1. La Montaña
El aroma denso y mecánico, acentuándose como un jarabe acido y grasoso. Quitaba de sus manos de cuero que las protegía, con ligera fuera la chica subía el escalón, abriendo la puerta un suspiro neumático, el encendido de un bufido marco el rodar fuera del patio de maniobras

Entre la fricción y su enorme pena el lobo ayudaba a re apilar los libros que había tirado de aquel zorro de mirada impenetrable y energía volcánica, aquel día había sido algo incomodo su permanencia en el colegio, por lo que, esta escena afirmaba cada vez mas, que no debió venir
— Lo siento, no fue mi intención —, dijo Christopher con el hocico gacho
— ¡Ten mas cuidado para la próxima! —, amenazo el zorro tomando todos los ejemplares, tomando su brazo lo miro —. Eres un depredador, eres mas alto que yo, ¿Cómo no puedes ver por donde vas?
— Tendré mas cuidado la próxima, gracias... Lo siento, no se tu nombre —, dijo Christopher con esbozos de vergüenza —. De echo es la primera vez que te veo por este instituto
— Soy Daniel, y tu deberías seguir tu camino, me haces perder el tiempo. Hasta luego —, renegó Daniel siguiendo su paso al salón
— ¡Me llamo Christopher! —, grito, el zorro con un casi inaudible "si, como sea", siguió a su clase
Seguido, Christopher llego a la biblioteca, donde entre paginas la señora Yolanda revisaba algunos tomos

Enfurecido entro al salón, y dejo sobre el escritorio del docente todos los ejemplares, siguiendo a su asiento Miles miraba su expresión con intriga, luego seguía secreteando con las chicas
— Hasta que por fin llegas Daniel, cuéntanos ¿te perdiste en la biblioteca? —, pregunto el profesor Richards con un tono imponente, y risas entre los asientos compañeros
— Caí por culpa de un lobo señor, no creo que eso sea motivo de reírse de mi retardo profesor
La reacción de los demás junto con la sobre enarcada sonrisa de su felino amigo llevo a que de un golpe sobre el escritorio, el silencio total se apoderara del salón. El tigre de aproximadamente 2 metros le exigió que se diera la vuelta, Daniel ensimismado en su rabia interna lo reto con la mirada
— ¿Podría repetir su respuesta joven Daniel?, o bueno, su repentino y chistoso actuar
Daniel sin saber que decir mantuvo la mirada hasta que quebrándose el profesor soltó la presión que le propinaba al marcador, los demás esperaban entre miradas a que el zorro reaccionara mas sus emociones en huracán se entremezclaron con la tempestad que se avecinaba fuera de los ventanales de par a par, que iluminaba la escena, un cítrico, amargo, acido, lleno de peso lo apreso de cualquier palabra en ataque a lo que sucedería a continuación
— Eso pensé, tome asiento señor Daniel, mejore su conducta para mañana o perderá cinco puntos de su promedio en este periodo, y no queremos que repita joven
Daniel solo se aproximo a asentir y tomar su lápiz mientras, una oleada de calor le abochornaban el rostro, la madera fragmentada en estados rústicos y lisos lo llevaban a respirar, sabia que no era el momento de actuar así, de no ser que quisiese que llamaran a sus padres
— ¿Por qué no dijiste nada? —, pregunto Miles en un cuchicheo indeleble, el profesor Richards continuaba en la pizarra mientras explicaba la ecuación, algunos miraban a Daniel —. ¿Qué paso afuera?, ¿estas bien?
— Me quiero ir Miles, pero tenemos clases, mierda, casi el profesor me saca —, respondió Daniel notando como la gotas resbalaban entre el vidrio resbaladizo, en su pecho una parte de el llegaba al árbol fuera del salón, donde todo estaba mas ajeno a explotarle un golpe a la corteza vieja —. No paso nada, solo un estúpido lobo me hizo perder los estribos
— Le voy a pedir señor Miles y señor Daniel que se retiren, están distrayendo a la clase entera. No diré nada, solo retírense, si eso es lo que les preocupa joven Daniel
Daniel se levanto con su bolso, Miles le siguió entre los asientos hasta salir, de un golpe el profesor siguió la clase, mientras ellos iban por el pasillo blanco y largo
— Estaremos bien, relajate, estas un poco... —, Miles se detuvo en observa al zorro de ceño fruncido y ojos ardiendo en total descontrol —. Molesto, vamos a mi casa, comemos algo y te dejo cerca de la tuya, mama no esta y no creo que se preocupes, ¿te parece?
Daniel aun dentro de las voces sentía un atisbo de silencio y conexión de sus emociones con sus acciones, sus palmas ardían en enerva de no poder hacer nada, su madre le había propinado una cachetada horas de la mañana antes de irse a clases por cometer un error que el no se atrevía a aceptar, aunado con que no le permitía ir al concierto de su cantante favorito estaba castigado, por lo que ella solo le había exigido mantenerse fuera de problemas o de lo contrario no saldría en todo el mes
Agotado de ello solo suplicaba al universo que la voz de su padre apareciera en su móvil, como el fantasma de años de falta, el zorro anhelaba irse de casa, estaba arto de su madre, de las situaciones que lo dejaban como el estrato bajo que pertenencia, en medio de una urbanización rica que ella pretendía seguir pagando a costas de una mejor comodidad, porque "ella quería verse y notarse como una persona de origen noble", maldita sea el día que ella se metió en la cabeza aquello decía Daniel para si
— ¿Daniel? —, pregunto Miles tomando su brazo, al contacto de su pelaje el joven se desconecto, siguiendo entre las escaleras rumbo al estacionamiento se disculpo —. Se que han sido días complicados, entiendo eso
La pantera le abrió la puerta para seguir al asiento de copiloto, Daniel apenas tomando asiento, percibía el petricor que soltaba las enormes y pesadas gotas que bañaban la barrera del parking, Miles mostrando su recibo seguimos camino abajo por la montaña del instituto, colocando algo de música Daniel soltaba con fuerza e inhalaba pequeños trozos de calma y presencia dentro del auto
— Solo estoy arto de mama, no entiendo porque quiere verse como tu familia, no somos ricos maldición
— Deberías de hablar con ella sobre eso Dan, no esta bien que estén tan apretados y con esa situación encima —, dijo Miles dando vuelta en cruz hacia la principal, el semáforo escasamente se notaba por el enorme diluvio que estaba cayendo —. Si no fuese porque quiero cambiarme nos hubiéramos quedado en el colegio
— Gracias al rey que no fue así, y se que debo hablar de ella con eso, solo que —, Daniel tomo la mano de Miles y solo un chillido pesado y amargo, Miles toco su lomo con suavidad —. Ahora no puedo ir al concierto contigo por el alquiler, sin contar la colegiatura. Estoy arto, encima no me deja trabajar
Miles lo miro un momento antes de volver al volante, frenando con fuerza el piso se hacia cada vez mas resbaloso, agradeciendo la soledad de la carretera, la lluvia cesaba en intensidad, tomando su teléfono, Miles, buscaba la foto de la entrada del concierto
— Mira al frente —, pidió Daniel mirando el paisaje en búsqueda de calmar su lomo erizado
— Dame un momento que... se supone que la foto esta aquí y...—, dijo Miles
— Miles
— ¿Si? —, pregunto mirando a Daniel, luego al volante
— Camión —, respondió Daniel
— ¿Que? —, pregunto de nuevo Miles
— CAMION MILES, MIERDA, MUEVE TU AUTO —, grito Daniel quitándole el teléfono
Maniobrando el volante, Daniel intento quitar del carril el auto donde frente a el, se acercaba un camión que comenzó a pitar, Miles le quito las manos para girar a todo lo que dio las ruedas, pero por azar y mal calculo la pantera maldijo el no haber notado que la gandola esta mas cerca de lo que esperaban, implantándole una parálisis que Daniel aborreció por completo, puesto a que, el auto impacto con el costado del parachoques
Una imagen negra y sórdida fue la ultima imagen que encontró pues, los siguientes sesgos de donde estaban era cortes de vidrio roto cayendo por doquier mientras los arboles eran acompañantes de la caída del auto que al parecer había salido de la carretera por el impacto








