Los Rodríguez
Oriana Rodríguez fue la hija mayor del linaje Rodríguez, y su nacimiento marcó un día de profundo orgullo. En el mundo mágico, que una niña llegara al mundo como primogénita no era solo una bendición: era un augurio excepcional.
Más aún tratándose de una familia matriarcal, donde cada primera hija heredaba una estirpe de poder tan antigua como temida.
Pero el júbilo no duraría mucho. Apenas un año después de que Oriana abriera los ojos por primera vez, nació también una profecía.
“De las casas mágicas que alzaron su poder en la Batalla de Independencia, surgirá un primogénito llamado a liderar la revolución que pondrá fin al sistema que protege solo a los gobernantes.”
Desde el momento en que la profecía fue pronunciada, la vida de Oriana cambió.
Los Rodríguez siempre habían sido sinónimo de liderazgo, fama y riqueza; su lema, “Rumbo al que se abre”, estaba grabado en cada generación. Y el nombre de la niña, Oriana, que literalmente significa “la que lidera”, parecía encajar demasiado bien con cada línea de aquel augurio.
No tardó en hacerse evidente: todos pensaron que la profecía hablaba de ella.
Su modo de crianza cambió: se volvió más estricto y rígido, moldeándola hasta convertirla en una niña perfecta. A los veinte años, cuando finalmente despertaron su potencial mágico, descubrieron que era la maga más fuerte y poderosa de todo el reino.
A los veinticinco, por fin estaba lista para ingresar al Colegio de Magia








