Capítulo 1
La fiesta ya estaba lista, pero todo se estaba volviendo un dolor de cabeza para el novio, que en solo una semana más se casaría con la mujer más hermosa, según sus expectativas
—¡Vamos, amigo mío! —le gritó Namjoon, mientras este bailaba con una mujer deslumbrante
—¡Ya voy! —gritó de vuelta, aunque intentaba escapar de ese baile tan alocado que sus amigos le habían prometido, solo sería algo breve, con unas cervezas y nada más
—Venga, ya está —le dijo Taemin, que también quería salir de la casa de Namjoon, ya que su propia novia era un verdadero problema y no se daba cuenta de nada
—¡Es ahora o nunca! —confirmó Jungkook. Y salieron de allí justo cuando empezaban a llegar más invitados, gente que no habían visto en toda su vida
Fue una auténtica odisea llegar hasta el auto y lograr salir; lo bueno es que, al final, lo consiguieron
—¿Te dejo en algún sitio? —preguntó Taemin
—Sí —afirmó Jungkook— Primero déjame comprar unas botellas y luego llévame a casa de Jimin
Taemin lo miró con una sonrisa, pero no dijo nada, eran muy unidos desde que se conocían, y ese tipo de cosas eran más que normales entre ellos. Por eso no añadió más comentarios y cumplió con lo que su amigo le pedía
Cuando llegaron al edificio donde vivía Jimin, Jungkook ya llevaba paquetes de cerveza y una botella de whisky
—Oye, parece que vas a emborracharlo por completo —le dijo Taemin
—Es su primera vez tomando alcohol... y haciendo todo esto —respondió Jungkook entre risas
—Se nota que llevas tiempo esperando este momento —le dijo Taemin, también riéndose
—¡Claro que sí! —se rio Jungkook— Hoy mi amigo va a convertirse en un gran borracho
Ambos se echaron a reír. Jungkook bajó del auto y subió hacia el departamento, sin imaginar que esa noche se llevaría más de una sorpresa
La puerta sonó justo cuando iba en busca de su cama y de un buen descanso. Ya se había puesto unos pantalones cortos muy ajustados que le marcaban bien las caderas, junto con una camisa transparente
La noche prometía ser tranquila, pero quienquiera que estuviera llamando estaba a punto de arruinársela
Se levantó con poco ánimo, así que cuando llegó a la puerta y la abrió, se encontró de frente con su visita
—¡Oye! —dijo Jimin, sonriendo con alegría al verlo— ¿Qué haces aquí, justo hoy?
Para Jungkook, todo en el cuerpo de Jimin se veía demasiado claro a través de esa ropa; tragó saliva con fuerza, se acercó para darle un beso en la mejilla y luego entró en la casa como si fuera la suya propia
—No me gustó nada esa fiesta —le respondió, dejando las cervezas y la botella sobre la mesa de la sala— Así que mejor vine a emborracharme contigo, y ya está
—¡Qué ocurrencia tan divertida! —rio Jimin, y empezó a acomodar el lugar para empezar a beber
Las botellas empezaban a quedar en el suelo, totalmente vacías. Habían puesto música y, mientras hablaban de todo y de nada, la noche avanzaba sin prisa
—¿Cómo es que no estás nervioso por la boda? —le preguntó, en medio de la conversación
—Para nada —afirmó Jungkook— Solo es una boda y compartir la vida entera con tu pareja
—Eso no suena muy atractivo —asintió Jimin
—¿Por qué lo dices? —preguntó Jungkook, acercándose cada vez más, hasta quedar a una distancia que daba vértigo
—Vivir con alguien como Ji-an es complicado —respondió Jimin, mientras sentía cómo los brazos de Jungkook lo rodeaban. No lo tomó a mal en absoluto— A veces hasta parece aterrador
—¿Por qué? ¿Nunca se han llevado bien? —preguntó Jungkook, mientras inconscientemente lo tomaba por los hombros y le acomodaba las piernas sobre las suyas, deslizando sus dedos suavemente sobre la piel que quedaba al descubierto
—Creo, desde que tengo razón, ella siempre dice que nací bajo una buena estrella —explicó Jimin— Yo solo quería tener una hermana que me quisiera, pero ella siempre me ha visto como un rival
—Yo tampoco entiendo bien qué es lo que quiere —coincidió Jungkook
—Somos hermanos, pero ella hace que parezca que compartir lazos conmigo es un pecado —dijo Jimin, suspirando con cansancio
—Deja el pasado en el pasado —le respondió Jungkook, y le dio un beso suave en la frente— Ahora estoy yo aquí, para que estemos muy unidos
—¡Qué suerte tengo entonces! —rio Jimin, aliviado
Ambos terminaron riendo a carcajadas. Cuando se dieron cuenta de que ya habían terminado con todo lo que había traído, decidieron ir en busca de la cama
—En serio, ahora veo todo triple —decía Jimin entre risas, mientras se sostenía de Jungkook. Este, por su parte, mantenía una expresión muy seria mientras lo guiaba hacia su habitación
—No tienes resistencia para beber —le dijo
—¡Tú me diste todo lo que trajiste! —le replicó Jimin
—Bueno, tendrás que aprender a beber de vez en cuando —le dijo Jungkook, como si fuera un buen consejo
—¡Claro que sí! —rio Jimin— Y tú serás quien me enseñe
—Por supuesto que sí —respondió Jungkook, tomándolo con firmeza por la cintura mientras abría la puerta de la habitación— Yo te enseño todo lo que quieras
Había un doble sentido en sus palabras, pero Jimin, inocente, no lo percibió en absoluto
—Si tengo un maestro como tú, me encantará aprender —respondió sin ninguna malicia
—Con mucho gusto
Lo llevó hasta la cama, que parecía enorme para una sola persona. En cuanto Jimin cayó de espaldas sobre el colchón, Jungkook se detuvo y lo miró fijamente, tenía los ojos cerrados, la piel sonrojada, el cuerpo perfecto y completamente indefenso
Él se quedó justo entre sus piernas y, sin decir nada, se inclinó hasta quedar encima de Jimin, apoyando sus brazos a cada lado de su cabeza. Jimin soltó un suspiro por el peso que sentía sobre sí mismo
Poco a poco abrió los ojos y se encontró con Jungkook, con la mandíbula tensa y la mirada clavada en él
—¿Te pasa algo? —le preguntó
—Eres tan hermoso —confesó Jungkook— Demasiado, diría yo
—¿Q-qué...?
Jungkook lo besó sin pedir permiso, el alcohol ya hacía su efecto, y pronto Jimin correspondió el beso con una intensidad que no se esperaba. Mientras se entregaba a ese momento, en el fondo de su mente empezó a surgir una duda ¿qué estaba haciendo? Se estaba besando con el futuro esposo de su propia hermana








