con una amenaza latente. Y tampoco sospechan que, ocultos entre la multitud escolar, los primeros jóvenes han comenzado a manifestar este poder latente.
Todavía están dormidos, atrapados en el Reino Mortal sin conocer el verdadero alcance de lo que llevan dentro. Pero la sangre del Primer Despertado ya está en movimiento, y el camino para romper las barreras de este mundo y reclamar los reinos superiores acaba de comenzar.








