"La lluvia comenzó y el miedo también'"
En mi barrio era todo normal, hasta que empezó a llover. Ustedes pensarán que esta era una lluvia normal, pero de normal no tenía nada.
Tengo que remontarme al verano del 2025, era un día caluroso típico de la época, hasta que se nubló, y empezó a llover. Yo pensaba que iba a ser una lluvia como todas, de esas que te tenes que quedar adentro, aburrido. Lo único que se sentía era el chaparrón de afuera, y doña Beti gritándoles a sus nietos -“¡Salgan ya de la pileta, les va a caer un rayo!”.
Llegó la noche y seguía lloviendo. Del aburrimiento que tenía me fui a dormir. Eran aproximadamente las once y cuarto, y a eso de las cuatro y veinte me desperté. Se escuchaban gritos, llanto y muchas sirenas. No llovía más. Al lado de mi casa estaban los vecinos, Lucía la hija de doña Beti con sus hijos, y la policía.
La casa de doña Beti estaba rodeada con esa cinta que decía “prohibido el paso”. A la media hora, salieron los forenses de adentro de la casa, le pidieron a Lucía que se acercara, y en ese momento se generó un silencio inmediato. Los médicos le dijeron que su madre fue encontrada sin vida. En el mismo instante que uno de ellos terminó la frase, Lucía cayó desplomada al piso en un llanto desgarrador. Después de unas semanas todos superaron el duelo y siguieron con lo suyo.
En medio de la rutina, una de las bandas más famosas del país tocaba justo en nuestra ciudad. Creo que iban más de la mitad de los jóvenes a ese concierto, incluido Julián el chico de la vuelta. Ese día el concierto empezaba a las nueve, a las siete y media empezó a llover, el concierto no se cancelaba por nada. Yo vi el auto de Julián pasar a las ocho y cuarto y pensé este pibe es de terror, con el aguacero que está cayendo se fue igual al concierto.
Al día siguiente, el noticiero de la ciudad publicó que en el concierto de esa banda que había ido a ver Julián, fue hallado un joven sin vida por un traumatismo de cráneo. Según las noticias había un parlante mal puesto y mal ajustado, y justo le cayó en la cabeza, ese joven era Julián. Después del velorio todos le dieron su pésame a la madre y también se olvidaron del tema.
Una mañana aparecieron carteles publicitarios anunciando que comenzaba la semana de los carnavales. Lo que tenía nuestro barrio era a unas de las mejores batucadas y bailarinas. Esa era Laia. Era rubia, flaca, y tenía todo lo que sería de una chica hegemónica, ella era la reina de la comparsa. El sábado 16 de febrero empezó el carnaval, caía un diluvio, la comparsa de Laia salía a las nueve de la noche. Eran las nueve y seis y Laia no salía de las carpas en la que se preparaban las comparsas. Entonces le avisaron a Eugenia, la madre de Laia, y ella fue a buscarla. Apenas Eugenia puso un pie dentro de esa carpa se escuchó un grito que le desgarró la garganta y seguido del grito un llanto interminable. Laia estaba sentada en una silla amordazada y llena de heridas profundas, la habían apuñalado hasta la muerte. Se dice que fue un ajuste de cuentas, ya que su padre era un político del que se decía que era un corrupto.
Era el sábado 12 de marzo, llovía a lo loco. Más que gotas parecía que caían baldazos de agua. Era la fiesta de quince años de mi prima Valentina, estaba todo ambientado en los ochenta. Empezaron a llegar los invitados, cuando mi prima estaba por entrar, Xiomara, su mejor amiga, hizo un berrinche y se largó a llorar porque en la mesa principal estaba Uma que no le caía bien, arruinándole la entrada a mi prima. Después de todo ese lío, la fiesta siguió. Hasta que en un momento, en medio de la pista, Xiomara cayó al piso desmayada. Llegó la ambulancia y se la llevaron. El baile siguió pero con una atmósfera muy tensa.
Al otro día, llamó Laura la madre de Xiomara enojada insultando a mi tía, porque Xiomara no aparecía, y mi tía le dijo que se comunicó con ella y que le había dicho que yo iba para el hospital, y Laura la contradecía diciéndole que nunca habían hablado. Todavía no se sabe el paradero de Xiomara, lo único que sé es que su madre cayó en una profunda depresión y me enteré porque vive a dos cuadras, siempre pasa por casa para ir al supermercado, cada día está más demacrada.
El 30 de abril, David, un senderista que vivía también cerca, salió al bosque. A las dos horas de que él se fue se largó a llover de una manera muy intensa. Su abuela estaba llena de incertidumbre y miedo, ya que las últimas cuatro veces que sucedieron tragedias había llovido, y además ella le advirtió a su nieto que no saliera porque el tiempo estaba feo por lo que tenía un mal presentimiento. Y tenía razón porque el 1 de mayo encontraron a David tirado,con fracturas en todo el cuerpo y sin vida. Su abuela al enterarse se infartó y falleció. No aguantó el dolor de perder al último y único pariente que tenía.
Hoy lunes 4 de mayo volvió a llover. Apenas escuché las gotas, sentí esa sensación de adrenalina en el pecho. Afuera está todo oscuro, silencioso, los vecinos se apuran en buscar a sus hijos y encerrarse para no ser los próximos.
Y tienen razón, igualmente la lluvia no trae tragedias… Las traigo yo.
Doña Beti vio que David iba a ser el primero, entonces le tocó a ella antes.
Julian no murió por accidente. Nunca pensé que iba a ser tan difícil desajustar y arrojar un parlante.
Laia no fue víctima de un ajuste de cuentas, solo fue la manera más fácil de suspender los carnavales.
Xiomara está bien, me la voy a dejar un tiempo más.
Y David tenía los huesos muy frágiles.
La lluvia me avisa cuando es el mejor momento, aunque nunca fue la lluvia siempre fui yo. Quizás fue ese día de aburrimiento, y después cada vez por la lluvia o la adrenalina, no lo sé… Lo que sí sé es que la lluvia comenzó y el miedo también.








