Capítulo 1
En una época en la que las historias escritas era solo susurros envueltos en rumores, la idea de la impulsividad y la eternidad era apenas la complejidad compuesta de cotidianidad, queda entonces solo el placido recuerdo de la remembranza…
Capítulo 1; Aquellos a quienes puedes tener.
En la inmensidad del universo aún puedo ver lo que otros solo contemplan, y sin cambios en mi psique logro vislumbrar la percepción de mis impulsos más apegados a mi propia naturaleza.
Las cortezas de los árboles se componen de elementos y estos elementos representan un sistema y los recursos del árbol como parte de un sistema y un ciclo, todo lo que empezó como parte del atrevimiento más coloquial, se centro en la conmoción más desgarradora de la contención y componentes humanos.
Recuerdo los susurros, el calor, la tensión y la calidez de su aliento quemando mis labios, poseía el control sobre mi cuerpo, pero dudaba ante la presencia de su posesión y mi orgullo, el peso era tal…, que apenas me daba la oportunidad de saborear el afrodisíaco ofrecido en su saliva, llena de inconvenientes supe que los temblores y los órgasmos se contenían en el pecho y se desbordaban en la voz, pero no en los gemidos, era intolerable dicha sensación. Odiaba está sensación, parecía ajena, sin componentes que connotaran la indulgencia, el tono y las mariposas…, esas jamás las poseeré…
Y mientras en mis suspiros lograba oler el susurro de sus labios y el control de su cintura, tal vez no deba pronunciarlo, pero, aunque no llegue al centro de mis sensaciones, la situación me deja más que insatisfecha, la conexión es drásticamente inexistente. Si tuviera más opciones con franqueza no dejaría que esta figura masculina me tocase, no es que me repugne, tampoco es que me obligue, pero la poca conexión al ser el primer encuentro, y aunque solo beso mi labio inferior, la sensación es tosca casi tocando el descontento…
En palabras suyas apenas dejaba la contención porque la transacción lo ameritaba y eso no me aturdía y tampoco me molestaba, en realidad saber que se tiene claro lo que se debe y lo que no se debe, era lo único de la situación que me dejaba con una sensación de certeza, por ello, es que las únicas maneras de entendimiento, conexión, química y compatibilidad era esta misma, su saliva tenía la proporción suficiente en mi lengua como para describir su sabor, dulce, abrumadoramente dulce, casi asqueanté, aunque no lo lograba su tono era casi complaciente, señal de la compatibilidad…
Excelente mi alma gemela genética y además la mejor opción para la procreación, que fantástico, por supuesto de manera bastante sarcástica, porque no podría ser mas ajeno a mi interés, en cambio su rostro totalmente sonrojado, pálido y feliz, bastante ostentoso y exagerado para mi complacencia. Podía vislumbrar mi rostro de burla en insensatez con la sensación de burla en mis labios, era muy intenso para no parecer una escena de cliché novelesco, era demasiado penoso a la vista de los demás, casi lamentable, y tal vez lo justifico su búsqueda sosa e insólita había terminado, ¿creo?
Aun con la térmica y asfixiante sensación de mis hormonas hirviendo en la caldera de mis caderas, mi descontento no se somete ante la sensación y que decir del ardor de mis senos, queman, arden, me da escalofríos pensar en mis instintos sometidos…, que experimento tan imprudente, es casi absurdo…, puedo sentirlo mis intestinos arden de la urgencia y la lubricación en mis partes intimas me delatan, en esencia deseo culminar el acto mismo, sin embargo en mis pensamientos no dejan de revolotear con la misma finalidad, exclamando “¿es acaso mi tipo?”, es claro que apenas hemos hablado, es alto, atractivo y atlético, aunque no siento el clic de la admiración, su porte es aceptable, uff!!... ¿entonces solo es que tiene pene?
¿¿¡¡¡Lo quiero!!!??, ¿su pene en mí?, pero la sensación final será realmente de satisfacción, o es mis entrañas arden de conocimiento, de hambre de lo desconocido, no puede ser siento la calidez bajando hasta mis rodillas y perderse en mis tobillos, otra vez… termino en la insensatez y culmino en la batalla interna… no… no es mi tipo… otra vez…
En el centro ceremonial adornado de pantallas y con el insinuar del aire y sus gases y inciensos, no puedo conectar, mientras que el me mira con asombro, calidez e inocencia casi deleitable, me asquea la idea de pasar la eternidad en este estadio de insomnio, insatisfacción y la condescendencia de su devoción, es tan… el es repugnante….
Amo el aire que me deja sensación de claridad mental, pero odio parpadear de sus ojos, postrados en mi, espera más de lo que puedo ofrecerle, esa sensación es decepcinante.








