CAPITULO 1: MAVIS
Capítulo 1. Caos.
- ¡Mamá, mamá! - gritó Brandon desde el asiento trasero sin poder contener la emoción, tirando de la blusa de Carol-. Cuando lleguemos ¿podemos cenar hamburguesas? ¡Dile a papá que nos lleve!
Ella giró a mirarlo, su expresión reflejaba absoluta serenidad. Acababan de recoger a Armando del cuartel militar, la licencia que el solicito había sido aprobada y tenían por fin, después de varios meses, un fin de semana para ellos. Con el mismo gesto, volteo la vista hacia su esposo, quien conducía el auto. El sonrío.
- Claro campeón- Dijo Armando, soltando una carcajada sin apartar la vista del camino-. Iremos a donde ustedes quieran, ya nos tocaba.
La familia no cabía de felicidad. Ella se relajó, recargando la nunca en el asiento. El pequeño tarareaba una canción mientras jugueteaba con la yema de sus dedos sobre la superficie del cristal de la ventana.
Entonces, la realidad se desgarro.
Adelante, en el asfalto, el estruendo metálico y el chirrido de neumáticos rompieron la calma.
Entre el humo de frenos y sonidos de claxon, un coche perdió el control, atravesando el muro de contención entre carriles, derrapando comenzando a dar vueltas sobre su propio eje avanzando como un proyectil sin previo aviso.
No hubo tiempo para reaccionar.
El vehículo sin control impacto de lleno sobre un costado el auto de la familia.
Para Brandon, el tiempo dejo de correr. Incluso respirar o parpadear parecía sofocante.
Solo escuchaba el eco del impacto, como un zumbido agudo en sus oídos.
El para brizas colapsó en mil pedazos de cristales que brillaron flotando en el aire convirtiéndose en una luz cegadora...
|En el presente, México, en algún lugar de la metrópolis de Monterrey.
Es lunes 27 de mayo, la hora, 10:55 a.m.|
El sol ya no entraba por la ventana como una suave caricia, golpeaba la cara de Brandon como un cobrador de apuestas, furioso.
>> Justo la noche anterior, él había sido el anfitrión de lo que él consideraba hasta el momento, la mejor fiesta de su vida. El semestre final estaba cerca de concluir y, posiblemente con su graduación de la universidad y su culminación como ingeniero industrial, esa noche seria quizá, la última que tocaría con su banda.
Con la música en vivo, los altos decibelios y el alcohol, la pequeña reunión entre amigos y colegas se tornó en un espectáculo al que incluso acudieron por morbo y curiosidad miembros de la elite estudiantil. Entre ellos, una joven de cabello azul que no paraba de sorprenderse, filmar y transmitir todo con su celular. La reconoció al instante, y como no hacerlo ante tal belleza despampanante y vibrante mayor al promedio. ¿Cómo olvidar a su primer amor platónico? <<
Brandon abrió un ojo, sentía que su cabeza era ahora el escenario de un solo de batería mal ejecutado que resonaba por todo su cuerpo.
—Ay carajo—
Lo primero que registro, no fue el desorden de botellas vacías o el olor a cenizas de tabaco, sino un peso cálido, un aroma que ya había olido antes…
—¿Que? ¿Qué chingados? — Pienso viendo sobre mí, desparramada esa sedosa cabellera azul—. ¿Aline?
Mi respiración se agita, no sé si es el peso de su rostro sobre mi pecho, pero se vuelve difícil respirar. Comienzo a escuchar los latidos pausados de mi corazón volverse más fuertes, subiendo el ritmo.
—Que linda—Pienso, contemplando su rostro. La piel de su cara es tan lisa, luce tan tersa. Aun con el maquillaje corrido y el exceso de rubor sigue siendo hermosa. Y el maquillaje de sus ojeras la hace lucir como un mapache de clase alta, si, muy mayor al promedio.
Intento hacer memoria de como llegamos a esta situación. Nada. Creo que nunca había bebido tanto como para no recordar. Bueno, no es como que me moleste haber pasado la noche con la chica que alguna vez considere la mujer de mis sueños y que justo ahora duerma plácidamente encima de mí, pero, oh carajo. Espero que, si algo de más ocurrió hayamos sido prudentes.
En eso, una vibración en la mesa de junto me saca de mis pensamientos. Es mi celular.
Lo tomo y comienzo a ver las notificaciones de la aplicación de mensajería.
|De: Luis.
Para: Brandon;
Wey, donde chingaos andas? No mames, ya deberías estar aquí, vamos a perder la presentación. ¡¡¡Apúrate cabron, deja de estarle haciendo a la mamada!!!|
—¡En la madre! —Exclamo, mientras me comienzan a llegar también las notificaciones de Gillette, pero en este momento no estoy para sus tonterías, ¡mi proyecto we!
Creo que tengo como cincuenta mensajes suyos que, desde el sábado ni me había tomado la molestia de revisar. Quizá debí invitarla anoche, tenía días que estábamos peleados, pero neh, que se joda. ¿Cómo? ¿Enserio? Bueno, ahí les va nuestro triste contexto.
¿Cómo lo resumo? Mmm… bien, ella es mi novia o al menos eso creo. O creía, da igual, una relación complicadísima si me lo preguntan. Es como que solo nos vemos cuando no tenemos otra cosa que hacer, pero solo si ella esta disponible o de humor. Lo cual me hace a mi sentirme como un plato de segunda mesa por que pasa más seguido que las cosas sean solo cuando ella quiere, tiene tiempo o no le cumplieron un capricho. Aunque bueno, esta es tan solo mi propia versión de las cosas. Y ahora sí, que al chile si traigo prisa. ¡Tengo menos de media hora para llegar a la uni!
Logro zafarme de los brazos de Aline sin despertarla. Al ponerme de pie doy un ligero aplauso para despertar a Mike Dickson (si, ya se, que apellido más gracioso si lo traduces al español de forma literal).
—Mike, arriba ¡parasito del demonio! — le susurro mientras lo empujo con la punta del pie—. ¡Es lunes! ¡El proyecto final!
—Broo, ni siquiera voy en tu clase—murmura y vuelve a roncar.
—Gordo, levántate— le digo frunciendo el ceño y le señalo con el dedo—. O comenzare a cobrarte todo lo que te tragas.
No lo dije dos veces y ya estaba de pie.
Rápido bajamos y ahí en el sillón de la sala, Iván descansaba, entre envolturas vacias y vasos rojos y en la posición mas incomoda e imposible de que sin duda, desafiaba toda ley de la ergonomía humana.
—Mike, trépalo a la troca—Le digo a mi compañero mientras abro la puerta del armario de entre escaleras—. Yo subiré la maqueta.
En cuanto estuvimos a bordo y di marcha pisé a fondo. Mi futuro dependía ello.
Para Brandon el campus era como su propio ecosistema.
En cuanto llegó, cruzo de golpe la puerta, mientras escuchaba de fondo un acorde que mezclaba un estilo playero con la música punk pop de principios de este milenio.
Entonces, a mitad del pasillo vio a Gillette, cruzada de brazos. Lo estaba esperando.
La música de Smash Mouth dejo de sonar.
Para su fortuna, logro evadirla.
—Uff— exhalo, recargándome en los casilleros del pasillo, tratando de recobrar un poco la respiración—. Por poco y no la cuento vatos.
Si no hubiera sido por la manada, mi manada de idiotas, hubiera sido carnada fácil para Gillette.
Mike estaba cuidando en la esquina por si venia Gillette. Iván en cambio solo se paro al lado mío, meneando la cabeza de un lado a otro. No lo decía, pero su sola expresión me gritaba cobarde en mi propia cara. No lo niego. Nunca he tenido el valor para terminar con ella y luego me adjudiquen que soy un canalla. Especialmente su sequito de seguidores, que no lo dudo ni un instante.
Entonces, una puerta contigua a la de mi salón se abrió y salió ella. Mavis. Una chica que no podía pasar desapercibida. Alta, piel pálida y con una cabellera negra y espesa con un flequillo que resaltaba sus rasgos, especialmente sus ojos carmesíes que, combinaban con sus labios.
Ella acababa de entrar justo el semestre pasado, aunque no hablaba mucho. De hecho, creo que ni tenía ninguna amiga y alejaba a todo aquel que la pretendiera.
—¡Mavis! Que lindo día—La saludo, trato de mirarla a los ojos, pero se me dificulta. ¡Justo hoy vino con falda corta de tablones y su camisa luce mas pegadita de lo normal! ¡Que ojos, que piernas, que pechos! ¡¡¡Mavis, eres hermosa por donde sea que te mire!!!
Ella paso de largo. Ni siquiera me miró.
En eso, Luis abre la puerta del salón y asoma la cabeza y su brazo empuñándolo en el aire.
—¡Brandon, apurate cabron!
Entonces corro. Corro con mis cartapacios, mi laptop y una pequeña maqueta en mis manos listo para salvar mi futuro.








