El Niño Que Quiso Entender Al Monstruo by M.Briggs at Inkitt
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El Niño Que Quiso Entender al Monstruo

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Summary

Hay personas que recuerdan su infancia con nostalgia. El niño la recuerda como el lugar donde conoció al monstruo. ¿Cuándo deja un niño de ser un niño? Esta es una historia es un relato realista y crudo de personas.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

1 - Mecha, el niño, el padre preocupado y el monstruo.

Mecha se había marchado a eso de las siete de la mañana después de que el niño haya tenido una recaída. Se habían juntado principalmente porque el niño estaba mal. Ambos se conocían desde hace demasiado tiempo y se habían visto en innumerables situaciones deplorables tanto mentales y físicas y financieras y estuvieron así por aproximadamente unos 4 largos años donde pasaron tanto bajos como altos y de charlas tan largas e íntimas que ni el niño ni mecha tuvieron con sus respectivas parejas y tan suicidas solo como ellos podrían ser. El plan esa noche era salir, volver y que ella durmiese en la habitación de abajo.

Esa noche de madrugada vagaron, recorrieron a pié la ciudad por unas horas, los frío bunkers de consciencias los rodeaban como rascacielos enormes que arañaban las nubes mientras sangraban desde dentro a afuera luces cálidas y frías. El olor a orina de esquinas hechos por almas sin propósito se sentían incluso estando lejos y estas mismas almas dormían entre autos y entre esquinas y entre contenedores de basura y entre abajo de los bancos de los parques donde niños, ancianos padres, parejas, familias, amigos y compañeros de trabajo o de escuela se sentaron un día atrás o ese mismo día a charlar de lo que lo sea. Probablemente gente como mecha y el niño.

Llegaron a un parque a eso de las dos de la mañana donde una escuela entera festejaban que habían terminado. Habían chicos con remeras de equipos de football con botellas a medio tomar en las manos balbuceando alguna idiotez y parejas casi interraciales y chicos sin remeras como si fuera un salvaje enseñando su valía en busca de una hembra y grupos de chicas y chicos alcoholizados vagando por ahí en une estado de pre-euforia en el que podrían intentar pedir algo de comida gratis en un restaurante y seguramente irían convencidos de que podrían hacerlo con el solo uso de sus palabras o en otros casos sexo.

Lo cierto es que Mecha y el niño no tenían casi nada que hacer ahí. Habían ido porque el hermano de mecha quien ella le tiene mucho cariño estudia en ese lugar, fue cuando fueron dispuestos a rascar alcohol gratis, pero ninguno de los dos era menor de edad. De hecho, ambos ya tenían trabajos y debían dinero. Quizás ambos extrañaban de manera silenciosa la sensación de volver a salir en grupos numerosos y hacer lo que esa porque a final de cuentas nadie se le acercaría a un grupo de adolescentes borrachos a molestarlos a menos que sea una muy mala persona. Y de hecho, la única persona que les habló prolongadamente esa noche no fue una mala persona, si no una persona que conocía a malas personas. Un intermedio. Exactamente como ellos dos, que no estaban lo suficientemente alejados de ser adultos ni lo suficientemente cerca de ser adolescentes. Los dos se posaron uno al lado de otros como guardaespaldas de alguien invisible a la entrada del parque donde había en paralelo la entrada de una estación del tren subterráneo y la entrada del parque donde todos los cuerpos se veían en manda.

Fue entonces cuando ese intermedio, un padre preocupado se acercó. Lo primero que hizo fue pedir un cigarro, después se quedó callado un rato mirando hacia el grupo de cuerpos dentro del parque y habló.

-¿Tienen datos?

Hubo un silencio breve antes de que el niño responda.

-Yo no. No tengo linea.

-Yo tampoco.

Agregó mecha al final. El hombre se quedó callado un rato y después expresó su preocupación. Resulta que esa noche su hijo y su mujer estaban en alguna parte de ese parque. Se enteró porque uno de los dos publicó un estado en whatsapp enseñando una bolsa llena de cocaina, tan blanca como la nieve en un lugar tan sucio y asqueroso como este. el padre preocupado estaba buscándolos y no sabía cómo tratar con esa situación. Se quedó un rato mas de forma no incomoda con el niño y mecha y terminó yéndose en su búsqueda para al final no volverlo a ver jamás.

Ambos habían entrado con los demás cuerpos, dados vueltas y buscando al hermano de mecha o algún pobre eufórico quien les dé alcohol a cambio de buena compañía o únicamente por pasarla bien. Tanto el niño como mecha no dejaron sus ojos quietos ante chicos con un salvajismo atractivo y chicas alocadamente idas de sí. Si hubieran sido mas atrevidos, vaya a saber que hubiera pasado y que hilos hubieran llevado a otros caminos. Pese a eso, el niño cedía a sus instintos en estas situaciones donde quien valoraba podía entrar en conflictos. Aveces miraba hacia atrás buscando a mecha ya que él sabia que una cantidad numerosa de cuerpos solía ponerla incómoda o simplemente malestar. Siendo así que dieron vueltas buscando a su hermano sin éxito alguno.

Tras unas horas, un grupo de adolescentes corrieron desatados todos juntos hacia una misma dirección sin orden alguno. Ambos se quedaron a un costado por idea del niño y los veían pasar y vieron como algunos corrían por psicología social y otros corrían porque en serio vieron algo y otros corrían solo por correr y otros como ellos se mantenían al borde y mirando. Resultaba que uno de los instintos mas primitivos del hombre ya sea la hombría y el retar a quien considere superior dió sus frutos, pues uno apuñaló a otro por una gorra y un tercero enseñó un arma que tenía sobre su cadera.

Y así fué como inició una batalla campal ahí dentro que desencadenó afuera en el asfalto, chicos con palos sacados de quien sabe donde y piedras y rabia y botellas volaban por todas partes. Un individuo de rojo reventó un cristal en el cráneo de otro y este se desplomó para ser sorprendido por una madera que estalló en clavos sobre su espalda y llegaron un grupo de tres a pelear contra otro grupo de cuatro y estuvieron así un rato largo hasta que se fueron hacia la calle donde uno de los sujetos caminaba entre medio con dos palos en las manos como un mesías del caos mientras le sangraba la cabeza vaya a saber porqué razón. Cuando la policía llegó comenzaron a limpiar el parque sacando a todos hacia afuera, dejando el prado verde con hongos de plástico y vidrio grandes y pedazos de vidrios y jeringas y bolsas sobre las pequeñas manitos verdes que las abrazaban y sin una sola alma adolescente dentro.

Mecha y el hermano de mecha y el niño avanzaron en un tipo de fila guiada por uno de los chicos involucrados por la pelea que servía como una especie de guardián para el grupo siendo un nombre autoimpuesto silenciosamente por él mismo. Hicieron todo el camino de vuelta en esa fila mientras que mecha hablaba con un pequeño grupo de gente, conocido de conocidos o conocidos de amigos y las luces de la policia y de la ambulancia los alumbraban momentáneamente. Por mientras el niño solo caminaba y escuchaba las conversaciones y pensó por primera vez queno entendía a la gente.Solo a mecha como ella a él. O al menos de momento.

Llegaron hasta un lugar mas cerca del barrio del niño. Se detuvieron con amigos del hermano de mecha, uno de ellos se lamentaba que su novia haya estado esa misma noche con otro amigo de él. El niño escuchaba la conversación y no podía entender como los 4 cráneos presentes podía dar una ayuda útil. Siendo así que guardó silencio, miró su celular y ya eran las 6 de la mañana. No había ingerido alcohol, no la había pasado bien, tampoco le sorprendió la violencia. Nuevamente, el malestar siendo la razón del porqué está su presencia ahí mismo, volvió.

Mecha había notado como el niño estaba, conocía su rostro y ese silencio como si estuviera fingiendo ser un fantasma. Entonces se las arregló para hacer un vaso que era un cuarto del mismo con un vodka que el había dado un gordo que era probablemente amigo de su hermano.

-Yo te dije que te iba a hacer tomar.

Le dijo al niño. El niño se sintió bien por un momento y le dió un trago, cuando se la ofreció a ella, ella lo rechazó. Entonces el niño pensó que no valía la pena. No valió la pena ir tan lejos ni mucho menos la preocupación. Aún así el niño siempre valoraba cualquier acción de mecha debido a que él aún tenia la amistad en un pedestal. Aún era el niño.

Se despidieron del grupo y cada uno encomendó un viaje hacia sus respectivos hogares, excepto mecha y su hermano, quien en verdad mecha acompañó al niño y el hermano a su hermana. Aún así, el niño estaba desconectado, solo caminaba sin escuchar el mundo y dando respuestas claras y cortas, pues no quería explicar de más, solo pensaba en llegar y dormir. Por primera vez el niño sintió al monstruo. El monstruo no tuvo piedad con el niño, violó su mente y su cuerpo y todo lo que formaba su identidad por primera vez. Sin embargo el niño seguía siendo el niño hasta que el viaje terminó en su puerta.

Naturalmente, se despidieron. Como siempre, el niño y mecha se despidieron con un abrazo el cual sería cálido como todas sus despedidas, pero el niño esa vez lo sintió diferente. Cuando se separaron y el niño llegó a su cama dejó el vaso con el vodka sobre el escritorio, estando asqueado de él con tan solo tres tragos dados sin ganas anteriormente. El niño se recostaría al lado de su pareja, quien se despertó apenas por el abrazo que él le daba.

-Me siento solo.

Dijo el niño. La pareja lo miró un momento y después se volvió a dormir. El niño se quedó despierto hasta el mediodía.

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