Introduction
Antes de que los dioses discutieran su destino, antes de que los templos susurraran su nombre como advertencia… todo comenzó con el mar en calma.
Dicen que incluso Poseidón guarda silencios que ni el trueno de Zeus puede romper. En uno de esos silencios nació Eryxis, hija de lo profundo, de lo que no se ve, de aquello que el mundo prefiere no entender.
No era como los demás dioses.
Donde otros imponían, ella observaba.
Donde otros exigían, ella escuchaba.
Y quizá por eso, cuando llegó al Olimpo, muchos la miraron con recelo… excepto Atenea, que vio en ella algo más que poder: vio decisión.
Pero esta historia no comienza en el Olimpo.
Comienza lejos de allí, en un reino donde el mar besa la tierra y el destino se escribe antes de que una vida siquiera empiece.
Allí vivía Kaelis.
Princesa. Promesa. Ofrenda.
Desde su nacimiento, su nombre había sido entregado a Apolo, como garantía de luz, orden y prosperidad. Su vida no le pertenecía, y aun así… nunca dejó de mirar el horizonte como si algo, o alguien, la estuviera llamando.
Y una noche, el mar respondió.
Porque hay fuerzas más antiguas que las promesas.
Más profundas que los juramentos.
Y cuando Eryxis salió del agua y Kaelis la vio por primera vez, el destino dejó de ser una línea recta…
…y se convirtió en una elección.