𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢ó𝐧

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Hace mucho tiempo, cuando los dioses aún caminaban por la Tierra, había un joven llamado Ofiuco, que era producto entre el amor de Apolo, el dios del sol, y de Corónide, una princesa mortal. Ofiuco tenía el don de la curación y la resurrección, podía sanar cualquier herida o enfermedad con solo tocar al enfermo. Su padre le enseñó el arte de la medicina, y le regaló una vara de oro con una serpiente enroscada, que era el símbolo de la sabiduría y la vida.
Ofiuco se dedicó a viajar por el mundo, ayudando a los mortales que sufrían. Un día, llegó a una ciudad donde una terrible plaga había diezmado a la población. Ofiuco se compadeció de los enfermos, y con su gran bondad usó su poder para curarlos a todos. Entre ellos, había una joven de gran belleza, llamada Escila, que se enamoró de Ofiuco al ver su generosidad y su valor. Ofiuco también se sintió atraído por ella a primera vista y le pidió que lo acompañara en sus viajes.
Juntos partieron hacia nuevas aventuras. Sin embargo, lo que no sabían era que Escila era la hija de Hades, el dios del inframundo, y de Perséfone, la reina de los muertos. Hades había ocultado a su preciada hija en el mundo de los vivos, para protegerla de los otros dioses, que la codiciaban por su belleza. Pero cuando se enteró de que Escila se había escapado con Ofiuco, se enfureció, y juró vengarse, se quejó ante Zeus de que Ofiuco estaba alterando el equilibrio natural de la vida y la muerte.
Por otra parte Zeus el dios del rayo temia que Ofiuco pudiera desafiar su autoridad así que tomo la decisión de eliminar lo y para ello usó su arma más poderosa.. el rayo.
Pero Ofiuco no murió al instante. Herido y agonizante, se arrastró hasta el templo de Apolo, su padre, y le pidió ayuda. Apolo, que amaba a su hijo, quiso salvarlo y le dio un elixir mágico que podía restaurar su salud. Sin embargo, antes de que Ofiuco pudiera beberlo, Zeus apareció y le arrebató el frasco de las manos. Luego, le lanzó otro rayo más poderoso que lo hizo estallar en pedazos.
Escila al ver la horrorosa escena , dolida al perder a su amado decidio quitarse la vida con la vara de oro de ofiuco traspasando la directamente en su corazón, ese que por el dolor ya no sentía nada.
Apolo, furioso y triste por la perdida , recogió los restos de su hijo y los colocó entre las estrellas, formando la constelación de Ofiuco, constelación que tiempo después Zeus destruyó. También le otorgo el poder de controlar las serpientes, que eran sus símbolos de sabiduría y curación al igual que drenar la energía vital de cual ser que la posea como método de defensa. Así, Ofiuco se convirtió en el decimotercer signo del zodíaco, de los médicos, los sanadores y los renacidos.