12 de Mayo de 2020
Creo que he cometido un error y me van a matar.
No estoy seguro de lo que ha pasado, pero ahora el Sub-Alfa de los Colmillo Blanco sabe mi nombre; y eso no puede ser bueno.
Llevo toda la noche despierto, esperando a que alguien llame a mi puerta y me pegue un tiro en la cabeza. O quizá vengan mañana, no lo sé. Ya casi ha amanecido y los Lobos nunca trabajan de día. ¿Verdad? O sea, no creo que me maten en mitad de la calle o en el trabajo.
Además, fue solo un error. Yo ni sabía quién era. No quería enfadarle ni ofenderle ni nada.
Le miré la polla, sí, es verdad. Pero ya está, eso fue todo lo que hice. Se puso a mi lado y se me fue la mirada. Lo siento.
Aunque para ser justos fue él quien no paraba de mirarme y se la sacó. El «joder» que dije no fue para insultarle ni nada así. Solo sorpresa.
Juro que no quería ofenderle o provocarle.
Si estas son mis últimas palabras: Mamá, te quiero.









