Introducción
Bueno, usaré este capítulo para presentarme mejor.
Soy Wabisabi. Sé que puede sonar chistoso porque, si lo lees rápido, probablemente leas wasabi. Pero la razón de mi nombre de usuario es el significado tan bonito de esta palabra. Wabi-sabi es un concepto filosófico japonés que habla de encontrar belleza en lo imperfecto, lo incompleto y lo efímero. Me sentí bastante identificada, la verdad.
Soy una adulta joven. No diré mi edad, pero digamos que es una adultez todavía muy cercana a la adolescencia. Soy estudiante universitaria y ya voy en mi tercer año. Déjame decirte algo que probablemente ya sabes: la universidad no es como en las películas. Es horrible, de hecho.
Podría decirse que estudio en una universidad prestigiosa y una carrera complicada, aunque, sinceramente, elegí la universidad por el arancel y la carrera porque es humanista. Solo soy buena con las letras; jamás con las ciencias ni con las matemáticas. Las artes siempre me han gustado, pero nunca me consideré lo suficientemente talentosa y ya sabes... la típica frase de "te morirás de hambre". Aunque, siendo sincera, tampoco era mi vocación.
Si tuviera que describirme con un personaje, probablemente diría que soy un Deku en la vida real. Sin poderes, obviamente. Con la misma costumbre de analizarlo todo, preocuparme por todo, querer hacer las cosas bien y, por alguna razón, terminar metida en situaciones complicadas. Ah, y con la suerte de Itadori... porque si algo puede salir raro, probablemente me pase a mí. (¿Comparación muy friki? Perdona si es así, es como se me ocurre definirme, y soy bastante friki, además.)
Creo que soy una chica bastante responsable. De hecho, probablemente sea una de las pocas cosas positivas que puedo decir de mí. Me gusta aprender muchísimo. Mi problema nunca han sido los estudios, sino el entorno social. Jamás me he sentido cómoda en ningún ambiente educativo: ni en preescolar, ni en el colegio, ni ahora en la universidad. Cada etapa ha sido un pequeño martirio por razones distintas.
Precisamente por eso estás leyendo esto. Serás mi compañía día a día.
Tengo una sola mejor amiga: Maru. La quiero muchísimo y ya vamos por doce años de amistad. Ella no estudia conmigo; de hecho, ni siquiera va a mi universidad ni estudia la misma carrera. Lo curioso es que ella sí tiene un talento increíble para las artes. Siempre la he admirado mucho por eso y trato de apoyarla desde lejos en todo lo que hace.
También tengo seis hermanos y soy la quinta hija. Actualmente vivo con mi papá y mi hermano menor (y mi gato, importantísimo).
¿Mi mamá?
Bueno... ese es otro trauma.
Pero no pienses que fue una mala madre ni nada parecido. Al contrario, fue la mejor. A sus 47 años le diagnosticaron un cáncer pulmonar con metástasis un 17 de junio. ¿Adivina qué? Un día antes de mi cumpleaños. Falleció un 1 de septiembre, durante la madrugada.
Yo fui una de sus cuidadoras principales. Aprendí a inyectar morfina, a manejar el oxígeno, a empujar una silla de ruedas, a correr cuando vomitaba todo lo que ingería y a fingir que no la escuchaba llorar por las noches.
Todos los días temía que muriera, pero, al mismo tiempo, quería que lo hiciera. No porque quisiera perderla, sino porque verla sufrir era insoportable. Cuando esa madrugada me despertaron, ya sabía por qué era.
Al día siguiente fui yo quien la vistió y la maquilló. Déjame decirte que la sensación de tocar un cadáver se queda contigo para toda la vida. Desde ese diagnóstico hasta hoy sigo teniendo problemas para dormir.
No te sorprendas... te dije que estoy un tanto traumada. Ahora a todo súmale que estoy me ocurrió mientras preparaba mis exámenes de ingreso a la universidad, pésimo timming, ¿no? A veces también me siento como el Odiseo de Epic.
Fuera de eso, también puedo decirte que soy una obsesiva con las cosas que me gustan. Además, soy neurodivergente y pertenezco a la comunidad LGBT+.
Mi diagnóstico llegó recién el año pasado y muchas cosas empezaron a cobrar sentido. Entendí por qué siempre me costó tanto encajar socialmente o por qué durante años sentí que había algo roto en mí. Hay una canción que explica bastante bien esa sensación: Jigsaw Puzzle, de Mafumafu.
Y cuando digo que soy obsesiva, estoy hablando completamente en serio. Llevo una semana escuchando Aizo, de King Gnu, en loop. Siento que describe bastante bien mi paso por la universidad.
Buen momento para decir que también tengo alexitimia, así que muchas veces descubro cómo me siento gracias a una canción. Es mi manera de ponerles nombre a emociones que, de otra forma, no sé explicar.
También me encanta la cultura asiática y la literatura. Desde los ocho años, cuando empecé a ver Inuyasha y Detective Conan en la televisión, me enamoré del anime. Después descubrí artistas japoneses y hoy mi música favorita suele ser el J-pop, el J-rock, el rock, el pop, los musicales de todo tipo y un grupo de K-pop llamado Tomorrow X Together.
Conocí a TXT cuando tenía trece años gracias a Crown y Cat & Dog. Desde entonces han sido una compañía constante en mi vida. Han estado presentes en mi adolescencia, en momentos muy buenos, en otros no tanto y, ahora, incluso durante mi paso por la universidad. Hay canciones suyas que siento que han crecido conmigo. Muchas veces me ayudan a darle forma a lo que siento con sus canciones y a veces me hacen sentir un poco menos sola.
Hubo una época en la que me decían que era una etapa, pero mi neurodivergencia terminó demostrando lo contrario: han pasado más de siete años y esos intereses siguen siendo parte de mí.
En cuanto a libros, adoro la fantasía. Mis sagas favoritas, por ahora, son el universo de Faerie, de Holly Black; Magisterium y todo el universo de Rick Riordan.
Me gustaría conocer más países antes de morir y también dejar algún tipo de legado, aunque sea simplemente por haber sido amable con alguien. Hijos, eso sí, definitivamente no.
A veces siento que nací en la sociedad equivocada. Otras veces me pregunto si solo pienso eso porque la paso mal a veces y mi cabeza solo divaga hasta esos pensamientos.
Mientras escribo esto falta un día para volver a la universidad y, efectivamente, no tengo ninguna gana. Y no me malinterpretes. Adoro mis profesores y adoro lo que estudio. Lo que me cuesta es todo lo que viene antes y después de sentarme a escuchar una clase.
Como sea, iré escribiendo y compartiendo mis vivencias en esta historia. Iré reuniendo todo lo que viva durante el mes y subiré un capítulo al terminarlo.
No esperes una historia espectacular. Es un diario. Son fragmentos de mi vida. Y la vida casi nunca es espectacular, pero espero que, al menos, sea entretenida de leer.
¡Un gusto conocerte!
Espero que, después de esta introducción un poco caótica, quieras seguir aquí leyendo sobre la vida de una completa desconocida. Gracias por empezar este diario conmigo.
¡Y no te preocupes! Yo también soy bastante chismosa.








