Prólogo
—Terminemos.
Las palabras llegan a mi como un simple hecho que no tuvieran significado alguno, como si el hecho de que él quisiera terminar un año de relación no significará nada, no puedo decir que no siento nada en absoluto, porque no es así, la verdad esto ya me lo venía esperando de hace unos meses, sabía desde el principio que él un día acabaría con esto, no puedo decir que me duele como cualquier otra persona le dolería acabar una relación, porque al final si ellas estuvieron en una es porque sentían algo por la otra persona, lo que ellos llaman “amor”, pero para mí, por más cruel que suene, no fue nada más que algo que hice para ver su podía sentir algo, como un experimento, pero no pude.
¿Pero que se podría esperar de una persona que ni siquiera sabe si en realidad quiere a sus propios padres?.
Tomo un sorbo de mi café y lo dejo con cuidado en la mesa.
—Está bien —respondo sin emoción alguna.
Su rostro el cual estaba tenso pasa a una expresión de frustración y dolor.
—¿Ni siquiera vas a preguntar por qué?, Zirah… no lo entiendo, un año, un año pase contigo, tratando… ¡No sé! ¡que tan siquiera demostraras el mínimo afecto hacia mí!, ¡así fuera por lastima!, ¡yo me enamoré de tí! ¡te quise!, ¿acaso sabes todo lo que hice para poder estar contigo? ¡no sabes cuanto me arrepiento de haberte pedido que fueras mi novia…!
— Erick —lo interrumpo, lo miro directamente a los ojos y él se queda callado — ¿Qué te dije yo cuando me pediste por primera vez que saliéramos?, te dije que no, porque yo no sentía nada por ti, ni podrías sentir nada, ni por ti,ni por nadie, tu me dijiste que no te importaba porque podrías entenderlo, que podrías esperar a que algún día yo te quisiese, yo te dije que eso no pasaría, te lo deje en claro, tu me sigiste insistiendo por mucho tiempo más, si, tengo tal vez cierta parte de la culpa por luego aceptar esta relación, pero yo te lo advertí desde el principio.—hago una pequeña pausa, suelto un pequeño suspiro tratando de que él peso que estoy sintiendo ahora se disperse un poco—. Pero si te sirve de consuelo… la verdad yo tambien llegue aceptar porque queria llegar a sentir algo, porque eres un buen chico Erick, así que lamento haberte hecho daño y dejar que esto durará tanto tiempo, me disculpo sinceramente, no te merecías esto.
Él se levanta de la mesa con el ceño fruncido, camina hacia la salida pero se detiene a mi lado por un momento.
—¿Sabes Zirah? tal vez yo no fui suficiente para poder hacerte feliz, o tal vez tu no podrás nunca sentir algo, pero… apesar de que me arrepiento de tomar la decisión de estar contigo, sé que fue mi culpa, porque tu misma me lo dijiste, eres una buena persona cuando se tratar de ser amigos, pero eres una mierda cuando eres una novia, y tenias tanta razón en eso.
Él sale de la cafetería dejando atrás todo, y una parte de mí se sintió aliviada al saber que él podrá seguir adelante, porque cuando te das cuenta que la persona que tenias a tu lado no hacía más nada que dañarte, y lo aceptas, entonces puedes seguir y dejar todo ese sufrimiento atrás. Pero por otro lado, me sentí en la miseria, porque aquello que dejan atrás, aquello que siempre les causa daño soy yo.








