Capítulo 1
Cuando lo vi por primera vez en la fila de entrada el primer día de clases, sinceramente no pensé que se convertiría en mi mejor amigo. No me olvido cómo lucía ese día, tenía la remera del colegio y el pantalón de educación física y ambos le quedaban enormes a propósito, así le gustaba a él, era pelado y tenía muchos accesorios “emo” – continué mi conversación con Galilea, que por décima vez me pedía que le cuente la historia de cómo conocí a Frederick, (nuestro mejor amigo del colegio).
Pero, vos me habías dicho que no lo soportaste con solo mirarlo– sentenció Galilea riendo.
Sí, me parecía un total pelotudo, ja, ja, ja… mentira, pero… quizá era simplemente porque no podían coexistir dos homosexuales en un mismo lugar – añadí riéndome también.
Frederick escuchaba la historia con mucha atención y con cara de enfado, era prácticamente la quinta o sexta vez que la escuchaba y no le agradaba escuchar cómo yo criticaba su forma de vestir o que dijera que no lo quería cerca en ese momento.
Eras demasiado excéntrico, tal vez por eso no te soporté – agregué a la anécdota mirando a Fred. Galilea por su parte seguía riendo.
Sos pesado realmente, pero te quiero igual –dijo Frederick simulando un corazón con las manos.
Transcurrió la mañana lentamente, mientras veíamos pasar un profesor tras otro, en este punto nosotros éramos modestamente dedicados en las materias, tal vez por el hecho de que competíamos uno contra el otro, tal vez simplemente no estábamos demasiado ocupados con otros pensamientos o actividades como para fallar con las del colegio, bueno, sinceramente también teníamos mucho control por parte de nuestros padres, quizá eso era lo que colaboraba con nuestra gran actitud de responsabilidad.
Así, en serio… no querías juntarte con Fred porque era gay también –inició de vuelta la conversación Galilea luego de horas.
Mmm, ¿en serio? – contestó antes que yo Fred haciendo una cara chistosa.
Me generó gracia la pregunta y más la actitud de Fred y me reí muy fuerte, por lo que la profesora de Física demostró su mejor regaño conmigo y todos se quedaron mirándome (con ganas de reírse probablemente) así que tuve que callar y continuar la tarea observando de reojo a Galilea y sacándole el dedo grosero cada vez que la profesora volteaba.
Jóvenes, tengo un aviso: la profesora de inglés no podrá asistir el día de hoy, tuvo un inconveniente reciente por lo que tampoco pudo organizarse con una persona para que la venga a reemplazar, por lo que me mandó estas actividades a través del correo, las imprimí y necesito que la completen. Son actividades de retroalimentación, es decir, que todos ya conocen los temas… vendré a buscarlas cuando culmine la hora – dijo la jefa de estudios.
Era común en nuestro colegio que cuando una profesora se ausentaba, nos dejaran solos para “hacer” las actividades. Y en realidad siempre soy yo quien las hace y luego los demás copian las respuestas (bueno, las tareas de inglés y literatura, porque soy malísimo con los cálculos).
Respondiendo a tu pregunta sobre Fred, no es que no lo quería cerca porque también es gay, fue una broma. Yo creo que, principalmente, mi motivación para no quererlo cerca, es que él siempre se demostró con una personalidad muy excéntrica -hasta ahora- y yo soy más de mostrarme con un perfil bajo, más tímido, hacíamos demasiado contraste supongo, pero Fred es uno de los mejores amigos que la vida me pudo regalar, de verdad… me enseñó a no juzgar a los demás por su apariencia, a lo largo de estos meses que nos conocemos (prácticamente estábamos por terminar el primer año del bachillerato) me supo demostrar un comportamiento tan leal y honesto.
¡Dios! ¡Qué cursi! – dijo Galilea riendo.
Te quiero baby – agregó Fred.
Yo también – respondí.
Y… hablando de todo un poco, ¿cuándo te diste cuenta de que eras gay? – preguntó seriamente Galilea.
Estamos con todo hoy con las preguntas parece – agregué mientras completaba la guía que nos había enviado la profesora de inglés.
Contame, quiero saber… yo soy también una de tus mejores amigas, a pesar de que no nos conocimos o no hablamos incluso desde el primer día de clases.
¿Te acordás cuando Galilea llegó al colegio? – dijo Fred. Esta también era una de las anécdotas que contábamos una y otra vez como costumbre de todo grupo de amigos.
Sí, me acuerdo – empecé la historia. Ya estábamos prácticamente un mes en clases y llega ella, bien estupidita como es – me río al decir eso. Y se sienta detrás de mí con Waldo (el primo de Galilea que también es nuestro compañero). No había una persona más seria que ella, en serio, tenías una cara de orto total.
¡Ay, sos pesado!, no cuentes más la historia que me da cringe mi propia personalidad – dijo Galilea.
Un poco de tu propia medicina, Gali – agregó Fred orgulloso de que ella esté totalmente avergonzada.
Realmente lo gracioso es que ella se demostró extremadamente reacia a hablar con nosotros.
Es que estaba frustrada por no haber ingresado en el colegio al que queríamos entrar con Waldo.
¿Qué yo? – gritó Waldo desde el frente, estaba sentado con Vladimir, Diego y Laurent, los tres más inteligentes de la clase.
Nada, pesado – respondió Galilea
Bueno, fuiste sumamente despectiva con nosotros, pero poco a poco te fuiste abriendo más y pudimos ser amigos – terminé lentamente mi exposición de la anécdota, esta vez no la conté por completo como en otras ocasiones.
Bueno, responde ya lo que te pregunté – dijo Galilea golpeándome en el hombro.
Definitivamente yo no quise aceptarlo desde un principio como Fred – empecé.
Boludo, Fred salió del parto en el hospital con mariposas y brillos… en ese mismo momento le declaró al doctor que iba a ser gay – añadió Galilea a mi relato.
Claro, yo siempre seguro de lo que fui, soy y seré – agregó también Fred con orgullo.
Ojalá yo hubiera sido así desde un principio, como cuando apenas pasó una semana de clases, todos éramos nuevos entre todos y Fred dijo en frente a la clase que si nos estábamos preguntando si él era gay, que si lo era y que estaba muy orgulloso de serlo. Recuerdo que algunas chicas aplaudieron, la profesora se quedó boquiabierta y muchos de nuestros compañeros se quedaron murmurando.
Eso me valió una entrevista con la directora y mis papás, mi papá me mandó a la mierda misma esa vez.
¿Te pegó? – pregunté prontamente.
Con todo lo que encontró me pegó, boludo. Lloré muchísimo. Pero estaba feliz porque nadie puede juzgarme por quién soy y me quedé tranquilo de que no tenía que fingir frente a nadie.
Realmente te admiro, Fred. Tenés mucho coraje. Yo sigo oculto en las sombras.
Tranquilo, no te presiones porque cada persona tiene su tiempo, su forma y sus oportunidades, vos no le debés nada a nadie, ni tenés que demostrarle nada a nadie, si lo hacés, lo hacés porque es algo que vos pensás que te hará bien, simple y sencillo – así exclamó Fred y sonrío al final.
Es por eso por lo que considero a Fred uno de mis mejores amigos, porque verdaderamente se interesa por darte un consejo que te hará reflexionar y te hará sentir bien. Luego de que terminara de hablar con Galilea le agradecí y lo tomé de las manos.
Nunca terminás de contarme todo – expresó Galilea.
Es que yo no puedo contar algo sin desviarme del tema y nosotros mismos nos hacemos preguntas en medio de cada anécdota – dije riendo.
Bueno, contá ya – sentenció Galilea.
Yo creo que fui consciente de que era gay recién cuando comencé la secundaria ya que comencé a ser más despierto en muchos aspectos, sin embargo, lo que principalmente me hizo darme cuenta de que era “diferente” fue el acoso que recibí de algunos compañeros y de otros estudiantes del colegio. Yo tengo recuerdos como por ejemplo cuando estaba en el primer grado tenía una admiración hacia una compañera de nombre María José, ella en ese entonces era tan bonita, demasiado buena y me acuerdo muy bien que tenía el cabello rizado y largo… mis compañeritos siempre nos decían que éramos novios porque estábamos juntos todo el tiempo y quizá por la inocencia nunca dijimos nada en contra de esa idea, no obstante, esa misma admiración inocente la tuve por un mismo compañero que se llamaba Antonio, era el más habilidoso en las clases de educación física y siempre era muy aplicado en clase. Digamos que ese fue mi primer contacto inocente con lo que hoy la sociedad llama “confusión”, pero para mí era algo normal dentro de todo, no era una atracción sexual obviamente porque era niño, pero así siempre crecí admirando a compañeros y compañeras más que otros, porque no era como una amistad, ya que amigos tenía también, pero con María José y Antonio el sentimiento era diferente.
Ahora, bien de grande por supuesto que esa atracción ya dejó de ser solamente una admiración inocente y pasó a tener un rasgo más hormonal, recuerdo que cuando vi por primera vez la película de Harry Potter, me quedé encantado con Emma Wattson y con Daniel Radcliffe, literal ellos son mis primeros amores prácticamente – reí luego de terminar el enunciado.
Entonces… ¿vos te podrías considerar más bisexual que gay, Ale? – preguntó Galilea.
Y tal vez, Gali.
Epa, esa no me lo esperaba realmente, ¿por qué no hablamos de esto antes? Sos muy cerrado, Ale, tenés que contarnos más sobre tu vida.
Trataré, pero generalmente no me gusta contar mucho sobre mí, no porque no quiera, sino porque siento que lo que vivo no es muy interesante de contar y tampoco quiero molestar con mis historias, a veces creo que tengo esta costumbre como resultado de que realmente nunca nadie me ofreció escucharme con atención y cuando intenté abrirme con algunas personas, estas no demostraron mucho interés o al menos el mismo que yo ofrezco o tal vez espero.
Mirame…, yo te ofrezco siempre mi oído, mis ganas genuinas de escucharte y te agradezco por compartir conmigo tus historias, creeme que siempre podés contar conmigo para ser escuchado – agregó Galilea con los ojos llorosos.
Gali, me harás llorar… pero gracias de verdad – dije y luego la abracé.
Como les dije, en secundaria recién fui consciente de que esa “diferencia” mía generaba una incomodidad en los demás y por ende tenía consecuencias en el trato que demostraban conmigo. Siempre fui introvertido y también desde que soy pequeño tengo ademanes femeninos, soy más delicado y mi voz como ya habrán notado no es la más gruesa de todos, no tengo un cuerpo hegemónicamente masculino y ninguno de estos son motivos válidos para menospreciarme como persona, pero esas atribuciones se tomaron los demás, siempre me trataron diferente por ser diferente. En una ocasión recuerdo que coincidíamos sí o sí en la salida y había solamente una escalera por donde nos bajamos todos los alumnos del séptimo y los del octavo y noveno. Yo estaba en séptimo y cuando nos estábamos bajando de la escalera, noté que los que en ese entonces eran los que me acosaban estaban detrás de mí. Recuerdo que estaban hablando sobre un partido de fútbol que tendrían más tarde y uno de ellos expresó su preocupación por no poder jugar apropiadamente por unos malestares que presentaba en su rodilla izquierda, entonces uno de ellos le dice: “no te preocupes, te llevo un putito para que te haga un masajito” y me tomó del cuello suavemente y luego me dio una cachetada lenta. Fue una experiencia que me dolió bastante, no solamente por lo sucedido, sino porque me sentí expuesto ante todos, porque estábamos muchísimos alumnos allí bajando y todo sucedió en segundos y también me dolió bastante porque nadie me defendió, ni un profesor ni un alumno, me sentí vulnerable y eso me lastimó mucho, saber que hay que personas que creen que pueden tocarte o decirte cosas para el entretenimiento de ellos duele bastante, porque ellos se fueron riendo burlonamente, mientras yo me atajaba las ganas de llorar, quizá con la edad que tengo ahora no hubiera sido “para tanto” y me siento más preparado para afrontar ese tipo de situaciones, pero en ese entonces era muy inocente, no tenía armaduras para luchar contra ese tipo de tratos y me marcó bastante para mal.
Ay, me pone muy triste lo que estás contando, no era mi intención que revivieras situaciones que te hicieron daño – expresó Galilea preocupada.
No te preocupes – dije. Hablarlo me hace bien porque hace mucho que lo tengo conmigo y no se lo dije a nadie, creo que dentro de todo contándoles esto a vos y a Fred me liberará de la pesadumbre de estas experiencias.
Mientras terminada de hablar, se acercó Isaac a pedirme los primeros apuntes de la tarea de inglés y yo se los pasé sin dudar, todo eso ante la atenta mirada de Fred y Gali, quienes fueron testigos de como rechazaba entregarle estos mismos apuntes a otro compañero.
Niña, no dudaste ni tres segundos en darle tu tareíta a Isaac, eh… – me dijo jocosamente Fred.
Mmm, deja de decir estupideces, Isaac me cae bien nomás, además él me eligió la última vez para su equipo de fútbol cuando nadie me estaba eligiendo y valía puntos para la clase de educación física, es pagar un favor nomás – aclaré a Fred la situación.
Bueno, anyways. Quiero seguir escuchando tu historia. (Agradecí mentalmente que Galilea interrumpió porque reamente si seguía conversando sobre Isaac me ruborizaría).
Ya, simplemente eso, fui consciente de mi homosexualidad porque fui despertando sobre esto con lo que me comentaban los compañeros o con lo que veía en internet o con lo que sufría a diario en ese entonces por el acoso que recibí. Me hubiera gustado que mis padres me hablaran sobre ello o poder abordar con ellos esta situación pero resultaría en una tragedia hablar sobre la homosexualidad con dos padres tan conservadores.
Mis padres también son muy conservadores, pero me terminaron aceptando a su manera, mi mamá es quien realmente se muestra muy dura todavía con esto e irónicamente con mi papá lo estoy llevando mejor, creo que al final reflexionó sobre la situación y se dio cuenta de que perder a un hijo es peor que sea gay – agregó Fred a la conversación.
La verdad que cada persona es diferente y nunca sabemos cómo será con cada una de ellas, en especial en este tema que resulta todavía muy tabú en nuestra realidad – dijo Galilea.
Totalmente, pero por el momento yo, aunque me sienta triste por un lado por no poder hablarlo abiertamente con mis padres, me siento tranquilo con esta forma de vivir mi vida, por el momento.
Lo que importa es tu tranquilidad – dijo Fred.
Y tu bienestar, lo que te hace bien es importante y si somos parte de ese bienestar podés contar siempre con nosotros – agregó Galilea.
Gracias, te olvidaste de hacer dos ítems en el ejercicio 3, pero yo ya te puse la respuesta – dijo Isaac mientras me acercaba de vuelta la hoja que le presté.
De nada – dije secamente tratando de disimular. Fred por su parte me miraba con una sonrisa de oreja a oreja y codeando a Galilea mientras esta escribía sus respuestas.
Isaac es el típico chico heterosexual que solo vive para jugar partidos de fútbol, hablar sobre chicas y hacer ejercicios para que sus brazos crezcan descomunalmente, pero dentro de toda esa heterosexualidad, también había un chico bastante amable y gracioso que se notaba que no discriminaba ni buscaba hacer de menos a los demás y eso me parecía admirable, bueno no puedo evitar decirlo: me gustaba bastante por eso. Pero sé que tener algo con él era imposible.








